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C I B E R C E N S U R A

30 de enero de 2004

P2P: De igual a igual

Manuela Villa
Ladinamo

La proliferación en Internet de las redes P2P o peer to peer (de igual a igual) ha generado una considerable polémica y preocupa tanto a compañías discográficas como a fabricantes de software patentado. Pero, ¿qué son exactamente estas redes?


Los miembros de las redes P2P comparten sus archivos, por decisión propia y sin ánimo de lucro, a través de Internet en un libre flujo de información de ordenador a ordenador. Según datos publicados por el despacho de abogados Landwell-Pricewaterhouse Coopers (PwC), hasta 95.000 internautas en España utilizan plataformas de este tipo como Kaaza, WinMx, eDonkey, eMule o Morpheus para compartir, según datos pertenecientes al último semestre del pasado año, hasta veinticinco millones de películas, programas de software, música, textos o datos.

Las conexiones, siempre por banda ancha, pueden ser híbridas, en las que algunos nodos son terminales-routers que facilitan la conexión entre usuarios, o puras, donde todos los nodos son peers y cada uno puede funcionar como cliente o como servidor, dependiendo de la consulta. En cualquiera de los dos casos la relación cliente-servidor es sustituida por una organización de tipo horizontal basada en la autogestión. Cualquier ordenador que se adhiere a una comunidad P2P ya formada pasa a tener total igualdad con respecto a cada nodo de la comunidad. Además, la nueva adhesión no requiere ninguna reorganización central y la red funciona con normalidad independientemente de si están o no conectados algunos de los nodos. Dado que se mueven a una escala de millones de ordenadores, las comunidades P2P tiende a organizarse de forma natural en pequeñas redes virtuales agrupadas según los intereses específicos. Por todo ello, muchos consideran esta modalidad de intercambio como un instrumento apropiado para la tercera generación de Internet o incluso como una revolución.

Pero no todos parecen estar de acuerdo con esta libre circulación de información que permite, por ejemplo, que un usuario de Japón comparta con otro de Ecuador lo último en música nipona. Pese a que el intercambio de archivos en sí mismo es una actividad legal, el conflicto parece originarse cuando alguno de los archivos que se comparte tiene restricciones a la propiedad intelectual o a su distribución. Así, el pasado mes de julio, hasta treinta y dos empresas de software y otras cuatro asociaciones presentaron una denuncia masiva contra los usuarios españoles de redes peer to peer. El abogado Xavier Ribas, miembro del despacho de abogados PwC, anunciaba que pediría penas de cárcel de hasta cuatro años e indemnizaciones cuya cuantía sería el resultado de multiplicar cada archivo descargado por su precio de venta al público.

Este tipo de denuncias ha dado lugar a situaciones tan absurdas como la detención por parte de la policía de tres miembros de una misma familia barcelonesa, acusados de “tráfico” de un juego de ordenador y tres películas –Qué bello es vivir, El rey escorpión y Pearl Harbour–, que habían sido obtenidas mediante una descarga del ordenador de otro usuario. No obstante, uno de los puntos que más ampollas ha levantado entre la comunidad de internautas es el método de obtención de pruebas contra estos supuestos criminales. Así, el mismo despacho de abogados pide la utilización de programas de rastreo o espías que sigan las actividades de los usuarios de estas redes. Uno de los pretextos que habitualmente se aducen en favor de estos programas es que supuestamente permiten la detección de las actividades pederastas, según aseguraba uno de los creadores de la herramienta de rastreo LogP2P, Frederic Aidouni, en una entrevista concedida a la publicación digital Kriptópolis.

Lo que parece claro es que las redes P2P pueden originar problemas de privacidad. Así, mucha gente ha dejado de utilizar plataformas como Kaaza, que contienen un spyware que monitorea a sus usuarios, y han preferido pasarse a otras plataformas de código abierto y libre distribución como eMule, que es el programa de este tipo más utilizado por los internautas. También hay que tener en cuenta el problema básico de seguridad derivado de tener una conexión abierta y los agujeros de seguridad de los programas. Así, la agencia de seguridad Symantec ha alertado de que los ataques sufridos a través de redes P2P y de servicios de mensajería instantánea han aumentado un 400% durante el último año. En consecuencia, esta agencia de seguridad, aún a riesgo de hacer apología del P2P, recomienda encarecidamente actualizar siempre las nuevas versiones que vayan apareciendo de la plataforma P2P que se utilice.


Un lugar. El Senado de EE UU donde, a finales del pasado mes de septiembre, se celebró una audiencia como parte de una investigación de la Comisión de Asuntos Gubernamentales del Senado en torno a los efectos que provoca el intercambio de archivos a través de redes P2P en la industria del entretenimiento.


Dos protagonistas. Los raperos Chuck D y LL Cool J que han defendido posiciones opuestas acerca del intercambio de archivos frente a la Asociación de la Industria Grabadora de EE UU (RIAA).


Un árbitro. El senador Norm Coleman, del partido republicano de Minnesotta, que convocó la audiencia porque estaba preocupado por las tácticas empleadas por la RIAA para cercar a los sospechosos de intercambiar archivos. LL Cool J: “¿Tienen las personas que integran la industria del entretenimiento los mismos derechos que los demás estadounidenses a recibir un pago justo por su trabajo? Si un constructor levanta un edificio, ¿se debe permitir que la gente se instale en ese edificio sin pagar un centavo sólo porque al constructor le va muy bien? ¿Deben vivir en ese edificio gratis? Así es como me siento cada vez que creo un disco o hago una película que se está proyectando en todo el mundo de forma gratuita” Chuck D: “La tecnología da y la tecnología quita, y la industria lo sabe (...) los herreros que se dedicaban a herrar caballos tal vez se hayan molestado con los fabricantes de trenes porque les quitaron su dominio en el campo del transporte, de la misma manera que los fabricantes de trenes tal vez se hayan enojado muchísimo con la industria aeronáutica (...) yo creo que el intercambio expande el arte y que es una cuestión de ajuste. (...) Me he pasado la mayor parte de mi carrera esquivando a los abogados, los contables y los ejecutivos que son bastante más dañinos que quienes comparten archivos o que las redes P2P. Confío más en los consumidores que en la gente que lleva el timón de las discográficas”.