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A F R I C A 

29 de marzo del 2004

Los niños soldados de Liberia dejaron la guerra, pero no las drogas

Abdullah Dukuly
www.elcorresponsal.com

Para muchos, las fotos de los niños soldados enloquecidos operando bajo la influencia de las drogas eran las imágenes que definían la guerra civil de Liberia. Ellas ya no ocupan las primeras planas de los diarios, pero sí persiste el problema de la adicción de buena parte de los jóvenes combatientes.

Rebecca Sackie, de 19 años, fue una de las reclutadas y obligada a consumir drogas para convertirse en lo suficientemente valiente como para luchar. "Cuando me reclutaron las fuerzas del gobierno, me dieron drogas para poder luchar contra los enemigos. Luché duro y ahora soy capaz de hacer cualquier cosa. He matado y puedo volver a matar... No me asusta la muerte", dice.

Sekou Fofana, de 15 años, del grupo rebelde Liberianos Unidos por la Reconciliacion y la Democracia (LURD), cuenta casi la misma historia: "Me dieron las drogas para poder derrotar a Charles Taylor. Aunque Taylor se ha ido, nosotros todavía estamos tomando drogas. Ahora somos adictos". (Taylor, presidente del país entre 1997 y 2003, se exilió en Nigeria, por lo dispuesto en el acuerdo de paz, firmado en Ghana, en agosto último).

Según Edward Grant, un psiquiatra que trabaja en una clínica para adictos, en Monrovia, las drogas transformaron a los niños soldados en "máquinas de matar".

Explica que más del 70% de los 40.000 combatientes del país, la mayoría de ellos niños, continúa consumiendo drogas, y muchos de ellos se han convertido en adictos.

Para Grant, esto se debe, en parte, a la gran anarquía que hay en Liberia con respecto al uso de drogas.

La presión del entorno también juega su papel en el problema. "Mis amigos llevaban drogas a las reuniones sociales, donde sobre todo se fumaba marihuana. Se envalentonaban y disfrutaban haciendo declaraciones salvajes -dice John Caulker-.

Tuve que imitar su modo de vida, porque esto me acercó a ellos. Usted sabe, cuando uno está en las drogas, todo se hace más sencillo. Uno pasa por alto cualquier cosa y a cualquiera".

Liberia ha experimentado combates intermitentes de guerra civil, desde el año 80, aunque el conflicto más reciente comenzó en diciembre de 1998. Desde ese momento, sustancias como la cocaína y la heroína, que casi no habían sido vistas en Liberia, pasaron a ser comunes.

La gente que introduce de contrabando las drogas en el país se aprovecha de sus fronteras frágiles, y del hecho de que la lucha ha minado los controles a la inmigración.

La producción local también desempeña su papel: desde antes de la guerra, la ciudad central de Palala estaba llamada a ser el área principal de cultivo de marihuana.

"Las drogas entran como quieren a Liberia, y no ha habido intentos visibles de las agencias de aplicación de ley de parar el contrabando desenfrenado de estas sustancias", dice Grant.

De hecho, las mujeres de algunas personas de seguridad han sido acusadas de desempeñar un papel prominente en el contrabando de drogas. Además, se dice que Liberia se ha convertido en un lugar de tránsito para traficar a otros Estados de la región.

En una paradójica ironía, algunos ex combatientes han sido acusados de usar los 75 dólares que les pagaron el año pasado como incentivo del desarme, para comprar drogas. Alrededor de 1.800 soldados recibieron dinero después de entregar sus armas a la misión de Naciones Unidas en Liberia.


La fuente: Mail & Guardian. Semanario sudafricano, 37.000 ejemplares. Lanzado en seis semanas, a comienzos de 1985, por un grupo de periodistas desocupados, el antiguo Weekly Mail construyó su reputación sobre el combate emprendido por este equipo contra el apartheid y el gobierno sudafricano, del que sufrió varias venganzas y presiones. En 1995, The Guardian, de Londres, se transformó en accionista mayoritario del semanario, que cambió de nombre. Transformada en el Mail & Guardian, la revista sigue su trabajo de investigación y se dedica a combatir la corrupción. Su seriedad y la calidad de sus artículos hacen de ella una publicación muy apreciada. Con el lanzamiento, en marzo de 1994, de sus servicios on line, el Mail & Guardian ha sido pionero en Africa en este sentido, a pesar de que hoy la mayoría de las publicaciones del continente disponen de sitios en Internet.

La traducción del inglés pertenece a Anna Der para elcorresponsal.com

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