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14 de abril de 2004

La película de Avi y Naomi

La toma, a cielo abierto

La Vaca.org


El próximo miércoles 21 de abril se realizará la función pública de La Toma, un testimonio sobre las fábricas recuperadas por los trabajadores, filmado durante seis meses en la Argentina por los canadienses Avi Lewis y Naomi Klein. La cita es en la Plaza de Brukman (Jujuy al 400), exactamente un año después de la feroz represión con la que intentaron quebrar ese símbolo del movimiento.

Avi Lewis y Naomi Klein estuvieron seis meses recorrieron puntos claves de la Argentina. Filmaron de todo y por todos lados, sin que nadie los reconociera. Por esos días, se podía ver en los noticieros a la famosa autora de No logo en la puerta del Hotel Presidente, el día en que Carlos Menem dio a conocer su renuncia a la candidatura presidencial, mezclada entre los cronistas como una más. O a Avi, una estrella de la televisión canadiense, irrumpiendo en la pantalla de Punto Doc sin presentación, cuando increpó a los policías que profanaron el altar de Gustavo Benedetto, uno de los jóvenes asesinados el 20 de diciembre. Algo es cierto: es muy pocas oportunidades se cruzaron con el periodismo local, ya que ellos estaban registrando otras realidades que escasas veces atraen la atención de las cámaras criollas.

Filmaron interminables encuentros de asambleas barriales. Acompañaron el trabajo de los movimientos de desocupados e, incluso, sus piquetes. Recorrieron las inmensas geografías de la desocupación y la resistencia. Llegaron así a la punta de un ovillo desde cual hilvanaron finalmente La toma: la batalla cotidiana de las fábricas recuperadas por sus obreros. Fue precisamente en el sur del país, acompañando a las 3.000 personas que rodearon la fábrica Zanón el día en que una síndica intentó desalojarlos, cuando todo el resto se desvaneció. Las casi 200 horas filmadas en la Argentina se convirtieron en el rodeo previo que tuvieron que desandar para hallar lo que finalmente querían: una historia capaz de sintetizar lo que significa el combate contra el capitalismo global.

La película muestra las vidas que se esconden detrás de algunos nombres emblemáticos que aquí muchos ignoran: Forja, Zanón, Crometal, Impa, Chilavert, Ghelco, Astilleros Almirante Brown, Clínica Medrano, el Hotel Bauen y Brukman. Fue justamente en Brukman, un 21 de abril, cuando todo el equipo fue bautizado con gases lacrimógenos y palos. Filmaron la represión con tres cámaras. Una, desde una azotea de la cual cayó la camarógrafa, barrida por la presión del agua despedida de los camiones hidrantes. El saldo fue una fractura de férmur y un yeso que arrastró durante varios meses.

Es precisamente en honor a ese momento que este 21 de abril, a las 19 horas, colocarán en la Plaza de Jujuy al 400 una pantalla gigante, desde la cual todos podrán ver La toma. Antes, en el marco del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, la película tiene pautadas dos funciones: el 18 de abril, a las 18, en el Cosmos y el 20 de abril, a las 20, en la sala 7 del Hoytt Cinema del Abasto. Pero como La toma no nació para encerrarse en circuitos privados, la avant premier mundial fue pensada al aire libre y con invitados especiales: los obreros de las fábricas son los únicos que tendrán esa noche asientos privilegiados.

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