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8 de abril de 2004

ldquo;La Pasión” boicoteada por cines franceses

Carta abierta al presidente de la federación nacional de distribuidores

Yahiaoui Ouardia, 7 de abril de 2004
Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Madame, Monsieur,

Considero muy grave que el presidente de los cines MK2 y presidente de la Federación Nacional de Distribuidores de Películas, Marin Karmitz, haya tomado la decisión de boicotear una película sobre Jesús de Nazaret con el falaz motivo de que es antisemita, en circunstancias de que no es así, y que usted agregue, basándose en sus sentimientos personales, los calificativos “fascista”, “revisionista”, “martirologio basado en la violencia, el desprecio de los cuerpos y el odio a lo humano” en una entrevista otorgada a AFP el 25 de marzo último.

Al mismo tiempo, ¿cuántas cintas son presentadas en los MK2, presentando generalmente a los negros estadounidenses como traficantes de drogas o imbéciles, a los árabes como fanáticos y vinculados al terrorismo, a los asiáticos como sanguinarios y robotizados, a los blancos como depravados sexuales, sin que moleste en lo más mínimo a la Dirección de MK2?

También considero anormal la manera como ciertos arrogantes personajes abusan de influencias políticas y del apoyo en diversos medios, tanto para prohibir al humorista Dieudonné, como para prohibir conferencias del intelectual Tarik Ramadan o ¡para hacer boicotear directamente La Pasión de Cristo antes de Semana Santa!

Me expreso como francesa musulmana, en un momento en el que en Francia se prohíbe todo a los musulmanes. Se estudia su religión como si fueran insectos dañinos, a los que hay que perseguir y descuartizar. Considero este ambiente de denuncias y calumnias gratuitas, las más terribles y más crueles que hayan jamás sido conocidas en Francia, salvo, tal vez, en lo que se refiere a la ocupación alemana; los tiempos cambian, ahora los nuevos chivos expiatorios son los musulmanes y los más indefensos.

Poco importa a nuestros intelectuales y políticos, o a otras autoridades del audiovisual, que 2 niñas hayan sido quemadas vivas en una caravana en Lyon, ejemplo de la terrible discriminación de hecho que agobia a los más débiles. No, lo que importa es ir y atacar el filme de Mel Gibson en las pantallas de la Televisión. Una televisión que se ha convertido en cubo de la basura, en los WC catódicos de nuestros apartamentos, donde podemos ver las lamentables historias Loft, Star Academy y otros modelos de perversión de la juventud; pero sin duda el tema del inocente injustamente perseguido, tema fundador de toda ética, ¿es demasiado intelectual?

Durante 2 horas lloré, pero no por sumisión al menor dogma católico tradicionalista, sino porque el sufrimiento de ese hombre, presentado por un bello y excelente actor, me ha recordado todos los sufrimientos de este Mundo. Sí, las heridas de Jesús, su sangre, su carne martirizada por la locura y la crueldad humanas, es la sangre que se vierte todas las noches sobre nuestras pantallas, en nuestros periódicos. Sí, lo que veía, es la sangre de los iraquíes, de los palestinos, de los chechenios, de los habitantes de la Costa de Marfil, etc. El suplicio atroz de ese hombre nos recuerda el mundo que permitimos, algunos, que se imponga sin mover un dedo, el mundo de los poderosos que cometen genocidios en cada generación y en todos los climas, llegando a la demencia de Sharon aliado con Bush el feroz; ¿pero qué crimen ha cometido Mel Gibson?

Mel Gibson jamás ha matado ni ha tomado las armas para ir a asesinar a su prójimo. Mel Gibson jamás ha invocado el odio. Sólo los que se sienten afectados por los crímenes que apoyan económicamente o que avalan moralmente, pueden sentirse afectados por la película de Mel Gibson.

En su película, Mel Gibson, ha recuperado con insistencia uno de los admirables mensajes de Jesús: “Orad por vuestros enemigos y amadlos; si amáis sólo a los que os aman, qué mérito tendríais?” Antaño, algunos sumos sacerdotes y políticos, franceses e ingleses, enviaron injustamente a Juana de Arco a la hoguera. Pero los franceses han convertido a Juana de Arco en la referencia de su patriotismo, y no se les ocurriría la idea de reivindicar la memoria de los prelados colaboracionistas que perpetraron ese crimen. No se rebajarían tampoco a tratar a los ingleses de “fascistas” o “revisionistas” si entre ellos existen algunos que aún odian a Juana de Arco, o que tratan de enlodar, por un rencor viejo de más de 500 años, a cineastas que quieren defender su recuerdo. Doy a cada cual el derecho de considerar el relato del Evangelio como un importante documento histórico porque ha influido en la historia cultural de una buena parte de la humanidad, o como una simple leyenda, no menos significativa, para ilustrar el derecho de los inocentes a actitudes “blasfemas”, aquellas por las que las autoridades rabínicas consideran, hasta hoy, que Jesús histórico fue condenado a muerte.

Para poder orar por nuestros enemigos, algo que nos parece profundamente humano y recomendable, debemos comenzar por desmarcarnos de individuos del presente que eligen deliberadamente el triste papel de continuadores de la persecución de Jesús; son los que han tomado la habitud de acusar a cualquiera de antisemitismo, en todas direcciones; ¡por suerte los ingleses no persiguen a la gente con el fantasma del “antibritanismo”, y que los franceses no le imponen a nadie el culto de Juana de Arco! Me parece que al utilizar sin medida alguna insultos como “antisemitas”, “fascistas”, “revisionistas”, usted usurpa la representación de los que por una u otra razón se consideran judíos, lo que es su derecho, y que en realidad, se comportan sobre todo como franceses, ingleses, chinos o ruandeses, imagino, según el país en el que cumplen sus deberes cívicos, como lo hacemos los musulmanes.

También¡ deseo informarle que en el futuro, tal como usted ha boicoteado a Jesús o a la película que exalta su mensaje, yo boicotearé todos los cines MK2, y pienso que no seré la única que lo hará.

Saludos

Ouardia Yahiaoui Poeta

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