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14 de febrero de 2004

Exposición fotográfica

Angola:Olvidando la Guerra

Mikel Caverna
Rebelión


Asociación Cultural Angata C/ Doctor Piga,17 Madrid

Del 20/2 al 20/3 del 2004




Imágenes de un país que ha estado aislado internacionalmente los últimos treinta años. El fotógrafo Mikel Caverna pasó seis meses en el país trabajando como cooperante internacional, situación que le permitió recoger bellas e impactantes fotografías.

En febrero del año 2002 finalizan más de treinta años de guerra. Finaliza así el proceso de descolonización, de vacío de poder, que ya se había iniciado antes de la marcha de los portugueses en 1975.

Un horizonte próximo sin guerra, son muchos los que en toda su vida no habían conocido otra cosa. La esperanza, no sin escepticismo, de una mejora en sus condiciones de vida.

Estas fotografías no son sino una mirada a la gente que allí vive, pelea, ama y ríe día tras día. Y que a su vez nos devuelve la mirada, limpia, de quienes nada tienen, mas que su dignidad. Mikel Caverna




ANGOLA PAÍS RICO, PUEBLO POBRE

Cerca de un millón de barriles de petróleo exportados por día, multinacionales petroleras que van a invertir 20 mil millones de dólares en cinco años, diamantes en abundancia parecerían suficiente para dar bienestar a los angoleños. Sin embargo, la casi totalidad del crudo desaparece inmediatamente hacia las refinerías de Texas y Luisiana, siguiendo la antigua ruta de los esclavos. La corrupción y la guerra sumaron sus secuelas. Hoy, el 83 por ciento de la población está por debajo del nivel de pobreza y el 70% sin acceso al agua potable. Con un tercio de los niños que se mueren por enfermedades o por hambre antes de los 5 años. 10 millones de minas antipersonales en la tierra y 500.000 muertos en una guerra civil que terminó el año pasado con la muerte del jefe de los rebeldes de UNITA, Jonas Savimbi.

Enclave de Cabinda

La Cabinda Gulf Company, propiedad de los norteamericanos de ChevronTexaco con la participación de Total y Agip, produce 420.000 barriles al día (60% del petróleo angoleño) en Cabinda, pequeño enclave de 160.000 habitantes, ubicado entre la República Democrática del Congo (RDC, ex Zaire) y el Congo-Brazzaville, separado del resto de Angola por una estrecha franja de tierra. Consta de tres territorios bien distintos. En la parte costera, está la base donde se produce petróleo. En el sector continental, un bosque donde se combate. Entre los dos, una ciudad, una carretera y algunos pueblos miserables.

El bosque es otra historia. Pegado a los dos Congos, alberga 2000 guerrilleros del FLEC divididos en dos facciones, el Flec-Renovado y el FLEC-FAC. En octubre de 2002, 10.000 soldados gubernamentales lanzaron una gran ofensiva contra ellos, una vez que quedaron "disponibles" para reprimir el separatismo cabindeño después de la paz firmada en abril con la UNITA. Un informe tremendo publicado por una de las fundaciones del norteamericano George Soros enumera las atrocidades cometidas por las tropas de Luanda (masacres y ejecuciones sumarias, violaciones de mujeres y niñas, tortura, deportación de pueblos enteros, saqueos, destrucciones de cosechas) y por la guerrilla (secuestro de extranjeros y cobro de un impuesto de guerra; a los que no pagan, se les cortan la nariz y las orejas).

Luanda, la capital

Los ricos de la capital se amontonan en Miami Beach. Este restaurante se sitúa casi al final de Ilha, una franja de tierra enfrente de la capital. Todas las reposeras de la playa están ocupadas, y custodiadas por hombres armados, y no hay ninguna mesa libre en la sala abierta, a la sombra de los cocoteros. En un país desprovisto de petróleo, tales clientes, capaces de gastar la mitad de un salario medio en una comida y una botella de vino, serían industriales, banqueros o profesionales de alto vuelo. Pero, en Angola, basta con ser un depredador, es decir, un beneficiario de las generosidades de uno de los tres centros de poder: Futungo, como se llama aquí a la presidencia; Sonangol, la compañía petrolera nacional, o el ejército.

El sistema, que tiene por único objetivo el mantenimiento en el poder del régimen, consiste en alimentar a un número limitado de privilegiados y reprimir a todos los demás. Fue llamada "la república de los sobres". Algunos centenares de familias pueden así enviar a sus niños a estudiar a Inglaterra, comprar grandes coches con aire acondicionado, teléfonos celulares y productos de marca en tiendas discretas, tan bien aprovisionadas como perfectamente imposibles de encontrar para el que no conoce la dirección y la contraseña que logrará que se abra la puerta.

La corrupción pervirtió la economía del país e hizo de Luanda una de las ciudades más caras del mundo. Devora cada mes millones de petrodólares. La organización londinense Global Witness reveló en marzo de 2002 que faltaban en las cuentas del Estado, en 2001, 1,4 mil millones de dólares. En cuanto al proceso Elf y al affaire del Angolagate, del que se agarran la Justicia francesa y la suiza, dicen que el presidente José Eduardo dos Santos no olvidó llenar sus propios bolsillos -es el ciudadano más rico de su país- y que los petroleros occidentales se dedican de lleno al juego de los pagos ocultos. Serge Michel y Serge Enderlin Le Temps Extraído de www.rebelion.org Para contactar con el autor [email protected]

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