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29 de abril de 2004

Documentales y conferencias recrean en la Biblioteca Nacional la seductora figura del narrador

El centenario de Alejo Carpentier rescata el mundo exuberante del escritor cubano

Raquel Garzón
Rebelión

Madrid.- Desde ayer y hasta el próximo viernes 30, Madrid recuerda al escritor Alejo Carpentier (1904-1980), padre de lo "real maravilloso" y antecedente del realismo mágico latinoamericano, con un homenaje organizado conjuntamente por las bibliotecas nacionales de España y Cuba. Conferencias, mesas redondas y proyecciones se anticipan al centenario del nacimiento del autor de El siglo de las luces, que se cumple el próximo 26 de diciembre. El ciclo incluye tres documentales "raramente vistos", filmados en La Habana en 1967, en los que el escritor habla de sus novelas, de su relación con el surrealismo y con la política. "Los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados", afirmaba el escritor cubano Alejo Carpentier, quien hizo de la exuberancia narrativa, el cosmopolitismo y el mestizaje entre la literatura barroca española, la tradición afro-cubana y la cultura francesa sus claves biográficas y literarias.

Este espíritu polifacético guía el ciclo que se inició ayer en la Biblioteca Nacional (paseo de Recoletos, 20, Madrid). Cuatro días de conferencias y mesas redondas sobre la obra del premio Cervantes de 1977 que reservan algunas sorpresas. "Carpentier era un gran conversador y hemos incluido en el programa tres documentales que lo muestran en su esplendor", afirmaba ayer en Madrid Eliades Acosta Matos, director de la Biblioteca Nacional José Martí de Cuba y responsable del ciclo.

Así, a la teoría se suman recuerdos, fotografías y la voz del autor de Los pasos perdidos recapitulando su infancia en La Habana, sus devaneos con el surrealismo en París, sus viajes, exilio y militancia. El ciclo es un anticipo de los actos que se anuncian con motivo del centenario; entre ellos, un seminario en la Casa de América de Madrid para los próximos 30 de junio, 1 y 2 de julio que analizará la importancia de Carpentier como escritor, historiador y musicólogo.

"Sin Carpentier es imposible entender el realismo mágico latinoamericano", decía Acosta Matos. "Al acuñar la teoría de 'lo real maravilloso', Carpentier estableció que para entender América y contarla en la ficción no bastaban las claves eurocéntricas". Una convicción que lo llevó, incluso, en su novela Concierto barroco, a realizar una suerte de Crónica de Indias al revés, que, partiendo desde América, propone el descubrimiento de Europa.

Hijo de padre francés y de madre rusa, Carpentier nació cosmopolita. Su padre, arquitecto, había llegado a Cuba en 1902 e intentó encaminarlo en la misma carrera. No hubo suerte. A los 17 años, el joven abandonó los planos y los tableros para dedicarse a la música (una pasión que lo llevó a desear escribir novelas como sinfonías), el periodismo y la escritura. La militancia de izquierda le costó un tiempo en la cárcel y, luego, el exilio. En 1929 llegó a España y de aquí pasó a Francia, donde se relacionó con los surrealistas. Vivió 11 años en París, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Regresó a Cuba en 1939, pero la dictadura de Batista lo obligó a un nuevo exilio, esta vez en Venezuela.

Diálogo de dos grandes
El descubrimiento de Carpentier por parte de los lectores jóvenes "es el gran objetivo", según Acosta Matos, quien cree que "la intensidad" de su obra facilitará ese encuentro. "El Carpentier de esos lectores seguramente será distinto del nuestro", señaló. Por de pronto, Alianza Editorial ha anunciado que ampliará la Biblioteca Carpentier, que edita desde 1998, publicando este año dos nuevos títulos, aún por definir.

¿Cómo dialogan las obras de Carpentier con las de ese otro gran escritor cubano, José Lezama Lima? "Lezama alimentó en vida su propio mito, el del peregrino sedentario que viajó desde su sillón", apuntó Acosta Matos. "Carpentier fue todo lo contrario, un hombre comprometido, viajero. La modernidad de su prosa, su visión revolucionaria del mundo y la coherencia de su vida hacen de él un autor vivo, con plena vigencia".

Carpentier vivió en Venezuela hasta 1959. Esos años produjeron su mejor literatura: la novela El reino de este mundo (1949), inspirada en la realidad y las leyendas populares de Haití bajo la sombra del dictador Henri Christophe; Los pasos perdidos (1953), que relata la peregrinación de un músico en la selva americana en busca de una música esencial; los relatos de Guerra del tiempo (1958), y El acoso (1959), novela breve inspirada en la estructura narrativa de la Sinfonía heroica, de Beethoven.

Alejo Carpentier regresó a Cuba tras el triunfo de la revolución castrista, a cuyo servicio se puso inmediatamente, primero como director de la Editorial Nacional, y desde 1970 como agregado cultural de la Embajada cubana en París, donde murió en 1980.

Ese compromiso político menoscabó para algunos su literatura. "Sus peores novelas, salvo la pequeña obra maestra que es Concierto barroco, son las que escribió bajo el predominio castrista", afirmaba ayer, tajante, el escritor Guillermo Cabrera Infante desde su casa de Londres. "Fuera de Cuba, donde su obra sigue siendo útil al régimen, Carpentier ha perdido nombre a medida que Lezama crecía", señaló.





"Los adjetivos son las arrugas del estilo"

Siempre sugerente, Carpentier habló sobre lo divino y humano. Aquí se recogen algunas opiniones -de artículos, discursos y conferencias- sobre novela y estilo:

- ø "El novelista es un aventurero, un explorador de la realidad".

ø "Con la picaresca española -y esto jamás se repetirá bastante, y más si pensamos qué poco se tiene esto en cuenta fuera de España- nace realmente la novela como hoy la entendemos. Novela que es invención totalmente española, sin antecedentes extranjeros, y que por su novedad, por su poder de calar a lo hondo de lo circundante y cotidiano, será pronto traducida a varios idiomas, hallando un sinnúmero de imitadores en Francia y en Inglaterra".

ø "Hay dos mecanismos que mueven el mundo: el sexo y la plusvalía".

ø "Toda novela lograda es, por fuerza, una novela 'inteligente' -por sus enfoques, por sus ideas, por sus ejemplos, por su estilo literario, por su poder de captación-. Y quien dice 'novela inteligente' dice forzosamente 'novela intelectual' -trátese de la Odisea, compendio de los conocimientos y mitos de los pueblos marítimos de la Hélade, o del Ulises, de Joyce, síntesis de la aventura humana en esta tierra-".

ø "Me aparté del surrealismo porque me pareció que no iba a aportar nada a él. Pero el surrealismo significó mucho para mí. Me enseñó a ver texturas, aspectos de la vida americana que no había advertido...".

ø "No hay ni habrá crisis de la novela mientras la novela sea novela abierta, novela de muchos, novela de buenas y fuertes variaciones -valga el término musical- sobre los grandes temas de la época, como lo fue en su tiempo la ejemplar novela, a la vez local y universal, de Cervantes".

ø "La palabra impresa embalsama la verdad para la posteridad."

ø "Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga".

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