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11 de enero de 2004

Reseņa del libro "Estados Canallas" de Noam Chomsky

El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales.

Walter Raudales
Rebelión

Título original: Rogue States.
Autor: Noam Chomsky.
Editorial Paidós
Año 2000.
Páginas 285.

Noam Chomsky, el estadounidense contemporáneo que más critica, con profundos análisis, a los Estados Unidos y que sufre un interminable silencio de su opinión en los grandes medios de su país, irrumpe esta vez con un excelente libro que podría titularse como “la gran denuncia”. La totalidad de las 285 páginas desenmascara el doble carácter de Estados Unidos, que califica o descalifica a los Estados desobedientes, considerándose por encima de toda ley internacional por su poderío.

Según Chomsky, los Estados Unidos de América practican la doble canallada, de atribuirle a otros su propia forma de actuar y de hacerlo, apoyándose en el control que ejerce sobre los grandes medios de prensa que controlan la información de alcance mundial.

Noam Chomsky, define los Estados Canallas como aquellos que pretenden declarar cuáles son los estados desobedientes, erigiéndose ellos como jefes absolutos, arrogándose ese derecho con los instrumentos de la fuerza y el engaño, sin el menor respeto a nada ni nadie, solicitando el aplauso, de lo contrario castigará con fuerza.

Los catorce capítulos del libro refieren distintos temas de la geopolítica mundial, aborda: la crisis de los Balcanes, hace una retrospectiva del Timor oriental, aborda el Plan Colombia, Cuba y el gobierno Estadounidense: este capítulo lo titula “David contra Goliat”, habla sobre la presión a los países de América Latina, Afganistán, Irak y da un panorama sobre la realidad mundial que no lo encontraremos en ningún otro lugar. Es una visión que vale la pena conocerse porque desentona con todo lo que leemos a nuestro alrededor cotidianamente.

El libro fue escrito antes del 11 de septiembre del 2001, sin embargo, tiene un gran valor para entender mejor toda la realidad actual y los calificativos de acciones terroristas que estamos acostumbrados a escuchar. En cada párrafo del libro el autor proporciona datos y revela las justificaciones de los Estados Unidos para sus actuaciones a nivel mundial y ofrece un estudio completo con rigurosidad académica de todas las acciones en las que ha participado los Estados Unidos desde la década de los sesenta y le achaca millones de víctimas en todo el mundo, desde serbios, vietnamitas, indonesios, palestinos, cubanos, nicaragüenses, afganos y una gran lista de países agredidos por “carecer de la más elemental ética”.

Como un ejemplo de la rigurosidad con que Chomsky escribe este libro está la siguiente cita de Daniel Patrick Moynihan extraída de las memorias de este Embajador estadounidense ante Naciones Unidas cuando Indonesia invadió Timor oriental en 1975:

Estados Unidos quería que las cosas ocurrieran tal como ocurrieron y trabajó para conseguirlo. El Departamento de Estado, deseaba que las Naciones Unidas aparecieran como sumamente ineficaces al aplicar cualquier medida que decidieran. Esta tarea me fue encargada a mí y la lleve a cabo con no poco éxito”.


Uno de los grandes valores del libro es la sistematización, los datos contundentes que ofrece y la síntesis sobre cada uno de los temas, desclasifica información nunca antes conocida, por ejemplo: “los archivos internos de la administración Kennedy” y “los fragmentos del informe Schlesinger”.

Respecto a América Latina afirma que una de las ideas que nos venden es que la región no tiene ninguna alternativa sino es de la mano de los Estados Unidos y para ello, dice Chomsky, usan estrategias, entre otras, como la deuda externa. Dice: “Se remontan a las políticas del Banco Mundial/FMI de los años setenta y al hecho de que los ricos del tercer mundo están en su mayor parte exentos de obligaciones sociales. Esto es especialmente cierto en América Latina y es uno de sus principales problemas. “La crisis de la deuda” no es un simple hecho económico, de ningún modo. Es, en gran medida, una construcción ideológica. Eso que llaman la “deuda” se podría resolver a través de varias maneras elementales, pero no es así. La deuda es una poderosa arma de control y no se puede abandonar, para alrededor de la mitad de la población mundial, la política económica nacional está dirigida en realidad, por burócratas en Washington. Además, la mitad de la población del mundo (no la misma mitad pero ambas mitades se solapan) está sometida a sanciones unilaterales por parte de Estados Unidos, una forma de coacción económica que, de nuevo, debilita considerablemente la soberanía”.

Noam Chomsky catalogado, por el New York Times, como un “cuestionador de lugares comunes”, escruta la presencia estadounidense en el mundo, desde el oriente próximo, el sudeste asiático, el caribe y América Latina y rastrea las devastadoras consecuencias de esa combinación de dominio militar e imperialismo económico en el mundo.

En todos sus escritos siempre se opone frontalmente a la hipocresía política, la brutalidad estatal y el abuso de poder. “A lo largo de toda la obra Chomsky denuncia el cada vez más evidente rechazo por parte de Estados Unidos de las resoluciones de Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los precedentes legales internacionales a la hora de justificar sus motivaciones y acciones como revela ampliamente su análisis de los manejos políticos y bélicos estadounidenses, el imperio de la ley se ha reducido a un fastidioso obstáculo en los denodados esfuerzos de ese país por asimilarse a todo aquello que dice combatir”.

El libro da cuenta de las numerosas y flagrantes violaciones de los Estados Unidos y sus aliados, de las mismas leyes internacionales que dicen defender. Ante tanta información hegemónica a favor, un libro como éste se vuelve ya una consulta necesaria.

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