13 de enero del 2001

El conflicto vasco es su trabajo principal, aunque arremeten también contra todo tipo de disidentes

España: Más de un centenar de periodistas hacen información según las directrices de Interior


La Haine

Su número rebasa ampliamente el centenar y todos ellos tienen unas fuentes preferentes y, en la mayoría de las veces, casi únicas: las cloacas del Estado. Ellos son imprescindibles para que tanto el Cesid como el Ministerio del Interior puedan llevar adelante sus campañas de intoxicación y criminalización, con el independentismo vasco siempre de objetivo de fondo. Pero ecologistas, okupas, insumisos, antifascistas y otros militantes de movimientos sociales antisistema también suelen estar permanentemente en su punto de mira. Ellos son los periodistas de Interior.

Un selecto número de periodistas es el encargado en las redacciones de periódicos, televisiones y emisoras de radio de ocuparse de la "información de Interior", eufemismo utilizado para referirse a las noticias procedentes de fuentes policiales o militares. Todos ellos tuvieron como referencia al policía-periodista Alfredo Semprún, un redactor del diario "ABC" que se hizo celebre durante los diez últimos años de la dictadura franquista por demonizar a militantes comunistas e independentistas vascos.

La escuela de Semprun ha tenido alumnos aventajados que, sin apartarse apenas de los esquemas del maestro, se dedican a criminalizar a "etarras", okupas, nacionalistas, obreros o filólogos no castellanos. La escuela Semprun se fue transmitiendo de generación en generación periodística y sus discípulos siempre tuvieron un lugar preferencial en las redacciones de los medios de comunicación. Pero nunca tanto como ahora alcanzaron su apogeo. Así, tras las célebres parejas Cerdán-Rubio, Lázaro-Garea o Zuloaga-Pagola, una pléyade de redactores aventajados han ocupado su lugar.

No es que Zuloaga o Pagola se hayan retirado, sino que las nuevas olas vienen empujando con fuerza. Aún así, Zuloaga es capaz de escribir en "La Razón" (Pagola sigue en "ABC") el día ocho de este mes una perla como la que sigue: "Una organización del entorno proetarra agita a presos comunes para provocar motines". "Zulu", como era conocido en la Escuela de Periodismo, no tiene inconveniente en ocultar sus fuentes "penitenciarias" y reproducir sin ningún tipo de problema ético "varios documentos, uno de los cuales se atribuye a una asociación del País Vasco que se ocupa de los presos y que expertos antiterroristas sitúan en el entorno del llamado MLNV, al que pertenece la banda criminal ETA". Zuloaga no cita en ningún momento a la citada asociación, a la cual tampoco consulta.

ETA

La excusa de ETA es el recurso más manido de estos periodistas para arremeter contra personas y entidades situadas en la línea ideológica contraria a su publicación. O que, por determinadas estrategias de los cuerpos policiales o de la inteligencia militar española, conviene criminalizar previamente. Los ejemplos son numerosos y un repaso por las hemerotecas de la prensa del Estado avala esta información. "La Razón", de nuevo, o "La Voz de Asturias", del Grupo Zeta, publicaron en el pasado mes de enero sendas informaciones que, con apenas diez días de diferencia, incidían en el "tema ETA" como argumento central para avalar futuras intervenciones represivas.

El 17 de enero, Raúl Alvarez titulaba en el periódico asturiano que "la Policía vigila a Jarrai en la región", asegurando seguidamente que "militantes de la organización visitan el Principado en momentos de conflicto". Ello daba pie para introducir en escena al delegado del Gobierno en Asturias, que no tenía inconveniente en afirmar que "algunos grupos de vándalos se encubren bajo la política". El reportaje salpicaba de paso a la formación nacionalista Andecha Astur, a la que, utilizando a una organización facha, Democracia Nacional, acusaba de intentar "batasunizar" la vida política asturiana.

José Clemente, jefe de la sección de Investigación de "La Razón", firmaba el 28 de enero junto con su colega Martínez una información fechada en Barcelona en la que se señalaba que "los datos personales de funcionarios de prisiones catalanas habían sido filtrados a ETA". Clemente y Martínez añadían que algunos funcionarios habían recibido amenazas "por parte de grupos radicales independentistas", matizando en el lead de la información que "sus datos personales han podido llegar a círculospróximos a los proetarras de Jarrai". La ecuación Jarraia=ETA funcionaba de nuevo con total impunidad.

Pero faltaba un peldaño más: buscar a los culpables. Los periodistas-policías no se paraban en barras y se lanzaban contra el sindicato catalán de prisiones CATAC, los sindicatos CNT, IAC, COS, la organización juvenil Maulets, la plataforma independentista PUA e, incluso, contra el ateneo La Torna. De una tacada -y siempre vía ETA- se arremetía contra el enemigo común. La rectificación de los afectados apenas ocupó un espacio menor en "La Razón", que no se hizo eco de la subsiguiente querella en su contra.

Listado amplio

Pero informaciones como las de Jesús María Zuloaga, Raul Alvarez y José Clemente son una constante en los medios de comunicación. En un Estado centralista como el español, los medios de Madrid se llevan la palma en cuanto a redactores conectados a las terminales de Interior o del Cesid. Los Agustín Valladolid, Alberto Pozas y Alberto Gayo, todos ellos del Grupo Zeta, son la punta de lanza de una ofensiva mediática que, dependiendo de las épocas, tuvo a Javier García, Carlos González, José Yoldi y Carlos Yárnoz, entre otros, en "El País". Pero la relación, con cerca de treinta redacciones de periódicos, emisoras de radio y televisión, además de revistas de información general y agencias de noticias conforman una nómina de cerca de cien personas que exceden las posibilidades de este trabajo. Pero todos ellos cuentan, como condición inexcusable para desarrollar su trabajo, con el placet de Interior. Y todos aceptan unánimemente el "libro de estilo" de dicho ministerio, lleno de calificativos -o "descalificativos", según se tercie-, tópicos e imputaciones contra el enemigo común.

Escuela

Los medios de Madrid exigen a sus corresponsales en las distintas nacionalidades o comunidades autónomas en el Estado ("provincias") una sumisión estricta al citado libro de estilo de Interior, reproduciendo los esquemas a través de las delegaciones del Gobierno, jefes de la Guardia Civil o responsables del Cesid.

A esa tarea se aplican con entusiasmo en Barcelona Frances Pascual, de "El País", Enrique Figueredo, de "El Mundo" y Antonio Clemente, de "La Razón". Junto a ellos compiten en beligerancia contra independentistas, antifascistas u okupas Mayka Navarro, de "El Periódico", Mireia Roureda y Cristina Palomar, de "Avui" y Domingo Marchena, de "La Vanguardia". En Valencia, la palma de la agresividad contra estos movimientos la ostentan, una por periódico, Concha Raba, en el ultraderechista "Las Provincias", y José Parrilla, en "Levante". La información más beligerante de Interior la escriben en Andalucía Oscar Sánchez Lobato, de "El Diario de Cádiz", Rafael Guerrero Moreno, en "El Correo de Andalucía", mientras que en "El Mundo" brilla con luz propia Antonio Burgos.

En Galicia, las fidelidades se reparten entre Madrid y Santiago a partes iguales, sin que ello les suponga a los afectados ninguna contradicción. Ellos son Diego Bernal, delegado de la agencia Efe; Carlos Luis Rodríguez y Guillermo Campos, de "El Correo Gallego"; Pastor Alonso, vinculado a la Universidad compostelana; Bieito Rubido, de "La Voz de Galicia" y, con un más amplio historial a sus espaldas, Juan Ramón Díaz García, director de "El Ideal Gallego".

En Asturias, además del citado Raúl Alvarez, se distinguen por su belicosidad Chema Fernández, de "El Comercio"; Alejandro Ortea, de la TLG; Javier Neira, de "La Nueva España" y Juan Vega, de la Televisión Oviedo. El listado tiene un complemento indispensable en Euskal Herria, donde han cimentado su fama los Calleja, Etxauz, Landaburu, amén de la inefable Gurruchaga. Pero esa es ya otra guerra.

La 2, El Faro de Ermua

José Luis Segura Del "inmovilismo" del Gobierno se ha escrito mucho. Más que de su cruzada mediática. De TVE-1 (valga para Antena 3, Tele 5...), qué vamos a descubrir. A un servidor le ha parecido más interesante el giro, o vuelta de tuerca, advertido en La 2, la cadena que ve una "inmensa minoría", se supone que la progresía hispana.

A lo mejor es simple paranoia personal. A lo peor es que las casualidades no existen. ¿Fue casual la elección del militante de ETA arrepentido, filósofo martillo del independentismo, Jon Juaristi, para el capítulo dedicado a Bilbo-País Vasco de la serie "Esta es mi tierra"? Pudo serlo. También que en poco tiempo desfilaran por "Negro sobre Blanco", el atril de Sánchez Dragó, Fernando Savater, entusiasta abanderado del Foro Ermua e intelectual orgánico donde los haya, el filósofo Gustavo Bueno (doble programa), tildado por muchos de fascista y látigo de todo nacionalismo que no sea el español ("Cuanto más antigua es una lengua más cerca está del chimpancé"), y, otra vez, Jon Juaristi. También pudo ser casualidad el elenco de personajes que se sentaron en pocosmeses frente al periodista Carlos Dávila en su púlpito "El tercer grado". Fueron los alcaldables del PP para Donostia, Bilbo y Gasteiz, poco antes del 13-J. Huelga explicar el tema y el tono. Pasaron Irene Villa, su madre y la viuda de Zamarreño. Lo mismo. Durán i Lleida (a quien el periodista Miguel Angel Aguilar llamó una vez Durán y Lérida); media entrevista dedicada a fustigar y anatemizar, por parte de Dávila, al nacionalismo vasco y un poco también al catalán. E Iñaki Azkuna, ya alcalde de Bilbo, representante del nacionalismo burgués, cómodo en España. No tuvo que apretarle mucho Dávila. Lástima no haber visto más "El tercer grado". Tampoco me he tragado todas las sesiones de "La noche abierta" de Pedro Ruiz, ñoño indigerible. Mas sí la que dedicó en parte a Rosa Díez.

Quienes no tuvieron el disgusto se lo pueden imaginar. Y acertarán. Y las entrevistas a la gipuzkoana ya ex-Miss España Lorena Bernal y a la último Premio Planeta, por "Melocotones helados", Espido Freire, de Laudio (perdón, Llodio). Intuyo así como una afirmación de la españolidad de los vascos mediante la elección de algunos como símbolo de la belleza hispana, la literatura castellana... o sea del vasco que mola en Madrid (Gabilondo, Imanol Arias...), el vasco- español. Luego está, todas las noches, el telediario "progre" de Lorenzo Milá, ecologista y sensible con los pobrecitos y remotos indígenas en extinción, pero un auténtico "¡Basta ya!" con este pueblo.

A mí me parece mucha casualidad. No sé...