| A R D E B O L I V I A |
12 de febrero del 2004 |
Econoticiasbolivia.com
La Paz, febrero 11, 2004.- La petrolera española de
Repsol YPF, que controla una buena parte de las reservas de gas y petróleo
de Bolivia, admitió que la nueva legislación tributaria elaborada por el
gobierno de Carlos Mesa no le afecta en sus intereses, aunque está diseñada
para que la población más pobre de Sudamérica crea que el Estado está
haciendo algo para recaudar más tributos de las transnacionales.
Según destaca la revista digital española "América económica", los
ejecutivos de Repsol están convencidos de que el nuevo Impuesto
Complementario a los Hidrocarburos (ICH), que va en reemplazo del Impuesto
extraordinario a las utilidades (Surtax), no modificará su aporte tributario
para el fisco boliviano.
"En principio, Repsol YPF no tiene miedo. Sus ejecutivos tienen el
convencimiento de que la actual presión fiscal que sufre el sector
energético es similar a la anunciada ahora por el Gabinete (de Carlos Mesa).
Bolivia mantiene una serie de impuestos cuya suma ronda el 50%, aunque,
están en función de la producción", señala el artículo de la revista
española firmada por el periodista Ryan O'Connelly.
Fuentes cercanas a la petrolera habían advertido a "América económica", que
el nuevo impuesto y "la subida de impuestos hasta el 50% no afectará a la
empresa. Incluso, estos observadores van más lejos e insisten en que la
reforma del Gobierno de Mesa es más de forma que de fondo".
"El Gabinete (de Mesa) está obligado a anunciar medidas políticas para que
la población crea que el Estado ingresa más dinero, afirman estas fuentes
que recuerdan la presión a la que está sometida el Gobierno ante el riesgo
de que se viva una nueva revuelta popular como la vivida a finales del
pasado año y que supuso la salida del anterior presidente Sánchez de
Lozada", agrega la revista especializada.
El informe de "América económica" confirma la versión difundida por
Econoticias en la que establecía que "las poderosas transnacionales
petroleras mantienen todos sus privilegios y continúan siendo dueñas y
señoras del gas y del petróleo de Bolivia. Las modificaciones en la
tributación y en la legislación que propicia el presidente Carlos Mesa no
inciden en su pleno dominio ni merman el control que estas empresas tienen
sobre las ingentes riquezas hidrocarburíferas del país, valuadas en casi
cien mil millones de dólares" (ver Las petroleras mantienen intacto su poder
y privilegios).
MAGROS IMPUESTOS
En este marco, según consigna el informe periodístico español, Repsol no se
vería afectada porque sus actuales campos no están todavía funcionando a
pleno rendimiento. En estos momentos, Repsol YPF paga unos impuestos del 18%
en concepto de regalías.
Además, la firma española descarta la posible nacionalización. "Las
restricciones a la propiedad privada de los campos de gas o petróleo solo
afectarán a empresas como Exxon o Shell que quieran entrar en Bolivia y no a
las que ya están", señalan fuentes cercanas a Repsol.
"De todas formas, hay todavía muchas incógnitas. La dirección de Repsol,
encabezada por Alfonso Cortina y Ramón Blanco, espera ya la celebración del
referéndum sobre las exportaciones de gas natural previsto inicialmente para
el 18 de marzo.
Mientras, algunos observadores son bastante pesimistas. Para ellos, Repsol
YPF sólo va a poder cumplir una parte de su proyecto de exportar gas natural
desde Latinoamérica a EEUU".
Estos analistas recuerdan que Repsol YPF ha buscado alternativas a la
posible 'congelación' de las exportaciones de gas boliviano. Así, en
diciembre firmó con Shell un contrato de suministro para llevar este
combustible desde Trinidad y Tobago hasta la costa atlántica estadounidense.
"No obstante, otros observadores advierten del peligro que puede suponer
para Bolivia un posible freno de las inversiones por parte de las empresas
energéticas. Así, por ejemplo, el plan del gasoducto Pacific LNG que impulsa
Repsol junto a Pan American y British Gas, podría absorber unas inversiones
de 6.000 millones de dólares. Y todo para llevar el gas desde Bolivia a Perú
o Chile, y desde allí, una vez licuado, hasta EEUU. Ahora, nada es
descartable", agrega el reporte.
LOS INTERESES DE REPSOL
A finales del 2002, Repsol YPF poseía en Bolivia derechos mineros sobre 38
bloques: 13 bloques de exploración, con una superficie neta total de 13.670
kilómetros cuadrados y 25 bloques de explotación con un área total neta de
1.770 kilómetros cuadrados.
En el país opera a través de Andina, una vez que compró las participaciones
a Pérez Companc (intercambio de activos) y a Pluspetrol, el 1 de enero de
2001. En la empresa Andina tiene el 50% (gracias a la suma de las
participaciones de Pérez Companc y Pluspetrol) y cuatro de los siete
directores del Consejo de Administración, por lo que controla la toma de
decisiones. El 50% restante está en manos la administradora de fondos de
pensiones que tienen sólo tres representantes en el Consejo.
La producción neta en el 2002 fue de 6,9 millones de barriles de petróleo,
incluyendo condensados y líquidos separados del gas natural, y 88,5 billones
de gas natural, fundamentalmente de los campos operados por Andina y del
Bloque Mamoré. Las reservas probadas netas de petróleo y gas natural a fin
de año se estimaban en 1.293 millones de barriles.
Repsol YPF, al igual que todas las transnacionales que operan en Bolivia
están amasando verdaderas fortunas al lograr uno de los más altos índices de
ganancia en la industria petrolera mundial. Informes oficiales del gobierno
boliviano establecen que las transnacionales, que han tomado el control de
los ricos yacimientos de petróleo y gas en el centro de Sudamérica, tienen
los costos de producción más bajos del mundo, al haber recibido sin mayores
inversiones los gigantescos pozos y campos desarrollados por el Estado,
pagar impuestos casi simbólicos y vender su producción en el mercado interno
y de exportación al precio internacional (ver: "Bolivia es un paraíso para
las petroleras").