| A F R I C A |
25 de marzo del 2004 |
Unidad de Alerta (Escola de Cultura de Pau, UAB)
La Unidad de Alerta de la Escola de Cultura de Pau de la UAB advierte sobre el
creciente deterioro de la situación política, económica y humanitaria en
Zimbabwe. El impacto de la sequía y la pandemia del VIH/SIDA, sumado a una
situación de grave tensión política y al colapso de la economía, han sumergido
al país en una crisis humanitaria sin precedentes (casi el 60% de la población
depende de la ayuda internacional) y en un enfrentamiento civil que podría
degenerar en un conflicto armado.
Varios son los factores que explican la agudización de
esta crisis. En primer lugar, el fracaso de la reforma agraria impulsada por el
propio Presidente, Robert Mugabe, desde el año 2000. Aunque en un principio se
presentó como una reforma encaminada a acabar con la injusta distribución de la
tierra en el país (alrededor del 1% de los 13 millones de población, en su
mayoría blancos, poseía el 70% de las mejores tierras agrícolas), la propiedad
de las haciendas requisadas a más de 4.500 agricultores han pasado ahora a ser
gestionadas por sectores afines al Gobierno.
En segundo lugar, el impacto de las repetidas sequías (que han afectado a
toda la región sur de África) y de la pandemia del VIH/SIDA (casi el 30% de la
población está infectada), sumado al incesante aumento de la inflación (que se
ha situado en torno al 700%) y del desempleo (70% de la población), han
provocado un colapso de la economía y de los servicios sociales y han sumido al
país en una grave crisis humanitaria. Naciones Unidas tiene previsto asistir a
7,5 millones de personas durante 2004. No obstante, la organización ha advertido
de la falta de fondos para hacer frente a la situación y ha denunciado la
instrumentalización de la ayuda realizada por el partido de Mugabe, el ZANU-PF.
Por último, la crisis política acontecida tras las fraudulentas elecciones
presidenciales de 2002 en las que Mugabe renovó su mandato, ha provocado
numerosos disturbios sociales protagonizados por los seguidores del ZANU-PF y
los grupos opositores. A pesar de los intentos de mediación realizados por
Sudáfrica, el enfrentamiento entre estos dos sectores es total. Además, se ha
producido un creciente aislamiento internacional del régimen de Mugabe que ha
sido acusado en reiteradas ocasiones de perpetrar graves violaciones de los
derechos humanos. Recientemente EEUU y la UE han renovado sus sanciones al
Gobierno y hace escasos meses fue expulsado de la Commonwealth.
Esta situación está provocando también importantes repercusiones regionales.
Durante los últimos años más de un millón de personas se han visto forzadas a
desplazarse a los países vecinos, especialmente a Botswana y Sudáfrica, país
este último que está deportando a 1.000 zimbabwenses por semana.
La crisis en Zimbabwe y el reciente estallido de la violencia en Haití, país
que llevaba años sufriendo una situación similar, ponen de manifiesto la
necesidad de potenciar las diplomacias de paz y consolidar la lógica preventiva
frente a la reactiva. Por tanto, la Escola de Cultura de Pau solicita a la
comunidad internacional que apoye las iniciativas de negociación encabezadas por
Sudáfrica para intentar poner fin al conflicto político en Zimbabwe e iniciar un
proceso de recuperación económica.