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CÁTEDRA ERNESTO CHE GUEVARA 

5 de noviembre del 2003

Frivolidad y comercio en las biografías sobre el Che Guevara


Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo

Una fría mañana de junio de 2003, cuando se cumplía un nuevo aniversario del nacimiento del revolucionario Ernesto Guevara, la ciudad de Buenos Aires amaneció abarrotada de imágenes del Che. Inmensos carteles y pósters con su figura acompañaban el paso veloz de los automóviles por las grandes avenidas del centro de la ciudad.

Cualquier transeúnte desprevenido seguramente pudo haber pensado: "otro acto de la izquierda que recuerda al Che" o quizás: "Ahí vienen de nuevo los piqueteros". Pero no era así. Se trataba de una campaña comercial. Era la promoción de una nueva biografía (y ya van…), cuya propaganda inundó programas de televisión, radios, periódicos, vidrieras de librerías, supermercados, disquerías y cuanto local comercial tenía un espacio disponible para exponer la mercancía y vender.

El póster de propaganda contenía una imagen muy linda del Che. Impactante a primera vista. Un Guevara contento y sonriendo. Grandes letras rojas con su nombre. Y una consigna, muy a tono con lo que hoy demanda el movimiento que lucha a nivel mundial contra la globalización capitalista: "La vida por un mundo mejor". Una estrategia de marketing buenísima. El libro se vendió por decenas de miles de ejemplares. Fue, inmediatamente, un best seller.

El autor del texto en cuestión es el historiador y psicoanalista Pacho O'Donnell, quien fuera funcionario de la administración neoliberal de Carlos Saúl Menem.

En otros textos hemos realizado la crítica de las superficialidades, banalidades, frivolidades y la interesada mala fe del biógrafo, quien pinta al Che como una persona exactamente inversa a lo que promocionaban sus atractivos carteles de venta: fusilador, despiadado, frío, déspota, sanguinario, etc.,etc.,etc.

Más allá de las opiniones, discutibles de por sí, que podamos tener sobre este engendro comercial escrito a la carrera y con el signo $$$$ como centro de su perspectiva, lo cierto es que el texto está plagado de hechos falsos, errores y tergiversaciones groseras que exceden cualquier discusión política.

Para muestra, reproducimos a continuación una carta que una pariente argentina de Guevara hizo pública a raíz de la aparición de la biografía.

Su autora, Edelmira Moore de la Serna, aunque no comparte la estrategia política de su primo, expone breve y concisamente "el estilo" con que está redactada la mencionada biografía.

La carta fue publicada en Buenos Aires, en el diario conservador La Nación el jueves 25 de septiembre de 2003.

[Fin de la nota introductoria de la Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo]



Mi primo el Che

Señor director [del diario La Nación]:

Al hojear en una librería de Buenos Aires la última biografía de Ernesto Guevara, editada por Sudamericana, descubro, con estupor, en la página 20, que al de decir de O'Donnell -su autor-, mi tía Celia de la Serna, madre del Che y Ernesto Guevara Lynch "se casaron el 20 de diciembre de 1927 en casa de Edelmira Moore de la Serna, porque no tenían dinero para alquilar los salones de algún club de moda" (sic). La única Edelmira Moore de la Serna soy yo, que aún no había nacido para entonces: primer dato falso.

También, en la página 24, leo que Ernesto Guevara tenía sus "vacaciones gratuitas" en la "estanzuela" de los Lynch en Portela y en la estancia de los Moore de la Serna en Baradero. Segundo dato absolutamente falso: jamás mis padres tuvieron campo en Baradero ni propio ni arrendado, arrendaron campo, sí, en general Galarza (Entre Ríos) y luego compraron en el partido de Balcarse (Buenos Aires) donde iban los Guevara y nuestros otros primos con quienes compartíamos vacaciones en pie de igualdad. Por lo que, además de falsa, es sumamente chocante la expresión "vacaciones gratuitas".

Recuerdo al señor O'Donnell que es de buena educación el dar y recibir hospitalidad con toda naturalidad, no exenta del mutuo agradecimiento por el placer de compartir momentos amables en la vida.

También en la página 21 y, luego de la lista de personas, al final del libro, aparece una María Luisa de la Serna, hermana de Celia, que jamás existió. Tercer dato falso.

Naturalmente devolví el libro sin comprarlo. Tampoco hice el cálculo de datos falsos que podía llegar a tener en sus más de quinientas páginas, si en las primeras veinticuatro descubrí tantos que hubiesen sido fáciles de investigar para un biógrafo argentino y contemporáneo. Y completamente falsa también es la tesis insinuada, sobre que el pensamiento del Che nació por resentimiento de pariente pobre: jamás lo vivió así, ni él ni la familia.

Para Ernesto Guevara de la Serna, que sí dio "la vida por un mundo mejor", aunque, en mi opinión, con métodos equivocados, hubiese sido triste saber que los que más dinero ganan con su memoria son los fabricantes de remeras con su imagen y, en mucha mayor medida, los medios que lo usan, sabiendo que su solo nombre vende bien, sin preocuparse por profundizar en su persona como bien lo hubiese merecido.

Edelmira Moore de la Serna
Napoleofú (Buenos Aires)
Argentina

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