| LA PÁGINA DE DIETERICH |
23 de april del 2004 |
Luis Juberías
AVANT
-Conocemos tu literatura sobre el Bloque regional de poder. Seré
provocador: ¿por qué el eje Kirchner-Lula-Chávez no pasa de la retórica a la
acción?. ¿Qué pasos efectivos dan para avanzar en la integración?.
Vaya, ¡un amigo de Petras!
-No...
Los tres gobiernos, donde quizá se podría integrar Cuba, tienen un modelo
de desarrollo que podríamos llamar "desarrollismo nacional", que es
capitalismo de estado, que, por otra parte, es el único capitalismo que
funciona. Desde hace 200 años no hay otro modelo capitalsita que funcione.
Lo que pasa es que el primer mundo está permitido aplicarlo, pero no en el
tercer mundo porque podrías llegar a independizarte y por eso allà es
populismo. Es un desarrollismo nacionalista pero no corporativo como el de
los años cuarenta, como lo fue el peronismo, sino que es un desarrollismo
democrático. El problema es que al ver esa naturaleza semejante de estos
modelos económicos, se empieza a medir los tres estados desde el mismo
prisma, cuando la situación interna de cada uno es muy diferente. La crítica
abstracta o el sectarismo político exige a esos presidentes dar pasos sin
tener en cuenta la correlación de fuerzas en que actúan.
Me parece que mucha gente comete el error de buscar la semejanza entre los
modelos económicos o entre sus posiciones de centro-izquierda, comenten
entonces el error , por partir de esa semejanza, las posibilidades de
transformación de cada presidente. Eso es un error porque la correlación de
fuerzas es muy diferente. Si tú integras a Cuba en ese grupo, que llamaron
el de los presidentes progresistas, el gobierno que tiene más posibilidades
de autonomía y de imposición un proyecto de vanguardia es Cuba, pos
supuesto. Porque Cuba no tiene una derecha oligárquica que controle la
economía y controle los medios, no tiene un episcopado que la vaya en
contra, etc. Entonces las condiciones del gobierno cubano de realizar una
política progresista son superiores a los de los otros tres.
El segundo con más posibilidades es Hugo Chávez, porque tiene una fuente
de ingresos independiente que es el petroleo, tiene las Fuerzas Armadas
detrás y un apoyo popular considerable. Pero ahí se acaba su poder. En
Argentina, Kirchner llegó al poder con sólo un 27% de los votos. No tiene
mayoría parlamentaría, ni en el aparato peronista (controlado por mafias),
tampoco tiene medios de prensa en su favor, porque el Clarín es un monopolio
como el de mi amigo Jesús de Polanco y Prisa, luego hay La Nación, diario de
la oligarquia, y luego tiene Página Rosa, que tira 40.000. La situación de
Kishner es frágil y sus enemigos son los mismos que los de Chávez: tiene el
capital financiero en contra y Estados Unidos en parte en contra. Luego es
muy difícil hacer algo. Y Lula también en una situación semejante a la de
Kischner. Llega en minoría y se tiene que aliar con la burguesía nacional.
Sin embargo, los pasos que puedan dar esos países son muy importante. Pero
la crítica sectorista quiere que Kischner declare la moratoria a la deuda
externa., que se enfrente al capital financiero, pero hoy este capital es el
sujeto más poderoso del mundo. Kischner tiene que enfrentarse con él cuando
llega al poder, plantar cara al subimperialismo español (Endesa, Repsol,
Telefónica), enfrentarse con los asesinos de la dictadura militar anterior
que andan sueltos, a una justicia corrupta, tiene que darle trabajo y comida
a los piqueteros... Tiene que hacer veinte mil cosa a la vez, y la pregunta
de dónde toma el poder te la contestan con un frase: "con un gobierno de
campesinos y obreros". Están locos. En Argentina no hay obreros, la
industria está destruida y, ¿cuántos campesinos quedan? A mi juicio es una
crítica frívola, porque para hacer una crítica ética, tienes que tener en
cuenta lo que es posible. Es muy fácil proponer cualquier cosa, pero si
quieres ser responsable y más cuando tú no te juegas el tipo, porque si eres presidente de
Argentina y te equivocas, lo vas a pagar caro, igual en Venezuela. No puede
ser la actitud de los intelectuales que pasan una semana en América Latina,
dan consejos y se van.
Hay una incomprensión seria de las posibilidades de progreso de esos
cuatro países.
-Pero hablas de una ventana histórica que se podía cerrar pronto si no se
aprovecha, si no se avanza hacia un Bloque de Poder Regional en América
Latina...
Está en un momento histórico porque es la primera vez en 200 años que
existe la posibilidad de acabar con la doctrina Monroe, acabar con el
neocolonialismo. Y esto es posible porque hay cuatro presidentes
progresistas, con diferente intensidad, que entienden que el desarrollismo
nacional va acabar en golpes de estado y lo mejor es convertirlos en
regionales. Lula debe estudiar muy bien la historia de Joao Goulart y el
golpe de 1964, porque va a terminar así si quiere implementar el
desarrolismo sólo a nivel nacional. Y Kirchner debe recordar el golpe de
1976. Ambos golpes son el fin, en Argentina definitivo, en Brasil temporal,
de una fase de desarrolismo que se inicia en los años 30. Así, hay cuatro
presidentes más o menos afines a la idea de integración regional, no son
presidentes de países pequeños. En Nicaragua la revolución no podía
triunfar, porque es un pequeño país de tres millones. Hoy tenemos los dos
países más importantes de Sudamérica (Brasil y Argentina) y el pe
tróleo, además la integración va a generar una espécie de conciencia
latiniamericana que antes no existía.
Ahora falta que los tres presidentes, porque Fidel ya lo sabe, entiendan
qué es desarrollismo regional democrático (capitalismo de estado a favor de
las mayorías) o es golpe de estado. Es el futuro que les espera, porque el
capital financiero va a aplastar a Kirchner y a Lula como si fueran moscas.
Cardoso tenía la idea de que podían enfrentarse (existe un gran chovinismo
brasileño en sus cabezas) al capital financiero y se llevó una paliza
histórica.
-Has venido a Barcelona invitado por el movimiento de solidaridad con
Cuba. Parece oportuno concluir preguntándote sobre el futuro de Cuba
Depende básicamente de la correlación de fuerzas en el sistema mundial.
Cuba es un subsistema dentro del sistema latinoamericano, estadounidense,
europeo, etc., entonces todo lo que puedes hacer en Cuba es limitado, cómo
lo era en Nicaragua. Aquí creo que hubo una optimización de las
posibilidades revolucionarias que era casi inmejorable, pero la correlación
de fuerzas era tal que no podían ganar. En Cuba se optimizan también ciertos
aspectos (ciencia, tecnología, educación, salud) que son muy importantes,
pero que no van a ser decisivos para el futuro, que sí que lo será el Bloque
Regional de Poder. Si se logra levantarlo, la patria grande reducida como
decía Bolívar, y Cuba está dentro se salva, pero si está fuera no creo que
pueda llegar a la democracia participativa postcapitalista.
-Y...Fidel...¿hay alguien para reemplazarle?
Fidel es importante porque un genio como él interpreta mejor que otros la
realidad objetiva. Tiene esa capacidad estratégica de prever qué maniobras
sucias planea el enemigo y por eso se adelanta. Tiene una enorme legitimidad
en las masas. Existe un vínculo entre la vanguardia y las masas que es un
factor de poder muy importante. En todos estos aspectos es insustituible,
pero, por otra parte, el sistema institucional de Cuba no depende de una
persona. De hecho este es un aspecto muy importante. Cuba es un sistema
institucional, no es un sistema ni personal. De manera que la desaparición
de una persona no sacude el sistema, pero le falta esa dosis de calidad que
sólo un genio te da. Era como sustituir a Lenin; era imposible. No puedes
sustituir a Fidel. La institucionalidad te da estabilidad, pero esas chispas
de genialidad, de prever donde van los gringos, en este momento no creo que
lo tenga nadie. Hay sin embargo un gran talento que es Felipe Pérez Roque,
que es un poco el hijito espiritual de Fidel, pero le faltan los años. Me recuerda un poco
a la relación entre Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, a quien
asesinaron porque era de hecho el heredero espiritual de Bolívar. En Cuba
hay varias personas que tienen ese perfil, pero faltan muchos años para que
tengan la experiencia de Fidel.
Fidel es insustituible como líder de la vanguardia, institucionalmente el
sistema es muy estable y los primeros tiempos van a continuar igual sin
Fidel. Pero sólo los primeros tiempos.
*Agradecemos la oportunidad de hacer esta entrevista a Defensem Cuba y a
Víctor Reixach, de Berria, por su colaboración