| A F R I C A |
3 de mayo del 2004 |
Blade Nzimande
Umsebenzi
La victoria del Congreso Nacional Africano en Kwa Zulú-Natal (KZN) en
las elecciones del 2004, aunque no con mayoría absoluta, es
significativa e histórica. Marca una ruptura decisiva con la hegemonía
del Inkatha Freedom Party y una importante oportunidad para profundizar
la democracia y transformar la provincia al servicio de los intereses
de los trabajadores y los pobres. Marca el final de la hegemonía del
IFP que vinen dándose desde 1977 (en el bantustán de Kwa Zulú), y desde
1994 (en la provincia KZN). Esta es la primera derrota lectoral del
IFP y el Dr. Mangosuthu Buthelezi desde 1977, en un territorio que han
llegado a pensar que les pertenecía!!
Es con esta perspectiva que debemos entender el desesperado recurso
judicial contra los resultados electorales en KZN. El IFP es casi el
único partido de bantustán que sobrevivió a la ruptura democrática de
1994. Los otros partidos por el estilo fueron completamente diezmados
(con la excepción parcial de Lucas Mangope del famoso bantustán de
Bophuthatswana). El IFP sobevivió por una serie de razones.
El IFP tiene una genuina base de masas en las zonas rurales de KZN,
alimentada a lo largo de los años con una combinación de factores. El
primero fue la ausencia legal del movimiento de liberación nacional. El
segundo, como en otros bantustanes, los aparatos de represión del
régimen del apartheid. El tercero es un factor que sólo conseguimos
apreciar más tarde como movimiento: que el IFP consiguió construir una
fuerte presencia y liderazgo sobre la mayoría de los jefes
tra! dicionales, a través de una combinación de patronazgo y coerción. A través de la institución de la jefatura tribal tenía acceso a una
amplia porción de la población controlada por los jefes tradicionales.
En cuarto lugar, la hegemonía del IFP y el "acuerdo" de la masa de sus
seguidores estaba asegurada a través de una combinación de control
sobre la tierra de los líderes tradicionales, la ideología Zulú
(militarista y patriarcal), milicias (desde los 80), todo ello sobre la
base del control de las redes de
patronazgo del bantustán.
Siempre hemos entendido, como el movimiento de liberación nacional, que
con la consolidación de la democracia, con el desmantelamiento del
régimen del apartheid y sus bantustanes, el IFP (como el NNP), privado
de su control sobre los aparato ideológicos y represivos, sufriría un
declive gradual. El IFP ganó con mayoría absoluta en KZN en 1994
(aunque en dudosas circunstancias), cayó hasta el 41% en 1999, y
registra ahora un nivel del! 36%.
Fue por todas estas razones expuestas más arriba, que el IFP,
respaldado por le régimen del apartheid, ganó una feroz y violenta
lucha contra el movimiento de liberación y sus aliados democráticos en
los 80. Cuando el Partido Nacional fue forzado a conceder
negociaciones y más tarde un acuerdo para la transición a la
democracia, el IP se sintió traicionado. En la primera mitad de los 90
empezó a forjar alianzas con incluso organizaciones blancas más
ultraderechistas y fascistas, buscando evitar las elecciones de abril
de 1994 . Estas maniobras incluían un desesperado intento para forzar
la "mediación internacional" para asegurar un Reino Zulú independiente,
algo que hubiera dejado a la provincia de KZN más allás de las
fronteras de una Sudáfrica democrática. El IFP, junto con algunos de
sus aliados de extrema derecha, entró en las elecciones de 1994 como un
partido agraviado y reticente, a! sustado de una Sudáfrica democrática.
El IFP se las a pañó para sobrevivir durante la primera década de
libertad, en gran medida debido a su control sobre el gobierno
provincial de kZN, aunque en condiciones muy diferentes a antes de
1994, pues ha perdido respaldo electora. Aunque el IFP tiene un base
social entre los trabajadores y los pobres de KZN, es uan organización
que sirve los intereses de una élite – una alianza de diferentes
sectores de la burguesía cliente, cuyos intereses originales convergían
entorno a l bantustán de Kwa Zulú.
La dirigencia del IFP está compuesta básicamente de tres fracciones de
clase principales. Es una alianza entre la burguesía comercial que
emergió y se benefició del bantustán, una burguesía burocrática que
surgió y se benefició con el aparato administrativo del bantustán (y
más tarde con el de la provincia), y los líderes tradicionales que
controlan y distribuyen la tierra en las áreas rurales. Desde cada una
de estas t! res fracciones de clase surgieron en la primera mitad de los
80 poderosos señores con milicias, apoyados por el régimen del
apartheid a través de operaciones militares y otras formas de apoyo.
Aproximadamente al mismo tiempo el bantustán de Kwa Zulú constituyó la
asesina policía de Kwa Zulú.
Precisamente por la naturaleza de clase del IFP – una organización que
sirve principalemente los intereses de la burguesía clientelar- no
puede servir lso intereses de la mayoría de los trabajadores y los
pobres.
En el curso de las elecciones del 2004, el IFP presentía una posible
bajada y volvió a formar alianzas con la derechista Alianza Democrática
(DA). La DA es cada vez más una organización que representa al antiguo
electorado del Partido Nacional (NP), y que está buscando movilizar el
malestar de la minoría, predominantemente blanca y reaccionaria, un
electorado que está asustada con la Sudáfrica de! mocrática.
Ahora que el IFP ha sido vencido en las ele cciones de KZN se ha metido
en maniobras extrañas, amenazando con llevar a los tribunales los
resultados electorales en la provincia. Con este tipo de maniobras
(especialmente en los últimos estadios del proceso negociador en 1993)
el IFP se las arregló para arrancar algunas concesiones del movimiento
de liberación nacional. La presente amenaza de recurrir a la justicia
es menos una amenaza jurídica que política a la victoria del CNA en la
provincia de KZN.
A la luz de la victoria del CNA en KZN, es absolutamente urgente que el
CNA lidere la formación de un gobierno en la provincia. Esto es un
avance histórico, aunque imponga importantes retos, una compleja
articulación de viejos y nuevos retos. Estos incluyen lo siguiente:
El IFP es probable que se retraiga más profundamente en su único
soporte intacto y relativamente seguro, el de los liderazgos
tradicionales, para conservar su base social y h! acer la vida complicada
al CNA. La tarea de la Alianza, liderada por el CNA en KZN es, por lo
tanto, comprometerse en este terreno desde la masa de los pobres
rurales. El movimiento debe construir sobre la base de los avances
conseguidos durante la campaña electoral para alcanzar a la masa de
los pobres rurales. Para el Partido Comunista Sudafricano esto debe ser
parte de la construcción de fuerzas rurales para la transformación en
las áreas de los antiguos bantustanes.
Necesitamos una movilización sostenida, dirigida por la clase obrera,
para reforzar la transformación confiada en un gobierno dirigido por el
CNA en KZN.
A través de lo anterior necesitamos profundizar la democracia. Como
Chris Hani solía decir en los años anteriores a su muerte: no tenemos
miedo de la lucha política abierta y el debate, y esto nos ayuda a
exponer la bancarrota política de nuestros oponentes. La victoria de
K! ZN reivindica esas palabras de Chris.
En el centro de todas estas tareas, el ingenio para dirigir la
realización, es el fortalecimiento y profundización de la unidad y los
programas de la Triple Alianza.