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2 de mayo de 2004

Dos ultras interrumpen 'Me cago en Dios' y atacan al actor y al autor

El Períodico


El actor Fernando Incera Pérez y el dramaturgo Íñigo Ramírez de Haro, intérprete y autor, respectivamente, de la obra de teatro Me cago en Dios, resultaron heridos leves anoche, cuando dos jóvenes, hermanos de ideología ultra, irrumpieron en el escenario del Teatro Bellas Artes de Madrid, donde se representaba la obra, y les agredieron. El espectáculo es una crítica a las imposiciones de los cultos religiosos en clave de parodia.

Una portavoz del Círculo de Bellas Artes explicó que los agresores subieron al escenario dos minutos después de empezar la obra y empezaron a golpear a quienes se encontraban cerca. Los atacantes, al grito de "Viva Cristo rey", pegaron al actor y al autor de la obra. Este último es cuñado de la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Ambos tuvieron que ser protegidos por el público, parte del cual se lanzó desde el patio de butacas al escenario para impedir que continuara la agresión.

La policía tuvo que intervenir y finalmente detuvo a los dos hermanos, acusados de agresión. Los detenidos son Miguel y Santiago M. P., que se encontraban esta madrugada arrestados en la comisaría del Centro de Madrid, según informó la Jefatura Superior de Policía de la ciudad. Según la portavoz del teatro, que cita a la policía, uno de los atacantes es militar.

El actor Fernando Incera fue atendido de golpes en la cara y en diversas partes del cuerpo, todos de pronóstico leve, mientras que Íñigo Ramírez de Haro tiene herido un dedo de la mano derecha y lesiones, también leves, en el tórax. Fuentes del Círculo de Bellas artes explicaron anoche que están "muy desconcertados" y añadieron que seguramente tendrán que suspender la décima y última representación de Me cago en Dios, que debía celebrarse hoy, a causa de las heridas en la cara recibidas por el protagonista y por los daños que los dos agresores causaron en el equipo técnico, que "quedó destrozado".

La obra suscitó polémica desde el estreno. En un comunicado a principios de semana, el arzobispo de Madrid había pedido que se suspendieran las representaciones porque la obra era "un delito grave contra los sentimientos religiosos de la mayoría de los madrileños".

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