| A F R I C A |
27 de febrero del 2004 |
Umoya
El Procurador (fiscal) General de Mozambique, Joaquim Madeira, afirmó
esta semana en rueda de prensa que esta institución no ha encontrado
de que exista en Nampula (norte del país) una red de tráfico
de órganos, tal y como han denunciado las religiosas servitas del
monasterio Mater Dei. Las religiosas, apoyadas por instituciones como
la Liga de Derechos Humanos de Mozambique y la Comisión Justicia y Paz
de Mozambique, llevan reclamando una investigación de los hechos desde
hace meses. La misionera laica brasileña Elilda dos Santos posee
pruebas fotográficas y filmadas de cadáveres de adolescentes a los que
les han sido extirpados órganos vitales y todo el mundo reconoce que en
los últimos meses han desaparecido varios menores, sobre todo niños de
la calle, abandonados, huérfanos o huidos de sus hogares. El propio
Procurador General de Mozambique reconoce que algunos de los cadáveres
examinados por sus subordinados desde que hace algunas semanas comenzó
la investigación presentaban la amputación de algunos de sus órganos vitales. La
Procuradoría reconoce que desde septiembre a febrero se han producido
al menos 52 denuncias de desapariciones de otros tantos adolescentes
mozambiqueños. Sin embargo, estos datos no permiten afirmar, según
Madeira, que exista una red de tráfico de órganos. En cualquier caso,
el fiscal general se mostró muy molesto con la desidia mostrada por las
autoridades locales de Nampula y por la falta de datos recogidos por la
policía de la zona. Madeira aseguró que las investigaciones continúan.
Las declaraciones de esta alta autoridad judicial mozambiqueña no han
satisfecho a la misionera Elilda dos Santos, que se temía un resultado
similar. "Existen presiones muy fuertes, de personas muy poderosas,
tanto dentro como fuera del país" sobre las investigaciones, ha
declarado a la agencia misionera MISNA la religiosa, que se queja de
que, mientras las investigaciones parecen no avanzar, "los niños
continúan desapareciendo".