http://www.rebelion.org

14 de abril de 2004

... Y Fernando Savater me puso las banderillas

Antonio José Quesada Sánchez
Rebelión

Leo los periódicos poco y mal, lo reconozco. En mi casa, además, compran un periódico local y así no hay quien se entere de nada: me entero de que en Casarabonela construirán un centro para ancianos, que ha habido cinco heridos en un accidente en Alhaurín (con dos coches hechos miga, se ve la foto), que en Estepona van a impartir cursos de Internet para las asociaciones de padres de alumnos y cosas así. Además, leo a los mandarines locales, que son como los nacionales pero en más cutre, y no me entero de lo que pasa por esos mundos de Dios. Termino de leer el periódico y no me he enterado más que de la tele (miro si entre tanta tontería hay algo digno, alguna película erótica o en blanco y negro) o de alguna foto de alguna maciza de ésas de mentira, operadas, pero que están buenísimas.

Pero ayer sí que leí una noticia breve y me subió la sangre a la cabeza. Titulada ?Savater critica a los antitaurinos?, decía literalmente esto que sigue entre comidillas (perdón, entre comillas): ?El filósofo Fernando Savater, que pronunció ayer (por el domingo 11 de abril) el pregón taurino de Sevilla, criticó el ?papanatismo? que rodea a los antitaurinos e ironizó con que ?nadie se acuerda de los miles de cerdos que diariamente van al matadero?. Savater aludió así a la aprobación del Ayuntamiento de Barcelona de una declaración de la capital como ciudad antitaurina y abogó en tono humorístico por convertir a Sevilla en un territorio ?libre de la butifarra?.

Total, que por no gustarme eso de masacrar vacas negras soy un papanatas, según dice el filósofo de cabecera del Reino. Bien empleado me está, por juntarme con rojos y maleantes. Más me tenías que haber dicho, sabio oficial. O sea, que para Savater es legítimo combatir a los ibarretxes y a los malos vascos, pero en lo que toca a los toros mejor no tocar la Fiesta Nacional y que siga la escabechina de vacas en nombre del Arte (el arte, en este caso, es morirte de frío, ya lo dice el chiste).

¡Savater, Savater, qué jaleos se trae usted!. Don Savater es un personaje que siempre me ha interesado, debo reconocerlo. No leo sus cosas de filosofía desde que decidí que filosofía, en mi vida, la justa para llegar a la noche (me quedo con la literatura, cada cual se envenena con lo que le da la gana), pero sí que le he leído escritos sobre nacionalismos, éticas y políticas varias. Sé que escribe también sobre caballos, que le gustan mucho, pero como a mí no me gustan, pues no lo leo. Y alguna novela tiene por ahí también. Tampoco la leí, aún estoy a tiempo. A veces ha escrito verdades como puños, es cierto. Pero con el paso del tiempo, matiza sus verdades y sus puños son cada vez más amenazantes. Y ahora chapoteamos todos en sangre de toro, víctima de otro terrorismo institucional y folklórico que se celebra en una plaza llena de gente que come bocadillos, que bebe ?la coca-cola, la cerveza, el agua, la coca-cola, la cerveza, el agua?, mujeres con mantilla, machos vestidos de hembra en el ruedo y autoridades en lo alto, como Dios manda. Y queremos sangre: más y mejor hecha. ¿No hay ninguna plataforma ?Basta ya? contra los toros, o debemos creernos eso de que el toro es una especie nacida para la muerte en la plaza?

El otro día vi unas banderillas de ésas que venden a los turistas, para que se lleven de recuerdo lo más folclórico de la tierra (el torito, la gitana y la bota de vino dulce de mi tierra). No soy Cossío ni soy biólogo, pero al ver esos pinchos pensé que cuando se los clavan al toro puede que duela y todo. Quisiera saber qué argumento me da don Savater para que yo pueda matar a un toro sin cargo de conciencia. Si me convence cambiaré públicamente mi postura, de veras. Igual podemos hacer una corrida de toros, algo tan español, donde sacrifiquemos a abertzales, entre banderillas con banderas de la patria, pasodobles imperiales y hembras luciendo pechuga y peineta o viceversa. Y venga, que empiece la fiesta: si el tiempo no lo impide, seis separatistas seis para los diestros de turno. A ver, que haga la cuenta: Arzallus (por los servicios prestados: no olvidamos), Imaz (por tomar el relevo, qué se cree), Eguibar (le tenemos gana por tantas y tantas cosas), Atutxa (ex-valiente, ahora vendido a los violentos), Odón Elorza (por traidor a la Patria, que comparta cartel con sus verdaderos amigos) y Carod-Rovira, que no es vasco pero también es malo (aunque se ha marcado páginas miserables en el arte del artículo de opinión, todo sea dicho). Seis morlacos, seis. Y Don Savater repartiendo orejas al que haga buena faena. Y Doña San Sebastián, ?femenina, coqueta y con peineta?, sonríe a Mayor Oreja, que pretende no perderse ningún lance de la corrida.

En fin, que espero que las verdades de Don Savater, que las tiene, no queden eclipsadas por sus lances verbales y sus bilis antialgo. A mi me ha llamado papanatas, me ha puesto unas banderillas y ha chapoteado en sangre de toro. No sé cómo le sentarían a él unas banderillas en la espalda, a lo mejor cuesta más trabajo hablar con ellas puestas y no puede responder como merece al mefistofélico lendaharakiri vasco. Ni sentarse, que se clavan y hace un daño... No sé si éticamente será aceptable eso de sacrificar, en la juerga taurina, al torito guapo (?tiene botines / y no va descalzo?). Aunque a mí que me quiten lo bailao: el otro día jugó la selección nacional de tenis en una plaza de toros. Fui feliz: mientras esos niños tiran las pelotas a un lado y al otro, al menos, no se matan toros en la plaza. Ya es algo. Y que Savater me perdone.

Envia esta noticia