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CUBA FRENTE AL IMPERIO 

8 de julio del 2003

La revolucion cubana, Saramago y otros males menores

Alberto Carmena
Argenpress

Dejé pasar unos días antes de escribir algo que siento necesario hacer y lo hice para que no se me acuse de estar demasiado ofuscado, como contar hasta diez antes de contestar.

Resulta que hoy termino de leer por tercera vez 'El año de la muerte de Ricardo Reis' y no lo disfruté como la primera o segunda porque Saramago tuvo gran cobertura de la CNN y de los diarios más reaccionarios del mundo, como La Nación de Buenos Aires por atacar a Cuba.

Un día de hace dos meses, ya viejo y cansado, José Saramago se sentó en el Alto de Santa Catarina mirando la desembocadura del río Tajo y se dijo muy calladamente que hasta allí había llegado, pero no se refería al mirador junto a la estatua de Adamastor, sino a la revolución cubana. Y luego murmuró 'Cuba seguirá su camino, yo me quedo'. No se refería a quedarse en Chiado o en el puerto de Lisboa sino que ya no quería saber nada con el pueblo cubano y su revolución.

Es penoso lo que la vejez hace con algunas personas. Triste por lo sólo que se va a sentir en Lanzarote entre sus nubes de algodón o donde vaya, porque sus nuevos compañeros de viaje serán ahora (¿o siempre lo fueron?) los bush, los gusanos de Miami, y alguno que otro intelectualoide izquierdoso que no se animan a comprometerse a fondo con la revolución. Es penoso, triste y algo indignante que debido a su condición de premio Nóbel, aséptico de lujo haya podido tener amplia cobertura en todos los medios informativos anticubanos, entre ellos también la BBC de Londres únicamente cuando hizo pública su ruptura con el pueblo de Cuba.

Yo me quedo de este lado de la trinchera, no me voy con el portugués a pesar de apreciarlo como escritor.

No niego que me gusta como escritor: Lidia y Marcenda son la síntesis de las dudas de su creador. Don José sin nombre, es 'Todos los nombres', y la construcción del convento de Mafra nos llevó a 'Memorial del convento'. Seguí detenidamente la litografía de 'El evangelio según Jesucristo' y la vida más real que fantástica del Cristo. Raimundo Silva, corrector de pruebas nos mostró una historia de amor y subversión en 'Historia del cerco de Lisboa' El pintor H. se obstina en pintar un segundo retrato de S. en 'Manual de Pintura y caligrafía' Con el alfarero Cipriano Algor recorrimos desde su pueblo hasta el centro comercial que podría ser su tumba en ''La caverna'. Junto con dos mujeres, tres hombres y un perro salimos a navegar hacia la América del sur, en 'la Balsa de piedra'. También lo acompañé (literariamente) en 'Viaje a Portugal' y 'Cuadernos de Lanzarote'. Ahora entiendo y no en 1999 que su 'Ensayo sobre la ceguera' era la ceguera blanca que ya venía avanzando en su cerebro cansado sin ninguna esperanza de recuperación.

Ya no volveré a leer a Saramago, ni aunque sea releyendo por segunda o tercera vez los tomos que tengo en mi biblioteca, porque comprar un nuevo libro significaría darle el 10 % o más de su precio. Y yo con el enemigo, nada, aunque me llamen sectario.

Un adiós a José Saramago y le repito lo que le hace decir o piensa del escritor portugués Ricardo Reis: ' La cobardía no se declara sólo en el campo de batalla, o ante la navaja abierta apuntando a las trémulas vísceras. Hay gente que tiene un valor gelatinoso. No tiene culpa de eso, ha nacido así.' Supongo que esta definición es más bien la autodefinición de su cobardía aunque en 1985 nos tenía todavía engañados.

Con respecto a los 'males menores', me refiero a algunos cantautores españoles, a Susan Sontag y a algunos tinterillos mexicanos que suponían que estaban haciéndole un favor a Cuba dándole un apoyo soslayado. Bienvenidos sean a la cómoda barricada de los enemigos, donde soberbiamente siempre estuvieron.

De Eduardo Galeano, ni siquiera lo coloco en el rango de 'mal menor' por respeto a mi compañero Dúmar (Tito) Albavi, revolucionario paraguayo que muchos años antes de dejarnos en enero de 2001 nos advertía que se trataba de un mediocre oportunista.

La revolución cubana va a seguir adelante sin Saramago y el resto de los 'males menores' porque la está llevando adelante su pueblo y cuenta con el apoyo de todos los pueblos oprimidos del mundo y porque numerosos intelectuales comprenden lo difícil que es luchar contra el imperio más genocida de la historia y la prehistoria, y dar salud, educación, alimento y seguridad a millones de cubanos y de otros pueblos subdesarrollados.

Yo sigo en este puesto de lucha que ocupara con muchos de mi generación desde el Moncada, la Sierra Maestra, Bahía de los Cochinos y todos los años siguientes de sacrificios y de internacionalismo solidario.

* Alberto Carmena es Doctor of Philosophy in Physiological Sciences. (PhD) Tuft University, Boston, USA, 1967. Doctor Honoris Causa. Universidad de la Habana, Cuba, 1973.

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