Cartas a Rebelión
Cartas de la 1 a la 10 de un total de 1127 cartas.


19-07-2017
Partidores

-partidor, ra Persona que divide o reparte una cosa. El que rompe algo.

Propongo que se utilice el termino en desuso partidores para referirnos a aquellos que hoy son comúnmente conocidos como políticos. Cuando decimos: los políticos, de inmediato nos vienen a la mente personajes envueltos en actos de corrupción y delincuencia organizada aunque esto no es política sino su antimateria. Cuando decimos clase política normalmente es para criticarlos, pero al escoger esas palabras los estamos ya legitimando. ¡Políticos! ¿Porqué regalarles esta palabra además de todo lo que ya se han robado? Pertenecen a un partido, son partidores, llegan divididos a las comunidades a dividir, rompen los tejidos sociales con regalos, promesas y favores. Rajan, rascan, perforan y reparten, no les importa partírsela a la naturaleza. Son fraccionadores, zares de la construcción y la especulación de bienes enajenados. Sus luchas no son las de los pueblos, solo conocen la lucha partidista. Adictos al voto, partidarios del dinero que lo inyecta, por eso sí se parten el pecho. Por las noches no sueñan tanto con su partido sino con su partida del  presupuesto. Los ciudadanos de a pie somos la única y verdadera oposición, todos los colores que piden que les taches en una papeleta son del partido contrario al interés común y general, a eso y vivir de las cuentas públicas es lo que se conoce como sacar partido. La imposición, la manipulación, el fuego y sangre son sus verdaderos medios, su modo de proceder. Lo sabemos, esto de las elecciones ha resultado una mala partida, así que la próxima vez que le pidan su voto o lo llamen a colaborar en las casillas recuerde que no son actos democráticos sino microcontratos mediante los cuales se perpetúa su relación con los partidores, recuerde, no políticos, partidores.
Quetzal Contla
15/07/2017

Videla y Fujimori, mellizos pero diferentes
 
Se parecen en mucho, pero no en todo. A uno y a otro los llamaban "el chino".
 
Ambos fueron terroristas. Ambos fueron genocidas. Ambos eran sumamente ignorantes.
 
Ambos desindustrializaron a sus países, e impusieron a sangre y fuego un orden neoliberal por encargo de otros.
 
Se parecen en casi todo, pero se diferencian en algo muy importante. Videla aceptó las penas impuestas sin pedir clemencia y tomó sobre él toda la culpa.
 
Al responsabilizarse en su condición de comandante en jefe, el argentino salvó para la historia el honor de las fuerzas armadas de su país en cuyas filas militara el bravo y honesto libertador José de San Martín.
 
Fujimori no cesa de pedir clemencia. Entre dos hombres pequeños, éste es insignificante.
 
Lo más grave: Fujimori ha intentado a través de toda su estrategia judicial inculpar a la fuerza armada de los delitos que él mismo planeó y ordenó desde palacio.
 
Si Fujimori recibe ahora el indulto, la historia le pasará los platos rotos a quien no corresponde. En la práctica, el reo está conminando al presidente para que lo salve del peso de su culpa y se la pase al ejército.
 
Terroristas y genocidas, Videla y Fujimori tienen decenas de miles de muertos en su haber. Al argentino se le ha probado y condenado por el robo de bebés, el fusilamiento de presos y otras bestialidades sin fin. No tan sólo la Argentina, todo el mundo tiene presente la imagen de los presos que son subidos a helicópteros, torturados allí y arrojados a las aguas del Río de la Plata.
 
En los archivos televisivos, en el Youtube, cualquier persona de París, Londres o Nueva York puede ver y escuchar ahora mismo el testimonio de los jóvenes que, cuando bebés, fueron arrancados del vientre de la madre y vendidos. Argentina no es un país secreto.
 
Tampoco es secreto el Perú. En Roma, Ginebra, Madrid o en Washington, quien lo desee puede entrar en Youtube y escuchar a las mujeres que fueron esterilizadas contra su voluntad. Puede enterarse de cómo una guerra civil fue convertida en una guerra étnica y de qué manera decenas de pueblos fueron arrasados o de cómo los cadáveres de los torturados fueron enterrados en los cuarteles.
 
Videla y Fujimori no fueron el poder, sino su brazo armado. Traidores, cumplieron órdenes extranacionales. Su misión era instaurar una economía neoliberal en la que el estado fuera despojado de sus bienes y funciones. El encargo era que aquél fuera privatizado para beneficiar al gran capital transnacional, a las corporaciones foráneas y a sus socios locales.
 
Para llevar a cabo ese encargo, tenían que arrasar la institucionalidad e imponer el pánico. Este y la perversidad sólo los mejores medios "de persuasión" que conocen los gobiernos terroristas.
 
Videla y Fujimori se parecían en todo, pero no en todo. Ya se sabe hoy que el dictador japonés, debe a su alianza con Montesinos, el hecho de ser ahora uno de los hombres más ricos del mundo. Por supuesto, no era un "caído del palto”.
 
Por su parte, el argentino era un genocida austero. No bebía. No era ojo vivo. Comulgaba con frecuencia. No se ha hablado de millonarias cuentas a su nombre en el exterior. Probablemente creía que la sangre derramada de otros lleva al cielo. Videla era algo así como un carnicero vegetariano o como un violador casto. En eso, estos mellizos no se parecen.
 
Ambos fueron los terroristas y los genocidas del Perú y de Argentina, mellizos pero diferentes.


Eduardo González Viaña
04/07/2017

¿Qué es un gobierno fallido?

La pregunta brotó en un programa radial que generó llamadas por “pipá” y una descarga de respuestas, con informaciones a granel, de hechos delictivos y actos de corrupción atribuidos a funcionarios de alto nivel.

Esas denuncias se escuchan diariamente por la más amplia gama de medios informativos.

Hacerse eco de los escándalos y de las tantas cosas mal hechas atribuidas a múltiples personajes morados, si usted lo anota en un papel terminará en un “listín”.

La indiferencia, incapacidad, complicidad y responsabilidad de la justicia y de los organismos dependientes del Poder Ejecutivo, provocan quejas al pecho diariamente, lo que se traduce en una inseguridad ciudadana que sumerge en una indefensión generalizada a la población dominicana.

Hace una semana se cometió un crimen de los que registra la cotidianidad: el asesinato de una pareja de ancianos frente a un destacamento policial de Gascue, en el mismo centro capitalino. Para colmo, el jefe de la Policía se destapó con un chiste manoseado, repetido a diario por varios funcionarios,  que dicen algo así: “La delincuencia ha bajado a mínimos niveles”.

Cosas como éstas retratan todos los ángulos de un gobierno que inició su segunda gestión gracias a una campaña con financiamiento de polémico arraigo, comenzando con el dinero pagado a un “viaje” de legisladores que aprobaron la reforma legislativa que emanó luz verde a la reelección presidencial.  

Pero hay más (en la costumbre). En su columna del diario Hoy, Claudio Acosta se hace eco de lo que figura en un mapa del grupo Jaragua acerca de la maldita pared que levanta en la playa de Barahona un grupo liderado por funcionarios gubernamentales. La maldita pared y su bloqueo visual están “dentro del perímetro de la Vía Panorámica Mirador del Paraíso”.

Y precisa: “El Mirador del Paraíso está detallado específicamente en el numeral 76 que describe la Categoría VI de Paisajes Protegidos, literal A correspondiente a Vía Panorámica. Todo esto dentro del artículo 37 de la Ley 202-04, sobre descripción y límites de las áreas protegidas de la República Dominicana”.

Cosas más graves salpican el panorama dominicano. Por eso, en el programa radial citado preguntaron a los oyentes si el actual gobierno es fallido o todo lo contrario. ¿Qué opina el lector?



Raúl Pérez Peña (BACHO)
27/06/2017
A la atención de Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE.

Estimado Pedro,

Desde la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara, CEAS-Sahara, queremos darle la enhorabuena por el éxito del 39º Congreso del PSOE, por su elección como Secretario General y por aunar una nueva dirección del partido, con personas y aspiraciones que existían en las y los militantes desde hace ya mucho tiempo.

Una de estas aspiraciones es la deuda histórica que tiene nuestro Estado con el pueblo saharaui. Se trata de una asignatura pendiente de la democracia española, dado que nuestro País, como potencia administradora, sigue siendo responsable, política y legalmente, de la tragedia que vive este pueblo desde hace más de 40 años.

Sin embargo, ni el pueblo saharaui, ni el Frente Polisario, ni la noción misma de justicia, pueden esperar más. Después de décadas de informes y resoluciones por parte de Naciones Unidas, de reconocer la Unión Africana el derecho de autodeterminación y de siete años de estancamiento de las negociaciones directas entre las partes promovidas por el Consejo de Seguridad de la ONU, debe actuarse con determinación para organizar de una vez el acordado referéndum. A través del mismo, el pueblo del Sáhara Occidental podrá, por fin, ejercer su derecho a la autodeterminación, haciendo valer el derecho inalienable a su territorio, el uso y disfrute de sus recursos naturales y la consolidación de su nación libre, soberana e independiente.

El Estado español no puede permanecer impasible ante lo que está sucediendo en el Sahara Occidental, un territorio que está situado a tan solo 90 millas de las Islas Canarias. Debe tomar todo tipo de iniciativas para contribuir activamente a buscar una solución justa que posibilite la libre determinación del pueblo saharaui.

La posible presencia de España, por segunda vez, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (principal órgano de Naciones Unidas en materia de derechos humanos) durante el periodo 2018-2020, constituye una oportunidad inmejorable para que nuestro país mantenga una posición firme y activa en defensa de la legalidad internacional y de los derechos humanos del pueblo saharaui.

Esperamos y deseamos que el PSOE aborde en esta nueva etapa, con firmeza y determinación, la búsqueda de una solución justa y definitiva que reconozca los derechos del pueblo saharaui a vivir libremente en su tierra. Se trata de una aspiración legítima, compartida por amplios sectores de la sociedad española que sienten como propia la difícil situación de este pueblo. Así lo demuestran cada día con su apoyo y su solidaridad.

Esperamos que el Estado español y los partidos que representan las aspiraciones de la mayoría, recuperen el papel que deben jugar en la búsqueda de una solución definitiva a la situación que atraviesa el pueblo saharaui. Esto solo puede lograrse a través de un referéndum que asegure la expresión libre y auténtica de la voluntad del pueblo saharaui, garantizando así una convivencia pacífica con los demás pueblos del Magreb.

En definitiva, confiamos en que este nuevo PSOE no olvide a este pueblo hermano, que no se merece padecer tantos años de exilio y ocupación en su propio territorio. No les quepa la menor duda de que las miles de personas asociadas a las entidades que conforman CEAS-Sáhara estaremos pendientes, como siempre hemos estado, de que el Gobierno y los partidos políticos con representación pública cumplan con sus obligaciones con respecto a este pueblo y que denunciaremos cualquier acción u omisión que se desarrolle sobre este aspecto.

Atentamente,
Pepe Taboada
Presidente de CEAS-Sahara

Pepe Taboada
17/06/2017
La eterna conquista
 
La represión sistemática contra las normales rurales, ahora contra las compañeras de Cañada Honda, la resistencia que actualmente se está dando en Tepoztlán contra un megaproyecto (ampliación de la autopista para el “desarrollo”), el saqueo de nuestros recursos naturales y el despojo sistemático, son episodios de una guerra contra los pueblos, momentos de la eterna conquista. La conquista es más que un momento de la historia. Se podría definir como la imposición violenta, por fuerzas externas, de un sistema de dominación.

El despojo, la destrucción de la cultura dominada, la violencia sistemática, el racismo, la desigualdad y la reorganización de la economía atándola a los intereses externos, son parte de la conquista y su consecuencia, la colonia. El sistema de dominación instaurada por la conquista-colonia ha dejado en la sociedad mexicana una profunda marca difícil de borrar. Como señalan los estudios de la colonialidad del poder, la decolonización de nuestras sociedades es una tarea pendiente y urgente por hacer.

Guillermo Prieto, político e intelectual liberal del siglo XIX, con sinceridad escribió que la independencia “nos convirtió a nosotros realmente en los gachupines de los indios”. Señalando la continuidad de la colonia en el México independiente. El sistema de dominación inaugurado por la conquista, a lo largo de la historia se ha buscado desmontar, pero logra cada vez actualizarse. Una tragedia recurrente, que es también la de un país inestable, sin soberanía y en crisis. Algunos pensadores lo observan como un Estado fallido, pero podría ser el estado colonial, en un momento de su eterna conquista.

El neoliberalismo se puede entender como una actualización de la conquista. Una ofensiva violenta para establecer un nuevo sistema de dominación. En el camino se ha perdido la soberanía, la desigualdad social se agudizado, la acumulación por despojo se convierte en el eje de desarrollo y se explota la mano de obra mexicana a niveles extremos. Desde abajo, desde el pueblo, este periodo se presenta como una tragedia, como una guerra.

El pofiriato cuyo lema fue “orden y progreso”, periodo de la llamada pax porfiriana, fue para el pueblo en realidad una época de guerra, represión, esclavitud y muerte. Eso estamos viviendo en la actualidad con el neoliberalismo. La visión desde abajo, de los pueblos, del despojo, de la agudización de la explotación, de las familias desgarradas por la migración y la violencia, es una historia que hay que rescatar. Es el testimonio de una guerra, de la eterna conquista.

Las múltiples luchas contra el neoliberalismo son un bando de resistencia. Sin embargo, no todas visualizan el peligro y la magnitud de la presente guerra. De ahí la importancia de las luchas comunitarias, de la candidatura indígena del CNI-EZLN y las resistencias contra los megaproyectos. En esta reedición de la conquista las comunidades indígenas son vanguardia y no se equivocan en señalar que lo que está en juego es la vida.

Aldo Fabián Hernández Solís
15/06/2017

Las noticias del Mundo Árabe señalan cambios de estrategias, nuevas correlaciones de fuerza, y un panorama cada vez más cercano a un conflicto de escala mucho mayor.

La crisis de Qatar es analizada desde varias aristas. Todas tienen su parte de verdad. Algunos hacemos más hincapié en unas que en otras. Nosotros enumeramos algunas que pueden sumarse en el balance final.

Vayamos por partes. Qatar es miembro fundador del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), creado en 1981. El CCG nacía para responder a la Revolución Islámica de Irán y su posible expansión. Las petromonarquías no querían ser destronadas como el Sha. De paso, las poblaciones shiítas serían perseguidas y masacradas por ser posibles vehículos de expansión revolucionaria. La “media luna shií”, dijo otro rey, el de Jordania, era el peligro.

El CCG está compuesto por seis países: Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Omán, Emiratos Árabes, y como ya señalamos, Qatar. La ofensiva saudí para aislar a Qatar, luego de la visita de Trump, partió al CCG en dos: Emiratos Árabes y Bahréin acompañan a la dinastía As-Saud. Bahréin, de mayoría shiíta, ha sido invadida por soldados saudíes para aplastar la “primavera” en ese país. Qatar apoyó a los saudíes. No sea que la “media luna” estuviera tan cerca. Del otro lado, quedaron Omán y Kuwait. Ambos países –como Qatar- no quieren quedar atrapados en los intereses saudíes en la región. Kuwait, además, tiene una mayoría shií que obliga a la monarquía a realizar concesiones. No ven con buenos ojos que la región se incendie de sectarismo takfirí, tan necesario para el terrorismo y la utilización de este último a favor de la política del reino saudí.

Arabia Saudí, potencia regional, golpea aprovechando el cambio estratégico en la Casa Blanca. Qatar jugó muy fuerte apoyando la “primavera árabe” –excepto en Bahréin, donde había un levantamiento “taifí” o sectario según su famoso canal satelital Al Jazeera, hoy bloqueado en varios países-. La salida al juego de Qatar venía de la mano de Obama, y la administración demócrata. Estos no confiaban en los saudíes, no tanto por su nefasto rol en el 11-S, sino más bien por sus vinculaciones petroleras, y por lo tanto, republicanas. El Pentágono cuida esa relación. Los norteamericanos compran petróleo, para luego los saudíes comprar armamento…norteamericano.

Trump, que de lo único que entiende es de negocios, sabe que levantar la economía de EE.UU. sólo se puede con más venta de armas, y por lo tanto, más guerras. Así se escribió la historia de EE.UU: 100 millones de dólares que planean vender a los sauditas nos dan la razón. ¿Se habrá enterado Trump que la principal base norteamericana utilizada para bombardear hoy está en Qatar? Quizás hayan negociado el retorno de la misma a Arabia Saudí, como en las viejas épocas.

Pero sigamos. Decíamos que los demócratas jugaron fuerte con Qatar. No confiaban en el aliado histórico de los republicanos. Levantaron y apoyaron a los Hermanos Musulmanes. Desde Túnez hasta Palestina, Qatar brindó apoyo económico y colaboró con el terrorismo en Siria. Hoy se desentienden de una guerra genocida en Yemen. Quizás en este hecho encontremos la respuesta a la ira saudí contra Qatar.

La agenda de los Hermanos Musulmanes complicaba los planes del “islam saudí”, que intenta presentarse, con el Wahabismo, como la doctrina oficial del mundo sunní. Si en Egipto, Qatar con Turquía apoyaban la revuelta contra Mubarak, Arabia Saudí movilizó a sus salafíes para sostener a Mubarak. La plaza At-Tahrir ganó la pulseada. Qatar y Obama coincidían con los Hermanos Musulmanes: tenían la misma agenda. Turquía también.

Esta es la razón por la cual el Egipto de Al-Sisi se suma al bloqueo por cielo, tierra y mar a los qataríes. Egipto ha pagado todas sus deudas económicas a Qatar, pero no las saudíes. Al-Sisi se olvidó de un “pequeño” detalle: además de los más de 3000 estudiantes, en Qatar hay por lo menos entre 250 y 300 mil trabajadores egipcios. Con más de tres millones y medio de desocupados en su país, Al-Sisi ha tenido que abrir contactos con la embajada de Grecia en Doha. Tampoco Al-Sisi piensa echar a los estudiantes qataríes de Egipto, que rondan aproximadamente los 20 mil.

La invasión a Siria permitirá esconder las diferencias por un tiempo. Turcos y qataríes apoyaran a los mercenarios inspirados –en parte- en la doctrina de la Hermandad. Del ISIS se encargará principalmente Arabia Saudí, EE.UU. e Israel. Esta tríada ya funciona a pleno. También el sionismo, que festeja el 50 aniversario de la ocupación de Jerusalén, aplaudió la decisión saudí: en Qatar funciona la oficina política del Hamas, movimiento de resistencia islámica fuertemente vinculado a la ideología de los Hermanos. El Hamas, atravesado por la “primavera árabe”, también apoyó la invasión a Siria, y mudaron su oficina de Damasco a Doha. El Pentágono y Hamas en el mismo país, ¡vaya paradoja! No obstante, la resistencia palestina está trasladándose a Teherán, para alivianar una posible causa del bloqueo. Y también, por qué no, dejar de marearse y dedicarse de pleno a la liberación de Palestina.

Se va Hamas, pero llegan los turcos, con 3000 soldados. En un claro mensaje a Arabia Saudí. También 20 mil paquistaníes. Irán observa de reojo. La política en la región cambia cada segundo. Y vaya a saber qu é harán estos soldados en un futuro.

Las relaciones entre Irán y Qatar parecen ser otra de las razones del bloqueo. Más allá de las posibles declaraciones del Emir Tamim, las relaciones pendulares que mantiene Qatar con Irán son necesarias para no ser arrastrado al juego saudí. Los persas ya han enviado toneladas de alimento, para tranquilizar a la población qatarí. Hoy los iraníes tienen acceso al Mediterráneo, pasando por Iraq y Siria. Esto inquieta a la triada saudí-anglo-sionista. Y el final del mal llamado “Estado Islámico” es una realidad que se acerca. Por algo ya se habla de la fusión entre Al-Qaeda y el ISIS: la ideología la daría este último, pero el método, ya sin territorio, volvería a ser el de Al-Qaeda.

Se nos permitirá una observación final: Qatar, Egipto, Turquía, Hamas y Arabia Saudí, son todos actores regionales sunníes. Vaya esta observación dedicada a todos los que explican la región como una guerra entre suníes y shiíes, tapando los verdaderos intereses que arden en la región.



Kamel Gomez El Cheij
14/06/2017
EL MIEDO DE LOS DECOLONIALES Y DE LOS POLARIZADOS

El pueblo brasileño se ha levantado masivamente contra el gobierno corrupto de Temer, quien fuera el compañero escogido por Dilma Roussef como su vicepresidente, y que le ha reemplazado luego de su destitución. El pueblo cansado e indignado se ha erguido y movilizado reclamando su destitución o su renuncia. Los grupos de oposición a Temer son aplaudidos por la izquierda mundial y apoyan la revuelta popular contra este gobierno de derecha. Sin embargo, resulta que lo mismo pasa en Venezuela, pero, por tratarse de un gobierno con un discurso “revolucionario”, una parte de la izquierda arremete duramente contra el pueblo venezolano, desde el gobierno de dicho país y desde cierta intelectualidad que se autocalifica de “decolonial” y por otra que se dice “polarizada”.

Para esta izquierda, en el caso de Brasil el pueblo actúa correctamente, pero en el caso de Venezuela el pueblo está manipulado por la derecha, hay agentes infiltrados por el imperialismo, son traidores de la revolución, son neocolonialistas de izquierda, etc. La doble moral de cierta izquierda, si un pueblo se levanta contra la derecha es un pueblo altivo y libertario, pero si se levanta contra la izquierda es un pueblo contrarrevolucionario y servil. En otras palabras, los pueblos inteligentes se levantan contra la derecha, los pueblos tontos o engañados lo hacen contra la izquierda.

Lo dijeron también en la época de la Unión Soviética y de la Europa comunista, lo siguen diciendo de Cuba. ¿El proyecto de la Europa comunista fracasó por la culpa del pueblo, por las críticas que se hacían a los gobiernos “revolucionarios”, o, por qué estos “revolucionarios” no entendieron lo que demandaba el pueblo, por qué no asumieron las críticas a los errores que se estaban cometiendo? Claro, para la burocracia de izquierda lo más fácil es culpar a los otros, a los extranjeros, a la burguesía, al imperialismo, al bloqueo económico, a los bajos precios del petróleo, etc., como lo han hecho con Cuba y ahora con los gobiernos “progresistas”. Pero habría que preguntarles, (como de igual manera se lo hizo con los comunistas europeos), hasta cuándo van a seguir justificando la opresión que se viene dando al pueblo cubano con el argumento de que se ven obligados a aquello por el bloqueo económico. Hasta cuándo van a seguir imponiendo la dictadura del proletariado (proletariado que por cierto no hay) bajo el pretexto de una posible invasión estadounidense. Hasta cuándo van a seguir manteniendo en la pobreza y dejando que emigren más cubanos con el argumento de que el imperialismo no les permite hacer los cambios que requieren.

Si bien hay algo de verdad en aquello, lo principal no está afuera sino adentro, especialmente en el dogmatismo leninista del “centralismo democrático” que les hizo concentrar todo el “poder popular” en la figura idílica de Fidel Castro. Creyeron que acumulando más poder para el buró del partido comunista, la revolución estaría protegida. Entendieron que el “poder popular” no estaba en empoderar organizativamente y productivamente al pueblo, sino en que sea dependiente del Estadocentrismo, en la que todos se vean obligados a tender la mano para que el Partido les de alimentación, salud, educación, vivienda, y con ello estén siempre bajo el paraguas del líder máximo.

Y eso, lo han repetido esquemáticamente Chávez, Correa, Morales, y demás gobiernos “progresistas”. O en palabras de Chávez: “ya no soy yo sino todo un pueblo”, frase que por cierto también la han repetido Correa y Morales, sin que hasta en eso sean originales. Es decir, estos líderes -sería mejor decir estos caudillos- en su idealismo pequeño-burgués llegaron a creerse los predestinados o los ungidos por el pueblo, al nivel de que tienen la capacidad de pensar y de sentir por todo el pueblo. Ellos saben lo que realmente quiere o necesita el verdadero pueblo, y lo que es el falso o equivocado pueblo que es manoseado por la derecha. Y algunos intelectuales siguen la misma ensoñación y creen que hay pueblos sabios que enfrentan a la derecha y pueblos “delicuenciales” que combaten a la izquierda.

Para estos ilustrados de izquierda, el pueblo no tiene que hacer nada ya que les tiene a ellos para que les den haciendo las transformaciones que necesitan, pues ellos se bastan y se sobran para hacer lo que el pueblo necesita. Ellos son los que saben cómo dirigir la revolución y el pueblo solo tiene que seguir votando por ellos y únicamente salir a las calles o hacer algo si alguien se atreve a protestar contra su revolución. Esa es su única misión, pues para ello están –ahora- Maduro y Cabello para seguir ejecutando el proceso revolucionario empezado por Chávez.

Si la mayoría del pueblo venezolano apoya la revolución chavista, por qué no deciden convocar a elecciones. Obviamente saben que van a perder, que el pueblo les ha dado la espalda y les castigará en las urnas. Pero, para los “decoloniales” y los “polarizados” esas elecciones en las que el pueblo tiene la palabra no hay que apoyarlas, pues el pueblo está siendo aprovechado y manejado por la burguesía y el imperialismo. ¿La culpa de ese retroceso es de la burguesía, de los EEUU, o, principalmente del chavismo y de sus novelerías autistas? ¿Ahora el pueblo venezolano es el errado, pero antes cuando apoyaba al chavismo era un pueblo lúcido? Indudablemente, que la mayoría del pueblo venezolano ya no se cree ese cuento de hadas y se ha levantado contra esa farsa de revolución, pero al mismo tiempo, están conscientes que la derecha quiere pescar a río revuelto. Saben que su lucha es contra la vieja derecha burguesa y la nueva derecha pequeño-burguesa con lenguaje de izquierda light. Están claros, que la derecha puede canalizar todo a su favor, pero no por ello no hay que hacer nada bajo el argumento de que los otros son peores. ¿La lucha se la hace ante los peores, pero ante los que son un poco menos se guarda prudencia?

Grosfoguel, Dussel y otros “decoloniales” tienen miedo del pueblo y llaman a tener prudencia. Creen que distanciándose de Borón o de Sadir ya son diferentes, cuando simplemente son un poco menos coloniales que ellos. ¿Los chavistas que se han levantado contra Maduro también son imprudentes? ¿La Fiscal General que llama a defender la constitución elaborada por Chávez es también contrarrevolucionaria? ¿Acaso también están de acuerdo en declararle loca para sacarle del cargo? Siguiendo ese mismo esquema, han acusado a muchos críticos del chavismo y del madurismo, de derechizados, traidores, contrarrevolucionarios, extremistas, fundamentalistas, coloniales de izquierda, despolarizados; con ello pretendiendo exculparse y pasar a otros la responsabilidad de su fracaso.

Asustan con Macri, para no hacer nada ni decir nada. Acaso el pueblo argentino no sigue luchando contra Macri y los falsos revolucionarios kischneristas. Acaso porque hay un Temer en Brasil, el pueblo se ha dormido y se ha dejado dominar. Por qué tienen miedo de las luchas populares. Parece que se han olvidado que la historia la hacen los pueblos y no los líderes revolucionarios ni los intelectuales de izquierda. Han pasado más de 100 años del fracaso del socialismo real y ahora del socialismo del siglo 21, pero siguen sin entenderlo. No comprenden que lo que transforma a los pueblos es el “poder social” y no la dictadura del partido único. El “poder popular” está en la capacidad de un pueblo de defenderse material y espiritualmente por sí mismo, y no de estar subordinado a la voluntad de un buró partidista que se cree que es todo el pueblo. Una causa mientras es más piramidalista, es un proceso más absorbedor y oligárquico del “poder popular”, por ende, más alejado del pueblo. La “toma del poder” no es la toma del poder para el líder máximo del partido sino para el pueblo organizado, participativo, creador y ejecutor de sus propias transformaciones.

Pero los intelectuales y políticos de izquierda que viven como pequeño-burgueses y no en formas sostenibles y sustentables de vida, se siguen creyendo los únicos elegidos y trascendentes que saben “qué hacer”, pues los pueblos son borreguitos a los cuales hay que saber guiar, o sólo son válidos si los apoyan pero si los critican hay que educarlos a la manera de la “letra con sangre entra”. Esa es la intelectualidad paternalista y mesiánica que ha estado en la cabeza estos 100 años y que siguen con el mismo discurso domesticador, clientelar y prebendalista. Se contentan con el “mal menor” o con lo “poco conseguido”, ya que si retoma el poder la derecha “será peor”.

Un revolucionario enfrenta lo poco y lo mucho, pues sabe que los cambios son estructurales y mientras no haya aquello todo son bonitas ilusiones. Un revolucionario no se calla ante la pequeña corrupción con el argumento de que la derecha es más corrupta o porque el imperialismo se va a aprovechar de aquello para derrumbar lo que se ha conseguido. Un revolucionario en este tiempo es el tercero excluido (Quintero Weir) de la dicotomía colonial eurocéntrica, y, por ende, va más allá de lo que mandan los centros del conocimiento liberal/marxista o privatista/estatista.

El tercero excluido es el pensamiento comunitario, colectivista, aldeano, cooperativo, asociativo, y que entiende que el Estado es solo un instrumento para lo individual-privado o lo grupal-colectivo. Hasta ahora la izquierda ha convertido al Estado en instrumento de lo privado, con su capitalismo de Estado donde el único dueño es el presidente del partido, de la asamblea, y del país. Eso se creen los Castro, Chávez, Maduro, Correa, Morales, Ortega, y demás monarquías de izquierda, que hablan y sienten a nombre del pueblo. Monarcas que están dispuestos a matar a los hijos descarriados para defender la revolución que fuera soñada y creada por ellos. Y eso callan ciertos intelectuales o lo califican de ciertos errores, pero de los cuales no hay que alzar muy alto la voz puesto que la derecha y el imperialismo lo llevará a su molino.

Que tristeza –por decir de alguna manera- lo que se ha visto y se sigue viendo de la izquierda en general, afortunadamente el pueblo que constituyen los terceros-excluidos por el occidentalocentrismo están en pie de lucha y se van levantando cada día más contra los conservadores de derecha y los liberales de izquierda, que mantienen el estatus quo y que siguen destruyendo al planeta. Ojalá algunos intelectuales vayan despertando y se alineen con las corrientes alternativas a la derecha e izquierda, y se conviertan en otra parte alterativa que haga posible la presencia y desovillamiento de la otredad o de la alteridad.

Atawallpa Oviedo Freire

12/06/2017

Pequeña crónica de una gran infamia electoral 

Publicado por primera vez en Black Magazine: http://www.blackmagazine.mx/pequena-cronica-de-una-gran-infamia-electoral/

Durante el reciente proceso electoral en el estado de México, en las zonas rurales las prácticas fraudulentas se dieron con mayor descaro. Villa del Carbón es un municipio situado al norte del estado; se encuentra a un par de horas de Atlacomulco. Su valor cultural lo eleva al rango de pueblo mágico, enclavado en la zona boscosa del noroeste del estado, con sólidos asentamientos demográficos de las culturas nahua y otomí. Fuera del pequeño y pintoresco zócalo de la comunidad, las colonias se encuentran enclavadas en las propias zonas boscosas de manera que hay que caminar grandes distancias entre una casa y otra. Villa del Carbón es un ejemplo claro de las comunidades que habitan y conforman el campo mexicano. En esas comunidades, el fraude electoral fue exorbitante.

Conocedores de la complicada geografía, los representantes del IEEM entregaron los nombramientos para representantes de casillas electorales de Morena, el sábado 3 de junio, apenas unas horas antes del proceso electoral. Días antes, muchos de esos representantes de casillas (RC) de Morena fueron intimidados con llamadas telefónicas amenazantes de que si se presentaban a ocupar sus lugares el día de la elección, sufrirían represalias como golpizas e incluso la muerte. Los RC no se amilanaron. La noche del sábado 3 de junio, al ir a entregar nombramientos a la comunidad de Pueblo Nuevo, el diputado por Morena en la LXIII legislatura de la Cámara de Diputados, sufrió un atentado mientras manejaba su vehículo: personas en una camioneta pick up le cerraron el paso, descendieron 4 sujetos con armas largas, y a diez metros de distancia les apuntaron a él y tres personas más que lo acompañaban en la entrega de nombramientos. Tuvieron que ser escoltados por el comandante del municipio en un recorrido de 2 horas, aproximadamente. El diputado y sus acompañantes resultaron ilesos.

El domingo de la elección, las prácticas ilegales comenzaron una vez instaladas las casillas. En la comunidad de El Cerrito, por ejemplo, la actividad fraudulenta comenzó en el mismo momento en que se abrieron las tres casillas electorales de la sección 5713, distrito electoral número 14. Los operadores del PRI se ubicaron en una tienda miscelánea a cuarenta metros de la escuela donde se instalaron las casillas. Desde ahí trabajaron desde las 9 horas hasta aproximadamente las 13 horas. Su manera de proceder: vehículos conducidos por jóvenes de entre 18 a 23 años bajan a cinco o seis personas en la miscelánea; ahí, las personas reciben dinero y luego se dirigen a la casilla; previamente, frente a la casilla se ubican de dos a cuatro personas que se identifican como trabajadores del ayuntamiento o junta auxiliar del Cerrito, dentro de la casilla electoral; las personas acarreadas “pasan lista” con los funcionarios, y salen del lugar para regresar a la unidad que los trajo a votar, y volver a sus lugares de origen. Este procedimiento duró hasta que miembros de Morena que coordinaban la zona llegaron al lugar y fueron informados de la situación, en donde se formó un connato de bronca entre los operadores del PRI y los brigadistas de Morena. Los RC de Morena levantaron una inconformidad desde que los funcionarios del ayuntamiento se instalan frente a la urna donde se ejerce el voto, pero ni la presidenta de la mesa, ni su secretaria, y tampoco los representantes del INE con chalecos color rosa, se encargaron de mover a dichos funcionarios, hasta que llegaron los brigadistas de Morena. A las 16 horas, aproximadamente, llegaron a la casilla los caciques del lugar: dos hombres de mediana edad vestidos a la forma de Juanón Teporochas o Briagoberto Memelas, legendarios personajes de la familia Burrón, con cuatro pistoleros, para saber si las cosas marchaban normalmente. Saludaron incluso a los brigadistas de Morena y luego partieron en una camioneta Lobo color blanco.

Esa casilla cerró a las 18 horas con los siguientes resultados: Casilla básica: PRI 215 votos; Morena 85 y nulos 9; casilla contigua 1: PRI 172 votos; Morena 91 y nulos 8; casilla contigua 2: PRI 206 votos; Morena 82 votos y nulos 12. El acarreo y las operaciones ratón loco y carrusel habían surtido cierto efecto en una sección donde un par de años antes en la elección municipal, Morena había recibido en total 15 votos.

Así, el comportamiento de este municipio marcó un patrón en esas comunidades rurales en las que el PRI aún mantiene cierta hegemonía y lastimosamente sigue jugando con la pobreza de la población, ante la complicidad de las autoridades electorales estatal y municipal.

El triunfo de la profesora Delfina Gómez se logró, incluso con estas prácticas; de manera estrecha pero se logró. La inconformidad de la sociedad mexicana está llegando a extremos tales que estas prácticas cada vez tienen que ser más descaradas y vergonzosas, con lo que el sentimiento de discordia contra el gobierno, obligadamente tendría que ir creciendo.

El triunfo de Morena en el estado de México, manchado por el fraude electoral, de ninguna manera debe desanimar ni a sus militantes, ni a sus simpatizantes. Todo lo contrario. Los de Morena pueden sentirse seguros de que, el día de hoy, ellos representan auténticamente el único cambio que por vía democrática puede transformar el rumbo económico y político de México. De ahí, la animadversión de las clases conservadoras de este país que, por cierto, no son pocas aunque sigan siendo minoría.


Juan Francisco García Marañon
11/06/2017

“El que no trabaja es porque no quiere”, he oído últimamente en boca de demasiados jóvenes entre los que ha calado el discurso neoliberal a nivel inconsciente. Y digo a nivel inconsciente porque muchos de ellos se declaran de “izquierdas” y son votantes de EH Bildu, Podemos, CUP, etc. (esto sí que es preocupante). Creo que es debido a la falta de una formación política básica, los jóvenes no tienen herramientas para analizar críticamente la realidad política más allá de la mera consigna, y los responsables de esta carencia, además de los medios de comunicación, son las fuerzas políticas (partidos y demás organizaciones) de izquierdas, por haber volcado todo el peso de su discurso en el aspecto emocional, simbólico y relativo a la imagen. En lugar de explicar de modo racional la validez de unas ideas frente a otras. Es por ello que nos encontramos con jóvenes con la camiseta del Che, que votan a partidos de izquierdas y creen ser muy radicales, pero que no se plantean la relación existente entre la economía y la política, y ni siquiera sospechan la posición que ocupan en el espectro ideológico cuando hacen afirmaciones del tipo: “primero los de aquí”, “ni machismo ni feminismo”, “pero qué dices de crisis, si los bares están llenos”, “el que no trabaja es porque no quiere”, etc. Cada vez que se pronuncia uno de estos tópicos, Hayek contrata un gatito negro por medio de una ETT.

El sistema capitalista es el modelo de producción que vivimos, y se basa en la propiedad privada de los medios de producción. Este sistema impone que el trabajador proporcione su fuerza de trabajo a cambio de un salario, para asegurar su subsistencia, mientras que la empresa, que es la propietaria de los medios de producción, invierte en ese trabajador para obtener beneficios. La derecha neoliberal afirma que para que haya un equilibrio perfecto, el estado no debería intervenir en la economía: esto en la práctica supondría desregular la actividad económica, reducir el sector público, acabar con el asistencialismo social… Pues según ellos, una de las causas del desempleo es la regulación de los salarios mínimos, la mera existencia de derechos laborales. Pues eso, cuando alguien dice que “el que no trabaja es porque no quiere”, está diciendo que el mercado funciona como un ordenador eficiente de los recursos, se está alineando (de un modo llano y popular) con una perspectiva brutal de las relaciones sociales. Pero la realidad es que existe un segmento de la población carente de derechos, recursos y capacidades básicas, porque las condiciones objetivas de existencia no son iguales para toda la gente. No sólo el acceso al mercado laboral, tampoco el acceso a la salud, a la educación, a la información, etc. está justamente repartido.

Ser de izquierdas no es formar parte de una tribu urbana, ni sentir apego emocional hacia ciertas organizaciones, ni sentirte identificado con determinados símbolos, tampoco llevar una chapa. La izquierda política es una corriente que persigue el objetivo de la igualdad social, y esta sólo puede existir en una sociedad sin clases donde la propiedad de los medios de producción sea colectiva, sólo así puede haber justicia en el reparto del trabajo y de los recursos. Porque la persecución del interés personal en el contexto de las relaciones capitalistas genera miseria, desempleo, pobreza, desigualdad. Por eso creo que los partidos y organizaciones de izquierda que pretenden “cambiar las cosas” dentro del marco social y político vigente, sin cuestionar siquiera la legitimidad del orden social, están reproduciendo esas mismas injusticias que critican. Por mucho que se hagan llamar independentistas y de izquierdas puertas afuera.



Jimmy Muelles
08/06/2017

La pregunta que Podemos no contesta

Vaya por delante, para evitar malas interpretaciones, que estoy en el censo de los adscritos a Podemos y he colaborado en cierta medida en sus procesos internos. No comparto su programa al cien por cien; tengo debates que quisiera abrir, decisiones que desearía más firmes y otras que de ninguna manera entiendo. Pero, con todo, Podemos tiene mi confianza para hacer camino al andar. Y es esa confianza la que me mueve a decir algo públicamente de tanto en tanto.

Se habrá observado que, especialmente desde las últimas elecciones, los representantes del Partido Popular —y en menor medida del Partido Socialista y de Ciudadanos— reaccionan a las críticas de Podemos, a las razones de Podemos, a los argumentos de Podemos, lanzando esta pregunta clave: "si es cierto lo que decís, si tan grave es, si tan descalificador es, ¿cómo es que la gente nos sigue votando mayoritariamente e incluso las encuestas indican que crecemos en votos y apoyos?".

El único intento que he visto de responder a esta pregunta se produjo durante la intervención de Pablo Echenique el 20 de mayo en la concentración de Sol para apoyar la moción de censura. Echenique atribuyó aquel día el fenómeno a los ingresos adicionales del PP vía financiación ilegal y corrupción. Sin restar importancia a lo que Podemos viene denominando con acierto "dopaje", no considero que eso explique la fidelidad de los votantes del PP: en primer lugar porque sería un insulto para esa legión de adeptos, y en segundo, porque no estamos ante una cuestión cuantitativa. No por imprimir más carteles, organizar más mítines o invitar a artistas más famosos va conseguirse que la gente no tenga en cuenta los gravísimos atentados que la organización criminal afincada en La Moncloa viene perpetrando.

Con toda humildad, voy a proponer otra respuesta.

Para ello, comienzo reformulando la pregunta de forma más precisa: ¿por qué a pesar de todo la mayoría de la gente sigue votando lo que tiene que votar y no votando lo que no tiene que votar? Dicho de otro modo, ¿por qué la gente sigue votando a los de Arriba, a los que mandan, al sistema, a los amos del mundo...?

Repaso brevemente dos conceptos que Podemos ha logrado ya imponer en el panorama político español: "casta" y "trama", y a complementarlos con un tercero.

La casta es más o menos lo que James Petras consideraba "cuadros intermedios" que actúan de capataces de las élites a cambio de privilegios. La trama por su parte es una compleja red que abarca todo el espectro social de instituciones y mecanismos —legales, alegales e ilegales— y que está integrada por muchos de los que mandan en diferentes ámbitos: político, económico, académico, mediático...

Sin ánimo de seguir "subiendo" hacia poderes algo más difusos, quiero señalar la existencia de un elemento de enorme importancia: se trata de mecanismos de control y autoprotección de los de Arriba. Esos dispositivos comienzan en el momento de nacer, se emplean a fondo en los primeros años de crianza y continúan complementándose principalmente en la escuela, después en el instituto, la universidad, los medios de comunicación de masas y otras instituciones. Y es que todo el sistema educativo desde los cero años está orientado a someter, a normalizar, a fabricar ciudadanos obedientes, piezas de una maquinaria de dominio.

Es por ello que la pregunta en cuestión no puede responderse desde un análisis exclusivamente político. Tenemos mucho que aprender de Casilda Rodrigañez o Michel Balint, que explican cómo la separación al nacer de las criaturas implanta ese trauma inicial, esa "falta básica" que la convierte en dependiente de la autoridad y sumisa ante el poder; tenemos que aprender de Wilhelm Reich, pionero de la necesidad de contacto del bebé con la madre durante al menos los dos primeros años de vida para un correcto desarrollo neurológico que prevenga lo que él denominaba la "coraza", la rigidez que conduce a la incapacidad de sentir el placer y convierte al ser humano en "esclavo de no importa quien"; tenemos que aprender de educadores como Ivan Illich o Paulo Freire que abogan por una pedagogía liberadora que permita transformar el mundo, en vez de la pedagogía de domesticación que fabrica hombres-objeto.

No podemos quedarnos en el mero debate entre lo público y lo privado, porque, dejando aparte esas pequeñas islas necesaria y paradójicamente privadas de libertad en las que algunos pocos concienciados vienen desarrollando una magnífica labor de respeto y desarrollo espontáneo de las criaturas, todo el sistema educativo público, concertado y privado, se orienta al sometimiento, a la extirpación del sentido crítico, a la servidumbre y la resignación. Esa es la clave para el diagnóstico que Reich ya hizo en los años treinta y que daba título a un libro que casi inventó una nueva disciplina conectando la psicología y la sociología: "Psicología de masas del fascismo".

Acabo este breve apunte con una sugerencia para Pablo Iglesias o para el resto de portavoces públicos de Podemos: cuando os pregunten por qué la gente, a pesar de todo, continúa votando al PP, podéis dar un respuesta breve: porque la gente no vota en función de lo vivido en estos últimos cinco años, sino en función de lo que vivieron en sus cinco primeros años de vida. Quizá no sea perfectamente entendible, pero al menos es correcta y mueve a la reflexión. Y ese es precisamente mi verdadero objetivo: convenceros, Pablo y demás compañeros, de la necesidad urgente de abrir un debate interno en Podemos sobre esta cuestión que considero crucial para el futuro. En ello estoy.


Jesús García Blanca
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