| A F R I C A |
12 de mayo del 2004 |
CIOSL EnLínea
Según un nuevo informe
de la CIOSL dado a conocer coincidiendo con la revisión que lleva a cabo
la OMC de la política comercial de ese país (10 y 12 de mayo), los derechos
sindicales en Rwanda no serían tales. El informe de la CIOSL sobre ese
país centroafricano muestra las falencias en la aplicación de diversos
convenios fundamentales del trabajo que el mismo gobierno ha ratificado
y reclama a las autoridades rwandesas que acaten las normas fundamentales del
trabajo.
En el informe se establecen distintas lagunas legales, especialmente en
lo relativo al derecho de huelga. Por ejemplo, antes de que pueda hacerse
huelga, se debe siempre proceder previamente a solicitar la intervención
obligatoria de un consejo de conciliación y, además, se definen de
manera excesivamente amplia los denominados servicios "esenciales",
donde las huelga están prohibidas. Además de esas restricciones legales, el
gobierno y muchos empleadores son contrarios a la idea de que los sindicatos
funcionen libremente. Rara vez se aplica la legislación laboral debido a
la falta de inspectores del trabajo y a una cantidad insuficiente de tribunales
laborales, lo que agrava los abusos de sus derechos que sufren los
trabajadores y trabajadoras de Rwanda.
En Rwanda es frecuente el trabajo infantil. La mayoría de los menores
desempeñan tareas agrícolas de subsistencia, trabajan en pequeñas
empresas o en plantaciones de té. Muchos de los menores, principalmente huérfanos
de guerra, trabajan como domésticos en condiciones de servidumbre.
Perciben bajos salarios y es común que se cometan abusos contra ellos.
Además, en Rwanda hay unos 7.000 chicos en la calle, cuyos ingresos dependen de la
venta de algunos artículos, de la mendicidad y del robo. El índice de
inscripciones en las escuelas es bajo y los establecimientos educativos
públicos carecen inclusive de los suministros más básicos.
En cuanto a la discriminación, el informe señala que las mujeres
trabajan principalmente en la agricultura de subsistencia y en puestos
de trabajo mal remunerados. Si bien los programas gubernamentales han contribuido a
que se hicieran adelantos en la eliminación de la discriminación contra la
mujer y contra distintos grupos étnicos, las oportunidades generales de empleo,
educación y promoción para las mujeres continúan siendo escasas.
El informe pone de relieve la trata de mujeres y de menores para destinarlos a trabajo forzoso y a explotación sexual, lo que está estrechamente vinculado con la inestabilidad y con los conflictos que
tienen lugar en ciertas regiones. Hay informes asimismo sobre presos a quienes se
obliga a realizar trabajo forzoso en minas de coltán y sobre otras formas de
trabajo forzoso.
Como conclusión, la CIOSL reclama al gobierno de Rwanda que aplique los
convenios fundamentales del trabajo que ha ratificado y que conforme su
legislación a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT). Se debe mejorar la aplicación de la legislación laboral,
incluyendo en esto la mejora de las inspecciones del trabajo y el
establecimiento de tribunales laborales. Además, el gobierno debe continuar mejorando la
posición de las mujeres en el mercado laboral. Se deben mantener los
esfuerzos por erradicar el trabajo infantil, especialmente el trabajo
infantil doméstico, y por reducir la cantidad de chicos de la calle. Se
debe asimismo dar alta prioridad a la eliminación de la trata de mujeres
y del trabajo forzoso de los presos.