| E C O L O G Í A |
24 de mayo del 2004 |
Organizaciones de la sociedad civil y de agricultores en todo el
mundo reaccionaron con indignación ante la decisión por cinco votos
contra cuatro que tomó hoy Suprema Corte de Canadá, afirmando el
derecho de Monsanto a demandar a los agricultores que tengan cultivos
con genes transgénicos en sus parcelas, sea que los hayan elegido o
que se hayan contaminado. El gigante genético Monsanto acusó a los
agricultores de Saskatchewan, Percy y Louise Schmeiser, de violar la
patente de la compañía sobre canola transgénica. Percy y Louise no
querían las semillas de canola transgénica que invadieron su
propiedad, ni trataron de aprovecharse del carácter tolerante al
herbicida que tiene la semilla transgénica (o sea, ellos no
utilizaron el herbicida Roundup en sus cultivos). De todos modos,
Monsanto los demandó por violación a su patente y exigió una parte de
sus ingresos. Con gran valor, los Schmeiser libraron durante siete
años una batalla legal contra Monsanto que terminó en la Suprema
Corte de Justicia de Canadá.
"La buena noticia es que los Schmeiser no tienen que pagar ni un
centavo a Monsanto [lo cual revierte la anterior sentencia de una
corte menor], pero la decisión tiene implicaciones muy graves para
los productores y para la sociedad en cualquier lugar del mundo donde
los gigantes genéticos tengan negocios",dijo Pat Mooney, director
Ejecutivo del Grupo ETC, organización que siguió el caso y apoyó todo
el tiempo a los Schmeiser. La tecnología de plantas genéticamente
modificadas de Monsanto se usó en 90% del área global sembrada con
transgénicos el año pasado.
"La decisión no solo erosiona los derechos de los agricultores en
todo el mundo, sino también amenaza la seguridad alimentaria global y
la diversidad biológica. Irónicamente, la ONU mañana será el Día
Internacional de la Biodiversidad según la ONU. "Todos deberíamos
estar de luto", lamentó Mooney.
Patente inflable: La decisión de la Suprema Corte de Canadá
efectivamente anula la anterior decisión de otra corte (2002) en la
que se reafirmaba que no se puede patentar formas de vida superiores,
tales como plantas y animales. Según la decisión de hoy, una patente
sobre un gen o una célula pueden puede infringirse cuando el
agricultor use una planta o semilla que haya incorporado
inadvertidamente el material genético patentado.
"Monsanto obtuvo hoy una patente inflable. Ahora puede decir que sus
derechos se extienden hasta cualquier cosa en la que se introduzcan
sus genes, ya sean plantas, animales o humanos" , dijo Pat Mooney. La
Corte de Canadá va incluso más allá que la ley de patentes de Estados
Unidos - notoriamente pro monopólica-, porque sentencia que la
patente sobre un gen se extiende a cualquier organismo superior que
contenga al gen patentado. "Bajo este veredicto, la expansión de la
contaminación se convierte en una estrategia renditiva de las
corporaciones, para proteger y extender su propiedad", dijo Mooney.
La sentencia de la Corte implica que si un agricultor tiene semillas
o plantas que contienen genes patentados, le corresponde al
agricultor probar que no está infringiendo la patente monopólica de
la compañía. "En el mundo de Monsanto, todos somos criminales a menos
que una corte diga lo contrario", observa Silvia Ribeiro de la
oficina del Grupo ETC en México. "Y es una sentencia altamente
preocupante para los campesinos mexicanos que ya tienen sus maíz
nativo y quizá otros cultivos, contaminado con transgénicos". La
publicidad de Monsanto en los periódicos de Chiapas, México, ya
advierte a los campesinos de que si se les encuentra usando semillas
transgénicas ilegalmente, se arriesgan a ser multados e incluso a ir
a la cárcel.
"Sin duda Monsanto dirá que este es un triunfo para sus accionistas,
pero el gusto le durará poco. Como siempre, las propias ínfulas de
Monsanto juegan en su contra y fortalecen la oposición. "Esta
sentencia de la Suprema Corte unirá a los agricultores y a todos los
que nos negamos al control corporativo de la alimentación y la vida,
y promoverá que la sociedad civil saque el asunto de los juzgados y
lo devuelva a la calle y a las políticas públicas.", dijo Mooney.
Se espera una importante respuesta de la sociedad civil en
Norteamérica, durante el evento "Reclamando los bienes comunes", a
celebrarse en San Francisco, California, dentro de dos semanas (5 al
10 de junio). Esta reunión de activistas internacionales se realizará
paralelamente a la reunión de la Organización de la Industria
Biotecnológica (BIO, por sus siglas en inglés), también en San
Francisco.
¡Dígale a Monsanto a dónde irse! El Grupo ETC y otras organizaciones
iniciaron una campaña mediante cartas. Cualquiera que viva en el
campo o en la ciudad y tema que los transgenes de Monsanto hayan
volado hasta su propiedad, como le ocurrió a los Schmeiser, puede
notificar a la compañía que sus genes no fueron invitados y que
estarían invadiendo ilegalmente su tierra, sacándole a Monsanto la
oportunidad que los invada.