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A R D E   B O L I V I A 

1 de noviembre del 2003

Bolivia: El ensayo general

Marcos Domich
Rebelión

LA CHISPA QUE INCENDIA LA PRADERA.- Pocos calcularon con exactitud la magnitud de la convulsión social que sacudió a Bolivia, particularmente la primera quincena de octubre. Cuando empezó el movimiento, en septiembre, parecía que iba a ser una de las tantas movilizaciones o protestas sociales por un hecho puntual; en este caso el arresto de un dirigente campesino -por una causa discutible como consigna de movilización. Muy pronto se sumaron otras reivindicaciones y comenzó una huelga de hambre en las instalaciones de una radio aymara, en la ciudad de El Alto. Así quedó perfilado el Iª núcleo de la resistencia al neoliberalismo dirigido por u na de las fracciones de la Confederación Sindical Ú inca de Campesinos (CSUTCB), la de Felipe Quispe y el Movimiento Indio Pachacuti (MIP). Aquí se borran los límites entre partido y sindicato agrario, lo que no elimina ni logra cubrir las diferencias y fisuras entre dirigentes. Lo que llevó al núcleo de El Alto, más allá del reivindicacionismo concreto, fue, sin duda, la inclusión de banderas de lucha como la defensa del gas ("¡gas para los bolivianos!" y "¡no a la venta del gas"!) y el rotundo "¡No al ALCA!" Inocultable que estas dos consignas tienen un neto contenido antioligáquico-antitransnacional y antiimperialista. Para algunos, se trataba de una insospechada clarividencia, imposible en los enrarecidos aires de las cumbres altiplánicas.

La lucha planteada por el núcleo de El Alto fue acompañada de bloqueos de caminos y marchas que, si bien no tuvieron en su momento gran repercusión, fue una suerte de telón de fondo que alimentó continuamente la protesta social que se iba extendiendo a escala nacional. Así sucedió con lo que se constituyó en el 2º núcleo, el de Cochabamba. Este lanzó la iniciativa de una marcha nacional en defensa del gas, para el 19 de septiembre. En lo fundamental el núcleo cochabambino estaba integrado por la Federación de cocaleros, una "Coordinadora del Gas", el llamado "Estado Mayor del Pueblo", todos proclives al Movimiento al Socialismo (MAS) y su líder Evo Morales, amén de algunas organizaciones sindicales, que concordando con los objetivos de la lucha, pugnaban por mantener su independencia sindical (del Estado y de los partidos), vieja divisa de los gremios bolivianos.

LA COB SIENTA SUS REALES.- Estando convocada la marcha surge el "tercero en discordia", la COB, que estrenaría su flamante Comité Ejecutivo, encabezado por Jaime Solares. Desconocida por el gobierno de Sánchez de Lozada (SdL), cuestionada por algunos sectores laborales manejados por los remanentes del viejo CEN oficialista y proneoliberal; con el cliché de "obsoleta" "sin convocatoria", "muerta o moribunda", para los medios de comunicación y los "analistas", la COB, realizó el histórico Ampliado de Huanuni (17-IX-03). En medio de una algarabía de posiciones inflamadas, de discursos incendiarios y hasta una que otra posición descabellada, espetada por elementos ajenos al movimiento obrero y sindical ("¡guerra civil, guerra civil!"), el ampliado ordenó la participación en la marcha del 19 , declaró la Huelga General Indefinida y proclamó como objetivo central la RENUNCIA DE SÁNCHEZ DE LOZADA".

La marcha nacional, verdadera prueba de fuego para la COB, resultó multitudinaria, sobre todo en La Paz y Cochabamba y en los antiguos distritos mineros: Potosí, Llallagua-Siglo XX, Oruro. En medio de un orden remarcable tronaron, sin embargo, los "cachorros de dinamita" recordándonos los fragores del combate social que, más de una vez en la historia boliviana y con centro en su combativa COB, infligieron humillantes derrotas a la oligarquía.

En medio de un ascenso paulatino de la marejada social, el día 20 de septiembre sobrevino la "Masacre de Warisata", lugar emblemático de la alfabetización aymara y de la ESCUELA AYLLU. El torpe embajador estadounidense, Mr. Greenle, pidió "rescatar" de inmediato a unos turistas estadounidenses (entre otros) que, sin embargo, la estaban pasando bien (bloqueo de por medio) en la sucursal del paraíso terrenal (Sorata, donde según Villamil de Rada nació la lengua de Adán, el aymara). La matanza, en la que participó directamente el Ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín (CSB), provocó una ola de indignación nacional. Localmente la gente se dispuso a la inmolación. Hasta tomó unos viejos fusiles Mausser que más los mostraron a la prensa, que los usaron efectivamente. Otra vez la vociglería era funcional a las necesidades de la represión.

Aquí es donde surge, por primera vez, un indicio de que en las FFAA había oficiales cautelosos. El cuartel de Achacachi no participó en la matanza que estuvo a cargo de militares y carabineros traídos de La Paz, en la caravana organizada por CSB.Paulatinamente se van concentrando las consignas de lucha y reduciéndose a la defensa del gas, el no al ALCA y, cada vez con mayor frecuencia: ¡FUERA GONI! (apodo de SdL). En este clima más y más bullente se produce la declaratoria de paro cívico en El Alto, por 72 horas. Cumplidas las mismas y sin respuesta a las demandas populares el paro se convierte en indefinido. El paro, muy efectivo, no sólo paraliza a El Alto, sino que afecta seriamente a La Paz. Se cierran los mercados, las vendedoras adoptan actitudes beligerantes y llenas de lucidez política, muchas sorprenden por su elevado nivel político. De manera insólita hay una marcha sólo de carniceros; son más de 1500, mostrando que no hay sectores ni oficios neutrales en la gran batalla.

LAS CARAVANAS DE LA MUERTE.- La paralización afecta a la provisión de carburantes (gas licuado y gasolina). Es en este momento cuando SdL muestra toda su determinación autoritaria y su decisión de ahogar en sangre la protesta social. Poco después de la lucha contra el "impuestazo" (12 y 13 de febrero), se supo que disipado el susto, SdL y con el más cercano apoyo de los asesores estadounidenses tomó medidas para afrontar con dureza a la nueva ola y vengarse de las "patadas en el culo", según su lenguaje de yanqui soez, que le habían propinado las fuerzas populares, obligándole a retirar los decretos del "impuestazo". En verdad las informaciones que se filtraban, acerca de los propósitos del gobierno, eran escalofriantes. SdL y su fiel escudero CSB, convertido en el Montecinos altoperuano, habían calculado una cuota de 500 a 2000 muertos. El plan completo era más o menos el siguiente: Dejar que la gente marche ("pueden marchar dos meses" dijo CSB), hasta cansarse y en diciembre firmar la salida del gas por Chile, para Chile y hasta California. Si se producían desbordes, simple y llanamente, reprimirlos manu militari , asegurando que tanto la jerarquía militar como la policial estén adecuadamente sobornadas. La muestra de tan truculento plan fueron las matanzas del 12 y 13. Los idus se repetían con sus secuelas de dolor y luto, confirmando aquello que era una certeza (por lo menos para el PCB (1): "el neoliberalismo requiere de la crueldad social, para ser aplicado". Una nueva caravana de la muerte fue organizada por CSB, con el pretexto de proveer de carburantes a la población. Los carros- cisterna fueron escoltados por camiones con soldados que dispararon a diestra y siniestra, para "abrirse paso". El resultado fue que la tasa de víctimas mortales subiera a cerca de una cincuentena. Contrariamente a las previsiones de los Sánchez, no fue el miedo y la retirada lo que caracterizó a los pobladores de El Alto en particular, sino la ira y el odio a un gobierno que, para la aplastante mayoría de los bolivianos, debía ser echado. Las consignas movilizadoras acerca de la defensa del gas, del rechazo al ALCA y al código tributario, pasaron a un segundo plano. Lo dominante era que SdL debía renunciar, como resultó al final; pero se debe registrar que los manifestantes, en realidad pedían su cabeza y si no fugaba a tiempo podía haber quedado colgado de un farol.

LAS FORMAS DE LA RESISTENCIA POPULAR.- Después de la masacre de El Alto la población comienza a desarrollar, en mucho casos espontáneamente y con un sentido muy creativo tácticas de confrontación militar; en suma formas de autodefensa. Se cavan zanjas antitanque, se hostiliza a los soldados con hondas y piedras, estallan petardos y "cachorros" de dinamita. Se establece un sistema de vigilia y alarmas y aparecen los esquineros que se conectan rápidamente unos y otros; organizan el hostigamiento y hacen que la población aprovisione a los bloqueadores y marchistas. Las tiendas funcionan clandestinamente en las noches y alivian la carencia de alimentos. Para esos días, entre el 13 y 17 hay que contabilizar que el movimiento ha paralizado otras ciudades capitales como Cochabamba, Oruro, Potosí y Sucre y muchas capitales de provincia. Hasta en Santa Cruz, que el gobierno pretendía que estaba en calma, era el objetivo de marchas campesinas y de movilizaciones autóctonas. Hay también una guerra psicológica; los dirigentes campesinos, sobre todo aymaras anuncian la marcha de sus huestes sobre La Paz.

LA MESA COJA.- Carlos Diego Mesa Gisbert, el vicepresidente del binomio neoliberal de las elecciones del año 2002, de familia movimientista, empresario de medios de comunicación se había asimilado muy mansamente a la fórmula y al programa de SdL. Escritor y comentarista era uno de capitostes que propangandizaba el fin de las ideologías y del socialismo. Pero historiador lúcido, forzado por la historiografía a contemplar con rigor las realidades sociales y políticas, tuvo acierto en apreciar la coyuntura concreta: El 13 rompió relaciones con SdL, sin renunciar a la vicepresidencia. Parecía, al mismo tiempo, dotado de un fino olfato respecto de la sucesión constitucionalmente que impulsaba la madurez política (izquierda, progresismo y democrátas) y que secundaron las organizaciones sindicales. La fuerza y la legitimidad del gobierno de CMG es, por elemento, diferenciarse esencialmente del de SdL.

LOS MINEROS EN ACCIÓN.- Pero el elemento decisivo será la marcha de protesta de los mineros de Huanuni y cooperativistas mineros tanto de ese distrito como de otras minas del Norte de Potosí y el Departamento de Oruro. La marcha fue convertida en columna ofensiva. La calidad del armamento del destacamento minero frente a la del ejército no admite equiparación, pero al mismo tiempo no podía ignorarse que tenía una peculiar capacidad de fuego. Bien manejada, como saben hacerlo los mineros, no es un arma despreciable. A ello se debe sumar que la marcha minera, en la localidad de Patacamaya , confluyó con otros miles de marchistas; el número de estos adquirió visos militares, es la fuerza propia del número pues se trataba de unos 5000 marchistas frente a un destacamento militar de uno 400 hombres. El comandante de estos calculó con responsabilidad: permitiría el paso de los mineros si estos entregaban sus dinamitas. Por supuesto que no las entregaron todas, pero pasaron. Fue el golpe fulminante para un gobierno que ya tambaleaba. otro similar se producía en la zona Chasquipampa de la ciudad de La Paz. El elemento principal del sostén de SdL, la fuerza militar, comenzaba a dar muestras de una franca vacilación. La 2a fuerza armada del gobierno, los policías aceptan confraternizar con los manifestantes en pleno centro de la ciudad y se recluyen en sus unidades, aunque temporalmente.

LAS CAPAS MEDIAS.- Así se llega al día 15, cuando Ana María Romero, la popular "Anamar", ex-defensora del Pueblo, convoca a una huelga de hambre nacional. La respuesta es inmediata ciento de ciudadanos, artistas, profesionales, universitarios se refugian en las parroquias concedidas con resolución y simpatía por los curas. También la Iglesia Católica, aunque no lo hubiera dicho oficialmente, no veía otra salida que la renuncia de SdL. La consigna de la COB fue precisa: "mujeres a la huelga de hambre, hombres a las marchas". Como es una regularidad de este tipo de movimientos se producen discrepancias dentro de los partidos de la coalición (MIR y NFR), algunos ministros renuncian, hay diputados que no obedecen a sus jefes y finalmente el día 17 se atreven al fin a decirle al presidente que no le quedaba otra cosa que renunciar.

En torno a las 17 SdL abandona la residencia presidencial y vuela hacia Santa Cruz de donde enviará un fax con su renuncia. Un neoliberal contumaz; un capitalista que creía que podía someter a todo un pueblo a la concreción de sus negocios con las transnacionales; un hombre que estaba decidido a matar para mantener su poder personal y el dominio de su clase caía ante el empuje multitudinario de un pueblo lleno de coraje y decisión de derrotar a su sempiternos opresores y explotadores. Pero la lucha no concluye el 17 de octubre y la mayor enseñanza que recoge el pueblo es que sí se puede derrotar al neoliberalismo. Ha realizado su ensayo general.

1- Desde los pronunciamientos de 1985 hasta la Declaración del 30 de agosto del presente año (ver:"Causa" No 4) se insistió en este tópico

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