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2 de mayo de 2004

La activista y el director Avi Lewis presentan en BCN el documental obrero 'La toma'

Naomi Klein muestra su 'efecto Iguazú'

Marc Andreu
Rebelión

La periodista canadiense Naomi Klein, autora del libro No logo y uno de los iconos del movimiento altermundialización, ha venido a la Barcelona del 2004. Pero no a la del Fòrum, en el que rechaza participar, pese a la invitación que le cursó el catedrático Manuel Castells, porque "manipula el lenguaje y las ideas de los movimientos sociales", sino a la ciudad que aún tiene "instituciones culturales abiertas al activismo" y que ayer festejó un primero de mayo alternativo, en parte, gracias a ella. Porque de Klein y su colega Avi Lewis --guionista ella, director él, productores ambos-- es el largometraje documental obrerista La toma, cuyo preestreno europeo debatieron 400 personas la noche del viernes en el Macba. Klein y Lewis, que ayer por la tarde se sumaron al May day organizado por colectivos alternativos de Barcelona, aterrizaron el viernes por vez primera en una ciudad que, según confesaron, les recuerda a la Buenos Aires que han retratado en La toma tras dos años de trabajo. El documental canadiense, a medio camino de los filmes El efecto Iguazú y Los lunes al sol, da cuenta del movimiento cooperativista y de ocupación de fábricas --más de 200, con 15.000 obreros-- que ha crecido en Argentina tras el colapso económico del 2001 y en medio de la pugna política entre facciones peronistas.

Con voluntad "subversiva" y "de emocionar" gracias a "una historia humana" en los antípodas del reality show, Klein y Lewis pretenden que La toma, cuya distribución comercial aún no está definida, dé "un giro de 180 grados al debate sobre la globalización". ¿Cómo? "Presentando alternativas" a una problemática, la de la fuga de capitales y la deslocalización de empresas, capaz de "arrasar un país fronterizo entre el primer y el tercer mundo como Argentina pero que amenaza por igual a Barcelona, Toronto y Caracas".

Lewis admite que se han ocupado fábricas en otros lugares y momentos de la historia, pero destaca del caso argentino "un énfasis nuevo en la democracia de base asamblearia" y el ejemplo de una lucha obrera que sustituye "la tradición de la huelga" por la "insistencia en el derecho y la necesidad de trabajar con dignidad". Klein puntualiza: "Si en los años 70 la ocupación de fábricas fue fruto de una ideología que iba de la cabeza a los pies, hoy se ha invertido el proceso y la política nace y crece en acciones como la de ocupar no sólo una fábrica, sino una casa, un centro social o --tomados de internet-- un programa de software libre o una canción".

Precisamente en La toma canta Fito Páez Yo vengo a ofrecer mi corazón, metáfora de la ilusión con la que Klein ha llegado a esa otra Barcelona del 2004. La que no es Fòrum.

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