5 de julio del 2001 |
Salvador Corro y Armando Ponce
Proceso
El poeta chiapaneco Juan Bañuelos, integrante de la desaparecida Comisión Nacional de Intermediación (Conai), a su regreso de un viaje a Colombia, adonde asistió a un festival de poesía con un público masivo, advierte:En Chiapas "lo que puede venir es la colombianización, el apoyo abierto del gobierno a los grupos paramilitares". Afirma también que el Ejército no ha salido del estado, sino que "lo han vuelto invisible" cambiándolo de posiciones, por lo que la situación "está peor que cuando el salinismo o el zedillimismo".
Todavía sin reponerse de haber vivido dos experiencias diametralmente opuestas en el marco de un mismo viaje —por un lado, el hecho insólito de un festival internacional de poesía de grandes dimensiones y con público masivo en la golpeada ciudad de Medellín, y por el otro, la humillación, en su camino hacia México, de las autoridades panameñas, las que en el aeropuerto de Panamá lo sometieron a un interrogatorio arbitrario— también habla de poesía:
"La poesía siempre ha estado en crisis y ahora es mayor. Elitis lo decía muy bien: 'Es la ausencia de imaginación lo que transforma al hombre en un inválido de la realidad'. La tecnología ha impuesto su mundo práctico. Pero esto sobre todo toca a los políticos, hombres sin imaginación. La poesía no tiene tanta aceptación porque en nuestro tiempo el estado político es el tercer estado, después de la televisión y de Internet.
"Aparentemente ya no habrá poesía ni libros, pero el hecho de que miles de gentes hayan llenado un espacio en Medellín, ante tantos problemas, para asistir al festival de poesía, demuestra que la gente vuelve a su mundo interior." Cuenta que en Panamá, antes de subir al avión, de regreso a México, "me llevaron a un cuarto y me hicieron un interrogatorio. Me preguntaron quién me pagó mi boleto, que la cosa de los estupefacientes estaba dura, me sacaron mis cosas, me revisaron los libros. ¿Vuelve esa época en que los escritores serán de nuevo molestados? Me tuvieron así 20 minutos, me pedían identificación (además de mi pasaporte), me preguntaban que a qué había ido a Medellín.
Violentaron mis derechos humanos. Y de que me asustaron, sí, sí me asustaron"
Se le pregunta si encuentra alguna relación entre su asistencia al festival y la detención:
"No lo sé. En el periódico El Tiempo me hicieron una entrevista. Me preguntaron si la ley va a mejorar a los indígenas y contesté que la ley es la peor burla que habían recibido los indígenas en 500 años, pues es una ley peor que la de Zedillo.
El festival
Invitado a participar en el XI Festival Internacional de Poesía de Medellín, realizado del primero al 11 de junio, al que por parte de México fueron otros dos poetas indígenas, asistieron también Wole Soyinka, Premio Nobel nigeriano, la nicaragüense Gioconda Belli, el colombiano William Agudelo, el francés Bernard Nöel, el estadunidense de color Amiri Baraka y poetas de Japón, Perú, Uruguay, India, Irak, Islandia, Corea, Ecuador, Luxemburgo.
Organizado principalmente por fundaciones civiles, según informa Bañuelos, el festival fue abierto, de gran calidad y aceptó todas las tendencias. Sus escenarios fueron diversos. El más imponente, es el que fue instalado en la cima de un cerro, y al que día a día y noche a noche asistieron unas 20 mil personas. Otro escenario fue el de la Universidad de Antioquia.
Dice:"En Medellín se transparentaron, más que el ambiente poético, la condición de guerra y de miseria en Colombia".
—¿De poesía social? —No, ese término es peyorativo. El tema de un poema es la poesía. La muerte del padre o lo que sea. Si quieres hacer poesía, hay que transfigurar la simple información. El poeta trabaja a través de los materiales que capta el espíritu humano, para crear un mundo habitable y poder soportar la angustia del mundo material, de la explotación de la vida contemporánea.
Satisfecho y contento por la reciente edición del libro El traje que vestí mañana, que reúne su obra poética, publicado por la editorial Plaza & Janés, cuenta que "cuando de joven llegué de Chiapas a la Ciudad de México a estudiar, conocí poetas y todos te descalificaban: si eras intimista, te llamaban amargado; si escondías tus penas, eras cínico; si hablabas de Chiapas, de los indios, eras indigenista, como le pasó a Rosario Castellanos, a Sabines y a mí mismo, que no fuimos muy bien recibidos en el centro; Sabines no pudo publicar en el Fondo de Cultura Económica".
Sigue: "Si te preocupaba la versificación, eran perfeccionista; si la cosa social, eras comunista.
Yo preferí cierta renovación de acuerdo con mis lecturas y mis conocimientos, sin buscar temas, sino que ellos me buscaran, en relación con la realidad que vivía, y preferí leer y explorar la poesía que se estaba haciendo en el mundo. Tenía amigos bien informados en Estados Unidos y Europa, como Luis Ortiz y Ortiz, Segio Pitol. Sabíamos de Joyce, de Eliot".
En Colombia "me preguntaron en qué había terminado el grupo que formamos Óscar Oliva, Jaime Augusto Shelley, Jaime Labastida, Eraclio Zepeda y yo, de La espiga amotinada, y respondí: 'En la espiga acomodada'".
Define: "La poesía es ontológica por definición. Y algunos poetas nos sentimos hoy en las aguas de la soledad solidaria. Ya no somos como hace 50 años, como Neruda, poesía que tenía toda una ideología. Para mí, esto quiere decir que la poesía partidista y de ideología es demasiado parcial. Te oculta gran parte de la realidad. Si eres partidario, no la ves en todo su espectro. Es una cuestión de madurez".
Sus últimos libros, como El traje que vestí mañana (título tomado de un poema de César Vallejo), "están marcados por la influencia de Chiapas y por mi vuelta al mito".
—¿Qué es el mito? —El mito es una forma de dar al mundo un sentido que no tiene. No es sinónimo de leyenda, de fábula. Viene del misterio. Por eso los indígenas siempre vuelven a lo sagrado. Los mitos son patrones narrativo-poéticos que dan significado a nuestra existencia, son como las vigas de nuestra casa, aunque no lo sepamos: no se exponen al exterior, y sus estructuras tienen que aguantar la casa. Cuando recuerdo a los indígenas de mi tierra, veo que todos los libros rituales mayenses se transforman en la vida diaria de las comunidades, aunque ellas no lo sepan, a partir del Popol Vuh.
"Lo que quiere esta globalización neoliberal es acabar con esas bases, sobre todo en América Latina. Con el Plan Puebla Panamá les van a dar a esos indígenas un horario. Toda esa gente, con esa gran cosmogonía, no va a aceptar ese plan, porque los mitos son un proceso esencial para la adquisición de una identidad y sobre todo de salud mental (por eso ellos no discriminan a nadie). Ante el exceso de la aplicación de la tecnología, de la cosa científica, de la máquina que nos quieren imponer, va a haber una reacción de los pueblos de América Latina. Ya lo dijo Yeats: 'La ciencia es la crítica del mito'." Sostiene que su poesía busca, como los griegos, volver a la cosmovisión, a una cosmogonía de los pueblos originarios que tenga temblor contemporáneo.
"Esto es lo que descubrí que he querido hacer desde que regresé a Chiapas hace seis años, desde que los indígenas me quitan la venda de mi tierra. La negación de nuestros mitos es una parte de nuestra negativa a hacer fuerte a nuestra sociedad. Yo vivía de la nostalgia. Esto lo estudió muy bien Levy-Strauss en Lo crudo y lo cocido y lo retuvo nuestro poeta Octavio Paz."
La colombianización
Atento al desarrollo de los acontecimientos en Chiapas, donde fue un activo buscador de la paz, se muestra preocupado por lo que actualmente sucede en esa entidad.
Afirma que "el plan es hacer invisible al Ejército para seguir administrando el conflicto militarmente y no políticamente, para hacer presión y se sienten a negociar los zapatistas.
Cuando yo contaba esto a los poetas que me rodeaban en Colombia, no podían dar crédito. Hay una desinformación impresionante".
—¿Y el riesgo de colombianización? —Sí, el apoyo a paramilitares, con otro nombre. Son en cierto modo guardias de los grandes propietarios, eso ya lo vivimos en México con los guardias blancas, en cierto modo es darles carta abierta.
—Con la llegada como gobernador de Pablo Salazar, ¿no se abrió la posibilidad de encontrar salidas? —Pablo está por la paz en un medio muy difícil, su gobierno ha sido atacado con mucha violencia, golpes bajos y todo eso. Yo creo que Pablo tendrá que hablar más fuerte, si no no será apoyado lo suficientemente.
Con un tono de indignación el poeta lamenta que "la solución que le han dado al proyecto de la Cocopa, sobre derechos y autonomía indígenas, tanto el Congreso de la Unión como el gobierno de Fox, es la burla más cruel y racista que han recibido los indígenas en estos 508 años de sometimiento".
En Chiapas, explica Bañuelos, "la guerra de baja intensidad continúa. El Ejército sigue incursionando en las comunidades. Los grupos paramilitares han vuelto a la carga ahora sí mucho más en serio que en la época de Zedillo. Existe el hostigamiento ahora más evidente a los organismos no gubernamentales. Han vuelto los vuelos rasantes y las provocaciones en las cañadas y norte del estado se han incrementado, en suma, la violencia se ha recrudecido".
Los militares mexicanos, asegura, son adiestrados por el grupo de elite Kaibiles, en Guatemala, en la selva de Otum Petec. "Esto está causando mucha alarma entre los mexicanos y sobre todo entre los chiapanecos. "El Plan Puebla Panamá es una estrategia lacayuna para frenar el éxodo de la miseria en aquel país. Al atraer grandes inversiones al sureste, aumentará obviamente el ecocidio, sobre todo en la selva, sin responder a los requerimientos sociales en aquella región y con el fin de acabar con la producción doméstica rural, vida comunitaria, acabar con la convivencia solidaria que tienen las comunidades y se ataca con toda la fuerza de la globalidad hegemónica."
