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EL REINO DEL REVÉS 

26 de mayo del 2004

Polémica por la designación del nuevo embajador de Argentina en Madrid

Carlos Bettini es un lobbista de las empresas españolas y no tiene perfil diplomático


Equipo Nizkor

La decisión del gobierno argentino de designar al empresario Carlos Bettini nuevo embajador en España en sustitución de Abel Posse ha originado ya las primeras reacciones en el país, unas reacciones que no son precisamente positivas. ¿El motivo? Desde algunos sectores políticos se le define como un "lobbista de los intereses empresariales españoles en Argentina".

Como adelantó El Confidencial, Bettini tenía cierta ventaja respecto al resto de candidatos barajados por el presidente Néstor Kirchner para hacerse con el puesto de Madrid, un destino de los más apetecibles y demandados por los cancilleres de aquel país. Bettini, que es un viejo conocido de Kirchner, sufrió la desaparición de cuatro miembros de su familia durante la dictadura militar, tuvo que exiliarse en España y, una vez aquí, supo construir una relación personal, política y hasta empresarial con Felipe González.

Para Kirchner, siempre atento a incluir en su Gobierno a aquellos que fueron víctimas de la dictadura militar, Bettini era el hombre perfecto para este destino. Sin embargo, la designación de este último tuvo que esperar más tiempo de lo previsto. Un sector del Ejecutivo argentino aconsejó al presidente que tomara la decisión después de las elecciones del 14-M, ya que si ganaba el PSOE, como ocurrió, Bettini sería el candidato perfecto y sus habituales viajes (Buenos Aires-Madrid-Buenos Aires) tendrían ahora estatus diplomático.

Fue la semana pasada cuando Kirchner le hizo la proposición a Bettini y éste aceptó, dejando de lado algunas dudas iniciales sobre la conveniencia o no de trabajar otra vez para el estado argentino.

El nuevo embajador ya sabe de los riesgos que tiene ser empleado estatal en Argentina. Así, Bettini ya fue asesor del ex ministro de Justicia Elías Jassán (en la etapa de Carlos Menem), directivo de Aerolíneas Argentinas (también durante el gobierno de Menem, cuando la compañía se privatizó y llegó el capital español) y, finalmente, consultor del procurador general -jefe de todos los fiscales- Nicolás Becerra (durante las etapas de Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Kirchner).

Patricia Bullrich, una dirigente política que compartió con Bettini funciones en el gobierno de Duhalde, ha sido de las más críticas y de las primeras en pronunciarse. Al comentar la designación de Bettini en España, Bullrich le definió como "un lobbista de empresas españolas en Argentina, lo cual no es un perfil para ser embajador".

Bullrich también recordó que, cuando ella era secretaria de Asuntos Penitenciarios, Bettini le pidió audiencia: "Yo no lo dejé hablar porque vino a insinuarme coimas. Me levanté de mi silla y fui a denunciarlo a la Oficina Anticorrupción".

En este asunto, Bettini dijo representar los intereses de Dycasa, una compañía argentina controlada por el Grupo ACS que preside Florentino Pérez, para la construcción de tres cárceles en aquel país, operación que no prosperó por denuncias de irregularidades. "Nosotros anulamos tres licitaciones por los métodos que se habían usado y que son por los que el ex presidente Carlos Menem está procesado", explicó Bullrich. Menem resiste en Chile un pedido de extradición de la justicia argentina justamente por esta causa.

Bettini, actual secretario general de la Fundación para el Progreso Global que lidera Felipe González, también fue acusado de traficó de influencias como asesor del procurador general a favor de un ex cuñado de Menem, Emir Yoma, en un asunto de armas... el mismo asunto por el que el ex presidente argentino estuvo preso durante seis meses hace ya tres años.

[Fuente: El Confidencial, Madrid, Esp, 18may04]



REPSOL YPF SE VE IMPLICADO EN EL NOMBRAMIENTO DEL EMBAJADOR ARGENTINO EN ESPAÑA

España, o mejor dicho, las empresas españolas que operan en Argentina están de nuevo en el ojo del huracán al convertirse, sin quererlo, en protagonistas de los conflictos internos de aquel país. Allí, las acusaciones entre el Gobierno de Kirchner y la oposición se suceden cogiendo por medio a las compañías españolas.

"No soy lobbista, ni lo fui. Ni soy representante de empresas, ni lo era... Conozco gente en las empresas españolas porque he vivido muchos años en España", dijo, herido, el designado embajador argentino en España, Carlos Bettini, al responder a los ataques recibidos nada más ser propuesto para el puesto. Sin embargo, esta explicación no sirvió para calmar los ánimos de la oposición. Como ya adelantó El Confidencial, en Buenos Aires se acusa a Bettini tanto de representar los intereses de algunas empresas españolas como por su antigua vinculación con Felipe González.

"Si se concreta la propuesta [de designar embajador a Bettini], vamos a hacer una denuncia penal por nombramiento ilegal... El Gobierno dice que se pelea con los capitales españoles y, sin embargo, pone al lobbista de los capitales de ese país, un felipista, como embajador", disparó Elisa Carrió, una dirigente opositora que ya tuvo a maltraer a los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde con sus denuncias por corrupción estatal.

Ahora, al parecer, le toca a Néstor Kirchner. Carrió no se conforma con pedir la cabeza de Bettini. También ha acusado al secretario de Energía de la Argentina, Daniel Cameron, de ser un "hombre de Repsol". Sobre este funcionario, Carrió recordó que "representó" a Kirchner cuando éste era gobernador de Santa Cruz (provincia con recursos petroleros) y Repsol compró YPF. Con esto, la dirigente opositora quiere decir que, por un lado, Kirchner no se opuso a la venta de la ex petrolera estatal argentina como puede parecer ahora y, por otro, que Cameron sirvió de puente de plata para la empresa española, construyendo con ella una relación privilegiada que se mantiene hoy día.

Ante tal cúmulo de críticas, el Gobierno argentino se ha visto obligado a reaccionar. De momento, Bettini ya ha anunciado que presentará una denuncia contra una de sus acusadoras, la ex ministro de Trabajo Patricia Bullrich, quien declaró que el embajador designado había hecho gestiones por una empresa española del grupo ACS que participó en la licitación para construir cárceles.

Por su parte, el ministro de Planificación, Julio de Vido, jefe superior del mencionado Cameron, también ha acudido a los tribunales para querellarse contra Carrió. Esta última llamó a De Vido "el cajero de Kirchner", lo que en Argentina es como decir que es el recaudador de fondos ilegales.

Finalmente, portavoces del Ejecutivo argentino han adelantado que seguirán apostando por el nombramiento de Bettini para ocupar la sede diplomática en Madrid. Ahora, el candidato a embajador deberá atravesar el filtro del Senado. Esta cámara deberá aprobar o no ese nombramiento, trámite al que llegará herido pero que, se presume, podrá sortear gracias a la mayoría que controla el gobierno de Kirchner.

[Fuente: El Confidencial, Madrid, Esp, 20may04]

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