| A F R I C A |
2 de marzo del 2004 |
Mariana Bortolotti
Observatorio de Conflictos, Argentina
http://ar.geocities.com/obserflictos
Hace algunos meses irrumpió en las secciones
internacionales de noticieros y periódicos, dándonos
un efímero respiro de los problemas de Medio Oriente,
el conflicto político y la guerra civil en Liberia.
Liberia pertenece al Africa, continente que nos parece
tan lejano desde la realidad latinoamericana; que sólo
es noticia cuando se desatan guerras civiles o
interétnicas; cuando se denuncian las violaciones a
los derechos humanos y el hambre que sufren la mayoría
de la población; y rara vez cuando se otorga un premio
Nobel a un africano.
En esta imagen mediática de tierra arrasada y
conflictos sin fin, donde aparece implícita la idea de
un "progreso a la occidental" que no pudo ser (como
el que se impuso en América Latina desde la conquista
española), el caso de Liberia parece ser uno más.
El conflicto actual en Liberia
Nación costera del Africa occidental, Liberia
vive la agudización recurrente de los conflictos
políticos internos desde la década de 1980, cuando un
golpe de estado efectuado por el sargento Samuel Doe
inauguró un período de inestabilidad de los gobiernos
y creciente militarización de los distintos partidos
políticos que, dirigidos por "señores de la guerra"
(entre los que se encuentra el hasta hace poco
presidente de la república: Charles Taylor), llevaron
la disputa a las armas. Los que integran estos
"brazos armados" de los partidos lo hacen para huir de
la pobreza y el hambre, son en su mayoría jóvenes y
niños pertenecientes a diferentes etnias -ya que los
conflictos interétnicos no son centrales en el caso
liberiano, sólo son utilizados por algunos grupos para
atraer reclutas.
Los numerosos acuerdos para la paz y el desarme
(que incluyeron mediación de organizaciones
internacionales como las Naciones Unidas y la
Comunidad de los Estados de Africa Occidental) han
fracasado sucesivamente dado que los intereses en
juego no se agotan en lo político sino que tienen su
fundamento en lo económico. Las facciones luchan por
el control del Estado en la medida en que esto pueda
garantizarles el acceso exclusivo a la explotación y
la comercialización de las riquezas naturales del país
(mineral de hierro, oro, diamantes, recursos
forestales).
Por otro lado, intereses regionales (Nigeria,
Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea, Sierra Leona) e
internacionales (Estados Unidos, Francia, Libia,
Israel) han abonado en distintas oportunidades su
cuota, generalmente proporcionando armamento a alguno
de los grupos en conflicto a cambio del acceso alguno
de los recursos naturales o del otorgamiento de
concesiones para su explotación. Actualmente, el
conflicto ha aminorado su intensidad y con ello ha
perdido su vigencia en los medios nuevamente frente a
la ocupación de Irak por parte de Estados Unidos.
De cómo crear una nación (o el origen de la nación
liberiana)
Remontándonos en la historia, hacia fines del
siglo XVIII y comienzos del XIX, en el "mundo
civilizado" (léase euroamericano) se inicia un debate
sobre la abolición del comercio de esclavos negros
provenientes de Africa y más tarde sobre la esclavitud
misma. En este proceso la categorización del negro se
va a modificar. De un animal con capacidad para el
lenguaje va a pasar a ser un humano, pero un humano
falto de civilidad (primitivo o salvaje), o también un
hombre inmaduro, un niño. Esta concepción auspició el
ingreso a un nuevo y trágico período de la historia
africana.
La libertad, más tarde o más temprano según los
países, fue otorgada pero la idea de que, como
hombre-niño, el negro no podía gobernarse a sí mismo
inspiró a las "humanitarias" potencias europeas (ex -
esclavistas) a asumir la "noble y gran tarea" de
tutelar el camino de los pueblos africanos hacia la
"civilización". Ya no sería un drenaje infinito de
brazos hacia los mercados esclavistas, sino que la
explotación del hombre y de la naturaleza se daría, en
una combinación más acabada que el sistema precedente,
en la misma Africa, con la ocupación permanente de los
gobiernos europeos.
La colonización del continente africano, producto del
reparto entre las potencias europeas más importantes,
no sólo implicó la ocupación, la desarticulación de
las estructuras políticas y espaciales nativas (que ya
venían sufriendo cambios desde la llegada de los
primeros extranjeros en el siglo XV) por el
corrimiento de las autoridades locales, sino que la
rivalidad entre las naciones colonialistas por la
definición limítrofe afectó la organización de la vida
comunal -que en algunos lugares del interior del
continente permanecía prácticamente inalterada por no
haber tenido contactos frecuentes con los extranjeros.
La vida política y económica de toda Africa se
modificó según el molde de los intereses de los
respectivos países metropolitanos. El resultado
general fue la conformación de una elite africana
occidentalizada incorporada al sistema colonial en los
puestos administrativos y, en otro plano, la
introducción de nuevas tecnologías como el ferrocarril
y las rutas en cuanto a transporte y los sistemas de
telecomunicaciones. Pero también la orientación de la
economía hacia el monocultivo para proveer al mercado
de consumo y de industrias de Europa, con un gravísimo
deterioro del medio ambiente y desgaste de los
recursos naturales. Por último, la introducción de la
moneda extranjera como único patrón de cambio, que
desarticuló las formas de intercambio que existían
entre los pueblos nativos basadas en la
complementariedad y la equivalencia.
De este panorama general del África colonial se
escapan dos casos: Etiopía que permaneció
independiente durante todo el período y, el caso que
nos interesa, Liberia que declara su independencia
cien años antes de que comience la descolonización del
continente.
La historia del origen de Liberia como república
independiente nos remite nuevamente al debate citado
entorno a la abolición de la trata negrera.
Uno de los problemas que se planteaba, primeramente en
Inglaterra y luego también a Estados Unidos, tanto a
abolicionistas como a proesclavistas era ¿qué hacer
con los libertos?, dado que pareciera ser que una cosa
es reconocer la humanidad del negro, darle la libertad
y otra muy distinta otorgarle derechos de ciudadanía e
integrarlo a la sociedad que lo recibió como esclavo.
La estrategia ideada por los ingleses, haciendo gala
de un gran sentido del humanismo y de un profundo
desconocimiento de la realidad africana, fue la de
"repatriar" a los antiguos esclavos, o sea
trasladarlos a Sierra Leona, colonia británica en la
región occidental del Africa, provocando un gran
desarraigo en los recién llegados que no pudieron
integrarse a las comunidades que habitaban el
territorio.
En el caso de Estados Unidos, guiados por la misma
idea "humanitaria", una sociedad filantrópica, la
American Colonization Society le compró en 1821 a
Inglaterra parte del territorio de Sierra Leona, que
era conocido en la época como Costa de Granos. En el
lugar fundaron la que es hoy la capital de la
república, Monrovia, que debe su nombre al por
entonces presidente de Estados Unidos, James Monroe.
La compañía promovió y financió la emigración
voluntaria o semi-voluntaria de ex-esclavos
americanos, pero la empresa no tuvo el éxito que
esperaban: sólo veinte mil viajaron, la mayoría eligió
quedarse en Estados Unidos.
Más allá del éxito relativo de la empresa, el caso de
Liberia se destaca por ser la única intervención
formal de Estados Unidos en el reparto colonialista de
África. Sin embargo (otra particularidad) la
experiencia no duró mucho. En 1841 se le dio al
territorio el nombre oficial de Liberia, se le otorgó
una Constitución oportunamente fabricada en Harvard y
por último, el primer gobernador africano: Joseph J.
Roberts. En definitiva, se preparó el terreno para que
unos años más tarde, en 1847, un congreso liberiano
declarara la independencia del país, adoptando la
forma republicana, la Constitución y el presidente
dado por Estados Unidos y una bandera muy similar a la
de su anterior metrópoli.
Así, contradiciendo lo que era de sentido común para
las potencias colonialistas de la época, Estados
Unidos cede la independencia política a su colonia,
demostrando que no es necesaria la ocupación y tutela
permanentes para lograr el control de las riquezas de
un territorio (aunque de vez en cuando deban
realizarse oportunas intervenciones militares).
Tampoco para poder ser una potencia mundial o gran
nación, como se argüía en afán de justificar el
colonialismo y la negativa de algunas naciones a dar
curso a las demandas de independencia de algunos
pueblos de Europa y América.
Ahora bien, para comprender la temprana emergencia de
esta "nación para el desierto liberiano" es necesario
destacar que el grupo de ex-esclavos emigrados, que
representaban un bajo porcentaje frente a los
pobladores nativos pertenecientes a dieciséis pueblos
distintos, se instaló en la costa con apoyo militar
estadounidense. Allí usurpó las mejores tierras y se
constituyó en el grupo dominante, que no sólo paso a
controlar los más estratégicos recursos naturales,
sino que además impuso a los nativos, a los que ellos
mismos calificaban de "salvajes", un durísimo régimen
de explotación calificado por algunos autores como de
esclavitud.
Este grupo de negros retornados o "negros de la costa"
que controlaban el poder político (como lo continúan
haciendo sus descendientes) vinculó la economía del
recientemente independizado país al mercado
internacional de capitales. Por lo cual, la población
nativa además de verse despojada de su independencia
política y de sus tierras, fue obligada a trabajar en
explotaciones (mineras y forestales) y plantaciones
financiadas por capital extranjero y orientadas a la
demanda del mercado internacional.La elite de
emigrados se enriqueció ostensiblemente, a costa de
sumergir a la población en una situación cada vez más
desesperada, y de colocar a Liberia en un lugar de
dependencia con respecto a los mercados de inversión y
consumo extranjeros, fundamentalmente de Francia,
Inglaterra y Estados Unidos.
A comienzos del siglo XX, las empresas de capital
estadounidense cobraron mayor importancia. Un caso
paradigmático para la historia de Liberia lo
constituye la instalación de la mayor plantación de
caucho del mundo a manos de la transnacional Firestone
Tire and Rubber Company con sede en Akron, Ohio. A
esta empresa se le otorgó una concesión en 1926 por
cien años, llegando a ser una suerte de "Estado dentro
de otro Estado". La inhumana explotación de los
trabajadores que realizaba la compañía en connivencia
con el grupo "americano" local, provocó varias
denuncias en la década de 1930 ante organismos
internacionales, como la Liga de las Naciones, por las
violaciones a los derechos humanos, que sólo
condujeron a efímeras rupturas de relaciones por parte
de Estados Unidos, rápidamente restablecidas por la
presión de los intereses comerciales.
Dos factores, uno económico y otro geopolítico,
hicieron posible un período de crecimiento económico
en Liberia en la década de 1960. Por un lado, el
descubrimiento de yacimientos de oro, diamantes y
mineral de hierro convocó renovadamente al capital
extranjero. Por otro lado, en el contexto de la Guerra
Fría, la costa liberiana fue utilizada por Estados
Unidos como base militar para sus buques, como centro
para sus servicios diplomáticos, y también como sede
para la estación de transmisión de la Voz de América
para toda la región, instrumento fundamental para
difusión de ideología pronorteamericana.
A este corto período de estabilidad sucedieron
recurrentes crisis económicas con derivaciones
políticas, lo cual nos lleva de regreso al comienzo de
este artículo, cuando mencionábamos el golpe de estado
de 1980. En esta coyuntura se abre, no sólo un período
de inestabilidad política, sino también se inicia un
nuevo tipo de relación con los organismos
internacionales, ya que ese mismo año Liberia firma su
primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional
(FMI), entrando en una nueva lógica de la dependencia,
tan bien conocida por América Latina: el eterno
círculo de crisis - endeudamiento exterior -
profundización de la crisis y mayor dependencia.
Paradojas de un temprano ingreso en la modernidad
La historia de Liberia, nación creada sobre el
papel desde otro continente, muestra las variadas
formas que han encontrado, a lo largo del tiempo, las
naciones capitalistas para disponer a su antojo de los
recursos humanos y naturales del continente africano y
del mundo. Plantea, además, la necesidad de
reflexionar sobre la imposición arbitraria y violenta
de conceptos e instituciones nacidas en las realidades
europeas y americanas, a situaciones que poseen sus
lógicas propias, En Liberia se da tempranamente en el
siglo XIX con la delimitación del territorio, la
transposición de instituciones (República, Congreso),
documentos (Constitución) y hasta población
provenientes de Estados Unidos, lo cual trastocó las
formas de organización política de los pueblos nativos
y cimentó las bases de un conflicto hasta hoy
irresoluto. Es decir que la temprana conformación de
la nación no constituyó ninguna ventaja con respecto
al resto del continente africano: las instituciones
políticas son débiles, la democracia inexistente, la
población pobre, la economía dependiente. La situación
actual de Liberia no difiere esencialmente de la
realidad de numerosas naciones que componen el Africa,
las cuales obtuvieron su entidad nacional en el
proceso de descolonización que se inició a mediados
del siglo XX.
Un último punto a ser tenido en cuenta en este
análisis: la finalización de la Guerra Fría y la
posterior caída de los regímenes comunistas provocó la
pérdida de importancia geopolítica del continente en
general y particularmente de Liberia, en la cual
Estados Unidos tiene bases militares. A lo cual cabe
agregar que Liberia careció siempre del atractivo
especial que sí tienen los países de Medio Oriente:
petróleo. El conflicto liberiano sólo atrajo la
atención y ameritó una intervención de la ONU y de los
Estados Unidos cuando las denuncias de organizaciones
internacionales y no gubernamentales amenazaban
deteriorar aún más la imagen de G. W. Bush, presidente
norteamericano.