Cartas a Rebelión
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18/08/2016
Según un funcionario madurista: “el suicidio es un acto de mujeres y de ‘maricas’”.

Esa fue la frase cargada de desprecio-burla, misoginia y homofobia, que un funcionario de una institución “socialista” venezolana, expresó a un ciudadano con el que hablaba, quien desesperado por la situación crítica del país suramericano y por sus propias circunstancias para nada positivas, le confesó que incluso había pensado en quitarse la vida.

Desprecio-burla porque la respuesta del funcionario a lo comentado por la persona en cuestión, sabiendo la situación difícil de Venezuela, no fue la más adecuada. Independientemente de que ese venezolano haya pensado en el suicidio como única opción para no seguir sufriendo, debía más bien ser alentado, y dársele esperanzas respecto al futuro del país;  en este sentido el personaje madurista debió haber asumido en primer lugar que el Gobierno al que defiende, es responsable en buena parte de lo que está sucediendo en Venezuela, y no haber respondido de forma vacía, evasiva, insultante y discriminatoria. Claro que no es extraño que numerosos funcionarios gubernamentales con cierta responsabilidad, sean unos arrogantes y prepotentes cuyas principales virtudes no son precisamente el humanitarismo y la solidaridad que tanto aseguran defender.

Misoginia porque el funcionario aquí señalado menosprecia a las mujeres respecto a su fortaleza y capacidad de aguante ante panoramas bien difíciles como el que caracteriza hoy día a Venezuela. Lo expresado por el sujeto en la frase indicada en el título de este escrito, da a entender claramente que las mujeres son de espíritu débil, y por eso el suicidio sería una opción más que válida para ellas, incluso en circunstancias que podrían ser bien resueltas sin necesidad de llegar a quitarse la vida. Cabe preguntarle a dicho funcionario: ¿Qué es una mujer para él?, ¿es uno de tantos hombres que consideran al femenino como el sexo débil?,  ¿cómo son las damas en su familia?, ¿acaso las féminas no han tenido importancia en la historia mundial y venezolana?

Homofobia porque el término ‘marica’, que por cierto no debería ser expresado públicamente por funcionarios que presumen de socialistas, humanistas y respetuosos de la diversidad, alude no sólo a los homosexuales masculinos en su condición, sino a la idea de que estas personas son cobardes, y supuestamente su voluntad se quiebra fácilmente ante situaciones bien adversas. Aquí es importante destacar que la supuesta cobardía de los que optan por el suicidio, es la conducta que seguramente condena el personaje  madurista en cuestión, y por tanto llama ‘marica’ a cualquiera que piense siquiera en quitarse la vida, tal como el ciudadano que se lo confesó en la conversación. ‘Marica’ por ser presuntamente cobarde, aún sin ser homosexual, Entonces sólo los valientes, o que presumen de serlo, y que aparentemente jamás se suicidarían, tendrían derecho a ser considerados hombres según el triste personaje “socialista”. Habría que preguntarle a ese imbécil: ¿La concepción  de hombría para usted es la reflejada en numerosas rancheras mexicanas?, ¿el líder chileno Salvador Allende, quien se suicidó durante el Golpe de Estado de 1973, fue ‘marica’ por cometer ese acto?, ¿los indígenas “americanos” que se suicidaron durante la brutal conquista y colonización europea fueron ‘maricas’?, ¿los japoneses que han practicado el harakiri también han sido unos simples ‘maricas’?, ¿los hombres que lloran, en medio de circunstancias bien negativas, igualmente son ‘maricas’?

Ciertamente el suicidio no es la opción más inteligente para un ser humano, sea cual fuere su situación, pero a quien piense en quitarse la vida, específicamente en el contexto de la dura crisis que azota a la Venezuela dizque socialista, no es respetuoso darle una respuesta tan despreciable como “el suicidio es un acto de mujeres y de ‘maricas’”, menos aún si se trata de un funcionario público, que se supone debería dar el ejemplo con palabras y  acciones que contribuyan a forjar una sociedad distinta.
Rubén Alexis Hernández Arena

03/08/2016

Estimado Luis Borja:

Acabo de leer su artículo en rebelión "Kuczynski, nueva etapa en la debacle del Perú"  y déjeme felicitarlo por las aclaraciones que usted da sobre los presidentes de esta colonia llamada Perú.

Pero su artículo es tan vacío de propuestas. Tan vacío de alternativas como lo son todos los mensajes dela izquierda que se cree el dogma de que el sistema tiene arreglo y no termina de ser solo un bufón que le sirve dócilmente al sistema en su rol de chivo expiatorio.

Como si Alan I, Fujimori, Toledo, Alan II, Ollanta, PPk fueran cosas anormales de un sistema normal, cuando son más bien los engendros normales de un sistema totalmente anormal y degenerado, como lo son todos los gobiernos serviles al poder económico desde España hasta la Patagonia, gobiernos vendidos a la oligarquía, esa oligarquía que gobierna al mundo entero.

La izquierda Progresista solo servirá de bufón para escarmentar el fracaso de sus fallidas reformas, desde Maduro hasta Dilma, seguidos por Ortega y cuantos más estén en la lista.

El gran error de la izquierda y los llamados progresistas es creer que el sistema tiene arreglo, y no darse cuenta que la debacle del sistema ya ha comenzado, que va cuesta abajo,  si la izquierda y los progresistas de verdad no toman una posición más firme y sincera contra el sistema, pues lo hará el estado islámico en sus muchas versiones, que irónicamente contara con el apoyo de la CIA, pues a quien le convendrá un mundo en desastre y caos para crear los campos de concentración y guetos con lo que tanto deben estar soñando.

Saludos


Tito Ura

24/07/2016

 Estimados:

El rol de un analista comprometido con sus ideas como el que escribe estas breves líneas, identificado con la idea del Continentalismo (sueño de los Padres fundadores, Perón, Ibáñez, Vargas, Chávez y otros patriotas iberoamericanos), de un antiimperialismo sea del sector que sea o: de Izquierda o derecha o de ideologías foráneas a nuestras identidades. No es otro, que el de no solo “describir” la situación política internacional actual, sino hacer proyecciones y alertar a sus lectores sobre los riesgos que conlleva tomar decisiones que parezcan “lógica’ en política internacional (alineamientos), pero que realmente son lapidarias para un futuro de los pueblos de nuestras regiones. Por ello y teniendo en cuenta los comentarios de amigos de origen argentino-árabes que me explican como sus pueblos fueron llevados a crisis que prácticamente los han desecho y se le han creados conflictos tanto étnico, como religiosos que si se paralizarán los enfrentamientos hoy en dia, tardarán generaciones en resolver la grieta creada.

Es por ello, que creo conveniente transmitir mis íntimas preocupaciones por la aparición de grupos o seudos grupos ligados al terrorismo yihadista, en la vecina República de Brasil y las consecuencias que se pueden desprender de ello para el continente y para Argentina. Acompaño dos entrevistas que se me realizarán para la Tv por Cable (Cablevisión) de Argentina y otra del mundo Hispano en EEUU (TVRadioMiami).

Para que la sociedad estupefacta, por temas de corrupción (real) y de ajustes económicos brutales (también reales), no sea sorprendida en los próximos meses con la aparición de focos de violencia y atentados que nos paralizan y nos lleve a perder nuestra última oportunidad histórica de crear un modelo continentalista autoconcentrado industrialista en este mundo conflictivo de hoy.  


Carlos Pereyra Mele
18/07/2016

¿A dónde hemos llegado a parar?

Viernes por la mañana, me despierto y la primera noticia que me aparece es un atentado en Niza. ¿Niza? Por qué Niza? Qué interés puede tener una masacre en Niza, una ciudad alejada del bullicio parisino, lugar idílico para alejarse de la cotidaneidad avasalladora.

Me parece que la misma respuesta está en el enunciado anterior, un lugar idílico. ¿Cuál es la importancia de esta matanza? A nivel societal es simple pero a la vez alarmante e inquietante, estés donde estés no va a ver seguridad. Existe una deshumanización y eres convertido en un blanco. Cualquier persona que odia la sociedad donde te mueves es un peligro, ya que puede terminar realizando una acción que desemboque en una matanza donde, como insistió el presidente de Francia Hollande, había niños, mujeres y ancianos.

La condena a tal matanza es obvia, y unánime. Eso está fuera de discusión. Son personas las que han muerto y eso se tiene que condenar y no empezar a soltar la mierda de que como son franceses se llevarán semanas y semanas de crédito mediático. Me parece un argumento completamente idiota, es decir, las personas muertas estarían, hipotéticamente hablando, contentas por tener el foco de atención en su muerte. Es idiota. De acuerdo, hay miles de muertes y vilezas en el mundo a diario, una vida ha de ser tratada igual en Niza como en Honduras, pero por favor no empecemos a soltar las perogrulladas de que también muere gente en otra parte del mundo y no se dice nada.

Los problemas que suscitan y sobre los cuales sería interesante reflexionar, es que como al final de la Eurocopa de repente sucede ésta matanza, en un país que actualmente se encuentra en el estado de alerta, que está llena de militares y controles. Sobre cómo será utilizado esta horrorosa matanza, por aquellos interesados y canallas, para desligitimizar las protestas por la reforma laboral y la impresionante movilización que se venía desencadenando en las últimas semanas, achacando que lo importante es la seguridad nacional y no estúpidas demandas de una minoría radicalizada, aunque esa minoría suponga más de la mitad de la población francesa. Sobre como el presidente francés ha decidido extender el estado de alerta y militarización del estado por otros tres meses. Sobre como la xenofobia va a estar a la orden del día. Y sobre todo sobre el miedo, no como el miedo en sí, sino más bien: ¿A quién beneficia el miedo y temor de la población?

¿A dónde hemos llegado a parar? Que gracias a una matanza espantosa se logran réditos políticos, se utilizan y tergiversan en beneficio de una u otra causa que de otro modo sería imposible. Como, por ejemplo, una renuncia libre de las libertades propias en pos de una protección eficaz, ya que como decía en el segundo párrafo, ahora mismo la construcción social del discurso es que nadie está seguro en ningún lugar, todos somos posibles blancos.

Mi humilde opinión sobre esto, es que no deshonremos a las víctimas de tan lamentable matanza con las mentiras y medidas que se tomen en pos de la protección nacional de los franceses. Bajo mi perspectiva, lo único que se puede hacer para honrarlos es: Pelear. Exigir la verdad, presionar a las instituciones y que dejen de mentir y utilizar las calamidades ajenas para su propio beneficio. Tal como el pueblo francés se lanzó a la calle para pelear la reforma laboral,  ojala se lancen por miles de millares a las calles para exigir la verdad, va siendo tiempo de tomar las riendas de nuestras vidas y que dejen de manipularnos con el dolor que proviene de nuestros corazones.

Basta de manipulación. Basta de mentiras. Basta Ya.

Martín Rego Fernández
14/07/2016

El ciudadanismo como forma de sumisión


El otro día iba paseando con mi perro por un jardín donde hay un skate park, el perro hizo el gesto de cagar, pero sólo el gesto porque tiene nueve años y también colitis, de manera que a veces hace el amago pero no llega a excretar. Al ver que no me agachaba a recoger nada (porque no había nada) un grupo de adolescentes de unos doce o trece años empezaron a increparme, unos gritaban “¡multa! ¡multa!” y me impelían a recoger… nada. Pasando por alto el hecho de que no había ninguna caca, les intenté explicar de buenas maneras que los excrementos animales son un fertilizante natural que mejora la calidad del sustrato a nivel nutricional y estimula el crecimiento vegetativo. Me llamaron “gilipollas” y amenazaron con avisar a las autoridades.

Pasa que cuando una mujer es expuesta semidesnuda y como si fuera un animal, cual reclamo en un anuncio de una marca comercial para vender cualquier producto, es cívico. Fumar en un garaje de unos grandes almacenes que están saturados de monóxido de carbono, a tan sólo diez kilómetros de una planta incineradora, no lo es, y tu actitud será censurada por algún cliente. Que un anciano sea abandonado por su familia en ese momento de la vida en el que no puede valerse por sí mismo, es cívico. No recoger la caca de tu perro, aún encontrándose en el monte junto a las boñigas de las vacas, no lo es, y tu actitud será censurada por algún vecino. Que una persona migrante y pobre sea despojada de su dignidad y sus derechos más básicos por no tener papeles, es cívico. Que esa misma persona intenté ganarse el pan vendiéndote baratijas mientras te emborrachas en un bar, no lo es, y será deportada por buscarse la vida. Estas hipotéticas situaciones sirven de ejemplo para explicar la hipocresía de una ideología relativamente nueva: el ciudadanismo.

El ciudadanismo no es moral, es un revoltijo de ideas que mezcla los valores cívicos de la tradición republicana con cualquier ley, ya sea la constitución o la ordenanza municipal. Su función es proporcionar una supremacía de tipo moral, a un estado liberal que ya no necesita de las armas para mantener la paz social dentro de sus fronteras, pues ha encontrado en la colaboración ciudadana, en la participación y en la denuncia entre los propios individuos, la mejor fórmula para el control total. Pretende crear un tipo de ciudadano que no conciba más libertad que la supervisada por el poder. Poco tiene que ver esto con la voluntad popular, y menos aún con el respeto hacia el prójimo. Su razón de ser se explica por la degeneración (inducida) del sentido de justicia de los individuos, y dicha degeneración provocada sirve a unos intereses determinados, en concreto, al status quo del sistema político que sustenta unas relaciones sociales que son injustas.

Al elevar al legislador a la categoría de sacerdote, se funda una nueva religión donde el paraíso es el Estado de derecho. Esto es muy pernicioso para el pensamiento crítico de los seres humanos y para la racionalidad misma, pues se confunde la idea de justicia con el derecho, que no es sino el lenguaje con que nos habla el Estado. La sustitución de la ética individual por la palabra de legislador puede provocar situaciones realmente absurdas e injustas como las que he mencionado al principio, pero el verdadero problema es que esta ideología puede atrofiar, de manera permanente, la capacidad de las personas para relacionarse entre ellas y con el entorno. ¿De qué sirve que el niño no tire las cáscaras de las pipas al suelo, mientras se obvian los procesos que hacen posible que ese mismo niño se pase horas frente a la pantalla de su Ipad, y sus consecuencias? Lo que está bien o mal visto en la sociedad moderna, está peligrosamente influenciado por las causas que nos permiten vivir de una manera inconsciente respecto al medio, y a su vez, esta forma inconsciente de vivir es un tipo de alienación que atenta a la cordura.

El caso es que no sé si es cívico o no, pero un par de guantazos a los padres de aquellos skaters, a sus profesores, a su tutor, o a quien quiera que sea responsable de haberles manipulado hasta ese grado de estupidez, sería positivo desde un punto de vista humanístico. Y es que ya son demasiadas las veces en que la idea del bien común no sólo opera al margen de la ley, sino que va directamente en contra de ésta.


Jimmy Muelles
12/07/2016
Lágrimas de cocodrilo

El pasado miércoles 6 de Julio, el “informe Chilcot”, elaborado durante siete años, dictamino, lo que la humanidad entera, con certeza y lujo de detalles conocía, que las acusaciones, adquiridas a través de las “desprestigiadas y mediocres” agencias de inteligencia Británica y Estadounidense, de los gobiernos de W. Bush y Tony Blair, en contra del régimen de Sadam Husein, de que escondía, [poseía] un arsenal de armas de destrucción masiva, eran [Falsas] un cínico y vergonzoso montaje.

Ante tan importante y aclaratorio documento, el criminal de guerra Tony Blair, que ya el pasado mes de Octubre, previniendo “es un pillín” cual iba a ser el resultado del informe oficial Chilcot, de nuevo pidió perdón por todo el daño causado al pueblo Iraquí y al del Reino Unido, por su papel en la guerra de Irak, a la que llevo al país hace 13 años, intentando justificar, por los informes erróneos de las agencias de inteligencia de EE.UU y de Gran Bretaña tamaña barbarie. Blair, cínico e hipócrita donde los haya, afirmando: “fue la decisión más difícil que he tomado, la tome de buena fe. Expreso mi dolor, mi pesar y disculpas etc. etc. ¡Cuanta hipocresía cinismo y menosprecio a la inteligencia de los pueblos!.

Recordemos que con este falso e inmoral pretexto, en nombre de la libertad, la defensa de los derechos humanos, la democracia, etc. unido a que informaciones prefabricadas, “fidedignas de todo crédito” aseguraban que el dictador Husein, hasta hacia muy poco tiempo aliado privilegiado y amado de [Occidente] EE.UU, estaba a punto “era cuestión de horas” de utilizar todas sus armas “químicas” de destrucción masiva, en contra de sus vecinos. Ante lo cual, Bush y su lacayo Blair, dieron, [Marzo del 2006] la orden, por tierra, mar y aire, “aprisa y corriendo” invadir militarmente y saquear a sangre y fuego a Irak. Cuyo resultado o balance es “de momento” de más de 250 mil muertes iraquíes entre civiles y combatientes, varios millones entre heridos y desplazados, etc. etc. unido a decenas de miles de soldados y mercenarios británicos, Estadounidenses y aliados invasores muertos por patriotas iraquíes y por si no bastara destruir y saquear su riquísimo patrimonio histórico, uno de los más ricos y prósperos del Medio Oriente.

“Curiosamente” poco tiempo despues, [Libia, Siria, etc.etc.] la historia se repite el Tío Sam, gendarme del planeta y sus lacayos de nuevo utilizando los mismos argumentos. Defensa a ultranza de la libertad y los derechos humanos, Cumpliendo la “programada-profecía-diabólica” [invadir 7 países] del Departamento de Estado, asesinando, saqueando y destruyendo a sangre y fuego, la práctica totalidad [especialmente Siria] de estos países , con cientos de miles de “asesinados” muertos, millones de desplazados-emigrados-refugiados, etc. etc. ¡Son insaciables!. ¿Cual será el próximo?.

Cuánta razón tenía y tiene el incomodo y prestigioso general ex comandante supremo de la OTAN Wesley Clark. Cuando recientemente ha vuelto afirmar y acusar que los aliados de EE.UU, crearon el Estado Islámico. ¡Más claro ni el agua!

Todo ello evidentemente con la sumisa ayuda y complicidad vergonzosa de gobiernos lacayos como el de Mariano Rajoy, François Hollande, Angela Merkel, etc. etc... y obviamente con la responsabilidad y complicidad en mayor o menor grado a través de un terrorismo mediático sin límites de la gran mayoría de los grandes medios [prensa, radio TV, Etc. etc.] globalizados de difusión, los cuales hay que recordar una y mil veces están al servicio de [Bilderberg] una ínfima minoría de “humanos” que además de decidir que es o no noticia deciden, ¡Increíble pero cierto! Quienes somos o no “humanos” demócratas y dignos. Sin lo cual hubiera sido prácticamente imposible llevar a término tan “exitosa” tamaña e inmoral cacería humana.

Para terminar, nada mejor que recordar y agradecer que gracias a documentos desclasificados, o filtrados por periodistas valientes y honestos como Julián Assange de Wikileaks, o altos funcionarios de la CIA, como Edward Snowden, etc. etc. que renunciado a grandes privilegios materiales y exponiendo en grave peligro sus vidas y la de sus familiares. Deciden denunciar e informar [de no reaccionar a tiempo] el grave peligro que le acecha a la humanidad.

Sin lugar a dudas, el principal [gigantesco] reto “al margen de ideologías” pendiente que tiene la humanidad, es que como sucede a menudo, evitar antes que sea demasiado tarde que teledirigidos enfermizos “monstruos” disfrazados de “caperucitas rojas”, como “el llorón” Tony Blair, o el “pistolero de Texas” W. Bush, etc. etc. rijan los destinos de la humanidad.

De lo contario dios nos coja confesados.




Bartolomé Sancho Morey
12/07/2016
Evo peligra

Tanto mayor ha sido genio y compromiso con el pueblo de cada líder latino caribeño, mayor la amenaza y atentados del imperialismo contra su vida. Cuantos crímenes durante siglos, para  perpetrar el dominio imperial ¿Cuántos atentados a Fidel? Ayer Chávez, hoy Nicolás y Evo. En Caracas, Maduro libra batalla tras batalla contra las acciones del imperio para sepultar a la Revolución Bolivariana, reducir otra vez a América Latina y el Caribe a su dominio, sumergir en la miseria a su población y despojarla de sus riquezas.  

Por su parte, Evo ejecuta una cadena de intervenciones en defensa de la Revolución Bolivariana y la unidad latino caribeña, en la que destaca su llamado para que Uruguay entregue, como corresponde, la presidencia de Mercosur a Nicolás, Presidente de Venezuela elegido en auténtico proceso democrático. El llamado de Evo es más valioso y oportuno por su momento, previo a la acción que intenta justificar el imperialismo, para agredir a Venezuela, asesinar a Maduro  y acabar con la Revolución Bolivariana; más valioso en cuanto desenmascara la doble moral de gobiernos que, como el de Brasil o de Paraguay, proceden de golpes de estado y se oponen a que Venezuela asuma la Presidencia de Mercosur, con la falsa argumentación de la supuesta falta de democracia del gobierno de Maduro.

Evo es, junto a Maduro, el objetivo más importante en América Latina y El Caribe para el imperialismo; en tal sentido, se ha hecho presente la intervención o distracción de monarquías europeas, para facilitar el propósito imperial; algo así como lo que hace Noruega, al distraer a Europa cuando apunta con su dedo hacia una supuesta amenaza rusa, para favorecer el propósito de USA de involucrar y hacer de Europa escenario de una confrontación monstruosa, con armas atómicas; o lo que hizo España en el reciente proceso electoral, durante el cual apuntó con falso dedo acusador a Venezuela, para distraer al pueblo español de sus problemas.

Venezuela ha sufrido una larga Historia de traiciones y asesinatos contra sus más grandes hombres y Maduro sabe del peligro que le acecha; Evo pareciera haber bajado la guardia, Maduro debe advertirlo, en especial de la participación o distracción de tales monarquías, como España o Noruega.



Rafael Flores
11/07/2016

El mecanismo de acción de los silbatos antiacoso

Hubo algún tiempo en algunas ciudades de Rusia en que el seguro contra robo de auto se contrataba directamente con la mafia. El documento que se generaba con esta transacción era una calcomanía. Pegada al coche todo mundo quedaba alertado de que ese vehículo no debía ser robado, vendido ni desmantelado sin castigo de parte del crimen que estaba mejor organizado que la policía. A esto se le llama control social, que como su nombre lo dice es una forma de intentar tener bajo control alguna conducta indeseable. El acoso sexual en el transporte público, ¿debería controlarlo la autoridad, la ciudadanía o la delincuencia que a veces graba, distribuye en redes sociales y capitaliza en likes esas acciones? 

En nuestras sociedades el monopolio de la violencia está en manos del estado. Entonces es la autoridad la única posibilitada para castigar los actos delictivos. Pero no hay que perder de vista que en México sólo se denuncian siete de cada diez delitos y de éstos últimos sólo se castigan 4.6%. Somos el segundo lugar a nivel mundial según el Índice Global de Impunidad, sólo debajo de Filipinas y antes que Rusia. De este modo el acoso sexual en el transporte público se nos aparece como incontrolable. ¿Cómo erradicar una falta tan fugaz como un rozamiento y tan sutil como una mirada? Miradas incomodas y tocamientos que no dejan de ser violencia sólo por ser cotidianas, difíciles de acreditar y naturalizadas. No es difícil trazar una línea imaginaria que conecte estas violencias contra la mujer con otras más graves como lo son las muertas de Juárez, o las de Edomex, de Guanajuato y las de muchas otras partes más. 

Las mujeres usan más el transporte público que los hombres –y esto ya acusa inequidades de género. Según una encuesta en la CDMX 48% de las mujeres y 17% de los hombres han sufrido alguna vez acoso sexual en el transporte. No debería ocurrir que sólo por trasladarse alguien sufra violencia. Entre la víctima y el victimario debería estar la autoridad previniéndolo: policías, cámaras y espacios exclusivos para mujeres no son suficientes. Toca entonces castigar: multas y cárcel para quien acose. Con tales índices de impunidad aumentar las penas sería inútil. Así que cuando ni prevención ni castigo funcionan: pitos en las orejas!

Ya en otros países se han propuesto los rape whistle. En México se les llamó los pitos de Mancera en alusión al jefe de gobierno de la Ciudad de México. El programa ha suscitado variadas críticas: que hace recaer la responsabilidad de la prevención en la víctima; que descuida otros espacios donde también se comenten delitos sexuales; que será insuficiente para eliminar todo el acoso, que es machista y falocéntrico. Todos estos reproches tienen su parte de razón pero a causa de que sólo ven el detalle y no el fondo. En el país campeón del doble sentido quizá goza de poco tino una propuesta contra el acoso basada en pitos. Sin embargo, lo que se está proponiendo es el empoderamiento y la sanción social. El primero no necesariamente deja toda la responsabilidad de la prevención a la víctima, simplemente la dota de una herramienta más, más accesible e inmediata que la denuncia, para hacerle frente a un delito. La herramienta de marras está además legitimada por la autoridad, su propaganda y todo un millón de pesos que costaron los primeros 15,000 silbatos (esto significa que se pagó poco más de $66 por cada uno y esto ya merece reconocimiento en contexto de compras infladas y moches a todo lo largo y ancho del presupuesto gubernamental). Que esté legitimada representa que por lo menos su uso en el sistema de transporte colectivo va a estar bien reconocido su sonido; será un símbolo: de autodefensa, de ejercicio del derecho a la protección, de solidaridad; es una estrategia para contrarrestar el miedo, pasividad y conformidad que derivan de cualquier violencia.  Además prometen que es tan sólo la primera parte de una estrategia más amplia para combatir el abuso en el transporte, no para erradicar la violencia sexual. El gobierno así está cambiando el terreno: ni prevenir ni procesar sino llevarlo a la cancha de la ciudadanía y ahí detectar y sancionar. Aquí ¿claudicó la autoridad o fomenta la ciudadanía?

El estado tenía el trabajo de sancionar, pero en el tema del acoso sexual se muestra prácticamente inútil entre impunidad, normalización y aumento de la violencia de género. Corresponde ahora a la ciudadanía aplicar las sanciones. Ya organizaciones, instituciones y quizá también algo de voluntad política y acción cívica han conseguido hacer visible ésta y otras violencias y ponerlas en la agenda política. Ahora el empoderamiento pasa a un nivel superior y también aplicará el castigo. Sí, sin proceso penal pero también con menos impunidad; quizá con menor poder correctivo pero de reacción inmediata. La apuesta es a que la vergüenza, en los pocos casos en que los acosadores son capaces de ella, sea suficiente castigo como para no arriesgarse a hacerlo de nuevo. Al miedo a ser delatado en público, en el momento. En caso de que esto no sirva, el escándalo de casi cien decibeles por silbato debería ser el castigo y la vez llamado de alerta para la autoridad. A México volvió la picota medieval pero en forma de pito.



Daniel Páramo
07/07/2016

La pena de cárcel como tortura institucional

Las prisiones siguen siendo lugares donde el estado administra no solamente la ejecución de penas privativas de libertad, sino sobre todo la gestión del sufrimiento de los reos, mediante el mantenimiento de unas condiciones de vida que al margen de la legalidad vigente, convierte la pena de cárcel en una pena corporal que lleva consigo el desarrollo de enfermedades graves o incurables, con unos índices de incidencia infinitamente superiores a los de la población general, y a lo que es peor, en demasiadas ocasiones la pena de cárcel se convierte en una pena de muerte anunciada y camuflada.

Uno de los ejemplos más sangrantes de cómo la pena de prisión se convierte en la aplicación de una pena de tortura y priva del derecho a la salud y al trato digno de los reos, es el caso del preso Jose Ramón Lopez de Abetxuko a quien brindaremos nuestro apoyo y solidaridad el próximo 9 de julio tal y como han hecho el propio Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y los grupos políticos de PNV y EH-Bildu con el apoyo de grupo socialista. Tras 26 años de reclusión sus padecimientos incurables en algunos casos no solo no son motivo para su excarcelación tal y como contempla la ley, sino que siendo el resultado directo de las condiciones de vida durante tantos años en prisión, esta institución del estado niega que ya ha cumplido su condena, niega el traslado a la prisión de referencia alavesa en función de su domicilio de residencia habitual y niega su excarcelación por enfermedad incurable.

Efectivamente existen muchas personas presas que ingresan sanas y contraen muy diversas enfermedades y patologías en prisión: enfermedades pulmonares, cardiovasculares, mentales, hepatitis, etcétera. Ante ello, las instituciones penitenciarias no desarrollan programas preventivos ni de tratamiento para evitar que la cárcel sea una fábrica de enfermedades, y muy al contrario, a pesar de contar con personal sanitario, la forma en que se actúa ante las personas enfermas presas, está caracterizada por el abandono sistemático, no existiendo en muchas prisiones registros epidemiológicos especializados, administrándose medicación estándar para diversas patologías específicas, dándose problemas de retrasos, cuando no negativas, ante las demandas de atención médica, existiendo carencia de servicios básicos como asistencia odontológica, psicológico, de programas de educación para la salud, de prevención de enfermedades infecto-contagiosas y de enfermedades mentales y, lo que es peor, existiendo una condiciones de vida en las dependencias e incluso en las enfermerías de auténtico pavor.


César Manzanos Bilbao, en representación de Salhaketa de Araba.



César Manzanos Bilbao
06/07/2016
¿Qué debemos hacer ante la Junta?

La Junta es la colonia al desnudo y claro está es una manifestación de que los puertorriqueños no tenemos ningún poder sobre nuestro país y sobre nuestro futuro. El striptease deja al gobierno colonial de Puerto Rico como un mero adorno, totalmente inoperante ya que no decide sobre el presupuesto, política educativa, laboral, comercial, en fin nada trascendente. Nunca hubo pacto ni poderes en manos de la nación boricua. Estados Unidos manda en cielo, mar y tierra puertorriqueños. El gobierno de Puerto Rico es un conjunto de funcionarios, elegidos por puertorriqueños, pero no responsables a ellos. No sirve a los intereses de sus electores sino a los de sus amos y sus propios intereses o bolsillos. ¡Sabia es la política yanqui que sabe buscar buenos instrumentos para su ejecución! Decía Pedro Albizu Campos.

Hoy se vive el momento del desencanto con los partidos políticos, con los políticos y el gobierno colonial. Algunos creen que la Junta viene a poner orden al desorden que han creado los puertorriqueños y ven con buenos ojos su presencia. Otros pretenden liderar protestas frente a la Junta, sin tocar la colonia que es la causa de su presencia. Varias organizaciones políticas creen que pueden aprovechar el desencanto para ir preparando el terreno de las próximas elecciones. Cada vez más puertorriqueños se preguntan: si la Junta manda en todo ¿para qué las elecciones, ¿para qué continuar con la ficción de un gobierno propio que perpetúa la colonia?

Frente a la Junta se impone no votar en las próximas elecciones coloniales, no colaborar con el imperio y su política de manipulación. Desarrollar una estrategia liberadora, una revolución pasiva y la denuncia a nivel internacional que la colonia es el mal y la Junta una manifestación de ella. Puerto Rico debe entrar en un verdadero proceso de descolonización que le permita ser dueño de su futuro.


Dra. María Cristina Meneses Albizu -Campos, Socióloga e historiadora

María Cristina Meneses Albizu -Campos
05/07/2016

No hay política de izquierda sin líderes honestos

Es común desconfiar de los discursos y programas. No de quienes los encabezan.

Y deben hacerse ambas cosas.

No es fácil llegar a ver si un político es consecuente. En el mejor de los casos siempre hay un grado de apuesta ciega.

El regreso de China y Rusia al capitalismo fue obra de comunistas de la cúpula. En América Latina hay dirigentes e intelectuales exrevolucionarios que sirven a los capitalistas con ganancias personales.

Quizás muchos de los que llevan el Che en sus poleras no conocen sus ideales pero es seguro que lo sienten un modelo de moral. Existen los Fidel, Allende, Zapata, el tío Ho… Al otro lado recién se ha mostrado un joven que era la esperanza griega.     

Unos llevan un compromiso indeleble de vida solidaria planetaria. Los opuestos buscan un estatus que les permita disfrutar una riqueza de bienes sobre los demás.

Es un problema importante porque los pueblos no harán socialismo sin conductores verdaderamente socialistas.

A los pueblos les corresponde ejercer el control democrático y la valentía para hacer su crítica. Los jefes deben dar cuentas y demostrar su forma de vida.

Hay que aprender de la historia, no todas las promesas de una nueva política son sinceras.

También jóvenes políticos pueden estar mintiendo.

Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria


Rómulo Pardo Silva
04-07-2016
Si de verdad los politicos desearan cambiar este mundo que nos rodea para transformarlo en un MUNDO HUMANO PARA TODOS SIN EXCLUSIONES, SIN DESIGUALDAD SOCIAL, SIN DISCRIMINACIÓN, SIN INJUSTICIAS entonces con toda la libertad del mundo podrian hacerlo. Es solo cuestión de realizar unos pasos legislativos y podriamos vivir todos en un planeta HUMANO.
Tenemos que evolucionar del mundo de las CORPORACIONES hacia un mundo de COOPERATIVAS.
Las corporaciones como vemos son un peligro para la humanidad, para nuestro medio ambiente y para nuestro planeta. En lo social nos han llevado hacia un mundo donde la vida humana ya no representa ningun valor, valen mas las cosas que los seres vivos. Han creado un mundo lleno de esclavos endeudados, un mercado donde se inventan necesidades falsas con el solo fin de multiplicar capital. Se han destruido los tejidos sociales que la humanidad con mucho sacrificio y esfuerzo ha creado evolutivamente en su historia y ya nadie es feliz ni con sus ipad, iphones, plasmas, nintendo etc. etc. La gente cada dia rodeada con mas cosas lentamente olvida que es la felicidad.
Creo que LAS COOPERATIVAS deberian ser el futuro del mundo. Asi fue como vivian los Incas donde no existia el hambre ni la pobreza ni el abandono social, muchos pueblos originarios de nuestra LATINOAMERICA PREHISPANICA vivian en comunidades y trabajaban de manera cooperativa. Entonces nadie se olvidaba de los ancianos ni de los enfermos, todos cuidaban a los niños.
En un mundo de cooperativas todos tendriamos trabajo, podriamos producir desde un repuesto para autos hasta cualquier producto farmaceutico sofisticado, toda la producción agricola podria ser producida en cooperativas, el comercio podria ser cooperativo, millones de personas encontrarian trabajo, el precio de los productos no seria elevado, las cooperativas tambien podrian gozar de los avances tecnologicos, de créditos de bajo interes, de la computerización, los propietarios seriamos todos los miembros de cooperativas y despues de pagar los impuestos las ganancias se quedarian en manos de los que producen.
Un mundo de cooperativas seria de todos, no habrian propietarios individuales lo cual seria un golpe para ese 1% de ricos que acumula mas del 50% de nuestras riquezas mundiales. En un mundo de cooperativas cada ser humano tendria valor, se primaria lo comun frente a lo privado, mas importante seria lo que es de todos que los que es de algunos. Las bibliotecas, los colegios, las fabricas, los hospitales, la farmacias, la tierra, el mar y todo lo que nos rodea seria nuestro y de todos, serian bienes comunes.
Entonces cambiaria la mentalidad humana, volveriamos a nuestro estado natural porque somos cooperativistas por naturaleza, la cooperatividad fue la que nos ha permitido sobrevivir durante toda nuestra historia como especie.
No fue la competitividad la que no ayudo a sobrevivir, jamas. Es el espiritu de cooperatividad que nos ha salvado el pellejo cuando nos hemos visto enfrentados a situaciones peligrosas. Ese espiritu de cooperatividad lo vemos en los bomberos, en los enfermeros y medicos, en situaciones de catastrofes naturales cuando en cada uno de nosotros sale a flote nuestra verdadera naturaleza humana, esa que nos ayuda a sobrevivir.
Me parece que es la unica solución verdadera para que salvemos este planeta de la locura, de la codicia, avaricia. El mundo, la naturaleza, el universo jamas ha tenido dueño y no puede tenerlo nunca...
Jimmy Caces
26/06/2016
El futuro ha llegado

Soy “anarquista” desde que me colé con 16 añitos en un ateneo de CNT atraído por los libros; soy “demócrata” desde que Sócrates me hizo las preguntas clave desde las obras de Platón; soy “comunista” desde que el campesino Olmo Dalcó me hipnotizó desde la pantalla allá por el año Novecento; soy “pacifista” desde que me planté en una comandancia de Cádiz a devolver mi cartilla militar; soy “revolucionario” desde que el párrafo final de Lo que está mal en el mundo escrito, aunque parezca mentira, por Chesterton, me dejó literalmente cuajado: “con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna”; soy antisistema desde que la sangre de Carlo Giuliani llegó al teclado de mi ordenador; soy “zapatista” desde que los “hijos de mil derrotas se lanzaron a reescribir la historia”; soy “socialista” desde que la revolución bolivariana comenzó a cambiar el mapa político de una latinoamérica llena de cicatrices de las terribles heridas infligidas por Europa y Estados Unidos; soy “populista” desde que Carlos Fernández Liria empezó a pincharnos para recuperar las instituciones ilustradas secuestradas por el capitalismo...

Cada una de esas etiquetas se sumó a las anteriores mientras por debajo cada estrato ha ido aportándome su aliento de rebeldía: contra el poder, contra los terratenientes, contra los ejércitos, contra el capitalismo, contra el colonialismo, contra el imperialismo... con Agustín García Calvo —que fue a dar sus últimas arengas al campamento del 15M en Sol— aprendí que los descontentos, los desobedientes, los de abajo, solo podemos vivir a la contra.

Dicho de otro modo, eso supone ir a las raíces, que tienen que ver con las estrategias de control que constituyen elementos centrales de la dinámica del poder, no del poder político, institucional, sino del poder de siempre y para siempre, del poder que se ejerce desde el comienzo de la civilización, de las estructuras de carácter que aseguran la servidumbre de las mayorías, de los mecanismos que perpetúan esas estructuras a través de nacimientos traumáticos medicalizados, de una crianza que viola la autorregulación de las criaturas, de una educación para el sometimiento que desborda los límites de la escuela.

Constantemente, los que se ponen nerviosos si no clasifican bien a la gente, los que por encima de todo necesitan un refugio seguro, un clavo ardiendo por mucho que les queme, un rebaño en el que confundirse para no pensar, me han interpelado con vehemencia: ¿pero tú eres anarquista o eres comunista? ¿en qué quedamos, eres anticapitalista o socialista? ¿eres tal o eres cual?... aclárate de una buena vez!

Lo peor de todo es que esta gente empeñada en etiquetar y etiquetarse, ni siquiera se da cuenta de que las propias etiquetas están llenas de contradicciones.

Y es que los seres humanos somos así, contradictorios. Salvo quien se empeña en negarse a sí mismo esa cualidad compleja y maravillosa, esa cualidad que permite sacar jugo a la vida.

Algunos se niegan a votar para no legitimar el Sistema; otros no votan porque saben que las instituciones que van a contribuir a conformar no son el verdadero poder; otros permanecen atrapados en el hastío que la clase política ha venido favoreciendo desde tiempo inmemorial... yo mismo estuve ahí durante muchos años —lo proclaman mis etiquetas— y una parte de mí continúa estando ahí.

Pero he tenido hijos, y nietos. Quiero seguir luchando, quiero seguir viviendo a la contra, quiero seguir alimentando mis sueños... y los de ellos. Pero mientras tanto, quiero hacerlo —y que ellos lo hagan— en un mundo un poquito menos injusto, un poquito menos infame, un poquito más armónico, un poquito más feliz.

Guardo aún un ejemplar de la revista Posible dedicado a las elecciones del 77. El programa del PSOE de Felipe González, Enrique Múgica, Nicolás Redondo y Alfonso Guerra se abría con este “Objetivo último: la conquista del poder político por la clase trabajadora y la radical transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista, sin clases”. En fin, nos ahorra todo comentario sobre la deriva de nuestro contexto sociopolítico. Un contexto en el que no nos queda más remedio que irrumpir con un mínimo de dignidad, de sensibilidad con los que sufren, de propuestas para garantizar las verdaderas líneas rojas: los derechos de la mayoría aplastada por malhechores de toda calaña.

Claro que actuar sobre las causas profundas es mucho más difícil, más laborioso, menos gratificante, pero cualitativamente más importante si queremos transformar la sociedad. Sin embargo, algo me dice que en estos momentos puede hacerse lo uno y lo otro: sí, ya sé que algunos me dirán que es una contradicción. Pero me atengo a lo dicho: asumo mis contradicciones.

Escribió Jesús Ibáñez que la derecha pura y dura está escondida en el pasado, moviendo los hilos de los poderes fácticos, y que la izquierda pura y dura está escondida en el futuro: “son los que sepan interpretar el deseo de cambio de que está preñado el mundo”. Eso fue en 1987; el futuro ha llegado, y tengo muy claro quién ha sabido interpretar ese deseo. Voy a dejarme arrebatar por ellos, pero sin entregárselo todo, reservándome esa parte de mí que, entre abrazo y abrazo, continuará exigiéndoles, interrogándolos, dándoles qué pensar, ofreciendo también posibles respuestas, posibles caminos que conecten lo que aquí y ahora es posible con las batallas del futuro.

Noche de brujas, 2016.


Jesús García Blanca
26/06/2016

La honradez intachable de Almagro

El 23 de junio de 2016 Luis Almagro, en insistente intromisión en asuntos venezolanos, instó a que el gobierno de Venezuela “debería expresarse respecto a los presos políticos y los persistentes informes de tortura. Debería apoyar la voluntad del pueblo venezolano en su solicitud de un referendo revocatorio. El Consejo Permanente debe mantenerse del lado correcto de la historia y defender a un pueblo que necesita voz. Sólo volviendo a un ejercicio legítimo y responsable del poder, podrá Venezuela volver a la senda de la paz y de la prosperidad”.

La actitud de este uruguayo no dista de la de Jorge Pacheco Areco, presidente de Uruguay (1967-1972), responsable intelectual del asesinato de los estudiantes universitarios Líber Arce, Susana Pintos y Hugo de los Santos; y de la censura del periódico Época que dirigía Eduardo Galeano. Pero lo peor no fueron estos hechos: en 1969 le dio la bienvenida al agente de la CIA Dan Mitrione.

Eran tiempos de agitación social debido al deterioro económico. En Washington temían una posible victoria de izquierda en las elecciones del 28 de noviembre de 1971. Estados Unidos venía colaborando con la policía uruguaya desde 1965, suministrando armas, entrenamiento y paramilitares. Mitrione era un científico de la tortura. Con ésta deseaba desmembrar a los Tupamaros. Era un estudioso de la anatomía, del funcionamiento del sistema nervioso humano, de la psicología del prófugo y del detenido. Aplicaba electricidad en los genitales. Su lema era "el dolor exacto en el lugar exacto en la cantidad exacta para lograr el efecto deseado". Mitrione usaba pordioseros como experimento docente. Cada clase era pedagogía repulsiva del horror. Mitrione exigía aseo. Era meticuloso en los detalles, exacto en los movimientos. Durante su rutina solía hacer exámenes médicos ya que la muerte del torturado implica la derrota del torturador.

El 10 de agosto de 1972, Mitrione fue encontrado sin vida. Fue ajusticiado por los Tupamaros. Jorge Pacheco Areco decretó duelo nacional. El gobierno uruguayo manifestó su reverencia "ante los restos mortales de este héroe silencioso que actuando con la mayor dignidad en cometidos en pro de la pacífica convivencia entre hombres y naciones representó con honradez intachable al hermano país en el seno de nuestra patria”. ¡Almagro aún lo llora!



Alí Ramón Rojas Olaya

23/06/2016

¿Lazarillos o quijotes?

Siempre he creído en la gente de este país. Con nuestras luces y sombras, claro, pero no más que cualquier otro. Somos el país de Belén Esteban, del cazo y del pelotazo, sí, pero también el que se movilizó para quitar escombros tras el terremoto de Lorca o Haití; el que tomó las costas de Galicia llegado desde todos los puntos de España para ayudar con aquel chapapote de la vergüenza. O el de Angrois cuyos vecinos, sin pensarlo, vencieron al horror de aquella curva maldita bajando mantas, socorro y aliento a las víctimas del Alvia. Escuché decir a socorristas de Zarautz que acudieron a Grecia a rescatar familias sirias: “parecía España. No había más que voluntarios españoles ayudando por todas partes”. Orgullo. Orgullo de gente.

El país que más ayuda económica donó a Ruanda durante el genocidio tutsi y eso cuando apenas sabíamos ni colocarlo en el mapa. Nosotros, un país en el que los salarios no son, ni de lejos, de los más altos de esta Europa desalmada. Pero en el que podemos dar lecciones de dignidad a cualquiera de esos países ‘modelo’ con los que nos comparamos constantemente. Y siempre para mal: nosotros peor; este país peor. Niego la mayor. Aquí nos ‘pone a mil’ hablar de lo malos, envidiosos y ladrones que somos. Todo lo demás lo obviamos. Eso no cuenta. Nos va el rollo masoca. Y flagelarnos con el Lazarillo de Tormes. Con que somos así; que es nuestra cultura; que somos latinos y que no vamos a cambiar. Pero ¿y todo lo demás?, ¿acaso no somos también Quijote? Vivimos tiempos inciertos. Rodeados de molinos de viento. Hay que superar complejos. Y recuperar el orgullo. Y volver a querernos.  Lo necesitamos.



César Fernández Rollán
17/06/2016

Estamos perdidos a base de abandonar nuestro camino

No estamos perdidos porque el final del camino que seguíamos haya cambiado, estamos perdidos porque hemos abandonado ese camino y aún no nos hemos dado cuenta de ello.

El régimen de Estado de Derecho y Estado social del que tan orgullosos nos sentimos los países de Europa occidental, se logró con un camino de lucha contra los privilegiados de los sistemas censitarios que impedían avanzar o vivir en dignidad a la mayoría.

Los excluidos por ese sistema se reivindicaban, salían al espacio público reivindicándose y exigiendo un sistema diferente, tomando como guías otros principios y valores que no permitieran los privilegios ni la exclusión.

Seguían el impulso de unos valores superiores: la creencia en la democracia, el valor del trabajo, los derechos humanos, la solidaridad, los servicios públicos como elementos de justicia y no de limosna, etc... La Europa de la que nos sentimos orgullosos se construyó con estas creencias. La Europa que nos avergüenza está hecha a base de renuncias a estos principios.

Hemos desandado los pasos, cambiado nuestro camino y ya no vamos hacia el futuro que esperábamos y al nosotros que soñábamos ser, sino a algo cada vez más terrible. Nos estamos convirtiendo en sociedades de cuyas actuaciones nos avergonzamos cada día más.

Hemos abandonado los valores de los derechos y la democracia ¿qué nos cabe esperar?. Lo hemos vendido o sacrificado todos.

Parece que ni siquiera nos hemos dado cuenta de cómo se han ido abandonado esos valores que construyeron un camino contra los privilegios de una minoría. Los pasos que andamos hoy van hacia otro lugar diferente donde esos privilegios parecen renacer.

Y nos sentimos perdidos porque no entendemos qué está pasando, por qué el proyecto de vida que teníamos y las aspiraciones que teníamos como colectividad no están al final de nuestros pasos, ¿dónde se ha ido nuestro norte?

Nos dicen que ha cambiado, que esa sociedad que queríamos y esos proyectos de vida ya no están en su sitio, que seguramente, nunca estuvieron porque no son posible. Pero no es así, nos han pervertido los pasosi, nos han llevado por un camino muy distinto, de hecho casi el camino contrario. Y nosotros lo hemos seguido, claro.

Hemos olvidado los principios y los valores que construyeron lo mejor del mundo que hemos heredado. Hemos olvidado reivindicarlos, los hemos vendido por promesas de bienes rápidos o los hemos aparcado por amenazas de miedos inmensos.

Los derechos humanos han caído por la seguridad. La democracia por la eficiencia. El camino del pleno empleo por el castigo y la inversión. La solidaridad por el crédito y la superación. Lo público es despreciado por la iniciativa privada. El trabajo ya no es considerado un valor, sino la inversión financiera...

Hemos dejado de valorar la democracia y no la defendemos, ¿cómo no vamos a perderla?. Aceptamos alegremente que las organizaciones internacionales sean profundamente antidemocráticas y desde allí se tomen las decisiones más importantes sobre nuestras vidas.

Hay muchas personas que dentro de poco votarán a los partidos que han apoyado que se apruebe y negocie en secreto, y sin garantías democráticas un acuerdo de modificación del régimen judicial y político de defensa de los derechos de las personas imponiendo un régimen privilegiado a los derechos del capital sobre los derechos humanos (el TTIP y el CETA). Otros muchos votarán a partidos que van a mantener las leyes mordazas, la criminalización de la protesta.

Hemos dejado de valorar y defender la democracia por miedo, por antagonismo y porque nos hemos creído el cuento de la “eficacia” de lo antidemocrático. Por lo que sea, pero hemos dejado de exigir democracia.

Hemos dejado de creer en los Derechos Humanos como valores primeros de la humanidad, y aceptamos la destrucción de derechos humanos cuando nos presentan cuentas de ventajas e inconvenientes. La destrucción de los derechos por una supuesta ventaja económica, normalmente por el miedo a las mentiras con las que nos asustan. Me refiero a aceptar la anulación de la justicia universal para beneficiar a los socios comerciales de las élites españolas, a defender el expolio de los recursos del pueblo saharaui invadido por Marruecos, a la violación del derecho de asilo de los refugiados contando cuál es el supuesto coste de sus derechos...

Hemos dejado de creer en el trabajo y no defendemos su valor y los derechos de quien trabaja. Destruimos el trabajo pensando que la economía se levantará a base de crédito e inversión y no del hacer de las personas. Despreciamos el valor del trabajo y permitimos que se arrebaten los derechos al trabajador para beneficiar a la inversión financiera.

El trabajo se percibe o se piensa como algo que solo tiene valor si es movido por la inversión. Inversión o “emprendimiento” que son los valores sacrosantos de la moral neoliberal, considerando que es la inversión la que activa el trabajo, y no el trabajo el que sustenta el beneficio de la inversión. Parece que la vieja moral señorial, que ya desde Aristóteles creía que el trabajo manual y de esclavos solo era valioso si era dirigido por una mente desde arriba, ha encontrado una versión 2000.0

El trabajo se presenta como un costo social, un costo para esa inversión que nos va a dar todo. Para que la economía progrese, se dice que es necesario liberar al inversor de un costo excesivo del trabajo, y en caso de crisis, el trabajo y los derechos de los trabajadores deben ser sacrificados para potenciar la inversión.

En general, los derechos, no solo laborales, y los servicios públicos que satisfacen derechos humanos, son presentados como costos. Estamos creando un sistema de privilegio de los derechos del capital a base de destruir los derechos humanos. Los derechos de uno son los límites de los derechos de otros, por lo que los derechos de capital se absolutizan como privilegios con cada destrucción de los derechos humanos, y a eso lo llamamos “beneficio”, o aumento de la productividad.

Creemos en el crédito y la inversión, y no en el trabajo, los derechos y la democracia. Todo lo que beneficie al crédito y la inversión es lo adecuado (hasta cambiar la Constitución o amenazar con incumplir el deber constitucional de mantener un sistema público de pensiones), aunque suponga destruir derechos, apoyar dictadores, hacer la vista gorda a torturas, renunciar a la democracia, regalar millones de euros públicos con subvenciones y rescates, decretar indultos y amnistías fiscales, expulsar inmigrantes, acabar con las garantías judiciales, o abolir los derechos básicos de las personas trabajadores y las familias.

Todo lo que pueda suponer un perjuicio a la inversión financiera o un límite a sus privilegios es presentado como un costo: los servicios públicos, los impuestos progresivos, los derechos de las personas en general, cualquier derecho laboral, etc...

Todo lo que beneficie a la gran inversión financiera es valorado positivamente.

En lugar de ser personas que se identifican en solidaridad con los excluidos, y se enfrentan a los privilegiados con la voz de los de abajo; hemos acabado por asimilar la obediencia, la injusticia, hemos caído en defender la especulación, los privilegios. Estamos arrastrándonos por el lodo fascista de culpar el pobre, al excluido, al de afuera.

No estamos perdidos, ¿Perdidos? No. Constantemente nos dicen que la meta que perseguíamos es imposible, que ya no está o nunca estuvo. Y como no la vemos al final del camino que estamos andando, creemos que puede ser verdad y estamos perdidos. Pero no. Es que nos han cambiado los pasos.

Hemos abandonado tanto el camino que lo hemos olvidado. Democracia, derechos humanos, valor del trabajo, servicios públicos y solidaridad.

Necesitamos recuperar la creencia en esos valores y la identidad que nos guiaba. ¿Sabéis qué tiene en común todos aquellas ideas? Es creer en el valor de las personas de a pie.

La defensa de los derechos humanos efectivos y plenos para todos es creer en la dignidad de todas las personas y sus formas de vida, y se enfrenta a los privilegios de las élites y a sus regímenes absolutos.

La democracia implica creer en que todas las personas deben ser parte en las decisiones y en la construcción de conocimiento para el saber detrás de esas decisiones, mientras la tutela implica la creencia en que una minoría debe decidir por los demás, que necesitan un pastor.

Creer en los derechos del trabajo implica reconocer el valor del trabajo de toda persona y no despreciarlo como se hacía con el trabajo de los esclavos y (se sigue haciendo) con el de las mujeres, como algo que no vale nada sin la dirección de unos señores.

Creer en el valor de la acción colectiva y la cooperación como personas plenas en democracia se opone al individualismo egoísta de la tradición señorial, a que lo colectivo sea señorío de uno solo.

Creíamos en nosotros, nos reivindicábamos a nosotros contra los de arriba, contra los privilegiados, contra los que ostentan el poder, creíamos que había que bajar de su pedestal a los que se coronan a sí mismos como pastores, para lo que nos rebajan a nosotros y nosotras como ovejas o rebaño.

Ser la sociedad que soñábamos y no la que escupe vallas y alambradas de odio, depende de que reivindiquemos los valores que nos hacen lo que queremos ser y que son los ladrillos de la sociedad y el futuro que esperábamos de nosotros mismos.

Volver a creer en nosotros, volver a creer en lo que siempre quisimos creer, volver a andar el camino que nos lleve al futuro que queríamos construir, a ser lo que esperábamos llegar a ser, pasa por levantarnos y reivindicarnos. Contra su desprecio, contra el menosprecio al inmigrante, a la familia ahogada por una deuda hipotecaria, a los trabajadores, a quienes luchan por sus derechos, necesitamos reivindicarnos, decirnos como personas plenas, gritar nuestra dignidad. Los de abajo, los que se ponen en pie sin subirse sobre la explotación de otros y otras nadies. Como Quijotes, mirarnos con unos ojos no contaminados que sepan ver lo que de verdad somos y el valor que hay en nosotros y nosotras.

i Por supuesto, el futuro no es lo que era porque el pasado nos lo han cambiado. Ahora resulta que los derechos y la democracia que se lograron en el siglo XX se lograron por el comercio (sic) que puso las condiciones económicas para que nacieran los derechos y por una especie de consenso pacífico en el que todos buscaban el bien común, no por la lucha contra una minoría privilegiada por los derechos de los oprimidos, no por el levantamiento de esas personas que eran las personas como nadies que servían de púlpito para los privilegios (mujeres, minorías raciales, trabajadores, pueblos colonizados, pueblos indígenas...)



Diego Hidalgo Morgado
12/06/2016
“Medio mundo reforma su cocina, y el otro medio se muere de hambre”

Esa es una frase del escritor norteamericano Don DeLillo. Aunque, desde luego, es mucha menos la gente que puede reformar su cocina. Siendo generoso, puede que solamente un cuarto de los habitantes de este planeta pueda reformar su cocina, porque las otras tres cuartas partes, o tiene hambre, o carece de una casa digna, o no tiene trabajo, o no tiene acceso al agua potable o a educación o a medicinas… El mundo arde en la hoguera de la insolidaridad y, particularmente, de intereses comerciales inhumanos y homicidas. El cambio bioclimático es una prueba de hasta dónde puede llegar la peligrosa irresponsabilidad del ciego sistema de mercado en que vivimos.

Hay quien ha escrito: “En el año 2050 el 50% de los europeos tendrá más de 50 años y se necesitarán más de 50 millones de inmigrantes para mantener el nivel de vida actual”. Otros añaden: “España es uno de los principales países exportadores de armamento del mundo (dependiendo del año, se sitúa entre el sexto y el séptimo lugar). En 2013 se exportaron 3.908 millones de euros en material de guerra, mientras que en 2014 la cifra alcanzó los 3.203 millones de euros. Durante el primer semestre de 2015 se exportó armamento por valor de 1.727 millones de euros…”

En fin, no entretengo más a los lectores y voy al grano: yo votaré a Unidos Podemos porque es la única opción real que tenemos para potenciar políticas de paz y de solidaridad internacional al menos en el ámbito mediterráneo. Así, me opondré a un bipartidismo que amplió las bases, permitió el escudo antimisiles, participó en todas las guerras, gastó miles de millones de euros en programas de armamento inútiles, y olvidó la Educación para la Paz, olvidó acoger a los refugiados, olvidó la Paz y se entregó a la OTAN.

Los derechos sociales, la profundización en la democracia, el respeto al medio ambiente, la escuela pública de calidad, no a la sociedad patriarcal, las leyes electorales justas, la seguridad de nuestro sistema de pensiones, etc., votaré en favor de todo eso, pero también a favor de la Solidaridad y el Desarme.

Cristóbal Orellana
01/06/2016
Realizar la memoria democrática, no marginarla

Afortunadamente, en Cádiz se acaba de aprobar, aparte de otras importantes iniciativas sobre memoria histórica, una moción de pleno -apoyada por el PSOE y el partido gobernante- por la que el Ayuntamiento de Cádiz se adhiere a la llamada querella argentina, es decir, una denuncia internacional -ya que la justicia española, de orden del gobierno, quiere eximirse del caso- por la que se insta al estado español a que no mire a otro lado respecto a las muchas decenas de miles de españoles y españolas que yacen en cunetas, descampados, cruces de caminos, hoyancas y fosas comunes mientras personas como Queipo de Llano duermen dulcemente, en este caso el sueño de los injustos, pero con todos los honores, en la más importante basílica de la capital de Andalucía.

En Jerez mataron, que sepamos documentadamente, a casi 400 personas, aunque todos creemos que fueron bastantes más. Entre otros asesinatos, el comandante Arizón Mejías dio su visto bueno, o muy probablemente una orden concreta y expresa, de fusilar vilmente a 17 concejales y al alcalde de Jerez, Antonio Oliver Villanueva. La masacre, un crimen de lesa humanidad que aún no ha sido juzgado por nadie y que dejó muy honda huella en Jerez, no puede ser olvidada por varias razones. La primera de ellas, y la principal, porque si olvidamos y pasamos página recurriendo a la no objetiva teoría de que “los dos bandos” tenían culpa, entonces la dignidad humana de las víctimas y sus descendientes, y también nuestra propia dignidad humana, sería nada, una peligrosa nada donde la puerta de la posible repetición de los hechos quedaría abierta. Que la justicia no actúe, que el estado español mire para otro lado, es un peligro y una indignidad muy hiriente.

Pienso que en nuestra ciudad, como ha señalado numerosas veces la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez, es necesario avanzar muchísimo más [y muchísimo más rápido] en lo que se refiere a memoria histórica. Concretamente se podrían hacer, entre otras cosas, las siguientes:
1º) una Oficina Municipal de Memoria Democrática,
2º) una denuncia ante los juzgados, con el apoyo decidido de la alcaldesa de Jerez y su equipo de gobierno, para que se busquen los cuerpos de los fusilados en Jerez y de adhesión a la llamada querella argentina,
3º) una instrucción rápida y eficaz de los expedientes de derogación de honores y distinciones a las personalidades del franquismo que aún gozan –según los documentos municipales de la época– de aquellas insignias que en su día Jerez les concedió,
4º) inmediata retirada de símbolos y nombres franquistas del viario de Jerez que aún subsisten,
5º) constitución, aparte de esa Oficina municipal mencionada, de un Consejo Local de Memoria Democrática,
6º) colocación de un monumento digno, visible, céntrico, de homenaje a las víctimas del franquismo y a los valores democráticos, y no ese monolito arrinconado que está en la Alameda Vieja,
7º) que el Ayuntamiento acuda al Registro Civil de Jerez a solicitar la inscripción de aquellos a quienes se les aplicó el bando de guerra y así consta documentalmente.

Por justicia, por dignidad, por compromiso con los valores democráticos, por sentido de la libertad y la solidaridad humanas, y no solamente por defender el modelo de estado de la República que Franco abatió a tiros, es necesario en Jerez realzar la memoria histórica, no marginarla. Quitar a Pemán del Villamarta era una medida necesaria, pero insuficiente.
Cristóbal Orellana González
23/05/2016

Sr. Iglesias, al Senado no Podemos

Sr. Iglesias, le votáramos o no, hemos soportado las consecuencias de sus dos grandes errores antes del 20D: la negativa a un acuerdo con IU y el rechazo a impulsar una coalición al Senado, propuesta que le enviamos en varias ocasiones a partir de mayo de 2015. Sin tales errores, probablemente tendríamos gobierno.

El segundo error no ha querido corregirlo, porque nadie propone honestamente una coalición al socio necesario tres días antes de que finalice el plazo establecido. Como este nuevo error ha sido exclusivamente suyo, pues ha querido protagonizarlo personalmente, no le queda más remedio que pagar las consecuencias si quiere ser coherente con sus palabras cuando afirma que sin el PSOE no podrá gobernar.

Por tanto, conscientes de que al Senado la concentración del voto es imprescindible, le requerimos para que reconozca su error, ordene retirar las candidaturas al Senado de Podemos y solicite el voto para las del PSOE. Nos guste o no, usted ha elegido ese partido como socio y ahora es el único que puede evitar que el PP siga bloqueando los cambios desde el Senado. 

Solo reparando los daños causados se arreglan los errores cometidos.

Firman: Alfredo Barón, Benet Bohigas, Isaac García del Río, Margarita Gómez, Horacio Saínz, Félix Santatecla, Carmen Sanz y Domingo Sanz.



Varios autores
22/05/2016

Gotas de humildad


Aprisa me resguardo, el primer aguacero del año cae sorpresivo en el cruce de la calle treinta y siete de la avenida “Nachi Cocom” de la doblemente blanca ciudad de Mérida, el cielo oscurecido de la tarde deja saber que serán varios minutos los que dure la lluvia. Una vez adentro, me sirvo un café en esas maquinas que van desligando al humano de la producción sin erradicar la explotación, el café es malo, no hay Oxxo que lo comercialice en calidad, secándome un poco el cabello me siento frente a la ventana, puedo apreciar las gotas apaciguar el calor, celebro en primer momento el pronto reverdecer de los montes.

Al cabo de unos sorbos, giro a la izquierda y veo a través del cristal, me sacude una descarga de realidad, un humilde hombre de canas avanzadas se resguarda junto al bote de la basura a un costado de la entrada del comercio, visiblemente mojado y con su mochila en el piso, espera en silencio el fin de la borrasca, desconcertado me pregunto ¿por que no entra a resguardarse como todos hemos hecho? La verdad es que no lo intenta sabedor de que será expulsado por la discriminación imperecedera en nuestra sociedad, irónicamente, el obelisco dedicado al “Mártir del Proletaria Nacional”, la honra del “Apóstol de los Mayas”, atestigua pasivamente la injusticia. ¿Qué diferencia existe entre nosotros? ¿Por que yo pude entrar sin problemas y él ni si quiera puede intentarlo? ¿Cómo permitimos que el prejuicio elimine lo humano? La perpetuidad de la ignominia está tatuada en la hipócrita moral de la soberbia. La humanidad agoniza y somos sus sepultureros.

La vida se rige por lo material, estamos enajenados por los parámetros del valor, no de los valores, vamos despojándonos de lo humano, los derechos de la humanidad no son tema cotidiano, se juzga a la ligera, medimos la dignidad por el costo de las marcas que vestimos, se nos olvida que la mayor pobreza proviene de quien más posee, nada material sustituye al Ser humano, sin embargo, equivocadamente, solemos dejarnos llevar por la marea del desprecio, es más fácil resguardarnos del temporal que mojarnos junto a los desposeídos. La humidad suele presumirse olvidando practicarse. Quien de humildad habla suele carecer de ella.

Hay situaciones y condiciones en la sociedad, que nos guste o no, terminamos aceptando al permanecer inmóviles, la discriminación y el racismo expresan lo injusto de este mundo, si sólo miramos, o peor aún, si volteamos tratando de negar lo que vemos, al fin de cuentas, terminamos siendo cómplices, hay cosas que no pueden aceptar la imparcialidad, la pobreza es una de ellas, el hecho de que unos tengan mucho y otros nada es inaceptable, la condición de superioridad que se agudiza cada día requiere del esfuerzo común para terminarla, nombrar las cosas es un inicio, pero transformarlas necesita de la voluntad conjunta.

Minutos después, la lluvia se profundiza con los truenos que la acompañan, entre la basura busca un poco de comida, algo que pueda ayudarle a apaciguar el hambre, esa plaga mayor que desde tiempos del génesis deambula por el mundo, nuestras calles también las ocupa, no importan los discursos ni las campañas paliativas, hasta que no erradiquemos la inequidad, seguirá recorriendo los senderos del desprecio y la soberbia, mientras practiquemos el silencio, nuestras avenidas del progreso seguirán atestiguando como estatuas el paso desolado de la indiferencia.

Al fin cesa el torrente que sorprende, aplaca el trueno en el sonido de la tarde, las aves vuelven a cantar y, él, recompone la postura, toma la mochila empapada y comienza a caminar. ¿Adónde irá la dignidad vestida de penuria? ¿Qué hogar habita la desdicha de lo injusto? ¿Podrán los monumentos volver a mirar igual la lluvia en la avenida sin memoria? El hombre humilde de avanzadas canas, se retira del mismo modo en que llegó, en silencio apacible de quien el mundo posee. Por mi parte, comienzo a pensar estas líneas, para perpetuar en papel, las gotas de humildad que de su rostro caen.


Cristóbal León Campos
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