| A F R I C A |
17 de abril del 2004 |
El periódico
El Congreso Nacional Africano (CNA) logró en las terceras elecciones legislativas democráticas del pasado miércoles la mayor victoria desde que llegó al poder, hace 10 años. Con el 69,7% de los votos, el presidente, Thabo Mbeki, se aseguró un segundo mandato al frente del país, con la promesa de hacer frente "al desafío" planteado por el resultado de los comicios.
El resultado electoral supone un gran éxito para el histórico partido de la lucha antiapartheid, que logró en las elecciones de 1999 el 66,4% de los votos y el 62,6% en los primeros comicios multirraciales, en 1994. Por primera vez, el CNA supera la barrera de los dos tercios de los votos, necesarios para poder modificar la Constitución.
"Ha llegado el momento de ponerse a trabajar y de tener éxito", titulaba ayer el diario The Star, que subrayó que los cinco próximos años ofrecen a Mbeki una "oportunidad única" de corregir las desigualdades del pasado.
"El CNA ha recibido el apoyo y la confianza aplastante del pueblo de Suráfrica ... Es un resultado para el CNA, que tiene un deber, un deber absoluto de hacerlo bien en todo aquello en lo que se ha comprometido", declaró el jefe del Estado.
En una Suráfrica que 10 años después del fin de la supremacía blanca sigue castigada por la pobreza, el desempleo, el sida y la delincuencia, la gran promesa de Mbeki fue "una vida mejor para todos", lo que significa extender el poder económico a la mayoría negra, una gran parte de la cual sigue aún sin beneficiarse de los frutos de su emancipación.
La economía surafricana crece ahora más de lo que lo que lo hacía durante el apartheid, pero las disparidades de salarios están entre las más descomunales del mundo. El desempleo alcanza al 40% de la población y se estima que uno de cada nueve surafricanos está infectado con el virus del sida.
Sólo dos provincias sobre nueve (Cabo Occidental y KwaZulu-Natal) resistieron el empuje del CNA, que deberá compartir allí el poder. Kwazulu-Natal está gobernada desde 1994 por una coalición del Congreso Nacional Africano y el Partido zulú de la Libertad Inkatha (IFP), que confirmó su tercer puesto a nivel nacional, con el 6,8% de los votos.
La Alianza Democrática (DA, derecha liberal con una fuerte base electoral blanca) preservó su condición de primer partido de la oposición, con el 12,3% de los sufragios.