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12 de mayo de 2004

Los dos últimos mensajes acerca de la censura de su última pelicula

"Cuando formulas un deseo? " y "Wacko Attacko [Ataque al estilo Wacko], primera respuesta"

Michael Moore
Rebelión


Viernes,7 de mayo de 2004

Cuando formulas un deseo…

Por Michael Moore

Traducido por Belén Martos


Queridos amigos,


Gracias a todos por las increíbles cartas de apoyo recibidas mientras mi gente y yo mismo nos afanamos por seguir adelante en esa casa de locos que son los medios de comunicación. ¿Esto tiene fin? ¿Tomaremos de nuevo el control de nuestra “prensa libre”? ¿Se pueden formular deseos?

La maquinaria de la Disney ha estado haciendo horas extras por culpa de este desastre censor. No creo que pensasen que esto iba a salir a la luz pública. Después de todo, saben que a todos se nos supone adheridos al código no escrito de Hollywood: No digas nunca al público cómo funciona el negocio ni les dejes ver lo que se oculta tras la cortina.

La Disney ha mantenido la esperanza, durante casi un año, de poder mantener en silencio este asunto. Como prometí el miércoles pasado, he aquí los detalles que se esconden tras mi sórdida aventura en el Reino Mágico.

En abril de 2003 firmé un contrato con Miramax, una filial de la compañía Walt Disney, para que financiara y distribuyera mi película Fahrenheit 9/11. (El productor original se echó atrás; contaré esta historia próximamente.) En el contrato se estipula que Miramax distribuirá mi película en los E.U.A. a través de la división distribuidora de la Disney, la Buena Vista Distribution. También otorga a Miramax los derechos de distribución y de venta de la película en todo el mundo.

Un mes más tarde, ya iniciados los tiroteos, Michael Eisner insistió en reunirse con mi manager, Ari Emanuel. Eisner estaba furioso de que Miramax hubiera firmado el contrato conmigo. Según el Sr. Emanuel, Eisner dijo que nunca permitiría que mi película fuera distribuida por la Disney, aunque no había visto una sola secuencia, ni leído una línea del guión de la película. Eisner le dijo a mi manager que no quería enfurecer a Jeb Bush, el gobernador de Florida. La película, desde su punto de vista, complicaría, y de hecho había complicado ya, la situación de los proyectos actuales y futuros de la Disney en Florida, y estaban en juego muchos millones de dólares en exenciones de impuestos e incentivos.

Pero Michael Eisner no habló con Miramax ni les dijo que parasen mi película. No sólo eso, sino que al año siguiente, SEIS MILLONES de dólares de la DISNEY continuaron financiando la realización de mi película. Miramax me aseguró que no había problemas con la distribución.

Pero hace pocas semanas, cuando Fahrenheit 9/11 resultó seleccionado para participar en el Festival de Cannes, la Disney envió a un ejecutivo de baja responsabilidad a Nueva York para ver la película (hasta hoy, Michael Eisner no ha visto el film). Este ejecutivo se mostró entusiasmado durante la proyección. Rió, lloró, y al final nos dio las gracias. “Esta película es explosiva”, exclamó, lo que nosotros tomamos como un síntoma positivo. Pero “explosivo”, para esta gente, es sólo una buena palabra para describir el hecho de que hay que recortar cosas en las películas. NUESTRA parte “explosiva” era lo que querían eliminar tan pronto como pudieran.

Miramax hizo lo posible para convencer a la Disney de continuar según lo planeado. Contractualmente, la Disney sólo puede obligar a parar una producción a Miramax si la película no es autorizada para menores de 17 años (la nuestra será catalogada como “para todos los públicos”, o como “para mayores de 13 años”).

Según el New York Times de ayer, el asunto del estreno de Fahrenheit 9/11 se discutió en una reunión de la directiva de la Disney la semana pasada. Se decidió entonces que la productora no distribuiría nuestra película.

Esta misma semana recibimos la llamada oficial y definitiva: la Disney no iba a estrenar Fahrenheit 9/11. Cuando la historia salió a la luz en el New York Times, la Disney, en lugar de decir la verdad, se convirtió en Pinocho.

He aquí las mejores perlas que han salido de las bocas de sus portavoces (citadas de memoria):

"Michael Moore sabe desde hace un año que no distribuiremos su película, así que no hay nada novedoso en este tema." Sí, eso es lo que pensaba yo también, salvo que la Disney siguió enviándonos el dinero necesario para hacer la película. Miramax dijo que no había problemas. Yo creía que todo iba bien.

"A nuestra empresa no le interesa distribuir una película política partidista que pueda ofender a algunos clientes nuestros." Mmmmm. La Disney, ¿no distribuye trabajos que contengan política partidista? La Disney distribuye y arropa el show radiofónico diario de Sean Hannity [N. De la T.: Hannity es un locutor estadounidense conocido por sus tendencias ultrarreaccionarias]. Escucho a Rush Limbaugh [N. de la T.: Limbaugh es un furibundo defensor de la política de George W. Bush] cada día en la emisora WABC, propiedad de la Disney. Creo recordar también que la Disney distribuyó durante las elecciones al Congreso de 1998 una película bastante partidista, una película llamada The Big One… realizada por... esto... ¡POR MÍ!

"Fahrenheit 9/11 no corresponde a la imagen de la Disney; nosotros apoyamos películas familiares." Cierto. Por eso la película número uno de la Disney ahora mismo en las salas es un film llamado KILL BILL, VOL. 2. Esta excelente película de Miramax, junto con otros clásicos como Pulp Fiction, han sido distribuidas por la Disney. Por eso existe Miramax, para proveer ingresos ALTERNATIVOS a la Disney. Y, a pesar de no ser toleradas para menores, la Disney las ha distribuido.

"El Sr. Moore hace todo esto para conseguir publicidad.” Se supone que Michael Eisner dijo tal cosa el otro día, en un acto publicitario, mientras cortaba el lazo inaugural de la nueva atracción “la torre del terror” (bonito nombre, considerando en la que estamos metidos) en el parque de atracciones de la empresa en California. Permitidme que os diga algo: NINGÚN director de cine quiere meterse en este tipo de controversias. Esto NO vende entradas (puedo citar muchos ejemplos de películas que tuvieron que cambiar de distribuidor en el último minuto, y fueron todas un fracaso). Hice esta película para que la gente pudiera verla tan pronto como fuera posible. Todo esto supone una enorme, y en absoluto deseada, distracción. Quiero que la gente debata sobre los contenidos de la película, no sobre grescas internas de Hollywood acerca de quiénes van a firmar los títulos de crédito en las salas. Además, creo que no me equivoco al decir que Fahrenheit 9/11 tiene posibilidades de ir bien, considerando que mi última película hizo récords en taquilla, y que el tema sobre el que trata (Bush, la Guerra contra el Terrorismo, la Guerra de Irak) está en la cabeza de la mayoría de la gente.

Así pues, ¿qué pasará con mi película? Aún no lo sé. Lo que sé a ciencia cierta es que me aseguraré de que todos vosotros la veáis, de una manera o de otra. Somos estadounidenses. Tenemos muchos problemas encima en estos días, pero algo que todos tenemos en común es que no nos gusta que se nos diga que no podemos ver algo. Despreciamos a los censores, y los peores censores son los que se atreven a limitar los pensamientos y las ideas, y a silenciar la disensión. ESO no es estadounidense. Si tengo que recorrerme el país y mostrar la película en parques públicos (o, como alguien me ofreció ayer, proyectarla en las paredes exteriores de una casa privada para que el vecindario pueda verla), eso es lo que pienso hacer.

No se vayan todavía, aún hay más.

Saludos,

Michaell Moore
www.michaelmoore.com
[email protected]

P.S. Aseguraos de leer el editorial del New Cork Times, “Disney’s Craven Behavior






Martes, 11 de mayo de 2004

Wacko Attacko [Ataque al estilo Wacko], primera respuesta

Traducido por Belén Martos


Aunque mi nueva película Fahrenheit 9/11 aún no se ha estrenado, parece que ya ha generado algo de interés.

Ésta es la última: esta mañana, un columnista del Wall Street Journal –que no ha visto la película– ha decidido comentar una “sinopsis” del film. En serio, una “sinopsis” que consiguió gracias a una primera versión para la presentación a la prensa que alguien del estudio le envió por fax. Con esta información, acusa a la película de imprecisión. Pero, ¿sabéis qué? Todo lo que dice sobre ella en su columna es completamente falso. Quiero decir con esto que, de verdad, ¡NADA de lo que describe está en la película!

La mayor parte de los periodistas de verdad se avergonzarían de hacer tal cosa. ¿Qué es lo próximo, “no puedo ver la película ni tengo una sinopsis, así que voy a comentar el póster promocional”? Me preocupa que Fahrenheit 9/11 esté convirtiendo a los cuerdos en lunáticos.

Qué se puede esperar del Wall Street Journal, el periódico más pro-belicista y más pro-empresarial del país. Como muy acertadamente publican hoy en su periódico, “es una mala noticia que en el actual entorno mediático, que se encuentra en punto muerto, los consumidores parezcan progresivamente menos capaces de distinguir lo real de lo ficticio, las noticias de las polémicas, la realidad de la fantasía.” Esta misma mañana han probado que su adagio resulta ser correcto. Nos han ofrecido una ficción, no la verdad.

Tengo una idea revolucionaria: ¿Por qué no esperamos a que se estrene la película, antes de atacarla? Prometo que la película está mucho mejor que la “sinopsis”.”



--Michael Moore

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