http://www.rebelion.org

4 de mayo de 2003

Otto René Castillo, las lanzas y las letras

David Franco Monthiel
Cádiz Rebelde

I. La dulce cintura de América

La historia de la literatura centroamericana, de la dulce cintura de América, está regida por enormes gigantes como son Rubén Darío, Ernesto Cardenal, Roque Dalton y Miguel Ángel Asturias. No obstante, detrás de las grandes figuras vivieron, lucharon, amaron y existieron escritores y escritoras que dedicaron su vida y su muerte a actividades tan comprometidas como la cultura y la militancia política.

Guatemala es un país donde la belleza inconmensurable de la naturaleza se ha dado por igual que el horror de la historia. País de volcanes, de terremotos, de una selva tropical milenaria. País de cataclismos, de exterminio y explotación de los pobladores aborígenes desde que la casaca y la peluca aparecieron. País que forma parte de una a región convulsa, trastero de la CIA; países de tierras explotadas por la United Fruit y que sufrieron su bananización; la cintura de América con huellas de las botas de los marines en sus playas; región donde la epopeya de Sandino conmocionó al mundo; región donde triunfó la revolución sandinista y cuna de todo un universo de poetas y guerrilleros. La tierra que acoge en sus entrañas a Otto René Castillo junto a muchos cuerpos sin número ni nombre como un dormido mineral desde hace ya treinta y seis años.

Guatemala, la dulce, cada losa

de tu mansión lleva una gota

de sangre antigua devorada

por el hocico de los tigres.

Otto René Castillo murió demasiado pronto como Bush Padre, Reagan y Kissinger murieron –cuando lo hagan- demasiado tarde. Su obra quedó truncada a los treinta y un años, rota y huérfana de una madurez que le habría otorgado un olvido menos cruel. Pero su compromiso con la liberación de su pueblo le obligó, no a renunciar a la literatura, si no a actuar en su obra y en su vida a la altura que demandaba las circunstancias éticas. Se preguntaba Manuel Scorza (otro escritor muerto trágicamente mucho antes de que su genio se reconociese) en una epístola a los poetas futuros por qué éstos no celebraban la gracia de las muchachas y el estío verde de cada tarde y respondía:


Yo respondo: por todas partes se oía llanto,

por todas partes nos cercaba un muro de olas negras.

Iba a ser la poesía

una solitaria columna de rocío?

Tenía que ser un relámpago perpetuo.


El compromiso de Otto René Castillo alcanza un nivel altísimo de responsabilidad intelectual con la revolución. Fue un creador revolucionario que vivió en la unidad del pensamiento y la práctica.


II. Informe de una Injusticia

El derrocamiento de la dictadura de Ubico en 1944 propició el inicio de una década democrática que marcó el nacimiento (en 1936), la infancia y la adolescencia de Otto René Castillo en Quezaltenango. El General Ubico cayó tras la revolución de carácter liberal. Juan José Arévalo fue elegido presidente. Promulgó reformas educativas, del trabajo y la creación de sindicatos (bajo la insistente presión conspiradora de la United Fruit) hasta 1951, año en el que Jacobo Arbenz subió al poder. Este, a su vez, continuó con una reforma agraria en la que se contemplan las expropiaciones de las partes sin cultivar de las grandes plantaciones. Los discretos intereses de la United Fruit Company, que mantenía más del 85% de sus tierras sin cultivar, se vieron afectados. El teléfono del director de la CIA en aquel momento, hermano del secretario de Estado con intereses en esta empresa, comenzó a sonar. La intervención era cuestión de tiempo. Así, según el general Castillo Armas, graduado en Fort Leavenworth, Kansas, aquello de la reforma agraria agraviaba al amigo americano y era todo un ataque a la Democracia guatemalteca. Así que tomó el país apoyado por los bombardeos de los americanos. Estamos en 1954 y como la Hanna Ming Co. en Brasil, las tierras expropiadas ahogaron en sangre a un pueblo campesino. La United Fruit mandaba.

Un año antes del golpe de estado, Otto René se convierte en presidente de la Asociación de estudiantes de Post-primaria. Era una de los activistas más destacados del Partido Guatemalteco del Trabajo. Entra en contacto con la literatura revolucionaria y con iguales que despertaban a la creación, a la inquietud social, a los problemas de una América Central esclavizada. Otto René contempla la estela de los P-47, agacha la cabeza y se encuentra, cara a cara, la derrota. Había que seguir luchando.

A los 18 años, obligado por unos milicos muy poco educados en el trato con la oposición y con todo el que diga una palabra de más, se establece en El Salvador. El país disfrutaba de un periodo de bonanza económica a manos del Coronel Osorio, que mantenía un clima represivo limitado, sobornaba hasta a las estatuas y enriquecía a sus amigos. Otto René ingresa en la universidad tras emplearse a trabajos de supervivencia (pintor, librero, sereno, guardacoches). Sus primeros poemas (de gran intensidad adolescente y revolucionaria) y el premio Centroamericano de Poesía le abren las puertas a la colaboración con la prensa salvadoreña (a pesar de la larga tradición de reaccionarismo de la clase cultural salvadoreña y la fervorosa militancia de Otto René). En 1956 se abre una perspectiva de trabajo cultural revolucionario a nivel público con la llegada del Coronel Lemus que deroga las leyes represivas y permite el regreso de los exiliados en un gesto populista

Traba amistad con Roque Dalton. Desde el seno del Círculo Literario universitario trabajó para la unificación de criterios de los artistas y escritores jóvenes. La actividad era febril: conferencias, recitales, mesas redondas. Su vida se convirtió en una amalgama de vida bohemia y a la militancia política. Como recuerda Dalton, tras la reunión del partido se iban a la cervecería. Su arrojo sorprende. Con su cédula de miembro del Partido Comunista Salvadoreño en el bolsillo, escribe artículos, cruza la frontera, asume la clandestinidad, corre riesgos en mitad de la noche y lucha por la liberación del pueblo Guatemalteco. El afán de vivir intensa y apasionadamente la vida, su enfrentamiento con la ortodoxia del comportamiento comunista de los más severos significó conflictos, desgarramientos y continuas contradicciones.

El debate en el Círculo Literario era el de la responsabilidad social y revolucionaria del arte en un continente explotado, expoliado durante tantos siglos. Siguiendo a Miguel Ángel Asturias, para los jóvenes del Círculo, “el poeta era una conducta moral”, es decir el poeta debe escribir como piensa, vivir como escribe y se compromete con el pueblo para su liberación.

Muchos salvadoreños comienzan a leer a Vallejo, Neruda, Hikmet y a Miguel Hernández gracias a la difusión que el poeta hace desde el Círculo. Las adhesiones al partido se incrementaban gracias a su labor. Obtuvo varios premios: Al Torneo Estudiantil Centroamericano de poesía en 1955, con su poema "Llama viva", (un canto a San Salvador que le acogía en su destierro) se le unió al año siguiente el mismo premio con un trabajo conjunto con Roque Dalton, por el poema "Dos puños por la tierra". En Guatemala fue galardonado con el Premio Autonomía de la Universidad en 1956 por su poema "Pequeño canto a la patria". En 1957, la Federación Mundial de Juventudes Democráticas le otorga en Hungría el Premio Internacional de Poesía por su poema "Distante de tu rostro". En 1958 ganó premio "Fidelfio Salazar", de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

La muerte de Castillo Armas propicia la vuelta de los exiliados al país a pesar de que la represión continuaría durante muchos años. Otto René regresa y se encuentra con su país ensangrentado. El reencuentro rezuma autocrítca y ansias de un conocimiento de mayor alcance de la situación. Continúa sus estudios de derecho y ciencias sociales. La facultad de Derecho había sido uno de los focos resistente a la dictadura de Castillo Armas. En el seno de la facultad surgió la revista mensual Lanzas y Letras. Pronto sus páginas fueron enriqueciéndose con las voces del presente nacional y mundial y con una viva inquietud de los intelectuales guatemaltecos. Tras años de oscurantismo, la revista supuso un reconocimiento de la cultura guatemalteca y la primera expresión de la cultura comprometida desde 1954.

Sus excelentes notas y aplicados méritos dan como fruto una beca para cursar estudios en la RDA. En 1959 Otto René llega a Leipzig conmovido por el triunfo de los barbudos en Cuba. Tres años después abandona los estudios cautivado por la iniciativa del cineasta holandés Joris Ivens de crear una brigada de cámaras y técnicos. Se trata de un grupo de cineastas que se convertirían en los cuadros para una vasta filmación de materiales sobre la lucha armada de liberación de los pueblos latinoamericanos. En enero de 1962, Otto René se enrola en la brigada y se somete a una preparación militar y cinematográfica. Aquella máxima de Asturias y el impacto de la Revolución cubana decidieron al poeta. Había que prepararse para la acción y pasar a ella.

De nuevo regresa a Guatemala en 1964 y a la mezcla de militancia política y actividad cultural. Publica en Guatemala “Tecún Umán”. La obra poética de sus últimos años de vida fue recogida en el poemario "Vámonos Patria a caminar", cuyos originales había corregido el autor en la cárcel en 1965, reeditado póstumamente en 1968, en México, con un prólogo de César Montes.

En Guatemala la lucha armada se ha iniciado. Eduardo Galeano en su libro “Días y noches de amor y de guerra” describe el ambiente del país:

Eran muy jóvenes. Estudiantes de la ciudad y campesinos de comarcas (...) el ejercito les pisaba los talones y ellos contaban chistes verdes y se cagaban de la risa”.

Otto René dirige el Teatro de la Municipalidad de Guatemala, que participa en la actividad clandestina. El cerco se estrecha y las sospechas se incrementan. Es detenido en plena incorporación a la montaña en 1965 con objeto de realizar un reportaje cinematográfico sobre las FAR. El régimen militar lo envía al exilio. Su labor ahora se convierte en internacional. Recorre el mundo (Cuba, Argelia, Alemania, Austria, Hungría, Chipre) como representante de Guatemala en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud.

Cansado de tantos aeropuertos, de tantas palabras y estrados en las cuatro esquinas del mundo, Otto decide incorporarse a la guerrilla definitivamente. Permanece unos meses en Cuba y regresa a Guatemala. Otto René se mira al espejo vestido con el uniforme de las FAR y sonríe. César Montes lo recibe y lo nombra responsable de propaganda del Regional Oriental de las FAR. Su trabajo: la de la propaganda y la educación del Frente Edgar Ibarra.

En marzo de 1967 es herido en un combate en la sierra de las Minas. Es detenido junto a su compañera Nora Páiz. Las tropas del gobierno de Méndez Montenegro sólo dejan con vida al Pablo Monsanto.

Entre el 19 al 23 de Marzo, en la base militar de Zapaca se escuchan gritos teñidos de dolor. Pero ni un solo nombre, ni una sola referencia topológica o geográfica. Otto René es rociado con nafta. Un mando deja caer una cerilla en su cuerpo lacerado.

III. “El poeta es una conducta moral”

La Audiencia Nacional ha admitido a trámite una querella por genocidio, terrorismo de estado, torturas y asesinato contra ex dictadores de Guatemala. Se trata del tercer proceso por violaciones contra los  derechos humanos que la justicia investiga en un país latinoamericano. La demanda fue presentada ante la Audiencia por la premio Nobel de la Paz,  la guatemalteca, Rigoberta Menchú. Según precisa la denuncia, más de 200.000 personas, entre desaparecidos y asesinados, fueron víctimas de las dictaduras militares guatemaltecas, que se prolongaron durante los treinta y seis años de guerra civil que vivió Guatemala.

En estos tiempos en que los intelectuales afirman en todas la televisiones y periódicos que “hasta aquí han llegado” y que “con ellos no cuenten”, la utopía de los desheredados y la denuncia del crimen de estado han dominado la vida intelectual guatemalteca durante los largos años de genocidio y represión. Algunos poetas miraron para otro lado buscando el oropel del reconocimiento de los poderosos, otros optaron por tomar partido hasta mancharse: la militancia, la clandestinidad y hasta la lucha armada. La muerte de Otto René Castillo fue la primera de tantas (como la de Leonel Rugama en Nicaragua, la de Roberto Obregón, que fue secuestrado en la frontera entre El Salvador y Guatemala y no reapareció jamás) de alguien que rompió con el modo tradicional de militancia y adquirió responsabilidades titánicas con la liberación de un pueblo masacrado.

La promoción cultural a la que perteneció Otto René Castillo en lo político se caracterizó por una falta de ataduras con las generaciones anteriores. La generación no agrupada vio en el PGT la única fuerza de resistencia ante el poder reaccionario. Su otra característica se encuentra en las condiciones materiales en los que sus miembros debían de escribir, siempre en la adversidad, en el exilio o con la amenaza continua de las piras de libros, los asaltos en mitad de la noche y la huída. La mayoría de los jóvenes de esta promoción, al contrario que las anteriores languidecieron en exilios nostálgicos, poseía la convicción de que la única forma de crear una literatura y un arte históricamente responsables y comprometidos era combatir al enemigo, al represor, al golpista. Como escribió Tomás Borge, “ el revolucionario es un poeta en acción”.

Su obra es la expresión poética que pasa a ser un instrumento de la convocatoria a la lucha revolucionaria, para la cual se usa tanto la incitación directa nerudiana como algunos conscientes distanciamientos de corte brechtiano. También es un ejemplo de ruptura con la tradición al incluir la visión del indígena explotado en la poesía en un país donde los partidos carecían de una política indigenista. Y esto suponía una revisión de todas las nacionalidades culturales y una invocación a la potencialidad revolucionaria de los indios. El poeta habla del amor, pero desde un discurso que es algo más que la simple exaltación de la relación hombre-mujer: es la reafirmación constante del sentimiento de la vida contrapuesto en todo momento a la injusticia, a la tristeza y a la muerte.

Un familiar del poeta en Alemania hizo llegar a Roque Dalton una extensa colección de su obra inédita, en la que aún trabajaba hasta poco antes de su muerte. En la confección de la Antología de su obra que publicó Casa de las Américas en La Habana bajo el título de "Poemas", se han utilizado principalmente materiales incluidos en "Vámonos Patria a Caminar" y en las colecciones inéditas.

Como escribió Dalton, la obra de Otto René Castillo "quedará como un espléndido testimonio de pasión, confeccionado en el lenguaje necesario para conmover a los hombres de este tiempo en que él, como los precursores y los adelantados de siempre, pasó como una ráfaga de fuerza y de autenticidad".

III. Las Lanzas y las letras


Nuestra voz

Para que los pasos no me lloren,

canto.

Para tu rostro fronterizo del alma

que me ha nacido entre las manos:

canto.

Para decir que me has crecido clara

en los huesos amargos de la voz:

canto.

Para que nadie diga: tierra mía!,

con toda la decisión de la nostalgia:

canto.

Por lo que no debe morir, tu pueblo:

canto.

Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte:

tu, interrogación de frutas y mariposas silvestres,

no perderás el paso en los andamios de mi grito,

porque hay un maya alfarero en su corazón,

que bajo el mar, adentro de la estrella,

humeando en las raíces, palpitando mundo,

enreda tu nombre en mis palabras.

Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos,

porque viene al encuentro de mi dolor humano.

Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento

para ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca.

Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre,

para que nunca baje al lugar donde nació la traición

del vil que ato su corazón a la tiniebla inegándote!

Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño


Yo bajare los abismos que me digas.

Yo beberé tus cálices amargos.

Yo me quedare ciego para que tengas ojos.

Yo me quedare sin voz para que tu cantes.

Yo he de morir para que tu no mueras,

para que emerja tu rostro flameando al horizonte

de cada flor que nazca de mis huesos.


Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me canse de llevar tus lagrimas conmigo.

Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.

Acompañante en tu jornada, porque soy un hombre

del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.

Ay, patria.

A los coroneles que orinan tus muros

tenemos que arrancarlos de raíces,

colgarlos de un árbol de rocío agudo,

violento de cóleras de pueblo.

Por ello pido que caminemos juntos. Siempre

con los campesinos agrarios

y los obreros sindicales,

con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

Distante de tu rostro


Pequeña patria mía, dulce tormenta,

un litoral de amor elevan mis pupilas

y la garganta se me llena de silvestre alegría

cuando digo patria, obrero, golondrina.

Es que tengo mil años de amanecer agonizando

y acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso,

flotante sobreo todos los alientos libertarios,

Guatemala, diciendo patria mía, pequeña campesina.

Ay, Guatemala,

cuando digo tu nombre retorno a la vida.

Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.

Subo las letras del alfabeto hasta la A

que desemboca al viento llena de alegría

y vuelvo a contemplarte como eres,

una raíz creciendo hacia la luz humana

con toda la presión del pueblo en las espaldas.

¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados!

¡Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!

Por que nacieron hijos tan viles de madre cariñosa?

Así es la vida de los pueblo, amarga y dulce,

pero su lucha lo resuelve todo humanamente.

Por ello patria, van a nacerte madrugadas,

cuando el hombre revise luminosamente su pasado.

Por ello patria,

cuando digo tu nombre se rebela mi grito

y el viento se escapa de ser viento.

Los ríos se salen de su curso meditando

y vienen en manifestación para abrazarte.

Los mares conjugan en sus olas y horizontes

tu nombre herido de palabras azules, limpio,

para lavarte hasta el grito acantilado del pueblo,

donde nadan los peces con aletas de auroras.

La lucha del hombre te redime en la vida.


Patria, pequeña, hombre y tierra y libertad

cargando la esperanza por los caminos del alba.

Eres la antigua madre del dolor y el sufrimiento.

La que marcha con un niño de maíz entre los brazos.

La que inventa huracanes de amor y cerezales

y se da redonda sobre la faz del mundo

para que todos amen un poco de su nombre:

un pedazo brutal de sus montañas

o la heroica mano de sus hijos guerrilleros.


Pequeña patria, dulce tormenta mía,

canto ubicado en mi garganta

desde los siglos del maíz rebelde:

tengo mil años de llevar tu nombre

como un pequeño corazón futuro

cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.

Arte poética


Hermosa encuentra la vida

quien la construye hermosa.

Por eso amo en ti

lo que tu amas en mi:

La lucha por la construcción

hermosa de nuestro planeta.

Viudo del mundo


Compañeros míos

yo cumplo mi papel

luchando

con lo mejor que tengo.

Que lastima que tuviera

vida tan pequeña,

para tragedia tan grande

y para tanto trabajo


No me apena dejaros.

Con vosotros queda mi esperanza.


Sabéis,

me hubiera gustado

llegar hasta el final

de todos estos ajetreos

con vosotros,

en medio de jubilo

tan alto. Lo imagino

y no quisiera marcharme.

Pero lo se, oscuramente

me lo dice la sangre

con su tímida voz,

que muy pronto

quedare viudo del mundo.

Envia esta noticia