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10 de mayo de 2004

Síntesis del Prólogo del libro "La frontera de la democracia. El derecho de propiedad en Chile 1925-1973"

A propósito de Empresarios, Política, Propiedad Privada y Democracia

Juan Carlos Gómez Leyton
Rebelión

El presente artículo es una síntesis del Prólogo mi libro "La frontera de la democracia. El derecho de propiedad en Chile 1925-1973" (LOM Ediciones, mayo 2004). Libro que tiene como objeto analizar como las clases propietarias nacionales se relacionaron con la política democrática durante el siglo XX chileno y mostrar como en virtud de la defensa política de la propiedad privada destruyeron en 1973 la democracia. Coincidentemente, con la edición de este libro, el cientista político Genaro Arraigada acaba de publicar un relevante ensayo sobre la relación que los empresarios tienen con la política. En el nos señala que estos siempre se han defendido la idea de que la propiedad es un derecho anterior a la sociedad y al Estado. Una de las tesis centrales de mi estudio es sostener que las clases propietarias consideran al derecho de propiedad como un derecho absoluto y superior todos los demás derechos humanos, incluso, al derecho a la vida y a la libertad.  Por ello, la construcción de la democracia en Chile ha sido permanentemente limitada y constreñida por los poderes sociales, económicos y políticos de las clases propietarias. Las cuales se han constituido en la principal frontera de la democracia.

De allí cuando las fuerzas democráticas iniciaron a finales de la década de los cincuenta y a comienzos de la década de los sesenta un nuevo proceso de democratización política, social y económica que tuvo como resultado ampliar la ciudadanía, eliminar los limites institucionales del régimen político, terminar con el pacto de dominación de 1939, otorgar derechos políticos, sociales y económicos a las masas campesinas, poner fin el poder de veto de la derecha política en el parlamento, liberar a los ciudadanos de las manipulaciones electorales de la derecha, activar la participación social de los ciudadanos a nivel del poder local, terminar con la inviolabilidad del derecho de propiedad privada para transformar el derecho de propiedad en derecho a la propiedad, etcétera, la democracia se volvió subversiva y una amenaza para las clases y grupos propietarios dominantes.

La democracia alcanzó su máximo desarrolló entre los años 1967 y 1973. Dicha condición supone alcanzar la mayor amplitud de los requisitos mínimos que un régimen político necesita para ser calificado como una poliarquía, o sea, una democracia plena. Formal como históricamente, luego de la reforma constitucional al derecho de propiedad privada de enero de 1967, la promulgación de la Ley de Sindicalización Campesina de junio de 1967 y las reformas políticas de 1969 el régimen alcanzó su plena condición democrática.

La condición democrática del régimen abrió la estructura de oportunidades políticas para la democratización del Estado como de la propia sociedad civil. Este proceso cuyo núcleo neurálgico estaba en la democratización del derecho de propiedad privada, dio lugar  a una profunda crisis orgánica de la formación social chilena, o sea, a una crisis de dominación y hegemonía, en otras palabras, a una crisis de Estado. Esta crisis es, de acuerdo a la interpretación que se propone en La frontera de la Democracia, el eje central de la crisis de 1973, que no es del régimen democrático sino de Estado, o sea, de la dominación. Sostenemos que ésta crisis obedece a la ampliación y democratización, o sea, a la distribución de la propiedad entre los sectores ciudadanos no propietarios.

La protección constitucional al derecho de propiedad privada a través de su "inviolabilidad" se había transformado desde 1925-1967 en el principal "coto vedado" del sistema político nacional y al mismo tiempo la base estructural de la forma de Estado, el denominado Estado de Compromiso. Esa protección constitucional constituía la principal frontera para el establecimiento de la democracia plena en el país.  Pero, una vez que las fuerzas democratizadoras lograron modificar mediante una reforma constitucional en 1967 los principios liberales del derecho de propiedad, se puso fin a ese "coto vedado", la democracia pudo iniciar un proceso de ampliación desde lo político hacia la democracia social y la democracia económica. En ese sentido la democracia se volvió sinónimo de socialismo.

La propiedad hacia 1973 ha dejado ser un derecho absoluto y exclusivo de unos pocos. Ahora todos los ciudadanos pueden acceder a ella, especialmente, los trabajadores a través del Área Social de la Propiedad, que impulsa desde el Estado el gobierno socialista de Salvador Allende y, desde la sociedad civil, los trabajadores, pobladores y campesinos a través de la acción directa, la toma. Para las clases propietarias agrarias, bancarias, industriales, mineras, en fin, para los gremios patronales nacionales como extranjeros la propiedad privada estaba totalmente desprotegida, a merced del poder de los no propietarios. En la opinión de sus principales defensores la Sociedad Nacional de Agricultura, el Diario El Mercurio, Jaime Guzmán E y del Partido Nacional, la democratización de la propiedad  no era solo la destrucción de ella, sino de la sociedad nacional misma. Por lo tanto, había que salvar a la Patria y a la Propiedad restituyendo su protección constitucional.

Por esa razón, las clases propietarias tanto nacionales como extranjeras consideraron que tanto la forma de Estado como el régimen político ya no eran capaces de proteger, ni garantizar, ni impedir la socialización de la propiedad privada, por tanto, retiraron su apoyo a la democracia y buscaron a través de distintos medios formales como informales poner fin a dicha estructura política y su reemplazo por un Estado y un régimen político que si tuviera la capacidad política e institucional de proteger, garantizar e impedir que la propiedad privada fuera socializada. Para conseguirlo debieron, primero, derrocar al gobierno socialista y democrático de Salvador Allende y destruir la democracia; para luego, refundar el Estado. En La Frontera de la Democracia los lectores encontraran la forma como las clases propietarias nacionales, especialmente, las ligadas a la propiedad agraria, a lo largo y ancho del siglo XX chileno, 1920-1973, limitaron, obstruyeron y destruyeron la democracia. En defensa del derecho de propiedad privada estos sectores estuvieron dispuestos, en un primer momento, a limitar los derechos políticos de los ciudadanos nacionales y, luego, simplemente a conculcar y violar los derechos humanos, especialmente, el derecho a la vida y a la libertad, como una forma de proteger sus propiedades.

Dr. en Ciencia Política-Historiador, Docente e investigador (flexible) en las universidades ARCIS, Alberto Hurtado y Talca.

Juan Carlos Gómez Leyton

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