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18 de marzo de 2004

Blas de Otero, ahora

Luis Antonio de Villena
El Mundo

Tituló uno de sus libros más conocidos Pido la paz y la palabra. Eran los tiempos de la llamada poesía social, cuando se apostaba, arriesgadamente, por la libertad y la igualdad contra el franquismo.El nacionalcatolicismo de Aznar (en otras circunstancias, cierto, y con la atrocidad del crimen de por medio) ha vuelto extrañamente actuales muchos registros de la siempre esmerada poesía de Otero: Redoble de conciencia, Con la inmensa mayoría, Que trata de España, títulos de Blas de Otero, que escribió en uno de sus primeros libros: «Esto es ser hombre: horror a manos llenas».

En singular coincidencia este clima de horror y de cinismo, de ansias de cambio y de otros rumbos liberales, ha coincidido con el acto que todos los años celebra en Bilbao (patria del poeta ) la Fundación Blas de Otero, que preside la que fue su última compañera y notable estudiosa de su obra, Sabina de la Cruz.Este año se celebra, además, el 25 aniversario de la muerte de Blas, y en los salones históricos de El Sitio, con la presidencia del alcalde, se recitaron versos de Blas de Otero, habló el poeta Felipe Juaristi, y di yo una conferencia sobre los problemas y usos de la poesía social, en el ejemplo central de Otero.

Heredero de Unamuno y de César Vallejo, peruano místico, Blas de Otero (hombre de múltiples agonías y refinada sensibilidad poética ) supo que todo poema es arte y que, por ello, ninguna construcción lingüística puede refutar el artificio. Pero creyó saber también que la poesía puede aspirar a cambiar el mundo -hace tanta falta- cambiando a los individuos.

No son necesarios los estadios a rebosar que el fervor bolchevique concedió a Mayakowski... Cuando Blas quería ir a la inmensa mayoría (porque el hombre nace y muere y no es feliz, como decía Albert Camus) no estaba tan lejos, como aparentemente es fácil creer, del Juan Ramón Jiménez que se declaraba a la inmensa minoría...Cuando todos tengan el paladar estético de la minoría cultivada, cuando sepamos cantar y pensar, y el poder y las religiones monoteístas -tan crueles las tres, en sus exasperados extremos- no nos tengan por necios ni por muñecones llenos de miedo, cuando hombres y mujeres subamos (al fin) el peldaño, libre, claro y plural que como seres humanos nos corresponde, Blas de Otero habrá tenido razón (tocar el fondo, al fin, tocar el fondo) y también la habrá tenido -clásica coincidencia de opuestos- Juan Ramón Jiménez.Bilbao y Huelva, juntos.

Estos días de contenida y serena ira popular contra el mal gobierno de un nacionalcatolicismo vestido de democracia, han sido días plenamente de Blas de Otero, 25 años muerto. Días de Expresión y reunión, de Redoble de conciencia, otra vez, venturosamente, de Pido la paz y la palabra. Con la inmensa mayoría, con la voz suya de los corazones libres...

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