| EL REINO DEL REVÉS |
19 de mayo del 2004 |
Sebastian Hacher
Indymedia Argentina
"¡Me están secuestrando!". Eso fue lo primero que atinó a gritar
Clarisa Redin, una profesora de química de 38 años que, como ella misma dice,
"se la rebusca dando clases particulares". A pocos metros de allí, su
marido Rolando Flores, un ferroviario desocupado de 48 años, trataba de zafar
de cinco personas que le habían caído encima. Ambos son militantes del MTR
(Movimiento Teresa Rodriguez) y el miércoles pasado fueron detenidos
varias horas después del escrache de la agrupación de desocupados contra las
oficinas Repsol YPF.
"Nosotros no hicimos nada distinto a lo que hicieron los ahorristas
durante todo el 2002", decían el domingo los piqueteros del MTR. La protesta
frente a las oficinas de Repsol tenía motivos tan claros como en aquel
entonces: mientras la petrolera ganó 624 millones de dólares en el
primer trimestre del año, se anuncia una "crisis energética", que en realidad
no es mas que una presión para aumentar las tarifas.(1)
Casi como una broma macabra, hay 13.461.000 personas que van a pasar
el invierno sin gas natural. Para la mayoría de ellos, las únicas
opciones son o la leña o las garrafas de gas licuado, que valen entre 25 y 30 pesos
según la zona. Hay, sí, un plan de "garrafa social", con valores de 18 pesos
y gas de baja calidad, pero su distribución está proyectada para abastecer a
menos del 1% del mercado. Y esto en el marco en que empresas como Repsol
sacan el 67% de su producción mundial de la Argentina, con los costos reducidos
a un tercio desde la devaluación y con un precio record del barril de
petróleo.
Cuatro horas después del escrache a esa empresa, Clarisa y Rolando
fueron detenidos. La preocupación del matrimonio, la certeza de estar siendo
secuestrados, tenía sus justificativos: las ocho personas que los
detuvieron no tenían ninguna identificación; ni dijeron ser policías en
ningún momento. Los venían siguiendo desde Plaza de Mayo, donde se
habían separado de la movilización luego de ser recibidos por el gobierno, y
los detuvieron cuando entraban a la estación de subte. A Clarisa la
golpearon en la cabeza desde atrás, y cuando se dio vuelta para ver de donde venía
el golpe, su agresor se tapó la cara. Rolando se vio rodeado y recibió
decenas de golpes hasta tirarlo al piso; lo detuvieron entre cinco
personas, todas de civil.
Mientras los tenían en el piso y los golpeaban, los agentes de civil,
o agentes de la SIDE, discutían entre ellos a donde llevarlos.
Finalmente, nerviosos por el escándalo que se estaba armando en la estación de
subtes, los sacaron de allí y los subieron a dos taxis -a Rolando esposado y
encapuchado- y decidieron "tirarlos" en la comisaría 1era. Como
detalle, uno de los taxis tardó en llegar porque ninguno de los captores sabía
como guiarlo.
En la comisaría, los supuestos policías o agentes de inteligencia
discutieron con los oficiales de guardia, porque no querían recibir a
los detenidos. "Si no se van estos -por los captores- los voy a cagar a
trompadas", decía un policia de la guardia, aunque luego de echar a
sus misteriosos colegas tuvo que volver a llamarlos porque nadie
encontraba las llaves de las esposas de Rolando.
La detención se mantuvo en secreto hasta la noche, y sólo 48 horas
después, según Clarín, el Departamento de Prensa de la Policía Federal -que
dicta los comunicados a las agencias oficiales- "dejó de dar información
errónea". Según el mismo diario, "pese a que fuentes de la empresa dijeron tener
la información "extraoficial" de que dos de los líderes del ataque habían
sido detenidos más tarde, al concluir la protesta, la Policía Federal
aseguró que en la comisaría 1era. no se registró ninguna detención".
Al principio -también según la versión de Clarín- la policía había
informado que se trataba de una detención porque "estaban arrojando
bombas de humo en la entrada del subte". A esas mismas horas, el gobierno
silbaba bajito. "La jornada terminó sin incidentes", había declarado el
Ministro de Justicia, Gustavo Beliz, a la prensa.
Pero apenas un día después, los ministros Fernandez salieron con un
gran arsenal de adjetivos para descalificar a los piqueteros. Se habló
entonces de "una orden de Kirchner", dictada luego de que este se reuniera con
el presidente de Repsol- YPF, Alejandro Mac Farlane.
Y como por arte de magia, el relato periodístico sobre la detención de
Redin y Flores también se transformó y se pobló de detalles; las supuestas
bombas de humo en la estación, la "confusión" sobre quién y en que
circunstancias lo habían detenido, se transformaron en su contrario.
En la nueva versión, los detenidos se convirtieron en "los dos
primeros responsables identificados" luego del escrache contra Repsol, y los
había detenido "personal de la comisaría 1era".
Por los medios de comunicación y en los pasillos de la justicia comenzó
a circular un también un video, filmado por la propia Repsol, donde
supuestamente se mostraban bombas molotov, aunque en realidad sólo se
ve a unos dos mil piqueteros prendiendo gomas y escrachando a la Repsol.
En realidad, lo que pasó, es que el escrache preocupó a AEA (Asociación
de Empresarios "Argentinos") , que emitió un comunicado diciendo que "los
argentinos (sic) tenemos que reaccionar a tiempo y enérgicamente ante
estos hechos, ya que la complacencia con la violencia nos ha llevado a
trágicos resultados en el pasado". (2)
¿Que es lo que quieren decir con esto?. Veamos quién lo escribió, y
entenderemos su significado. En AEA están, en primer lugar, los
Saguier y los Magnetto, presidentes de La Nación y Clarín respectivamente, y
máximos puntales de la campaña que desde hace meses lleva adelante el
gobierno contra los piqueteros.
Pero allí también están los Rocca, los Fortabat, los Roggio, junto con
Sacerdote del Bank Boston, Bruchou del Citybank, Cirigliano de TBA,
Lemine de Aguas Argentinas, además de los directivos de Telecom, Telefónica,
Repsol, Bayer, Metrogas, IBM, HSBC, y toda una lista de empresas y
nombres que resuenan en la memoria como el de los responsables de la situación
del país.
Sería un lugar común repetir su prontuario de fuga de capitales,
lavado de dinero, saqueo del estado y recursos naturales, complicidad con la
dictadura, etc, etc, etc.. Ellos son el pasado que vuelve, que nunca se
fue. Y es lógico que tengan miedo de volver a ser señalados, como durante
todo el 2002, de ser los principales responsables de la calamitosa situación
del país.
Lo llamativo es que, según ellos mismos, es la primera vez que sacan un
comunicado tan "duro"; hasta ahora venían desaciéndose en elogios para
con Kirchner. Seguramente hayan aprendido dos cosas.
En primer lugar, de los cacerolazos y escraches del 2002, que la bronca
popular los tiene identificados.
Y, fundamentalmente, de la experiencia de Aguas Argentinas, que tanta
verborragia izquierdista del presidente es para seguir gobernando a
favor de las empresas que forman AEA. (3) Las mismas que saquearon al país,
las mismas que hoy nos vuelven a amenazar con la "vuelta al pasado". Ese
que ellos mismos representan.
sebastian@riseup.net
Buenos Aires, 18 de Mayo del 2004