| CÁTEDRA ERNESTO CHE GUEVARA |
21 de mayo del 2004 |
-Cartas al Che Guevara y a sus padres-
[Nota introductoria]
Haydée Santamaría Cuadrado [1922-1980] es una de las mujeres que participaron el 26 de julio de 1953 en el asalto al cuartel Moncada, encabezado por Fidel Castro. Luego de ese asalto, muchos combatientes fueron capturados por el Ejército del dictador Batista. Como ya es una triste "costumbre"... -hoy empleada por los militares norteamericanos en Irak y en Guantánamo como ayer en Vietnam y en innumerables lugares del mundo, por el Ejército francés en Argelia, por los militares argentinos, chilenos, israelíes y sudafricanos y por todos los aparatos de represión que defienden al capitalismo- a esos combatientes los torturaron.
Abel Santamaría Cuadrado [1927-1953], hermano de Haydée, fue uno de los torturados. Ahí mismo, lo asesinaron. A los sobrevivientes los encarcelaron. Haydée escribe entonces esta carta a sus padres -que ahora reproducimos- luego del asesinato de Abel en la tortura. Allí hace referencia a los sueños rebeldes de su hermano y al significado de Fidel Castro para el movimiento revolucionario.
Haydée fue una de las encargadas de sacar de la cárcel en forma clandestina y de recomponer, por distintas vías, el célebre alegato de Fidel Castro en el juicio ante sus captores conocido popularmente como La historia me absolverá.
Más tarde, habiendo sido una de las cofundadoras del Movimiento 26 de julio, Haydée participa como combatiente guerrillera en la lucha que provocará la caída de Batista y el triunfo de la Revolución Cubana. No es la única mujer que participa en esa lucha, pero sí es una de las más destacadas junto a Celia Sánchez [1920-1980], a Melba Hernández y a muchas otras. Por ejemplo, el 4 de septiembre de 1958 se forma en la Sierra Maestra el pelotón "Mariana Grajales" del Ejército Rebelde, formado exclusivamente por mujeres combatientes.
Con el triunfo de la Revolución Cubana, Haydée -cuyo sobrenombre era Yeyé- funda en 1959 una institución cultural que será emblema entre los intelectuales críticos de todo el orbe: la Casa de las Américas. Allí recibirá a los intelectuales más importantes del mundo que han visitado Cuba y han descubierto el papel fundamental que la Revolución le ha brindado a la cultura. Muchos de ellos recuerdan a Haydée, entre otros nuestro querido Julio Cortázar.
Más tarde, será una de las cofundadoras y miembro del comité central del nuevo Partido Comunista cubano (fundado en 1965, a partir de la unidad de varias organizaciones lideradas por el Movimiento 26 de Julio) e integrará la presidencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), reunida en La Habana en 1967 para coordinar la lucha insurreccional en todo el continente.
En ese año se produce el asesinato del Che Guevara en Bolivia (otra vez, como siempre, realizado a sangre fría y por órdenes de la CIA y los rangers norteamericanos que asesoraban al Ejército boliviano). Luego de conocerse en Cuba su asesinato, Haydée le escribe al Che la carta que ahora reproducimos.
Ese mismo año, el 13 de julio de 1967, Haydée brinda una charla a los estudiantes de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana sobre el asalto al Cuartel Moncada. Allí relata gran parte de su experiencia como mujer revolucionaria y combatiente guerrillera.
En uno de sus pasajes, Haydée le dice a un estudiante: "Para mí ser comunista no es militar en un partido; para mí ser comunista es tener una actitud ante la vida". En otra parte, resumiendo lo que sienten muchas mujeres revolucionarias del mundo que han caído bajo la represión, afirma: "Iba presa, esposada, maniatada, y me sentía más fuerte y más libre que aquellos que con la toga de justicia me iban a juzgar". Más adelante, le confiesa a una joven estudiante: "Y así, compañera, puedo decirte que me impresionó hasta ver caer, hasta ver morir a un enemigo. Me impresionó tremendamente ver caer a aquel que veníamos a combatir [...] Soy enemiga ya no de matar por gusto, soy hasta enemiga de ser violenta por gusto. Creo que hay que hacer un gran esfuerzo para ser violenta, para ir a la guerra, pero hay que ser violenta e ir a la guerra si hay necesidad".
Esa extensa conversación fue editada posteriormente en el libro Haydée habla del Moncada [La Habana, Casa de las Américas, 1985]. Al año siguiente, en 1968, Haydée viaja a Vietnam como parte de una delegación solidaria de la Revolución Cubana con el pueblo indomable de Ho Chi Minh.
Hoy en día, ella se ha convertido en un símbolo de la mujer revolucionaria más allá de las fronteras de la Revolución Cubana. Por ejemplo, en Australia, Betsy Maclean acaba de publicar una antología -en inglés- que incluye, además de su introducción, escritos y cartas de Haydée y sobre Haydée [Véase: Haydée Santamaría editado por Betsy Maclean. Australia, Ocean Press, 2003. Colección: "Rebel lives" (Vidas rebeldes)].
Como mujer revolucionaria, como militante, como intelectual y como combatiente por el socialismo, Haydée Santamaría -junto con sus compañeras cubanas- forma parte de una extensísima y gloriosa tradición mundial que también integran las militantes francesas Flora Célestine Thérèse Tristan [1803-1844], Louise Michel, Madame Fautin y Hortense David, la inglesa Elisabeth Dmitrieff, las rusas Vera Ivánovna Zasúlich [1851-1919] y Alexandra Kollontai [1872-1952], la alemana Clara Eissner Zetkin [1857-1933], la judía polaca Rosa Luxemburg [1871-1919], la ucraniana-estadounidense Raya Dunayevskaya [1910-1987], la española Dolores Ibárruri Gómez [1895-1989], la vietnamita Nguyen Thi Binh, la argelina Djamila Boupacha, la nicaragüense Luisa Amanda Espinoza [1948-1970], la alemana Ulrike Marie Meinhof [1934-1976], la argentina-alemana Haydée Tamara Bunke Bider [1937- 1967], la italiana Margherita Cagol [¿?-1975] y las argentinas Alicia Eguren [1924- 1977] y Ana María Villareal de Santucho [1936-1972] entre muchísimas y muchísimas otras. Una tradición heroica de pensamiento y acción -integrada por vertientes distintas y experiencias diversas- donde la lucha de las mujeres jamás se escinde de la lucha por la revolución y el combate por la causa mundial del socialismo.
La Cátedra de Formación Política Ernesto Che Guevara reproduce estas cartas de Haydée por tres razones. En primer lugar, porque constituyen documentos históricos muy importantes sobre la Revolución Cubana. En segundo lugar, porque ayudan a conocer la personalidad de Haydée Santamaría y a comprender el papel central jugado por ella y por otras mujeres en la lucha revolucionaria latinoamericana. En tercer lugar, como un pequeñísimo homenaje a todas las mujeres del mundo que en Irak, en Palestina, en Colombia, en el país vasco, en Brasil, en Chiapas, y en todos los rincones del mundo participan de la lucha revolucionaria, resistiendo las represiones, las torturas, las violaciones y todo la barbarie con que el imperialismo pretende domesticar la rebelión de nuestros pueblos.
(Agrademos a la compañera Celia Hart, hija de Haydée Santamaría y Armando Hart, que nos haya permitido reproducir ambas cartas).
[Fin de nota introductoria de Néstor Kohan].