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21 de octubre de 2003

Jorge Riechmann: Otro ritmo es posible

David Franco Monthiel - [email protected]
Cádiz Rebelde

Un buen verso
no sacia el hambre.

Un buen verso
no construye un jardín.

Un buen verso
no derriba al tirano.

Un verso
en el mejor de los casos consigue
cortarte la respiración
(la digestión casi nunca)

y su ritmo insinúa otro ritmo posible
para tu sangre y para los planetas
.


  1. Estética insurrecta del desconsuelo


Se preguntaba Gottfried Benn ¿La poesía ha de mejorar la vida? ¿Los poetas pueden transformar el mundo? ¿La poesía sirve para cambiar la vida? El aristócrata responde:"La poesía moderna, la poesía absoluta, es la poesía sin fe, la poesía sin esperanza, la poesía que no se dirige a nadie; una poesía de palabras que uno ensambla de modo fascinante". Jorge Riechmann le enmienda la plana a Benn y afirma rotundamente que la poesía dominante deja fuera demasiadas realidades, esos trapos sucios que se arrinconan para dejar paso a las asépticas moradas del sentido y la sensibilidad. Siguiendo a Brecht, el lírico no debe tener razón y no le fascina la idea de la poesía como actividad militante al servicio de incendiarios estados metafísicos de malditismo revolucionario.

Es fácil, entonces, señalar desde las cátedras la obra de Jorge Riechmann como aspirante a cambiar el soporte y hacerse hueco en panfletos. Sin embargo, el poeta rechaza la poesía como vehículo, aparte de documentalismo íntimo y vanagloria de álbumes privados, de mensajes ideológicos, como lugar para el instrumentalismo; las ferocidades se dan con más plenitud en el parquet de la bolsa y las falsas faltas de higiene en el isosilabismo patrio son solo realidades demodé de terco y desaliñado aliento callejero que se crió en mansiones y palacios. El compromiso de Riechmann “sólo en la medida en que la historia colectiva haya sido vivida como experiencia personal podrá proporcionar el punto de partida para un buen poema político. La poesía no sirve para la guerra de posiciones: creo que su máximo nivel de compromiso disciplinado es el maquis”. Se trata de una forma de existencia. Quien la practica vive una intensa sensación de libertad interior y verdad subjetiva. Como toda liberación, aspira a serlo de todos y todas. Como toda verdad, es potencialmente universal.

La cosmovisión poética de Riechmann se caracterizaría por la apertura a lo nuevo, a la sacudida y perturbación de lo nuevo. Está a disposición de dejar que las nuevas realidades pongan en entredicho las viejas categorías. Ver poéticamente de esta manera es estar dispuesto a cuestionar el latazo diario, la muerte continua bajo los velos, el vocablo robado por los asesinos desechando la frivolidad con la seriedad creadora del juego cósmico. Al otro lado de la barricada, cerrando los párpados de visión poética está el conservadurismo cognoscitivo, la actitud tipificadora, la batida del visor que reduce todo lo que sucede a los esquemas antiguos: las verdades eternas de aquellos que renuncian a la vida imprevisible, al fogonazo de realidad que destroza la fría religión del yo. Para Riechmann los poetas contribuyen a transformar el mundo, siquiera sea en el sentido explicitado. “No hay poema que deje el mundo intacto, he dicho otras veces”.

Pero el poeta no es un ciudadano diferente. Lo que diferencia a un poeta es la calidad de su atención, el empeño de vivir hasta el fondo, el trabajo de elaboración -consciente o inconsciente- de sus vivencias. En cierto sentido vive hacia el poema: pero como esta actitud, las más de las veces, no es fruto de un esfuerzo voluntario sino más bien un hábito adquirido. Vive así hacia el poema: pero el poema llega, cuaja, cristaliza, se escribe cuando él quiere.

Alentado por el gramsciano “optimismo de la voluntad”, Riechmann no se cansa de lanzar imperativos cargados de intenciones movilizadoras, pues piensa, con Passolini, que “es preciso seguir luchando por aquello en lo que uno cree, sin esperanza de vencer”i. Su proyecto queda, así, esencialmente condensado en el poema “Transformar”: “la rabia en paciencia histórica / el abatimiento en estudio y tercamente / la deseperación en desconsuelo.

Riechmann exige para la poesía una función correctora, “de resistencia” ante el espectáculo inmoral de nuestro tiempo.


I.La ofensiva de la crítica

Puñetazos en reseñas, codazos en artículos. Algunas perlas de la crítica: "sobra prosa, falta armonía poética, falta música" (Manuel Vilas sobre Cuaderno de Berlín en Heraldo de Aragón, 30 de noviembre de 1989); "reiterada exhibición de apolilladas reliquias izquierdistas", "pintorescos restos de una época que ya es historia" (José Luis García Martín sobre Poesía practicable en La Nueva España, 20 de abril de 1990); "ideológicamente, la prosa de Riechmann contiene un maniqueísmo inmaduro, inútil a la hora de captar los matices diversos de la realidad. Le falta a su prosa, aparte las cuestiones de pensamiento en las que cabría reclamar mayor riqueza de ideas, alguna aspiración a la brillantez lírica" (Manuel Vilas sobre Poesía practicable en Heraldo de Aragón, 10 de mayo de 1990); "discurso poco riguroso, falto de estructura sintagmática, y por ello hasta cierto punto insuficiente" (Jaime Siles en "Ultimísima poesía española escrita en castellano", La poesía nueva en el mundo hispánico, Visor, Madrid 1994); "se confunde la libertad de expresión poética, el verso libre, la concatenación de elementos pseudo-oníricos con el mal gusto y la necedad", "la falta de autocrítica le enturbia la emoción y la palabrería le empobrece el contenido" (José Antonio Moreno Jurado sobre Amarte sin regreso en El Correo de Andalucía del 19 de abril de 1996). "Jorge Riechmann, a escribir en Mundo Obrero, que es lo suyo, aunque sea en prosa y sin recibir premios" (David Ferrer García sobre El día que dejé de leer EL PAÍS en Tribuna de Salamanca, 7 de febrero de 1998); "{resaltan los méritos de} Luis García Montero si se le pone al lado de otro bienintencionado izquierdista, Jorge Riechmann" (de nuevo José Luis García Martín, infatigable, sobre la antología El último tercio de siglo(1968-1998) en La Razón, 3 de enero de 1999).

Riechmann recopila y enumera: “no escribo a gusto de todos, de lo cual me congratulo; jóvenes que empezáis, conviene curtirse bien el pellejo y confortarse de vez en cuando rememorando el proverbio "ladran, luego cabalgamos"; y no debo pedirle a José Luis García Martín que me preste ni su estilográfica, ni las míticas camisetas sudadas de sus regateadores preferidos en varias Selecciones Nacionales”.

Riechmann escribe bajo el chaparrón y afirma que “yo busco --como autor y como lector-- palabras con vértebras y espolones, con alquitrán y cuarzo, con recorridos múltiples y fractura interior. Siguiendo a René Char su propuesta es "hacer soñar largamente a quienes por lo general no sueñan, y sumergir en la actualidad a aquellos en cuyo espíritu prevalecen los juegos perdidos del sueño". Cosa que parece que a los críticos molesta en demasía.


LA BELLEZA DE LA HUELGA GENERAL


Con independencia de todos los valores ético-políticos que pueda tener una huelga en una

situación determinada, en ella hay algo valioso en cuanto tal, más allá de las circunstancias

concretas que la enmarcan: su carácter de interrupción del curso maquinal de las cosas.

Es un corte potencialmente capaz de romper el desastre hacia el que se encamina el mundo. En

el universo del tardocapitalismo, lo maquinal es el principio de muerte, y tenemos que saludar la

discontinuidad como una afirmación de vida.

Frente a la dictadura del “tiempo real”, la demora.

Frente a la brutal coacción de lo inmediato, la articulada delicadeza de las mediaciones.

Frente al abaratamiento de la palabra (condicionado por las mejoras técnicas en el campo de las

telecomunicaciones), el valor de la reticencia y el silencio.

Frente a la falsa autoridad de la imagen, la dignidad del hueco.

Frente a la tiranía del trabajo muerto, frente a la demagogia de la normalidad, la restallante belleza

de la huelga general.



CINCO SIN BLANCA

"¿Adónde le lleva al bárbaro la pobreza de experiencia? Le lleva a

comenzar desde el principio; a empezar de nuevo; a pasárselas con poco;

a construir desde poquísimo y sin mirar ni a diestra ni a siniestra. (...) 'Borra

las huellas', dice el estribillo del primer poema del Libro de lecturas para los

habitantes de la ciudad."

Walter Benjamin, "Experiencia y pobreza"

En los astilleros del sueño

una mujer tatuada pide algo que comer,

preferiblemente angulas a la cazuela.

Yo no soy una clueca para vuestros enigmas, dice,

no abuséis de la proverbial suavidad de mi imaginación.

Tú, devuelve la cerbatana que confundiste con un violín.

Tú no te aferres a la velocidad de los carenadores de tu deshonra.

Tú, deja de lloriquear a una virgen roja.

Tú no sigas empecinado en restar todo lo que existe de lo que no existe.

Tú, vacíate los bolsillos vacíos.

Sois cinco como podríais ser diez si yo no fuese manca de amor,

veintiuno si las murenas de Tesalónica no hubieran roído los lugares donde fui feliz.

No fantaseéis con añadir sobre mi piel un tatuaje de conveniencia

porque para vosotros no dispongo de un centímetro libre.

No merodearé con nadie que no tenga aliento expandido.

Dejadme, ahora me apena aquella ardilla lacia de serenidad e incapaz de equivocarse.

A vosotros cinco no tengo que explicaros nada

sobre la parcialidad de lo invisible.



BLUES DEL RACIONALISTA FINISECULAR

Predicando la razón

como una puta pobre

a quien acaban de violar y tirar de un coche en marcha

y se ha quedado muerta

hablando sola

Predicando la razón

como un enfermo terminal de sida

a quien van a retirar los fármacos

por razones más bien presupuestarias

Predicando la razón

como un borracho viejo que masculla

suplica impreca regaña gorgotea

antes de caer abatido por disparos accidentales

de la policía

Predicando la razón

como res que en el matadero

segundos antes de que el mazazo le reviente la testuz

suda y orina su pánico

Predicando

predicando

predicando la razón

a los felices inquilinos

del mejor de los mundos posibles.


III. Los datos, la bibliografía


Jorge Riechmann nació en Madrid en 1962. Poeta, ensayista, traductor y profesor universitario (profesor titular de filosofía moral en la Universidad de Barcelona; profesor invitado en la universidad Carlos III de Madrid). Investigador en el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de Comisiones Obreras (CC.OO.). Responsable de biotecnologías y agroalimentación en el Departamento Confederal de Medio Ambiente de CC.OO. Redactor de la revista mientras tanto. Autor de una extensa obra ensayística sobre cuestiones ecológicas. Ha reunido ensayos de poética y reflexión estética en Poesía practicable (Hiperión, Madrid, 1990), Canciones allende lo humano (Hiperión, 1998) y Resistencia de materiales (en prensa). Desde 1998 codirige –con José Mª Parreño– la colección de poesía HOJA POR OJO en la editorial Germanía de Alzira (Valencia). Ha traducido a poetas y dramaturgos como Heiner Müller, Henri Michaux, Volker Braun, Heinrich von Kleist, Erich Fried o Christoph Hein. Ha dedicado, en particular, mucha atención a la poesía de René Char, traduciendo La palabra en archipiélago (Hiperión, Madrid, 1986); Antología esencial (Pamiela, Pamplona, 1992); El desnudo perdido (Hiperión, Madrid, 1995); Indagación de la base y de la cima (Árdora, Madrid, 1999); Furor y misterio (Visor, Madrid, 2002).

Sus publicaciones de poesía más importantes son:


· Cántico de la erosión (Hiperión, Madrid, 1987).

· Cuaderno de Berlín (Hiperión, Madrid, 1989).

· Material móvil, precedido de 27 maneras de responder a un golpe (Ediciones Libertarias, Madrid, 1993).

· El corte bajo la piel (Bitácora, Madrid, 1994).

· Baila con un extranjero (Hiperión, Madrid, 1994).

· Amarte sin regreso (poesía amorosa 1981-1994) (Hiperión, Madrid, 1995).

· La lengua de la muerte (col. Calle del Agua, Villafranca del Bierzo, 1997).

· El día que dejé de leer EL PAÍS (Hiperión, Madrid, 1997).

· Muro con inscripciones (DVD, Barcelona, 2000).

· Trabajo temporal (lf ediciones, Béjar –Salamanca–, 2000).

· La estación vacía (Germanía, Alzira –Valencia–, 2000).

· Desandar lo andado (Hiperión, Madrid, 2001).

· Poema de uno que pasa (Eds. Invisibles, Bogotá, en prensa)

· Ahí (arte breve) (Lumen, Barcelona, en prensa).

· Un zumbido cercano (DVD, Barcelona, en prensa).

Sus poemas figuran en numerosas antologías y han sido traducidos a diversas lenguas. Ha recibido los siguientes premios de poesía: Premio de Poesía Hiperión en 1987, Premio "Feria del Libro de Madrid - Parque del Buen Retiro" en 1993, Premio Nacional de Poesía "Villafranca del Bierzo" en 1996, Premio Jaén de Poesía en 1997, Premio Internacional Gabriel Celaya de Poesía en 2000, Premio Stendhal de traducción desde el francés en 2000.


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