| A F R I C A |
10 de junio del 2004 |
Umoya
Nuestros amigos de la sociedad civil del Kivu, este de la República
Democrática del Congo, así lo afirman. Nos lo venían anunciando y
denunciando desde hace muchos meses. La autoridad de las Instituciones
de Transición, Parlamento, Gobierno de Kinshasa, era inexistente en
todo el este del país. Los episodios de desobediencia y hasta de
rebelión de autoridades locales, grupos armados, señores de la guerra
(un extenso entramado de intereses políticos y económicos con
conexiones con Uganda, Rwanda y multinacionales extractoras de
minerales y materias primas) habían sido frecuentes. Sin embargo, cabía
la esperanza de que el aval de la comunidad internacional al proceso de
transición y, sobre todo, las ansias de paz y estabilidad de todo el
pueblo congoleño se irían imponiendo sobre las mezquindades de unos y
otros.
Pero, por las noticias que nos llegan, se ha impuesto más bien lo que
tanto se temía: una nueva guerra y con ella la paralización del ya de
por sí complejo proceso de transición democrática, uno de cuyos puntos
fundamentales es la salvaguarda de la unidad de la República.
La razón proclamada por los rebeldes es la misma que pregonaron en las
dos guerras anteriores (en 1996 y 1998): la defensa de los
"bayamulenge" amenazados; se trataría, según ellos de "evitar un
genocidio". Rwanda impulsó estas guerras y todo parece indicar que, de
nuevo, está detrás de la rebelión actual. Lo desmiente, como lo hizo en
el pasado para posteriormente reconocerlo y hasta alardear de ello,
pero la mayoría de los observadores dan como cierta la intervención
ruandesa en los acontecimientos actuales. Quienes no tienen duda alguna
son los habitantes de Bukavu, quienes afirman haber visto penetraren su
zona a tropas ruandesas provenientes de la isla Idjwi, en el lago Kivu;
otros nos han señalado que militares rwandeses avanzan hacia Beni-
Butembo, desde Rutshuru.
¿Quiénes son los rebeldes?
Se habla de que se agrupan en un Frente por la Liberación del Este del
Congo (FLEC), que agruparía a personalidades civiles (Chiribanya,
Mwendanga, Serufuli) y militares (Rohirimbere, Mutebutsi, Nkunda), que
a su vez estarían dirigidos/asesorados por altos mandos del ejército
ruandés. Les une, en primer lugar su descontento con las medidas que el
gobierno de Kinshasa va tomando, a pesar de que uno de los suyos,
Azarias Ruberwa, ocupa una vicepresidencia, precisamente la
responsables de defensa y seguridad interior. Varios de ellos han sido
apartados de funciones que desempeñaban o relegados en los nuevos
nombramientos. La disidencia había explotado meses pasados en episodios
increíbles, como el descubrimientos de escondites de armas o el asalto
a la residencia del gobernador militar de la región del Kivu-sur por
parte de su segundo, el coronel Mutebutsi. Al general Laurent Nkunda se
le acusa de ser el autor de masacres de Kisangani. El diputado Enock
Ruberangano, muyamulenge
, refiréndose a Mutebutsi y Nkunda, ha dicho, "no necesitamos a estos
criminales para defender nuestros derechos".
Los acontecimientos
Todo empezó el miércoles 26 de mayo a la tarde con un tiroteo entre
tropas gubernamentales y disidentes mandados por el coronel Mutebutsi.
Las fuerzas de la ONU (MONUC) intentan detener los enfrentamientos. El
general Laurent Nkunda, desde Goma, se pone en marcha con sus tropas
para ayudar a Mutebutsi. Bukavu cae en manos de los "disidentes".
Pillaje, violaciones, asesinatos, periodistas de las radios locales
detenidos La población de Bukavu, víctima una vez más de la violencia,
muestra su desconcierto y rabia ante la pasividad de la MONUC. En
varias ciudades de la República se organizan manifestaciones de
protesta frente a las instalaciones de la MONUC. El presidente Kabila
denuncia directamente a los rwandeses "bajo cuya bota" está Bukavu, se
muestra decepcionado por la falta de reacción internacional y hace un
llamamiento a la movilización general en defensa de la patria.
Paradójicamente, su vicepresidente Ruberwa, responsable de la Defensa y
Seguridad, se ha quedado, sin embargo, en el Kivu, lo que da pie a muchas especulaciones.
¿Qué pretenderían los llamados disidentes?
· Parece evidente que su objetivo, más allá del pretexto de la defensa
de los banyamulenge, es la paralización del proceso de transición.
· De la permanente inestabilidad de la zona sacan provecho los
explotadores de las grandes riquezas del este del Congo.
· Si bien parecería difícil que la comunidad internacional y africana
aceptara la anexión por parte de Rwanda del Kivu (cambio de fronteras)
, no es imposible que esta guerra responda a los intereses rwandeses de
tener una zona de expansión donde, con la colaboración de congoleños,
ejercer una función de control .
Mientras tanto, las aspiraciones de paz y justicia del pueblo congoleño
son de nuevo burladas.