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14 de abril de 2004

El profesor e ideólogo de la izquierda radical italiana dirige un seminario en Madrid, Barcelona y San Sebastián

Antonio Negri: «Las manifestaciones del 13-M fueron leninistas»

Angel Vivas
El Mundo


MADRID.- Las manifestaciones de la jornada de reflexión del pasado 13 de marzo, que tanto han dado que hablar, son, para Antonio Negri, «una clásica experiencia leninista». Tal interpretación, que podría hacer las delicias de los ideólogos de PP, tiene su explicación. Y es que «Lenin es la innovación en la Historia, demuestra que la Historia no es continua, que puede ser inventada por la subjetividad y que el acontecimiento es más importante que las instituciones en la transformación de la conciencia».

Antonio Toni Negri, el legendario ideólogo de la extrema izquierda italiana (la que acampó a extramuros del histórico PCI), está en España para participar en un seminario que comenzó ayer en el Círculo de Bellas Artes y continuará los próximos días en Barcelona y San Sebastián, cuyo título es Capitalismo histórico, 'general intellect', poder constituyente, comunismo. Y hablamos de Lenin no sólo porque parece un buen tema de conversación con alguien como él, sino porque acaba de salir en España su libro La fábrica de la estrategia: 33 lecciones sobre Lenin (Akal).

Lo curioso es que ciertas palabras viejas no lo parecen en sus labios. Negri, quien ya ha cumplido los 70 años, una parte de los cuales los pasó en la cárcel acusado de ser algo así como el brazo teórico de las Brigadas Rojas en los años de plomo, hace gala de un entusiasmo tranquilo, de una esperanza a prueba de reveses históricos y del convencimiento de que el viejo topo siempre vuelve a la superficie.

Si Lenin le parece «el fenómeno más importante que produjo el siglo XX» y en absoluto la base del estalinismo ni un teórico de la dictadura, «el comunismo está hoy surgiendo de filones muy distintos, también de algunos cristianos, como la Teología de la Liberación». «Hay un Marx abierto, constantemente reelaborado», dice Negri, «frente al Marx socialdemócrata, cerrado, el Marx fijado por Kautsky, que es retomado por el capitalismo».

El Marx que sigue vivo es el que dice «que la Historia es creación del hombre y que el trabajo constituye la base fundamental de la realidad ontológica del mundo, pero a la lógica del trabajo le corresponde una lógica de la explotación que genera contradicciones, las cuales permiten rupturas y discontinuidades históricas».

Marx, Lenin, pero también Spinoza. A fin de cuentas, Negri es un catedrático de abultado currículo que ha dedicado libros a todos ellos (Marx más allá de Marx, Spinoza subversivo). «Spinoza es subversivo», aclara cuando se le pregunta por ello, «frente a la metafísica y a la ontología política de su tiempo porque, frente al Estado absoluto de Hobbes, él opone el concepto de democracia absoluta, no la democracia como divisa del gobierno de muchos, sino aquélla en que cada singularidad debe ser expresada.Es subversivo porque piensa que en la multitud está la potencia de construir el mundo contra el poder. No se puede pensar ningún sistema político sin introducir a Spinoza».

«Singularidad en red»

La multitud, término que está tal cual en Spinoza, es una palabra clave para Negri. La multitud -volvemos al 13-M- es el nuevo sujeto político, agente de transformación, que sustituye a la clase obrera. «La multitud no es simplemente la masa, sino la singularidad en red, un sujeto que es a la vez productivo y político.En tanto que sujeto productivo, lo captamos bien; ver cómo funciona como sujeto político es un problema pendiente».

La cuestión, entonces, es dar formas de expresión política a la multitud. ¿Habrá, pues, que replantearse la democracia? «La crítica del sistema democrático tal como lo conocemos viene de finales del siglo XIX. Hay una democracia neoliberal, que separa los derechos sociales de los políticos, una democracia basada en el Estado del Bienestar, que tiende a identificar ambos derechos, una democracia basada en los soviets o los consejos obreros.Hoy estamos frente a una crisis extremadamente grave del proceso democrático y hay que encontrar formas de representación de acuerdo con las formas de organización del capitalismo global».

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