10 de mayo de 2004 |
Mayra Pérez y Santiago Gándara
Rebelión
Peña Lillo/Ediciones Continente, 2004, 207 páginas
Los llamados medios alternativos, comunitarios, populares o contrainformacionales -desde una radio comunitaria, pasando por un mensuario hasta el video o la televisión "piquetera"- pueden ser interpretados como una respuesta a la manipulación informativa que llevan a cabo porfiadamente los medios masivos (ver en la sección Destacados del mes, "La manipulación informativa como guerra"). En ese sentido, las experiencias que llevan a cabo diversas organizaciones políticas y sociales convierten el apacible territorio de la comunicación en una arena de lucha: quién comunica, sobre qué, cómo, a quiénes y para qué. Lo que los medios no discuten -y no lo hacen porque es parte de su estrategia manipulatoria-, los alternativos lo instalan en cada una de sus intervenciones al punto de poner la cuestión en el centro del debate para "desnaturalizar" o desmitificar lo que tanto el animador televisivo como el locutor radiofónico presentan de un modo tan natural que pasma, a saber, que las noticias son neutras u objetivas y que ellos, sus productores, son jueces imparciales que no dependen más que de las sagradas reglas de su oficio.
En Contrainformación, Natalia Vinelli y Carlos Rodríguez Esperón, docentes de la Carrera de Comunicación y especialistas en comunicación alternativa, han compilado un conjunto de trabajos que reflexionan sobre el fenómeno de la comunicación alternativa y que registran una enorme variedad de experiencias relatadas por sus propios protagonistas. Y en eso reside uno de los méritos del libro: exhibir el abanico de posiblidades realmente existente de la comunicación alternativa en nuestro país, en soportes tales como la gráfica (mensuarios, revistas, hojas impresas), la radio, la televisión, el video e Internet. Frente a la escasez de publicaciones sobre el tema, cuya relevancia es directamente proporcional al poder de los grandes medios que tienden a uniformar más que a informar-, el libro es un aporte.
Pero al mismo tiempo constituye una
intervención. "Si perdemos el control sobre la
circulación y estos textos sirven, de alguna forma, para
abonar el trabajo cotidiano, nuestro objetivo entonces estará
cumplido. Por eso sostenemos que la idea de este libro es
instrumental". Rodríguez Esperón y Vinelli apuntan
en las páginas introductorias un propósito que va más
allá de la necesidad de dar cuenta de un fenómeno.
Procuran que el libro/herramienta contribuya a la reflexión
teórica y práctica de quienes emprenden este tipo de
experiencias y, por qué no, a la multiplicación de las
mismas.
Y una intervención también en otro sentido.
Porque, desde el estudio introductorio, realizado por sus autores, se
plantea el problema de la comunicación alternativa o, más
bien, el de su precaria definición. Admitamos que lo
alternativo es un concepto vaporoso. Se habla de medios alternativos,
pero el rótulo también rubrica la práctica de
una medicina no oficial, de la indumentaria artesanal, de la llamada
"world music", de un centro cultural dependiente de un
municipio... A la inflación del término, los autores
contraponen algunas notas para una definición que no pretende
cerrar la discusión pero sí delimitar un espacio. De
allí que el concepto de "contrainformación"
aparezca privilegiado en el título del libro y que, a la hora
de explicar qué entienden por otra comunicación,
planteen como premisas el conflicto, la dependencia política y
la manipulación no sólo para "leer" los
medios sino para constituir una experiencia contrapuesta.
El libro consta de dos partes. En
"Reflexiones", además del trabajo de los autores, se
incluyen artículos sobre el problema legal de las experiencias
alternativas, la prensa partidaria, la representación de los
piqueteros en los medios masivos y en los videos producidos por
colectivos de videastas, la alternatividad en Internet, el rol del
periodismo y los medios alternativos.
En "Las prácticas
se cuentan a sí mismas", productores de medios y
productos alternativos relatan sus experiencias. Se han recogido los
aportes del Foro de Medios Alternativos, de Wayruro Comunicación
Popular, de ANRED, de FM La Tribu, de Cine Insurgente, del grupo de
videastas Alavío, de La Conjura TV. En esa enorme variedad de
soportes y, sobre todo, de perspectivas puede leerse el mapa de la
comunicación alternativa en nuestro país, porque si
bien, como advierten los compiladores, no han podido recoger
experiencias de todo el territorio, presentan las experiencias de
Wayruro, en Jujuy, de El Fisgón, en La Pampa, y de FM Alas, en
Río Negro y La Conjura TV de Rosario. Un mapa que, al revés
del que ofrecen los grandes medios hiperconcentrados, habla de una
diversidad que promete -con todas sus limitaciones y sus diferencias-
ir al encuentro de esas mayorías a quienes los grandes medios
confiscan a diario su voz o la traducen con el doblaje que mejor se
adecua a su ritmo y a su lógica.
El debate sobre la alternatividad
Contrainformación: un libro pensado para la acción política
Mayra Pérez - ConoSur
En la
primera presentación del libro cuyos artículos han
compilado Natalia Vinelli y Carlos Rodríguez Esperón,
realizada el viernes pasado en el Auditorio de la facultad de
Ciencias sociales, sede Ramos Mejía, se abordaron algunas
líneas teóricas y varias limitaciones prácticas
de un debate de poca actualización académica. Varios de
los docentes presentes, entre ellos los compiladores, hacen parte de
la única cátedra, de las más de treinta que
conforman la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA,
que discute ampliamente los debates sobre la comunicación
alternativa desarrollados en el período 1960 - 1980. Después
de ese momento histórico en que se ha teorizado una de las
nociones más problemáticas de la comunicación,
la teoría producida desde las aulas y las plumas profesionales
ha brillado por su ausencia. Desde este punto de vista, si la teoría
corresponde a otro momento histórico y en las aulas no hay
voluntad de discusión que se oriente a la temática, es
más que auspiciable la sistematización de humildes
abordajes teóricos y el racconto de las experiencias prácticas
que los colectivos identificados con la noción de la
alternatividad ofrecen en el recorrido de las páginas del
libro.
Desde la mesa de presentadores, Santiago Gándara,
docente de la carrera de Comunicación de la UBA, y autor del
artículo publicado en el libro llamado: “La prensa
partidaria de izquierda. Verdad, acción y conflicto”,
rescató el carácter de intervención del libro en
tres ámbitos o niveles. Desde lo académico, desde el
territorio de las experiencias concretas y desde el debate teórico
que se establece en torno al concepto problemático de la
alternatividad. Gándara explicitó que si bien se
produce una tensión entre lo académico y el territorio
de las experiencias concretas, es importante que la desconfianza no
genere un abismo ante una reflexión que consolide lo hecho y
que posibilite la crítica y la discusión, porque si
bien es importante que las prácticas llenen el concepto,
también lo es cerrar la definición para posibilitar la
discusión. Rescató también la pluralidad del
debate teórico en torno al concepto de alternatividad del que
da cuenta Contrainformación, apuntando que abre un
abanico, muestra un mapa, pero que no solo no es homogéneo
sino que contiene una polémica cuyo abordaje implica retomar
el concepto de contrainformación, trayéndolo al
presente y rescatando las tres dimensiones que están presentes
en el artículo de los compiladores.
El enfrentamiento,
la dependencia política y el reconocimiento de la manipulación
son las tres premisas que se proponen para el análisis o el
abordaje de las experiencias de comunicación alternativa.
Desarrolladas en el artículo que han denominado “Desarmando
espejismos” y que da inicio a la primera mitad del libro
llamada Reflexiones, les permiten plantear a los autores, la
imposibilidad de pensar la contrainformación por fuera de la
intervención política en una coyuntura particular. En
este sentido Carlos Rodríguez Esperón, en la
presentación del libro, calificó de negadores a los
académicos que ignoran veinte años de producción
teórica en torno al debate. Para el autor, la producción
teórica se niega porque está relacionada con el tema de
la intervención política y con la necesidad de que la
intervención política surja desde un lugar que puede
ser el campo de la comunicación. En este sentido resaltó
que esta posición negadora reduce la alternatividad a la
vinculación con el carácter de los discursos, a la
producción de un discurso de oposición e incluso al
planteo de la necesidad de formación técnica de la
carrera de comunicación que ignora el dónde, el porqué
y el para qué de la intervención de los futuros
profesionales. La primera premisa como un levantarse frente a otra
concepción no solo de la comunicación sino de las
relaciones de poder y de la transmisión de signos e imposición
de códigos que esas relaciones permiten vehicular, la segunda
en estrecha relación con la definición que los medios
alternativos hacen de su práctica íntegramente
dependiente de un proyecto de transformación social y la
tercera premisa entendiendo a la manipulación como la
intervención técnica en un material dado, que al
explicitarse transparenta sus modos de producción y los
objetivos políticos que la fundamentan, a la vez que establece
una concepción diferente de la relación
emisión-recepción, son los ejes a través de los
cuales los compiladores trabajan en el artículo. “Hasta
aquí nos propusimos tres premisas básicas desde las
cuales reflexionar acerca de la contrainformación.
Indudablemente las tres vuelven sobre el tema del poder: no se trata
de pensar los medios contrainformacionales como espacios
mediacéntricos o de autorrealización comunicativa, sino
como herramientas destinadas a hacer algún tipo de aporte
dentro de un proyecto de cambio social. Prácticas que, además
de dar una batalla discursiva, se alistan en el combate contra las
instituciones dominantes que son las que a su vez, imponen
determinado tipo de relaciones comunicativas. Y, por su puesto, estas
prácticas no crean el proyecto de cambio, en el sentido de
reemplazar a la organización político social, sino que
lo acompañan efectivamente: es la distancia que existe entre
una definición instrumental y una expresión de deseo
que nunca llega a concretarse.” (Desarmando espejismos,
Natalia Vinelli y Carlos Rodríguez Esperón, pág
25)
Con mucho por decir desde lo reflexivo y con mucho por
hacer desde la práctica y la intervención, los
teórico-practicantes de la comunicación
contrainformacional o alternativa aportan en este libro mucho más
que simples conceptos y descripción de acciones.