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10 de abril de 2003

"Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que yo también llevó armas / Y que también sé disparar".

Boris Vian entre el pacifismo y la insurrección

Simón Royo
Rebelión


Quizá después de la canción Imagine de John Lennon, tan oportunamente rescatada por la israelí Noa y el argelino Cheb Khaleb en su conjunta y reciente interpretación, no haya habido mayor emblema del pacifismo internacional que la versión de El desertor que Boris Vian (1920-1959) difundió por la Europa de la guerra fría.

Recientemente, en un artículo aparecido en esta misma página, titulado "Eterno Boris Vian" (Rebelión 14-03-2003), Manuel Talens, un notable escritor y traductor, nos ha deleitado recordándonos la letra original de la canción de Boris Vian y ofreciéndonos su hermosa y acertada traducción libre. Y, efectivamente, es un gran acierto en estos terribles momentos de guerra permanente y estado de excepción traer a la memoria canciones como las de Boris Vian, por lo cual, por lo que al presente artículo respecta, sólo quisiera abundar un poco en ese recordatorio y homenaje al genial escritor, poeta y músico francés, entresacando un detalle del olvido: el de que tras la piel de todo pacifista yace un acérrimo luchador, un rebelde insurrecto contra el desorden establecido, cuya fuerza estriba precisamente en no estar dispuesto a asesinar inocentes para alcanzar las demandas de la justicia y la razón.

Antonin Artaud escribió una hilarante Carta a Hitler ya en 1932, prefigurando la genial parodia cinematográfica que realizaría Chaplin con El Gran Dictador. La mayoría de los pertenecientes al surrealismo dadaista optarían por romper la violencia mediante la reducción de ésta al absurdo y se inscribirían, inicialmente, en la línea pacifista que permitió a Gandhi expulsar al imperialismo británico del suelo de su país. Sin embargo, la mayoría de ellos, renegarían del Ahimsa indio y de la resistencia no-violenta al empezar a ser conscientes del avance del fascismo y de su brutal agresión, como fue el caso de Romain Rolland o de André Breton, y de todos aquellos que, en principio pacifistas, optaron finalmente por apoyar al bando republicano en la guerra civil española de 1936. Y precisamente Boris Vian se inscribirá en ese pacifismo surrealista que, si bien se opondrá a toda guerra de agresión, a la guerra fascista que supone la destrucción del otro, su reducción a esclavitud y la apropiación de todos sus bienes, no se opondrá a la insurrección contra los defensores de semejante latrocinio asesino ni a la defensa propia de los pueblos frente a los poderes militares, económicos y políticos que procuran sojuzgarlos.

En una línea que une la canción protesta, la poesía y el género literario de Cartas al Presidente de la República que va de Émile Zola a Regis Debray, se inscribe Le Déserteur, la más célebre canción de Boris Vian, que llegaría a convertirse en el himno emblemático de los pacifistas y de los antimilitaristas de todo el planeta. Sin embargo el texto de la canción sería oficializado en 1954 con una versión ligeramente diferente de la que Vian había escrito y cantado inicialmente, produciéndose con ello un descenso en la radicalidad que portaba su texto, pero manteniéndose toda su fuerza, belleza y compromiso social.

En la versión inicial de la canción de El Desertor Boris Vian concluía con los siguientes cuatro versos, de los que los dos finales serían transformados en la segunda versión, retocada en 1954: "Si vous me poursuivez / Prévenez vos gendarmes / Que j'emporte des armes / Et que je sais tirer". ("Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que yo también llevó armas / Y que también sé disparar"). Y es que, como hemos señalado, la versión inicial debió parecerle, finalmente, demasiado radical, por lo que Vian cambió los dos últimos versos, quedando la estrofa final de la canción que finalmente se hizo célebre de la siguiente manera: "Si vous me poursuivez / Prévenez vos gendarmes / Que je n'aurai pas d'arme / Et qu'ils pourront tirer" ("Si me manda perseguir / Prevenga a sus gendarmes / Que no llevaré armas / Que podrán disparar").

De este modo y a través de tan ligera modificación se transformó una canción de tipo insurreccional en el manifiesto no-violento que iba a servir de guía a los pacifistas de los años 60 y 70. Boris Vian pasaba así de insurrecto a pacifista, pero mostrando que bajo todo pacifista yace un insurrecto contra el desorden establecido, un rebelde dispuesto a defenderse.

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