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21 de abril de 2004

Presentación de su último libro, "Neofascistas. Democracia y extrema derecha en Francia e Italia"

Ferran Gallego advierte que "la extrema derecha intenta ganar influencia social"

Xavi Ayén
La Vanguardia


Barcelona. "El riesgo de la extrema derecha europea no es que pueda ganar unas elecciones, sino que gane influencia social, ya sea pactando coaliciones de gobierno, como ha hecho en Italia, o influyendo en el programa electoral de otros partidos, como sucedió en Francia." Así se expresó el historiador Ferran Gallego (Barcelona, 1953) durante la presentación de su último libro, "Neofascistas. Democracia y extrema derecha en Francia e Italia" (Plaza & Janés), que obtuvo el último premio Así Fue, ex aequo con "El enigma Dalí", de Màrius Carol y Josep Playà.

El autor destacó que "la personalidad impresentable de Le Pen ha impedido un pacto de su Frente Nacional con la derecha gaullista pero, una vez se produzca su marcha, podría darse el paso a un líder más inteligente, como el italiano Fini, que ha pilotado la entrada de su partido en el Gobierno". En realidad, Gallego matiza que ni en Francia ni en Italia sería correcto hablar con propiedad de neofascismos, sino más bien de "extrema derecha populista" que se alimenta de la frustración social que generan las democracias neoliberales desde los años ochenta, con la globalización ?que "provoca una nostalgia de la comunidad nación"? y la inseguridad laboral. Le Pen y Fini "han explotado habilmente estos miedos, junto al del terrorismo, y los han vinculado a la llegada de inmigrantes".

El historiador se resistió a aplicar a Bush el calificativo de "extrema derecha" pues afirmó que "no hay en él una negación de la democracia desde una radicalidad ajena al sistema, ni una promoción directa de la xenofobia, ni críticas al parlamentarismo ni a los valores liberales".

También afirmó que, en la transición española, Blas Piñar y los suyos se equivocaron: "En vez de defender un discurso moderno como el del MSI italiano, reivindicaron el levantamiento del 18 de julio". Sobre la presunta vacuna de que goza España ante este tipo de movimientos, apuntó: "Habrá que ver qué pasa cuando lleguemos al 30% de inmigrantes en la población".

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