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16 de abril de 2004

Difusión póstuma de la entrevista-epílogo de Canal + al autor de Los mares del sur

Rinden homenaje a Vázquez Montalbán en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

Armando G. Tejeda
La Jornada

Madrid, 14 de abril. La voz y la palabra de Manuel Vázquez Montalbán se volvieron a escuchar hoy en Madrid, donde, seis meses después de su fallecimiento en el aeropuerto de Bangkok, se le rindió homenaje póstumo por ser ''un hombre de principios humanistas y de ilusiones realistas".

El escenario era sencillo, como fue Manolo durante sus 64 años de existencia: una pantalla con la imagen congelada de su rostro y un atril que sirvió para que algunos de sus muchos amigos leyeran ante sus fieles lectores algunos fragmentos de sus obras, ya sea de sus novelas, ensayos, poemas o artículos periodísticos.

Pero la principal resonancia del homenaje en el Círculo de Bellas Artes de Madrid fue la del propio Vázquez Montalbán, quien apareció en pantalla gracias a la ''entrevista-epílogo" que le hiciera Canal + en vida con la promesa de transmitirla después de su muerte.

La imagen congelada del rostro de Vázquez Montalbán cobró de nuevo vida:

-¿Cómo gustaría que se le recordara?

-Me gustaría ser recordado a secas y luego que cada cual, según su metabolismo intelectual o sentimental, adjetive el recuerdo. De hecho se escribe para ser recordado.

La entrevista se fue intercalando con la lectura de su obra por parte de algunos de sus amigos y compañeros de lucha y de escritura, entre ellos Rosa Regás, Juan Diego y José Luis Sampedro, quien recordó a Manolo como ''incansable creador de raza y de garra. Escritor en la novela, como en el ensayo y en la poesía. Autor para el pueblo como para los finos cazadores.

''Y por encima de esa noble tarea aun fue algo más, que hemos de agradecerle y que hace tan dolorosa su ausencia: un hombre de principios humanistas y de ilusiones realistas. Fue un modelo de integridad solidaria.''

Orfandad entre lectores

La muerte de Vázquez Montalbán, autor de más de un centenar de libros, luchador infatigable contra la injusticia y quien fue también articulista asiduo de La Jornada, provocó una sensación de orfandad entre sus lectores y amigos de decenas de países del mundo, al ser quizá uno de los escritores españoles más leídos fuera de su patria.

En la entrevista-epílogo se le preguntó a qué atribuía que su obra haya cosechado tantos lectores en el mundo, a lo que respondió:

''Es muy difícil de explicar y de aceptar, por parte de un ateo convencido como yo, porque se produjo en parte a base de milagros. Por ejemplo, la primera traducción que se hizo al francés fue Los mares del sur, que ni siquiera se pudo traducir con el título original, porque ya existía un libro con ese nombre. No sé si fue por el título elegido por el editor o por la novela, pero no se vendió ni un ejemplar y lo liquidaron a precio de saldo en las librerías de las estaciones de ferrocarril.

''Pero un día, como ocurre en los cuentos de hadas literarios, pasó por ahí un crítico importantísimo que compró un libro barato para entretenerse durante el viaje, el de Los mares del sur, y decidió proponerlo para el Premio de Literatura de París y lo gané. Por eso hay que creer en los milagros, incluso desde una sensibilidad laica."

Se le preguntó si se sentía ''vencedor o perdedor" ante los duros trances históricos y políticos que tuvo que sufrir sobre todo durante la dictadura de Franco. Manolo respondió:

''Todos tenemos el derecho a sentirnos vencedores, sobre todo los que habían jugado un cierto papel en lo que se llamó la resistencia. La resistencia al franquismo ha sido uno de los grandes monumentos éticos de este país. Y esa oportunidad significó que luego pudiéramos salir de esa etapa con cierta sensación de triunfo. Pero había que ser realistas y años después tuvimos que admitir que tampoco teníamos muy clara la salida, de hecho hay una pregunta que es el título de un libro: ¿Y después de Franco, qué?, y creo que nadie tenía una respuesta clara a eso.

''Quizá los únicos que tenían una respuesta clara fueron los sujetos activos de esa transición que luego no aparecieron, me refiero por ejemplo al Departamento de Estado de Estados Unidos, a la CIA o al poder financiero europeo, que sí que tenían un diseño de cómo sería la transición española."

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