29 de enero de 2004 |
Isidro López
Ladinamo
Aunque aún
no se lo hayan propuesto, Kurando Shoji sería un perfecto
embajador de Jamaica en España. Habla de la isla caribeña
con entusiasmo y respeto, como si fuera una fuente que nunca se va a
secar. Jamás en la música popular una isla tan pequeña
albergó tanto talento. Kurando nos trae ecos de Jamaica con
sus sesiones en la sala Babylon (temporalmente cerrada), con su labor
de agitador sonoro y, más recientemente, con Spanish Trojan
Sound Box (PIAS, 2003), la selección del catálogo
de Trojan que ha realizado junto a su amigo Ibon Errazkin y que
incluye, ente otros, a Dennis Alcapone, Jah Thomas,
Earl Sixteen, Don Carlos, Barry Brown o Gregory Isaacs.
¿Cómo
empezó tu relación con la música jamaicana?
¿Cómo decidiste instalarte en Madrid?
En 1993 me marché a vivir a
Nueva York. Allí tenía un amigo medio jamaicano y me
dejó escuchar un montón de cintas. Nos gustaba mucho
Roots Radics. En aquella época estábamos metidos sobre
todo en el dancehall, hablo de artistas como Ninja Man, Shined
Head, Johnny Osborne o Nitty Gritty. A Madrid llegué en 1997.
Ponía música en el único bar de reggae que
había en la época. Tenía buena onda, una
vibración muy africana. Me di cuenta entonces del
hueco que había en la industria con el reggae. Era una
oportunidad, pero también un riesgo, porque aquí mucha
gente ni habla inglés ni se molesta en aprenderlo. De todas
formas, vi que en España ya había grupos locales de
todo tipo, como Ke No Falte, Jah Macetas, Cañaman, Basque Dub
Foundation…
¿Cómo ha evolucionado la recepción y difusión de la música jamaicana desde que llegaste a Madrid? ¿Qué perspectivas ves? Cuando llegué, a mí me encantaba el dancehall pero el público de aquí prefería el reggae, cosas africanas como Lucky Dube y Alpha Blondy y mucho roots, como Burning Spear, Israel Vibration, Dennis Brown, etc. Empecé a ver cambios a finales de 1999 o 2000, noté que aumentaba la curiosidad en torno al reggae. Entonces monté una empresa que se llama Roots Seeker para difundir la cultura y la música jamaicana, importando los libros y los discos desde Jamaica. Yo ya había tenido contacto con la isla y conocía su situación de cuando trabajaba en una tienda de Roma llamada One Love Hi Power, que es el sound system más antiguo de Italia.
¿Por qué crees que la música jamaicana ha sido tan bien recibida y asimilada internacionalmente?
Porque habla de la verdad: la gente la asocia con cosas que ocurren en la vida cotidiana. También ha ayudado una figura como Bob Marley, que a través de Chris Blackwell/Island Records se convirtió en un mito internacional. En cada país, la música jamaicana ha cuajado según su realidad política. En España, influye la cerrazón de la dictadura de Franco, pero eso también hace que haya una oportunidad para introducir ese legado de la forma correcta. Lo importante es informarse. También debemos ser humildes para aprender unos de otros.
En tu opinión,
¿cuáles son las tendencias o los artistas actuales más
interesantes dentro de la música jamaicana?
Creo que el regreso de la música
roots. Ahora entiendo lo que me dijo Yami Bolo en 1996, en su casa de
Kingston (Jamaica): “La música roots nunca se fue a
ningún lado, ha estado siempre aquí con nosotros”.
Las letras en Jamaica tienen su propia evolución, en los
setenta se cantaba más al amor mientras que a partir de los
noventa todo es más combativo. Desde mi punto de vista, entre
los artistas más interesantes está Burro Banton, que
lleva trabajando desde mitad de los setenta, afilando su letras y su
talento. Las letras de Sizzla crecen y crecen cada día con
nuevos conocimientos y experiencias. También destacaría
a Afrikan Simba, un músico de origen nigeriano pero que vive
en Londres. Es una persona muy humilde. O a Jah Mayan, que no es
famoso, pero lleva un año en escena y ya suena muy bien. El
registro de su voz es real, muy poético.
Hablemos un poco de Spanish Amigo (PIAS, 2003), la selección del catálogo Trojan que has hecho junto a Ibon Errazkin. ¿Es un álbum didáctico, una delicatessen o simplemente un reflejo de vuestros gustos? Por supuesto es un álbum didáctico, en el que hemos buscado dar a conocer la música jamaicana y que haya variedad. Es un lujo trabajar con el catálogo de Trojan y otro tanto puedo decir de contar con la experiencia de Ibon. Hemos combinado canciones famosas con otras que no lo son tanto. Está chulo porque, entre canción y canción, hay jingles de algunos artistas que conocemos, como Dennis Alcapone y Earl 16. Bueno, también hay algún jingle nuestro, un toque de autenticidad, en la onda del “Reggae Bus Stop”, el sound system que hemos estado haciendo en Madrid en una sesión de reggae semanal.
Para terminar: ¿qué cinco discos introductorios a la música jamaicana recomendarías a los lectores de LDNM? La verdad, me gustaría más hablar de singles, pero ahí va mi selección: Dennis Brown, Revolution; Sizzla, Praise Ye Jah; Johnny Osbourne, Truth & Right; Jackie Mito, Keyboard Legend y African Brothers, Want Some Freedom.