D E R E C H O S   H U M A N O S 

22 de enero del 2003

Los presos políticos saharauis en la cárcel negra de El Aaiun


AFAPREDESA

La Cárcel Negra fue construida por las autoridades españolas como prisión penal durante el colonialismo. Es conocida oficialmente por la Prisión Civil, pero los habitantes saharauis siempre la han dominado la Cárcel Negra, probablemente por su fama del maltrato que reciben los presos políticos y comunes encarcelados en ella, el cinismo y la oscuridad.

La Cárcel Negra ha recibido siempre presos de toda índole. Al principio cuando el Sahara Occidental fue ocupado por Marruecos (1975), con complicidad española, las autoridades militares metían a todos los sospechosos de ser opositores a la ocupación o simpatizantes del Frente POLISARIO junto con los acusados de cometer delitos comunes en las mismas celdas.

Sin embargo, cuando prosperó la política de ' hacer desaparecer ' a los militantes saharauis para crear miedo en la población, se inauguró una sección aislada especial en la Cárcel para los detenidos de opinión como sede provisional antes de su traslado a las famosas mazmorras de desaparición dentro de Marruecos. En esta sección especial secreta fueron interrogados muchos detenidos saharauis y algunos perecieron como consecuencia de la tortura continua y la inanición o fueron liquidados por las fuerzas de seguridad marroquíes.

En la actualidad, la situación no difiere mucho de la del año 1975 en cuanto al respeto de los derechos humanos y la aplicación de las normas conocidas en este terreno se refiere. La única diferencia es que la sección secreta ya no existe desde 1978 cuando las víctimas que estaban ' desaparecidas ' en ella fueron trasladadas a los famosísimos centros secretos de reciente inauguración en la época como Galaat M´Guna, Agdez, Skura, la cárcel de la Compañía Móvil d'Intervention en el Aaiún, el centro del Pozo de la Playa de El Aaiún, o el cuartel de CMI de Villa Cisneros.

Después del traslado de presos políticos, la Cárcel Negra acogió a los presos comunes que eran muy pocos en la época. Cuando se filtró información a la prensa sobre al existencia de los centros secretos de detención y se organizó una campaña de presión al régimen marroquí por parte de las organizaciones de defensa de los derechos humanos, estos centros ' especializados ' fueron cerrados y los presos liberados en su mayoría, pero se aplicó una nueva política, igual de peligrosa, conocida en los círculos del poder marroquí como la solución judicial a la oposición política saharaui. Así, se sustituyeron los centros de detención secretos por la falsificación de pruebas por parte de los cuerpos de seguridad marroquíes para enjuiciar a los opositores políticos a través de falsas acusaciones de delitos comunes.

En estos juicios sumarios se interroga al acusado, se lo tortura y se lo lleva al tribunal falsificando completamente el expediente y con ausencia de cualquier garantía, como testifican los juristas que han visitado el Sahara Occidental a pesar de los intentos de Marruecos de ocultar los hechos, simulando un juicio ante los ojos de estos observadores. De esta forma, la seguridad marroquí empezó a 'cocer' expedientes contra los saharauis que muestran cualquier tipo de oposición a la ocupación marroquí o una simple reivindicación de derechos ausentes en el Territorio, lo que hizo que la Cárcel Negra se convirtiera en un centro de venganza de los detenidos políticos saharauis 'acusados ' de crímenes castigados por el Código Penal marroquí y así despistar a las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, reiterando la inexistencia de presos políticos saharauis y que los que están ahí sólo son 'presos comunes' condenados por los tribunales.

La Cárcel Negra de El Aaiún es hoy en día un infierno mundano para los saharauis, donde los detenidos políticos están siendo torturados y condenados a morir lentamente lejos de la atención de los defensores de los derechos humanos, lo que proporciona a sus verdugos la impunidad que otorga el silencio total. Las violaciones de los derechos básicos de los reclusos dentro de esta cárcel es la práctica de cada día. No se aplica ni siquiera las normas establecidas por las leyes penitenciarias marroquíes. He aquí ejemplos que muestran la situación dramática de los reclusos saharauis en este instrumento de castigo colectivo:

A. El hacinamiento

La capacidad de la cárcel Negra es 200 personas como máximo. Sin embargo, hasta el día 6 de junio de 2002 había 554 reclusos incluidas 64 mujeres. La Cárcel está dividida en varios bloques; el centro administrativo, la cocina, una pequeña sala de visitas, siete celdas, además de una pequeña terraza para el recreo. La celda más grande es de 5 por 7 metros de tamaño y la más pequeña es de 3 por 4. El edificio está en muy mal estado y hay un permanente mal olor, agravado por la falta de limpieza y el número elevado de personas conglomeradas en condiciones infrahumanas.

Además de la suciedad corporal y ambiental, los presos fuman sin cesar y queman mechas para poder cocer los alimentos que les llegan de las familias. No existe ningún servicio de limpieza para llevar y tirar la basura que se pudre en las celdas, lo que ha resultado en un olor insoportable y dañino para la salud de los reclusos. Las autoridades marroquíes no quieren hacer nada para resolver el problema del hacinamiento. Sólo han trasladado algunos presos a las cárceles marroquíes, pero la cárcel más cercana es la de Enzigan que está a 640 km. de la capital del Sahara, y las familias saharauis que mantienen a los presos sufren muchos gastos y abusos por parte de las autoridades para viajar a visitar a los presos que se trasladan ahí.

En este ambiente de insoportable olor y hacinamiento, reconciliar el sueño es tarea casi imposible en la Cárcel Negra y los pocos que su insomnio se lo permite, lo tienen que hacer de pie o en las pocas 'plazas' que hay en los aseos, ya que permanentemente hay al menos 4 personas durmiendo en los aseos por la noche.

B. Los presos menores de edad

Los presos saharauis menores de edad no están en centros de rehabilitación como ocurre en otros países. Los condenados menores de edad están con los criminales comunes en la Cárcel Negra. La Administración de la Cárcel ha designado una celda espacial de 3 por 4 metros para los menores de edad. Ahí se conglomeran 107 menores con un aseo, pero muchos criminales acceden a la sección de menores sin ninguna dificultad o sobornan a los guardias para entrar y violar sexualmente a los menores o corromperles con la droga y convertirlos así en futuros compradores de la mercancía que más circula en beneficio de la Administración de la Cárcel, que son los estupefacientes.

C. La situación sanitaria

La mayoría de los presos sufren de enfermedades infeccioso-contagiosas como consecuencia de las condiciones de hacinamiento y la falta de cuidado citadas antes, especialmente las enfermedades dermatológicas (la sarna está muy extendida entre los presos), respiratorias y reumáticas. Además de la falta total de limpieza y el hacinamiento, las autoridades no toman ninguna medida de prevención con el fin de controlar las epidemias de la época de mucho calor.

Ha habido contagios de cólera y de fiebre tifoidea. No se ha aplicado ninguna vacunación contra las enfermedades infeccioso- contagiosas, muy aconsejadas a escala mundial en el caso de hacinamiento de gran número de personas en un sitio. Hay presos que sufren de enfermedades crónicas sin que reciban ningún tratamiento por parte de las autoridades. Como meros ejemplos, se puede enumerar los siguientes casos de falta de asistencia sanitaria a los presos:

BOUTOUALA Emabrek-lehsen Omar: como consecuencia de las palizas y todos los tipos de tortura que le fueron aplicadas en la sede de la Policía Judicial en El Aaiún, sufre una rara enfermedad en las manos que nadie sabe lo que es porque no ha sido nunca visto por el médico. Sus manos están paralizadas y llenas de pus. Últimamente, le han empezado a salir gusanos en la mano derecha. No recibe tratamiento alguno.

ELMEDKOURI Hammadi: está muy mal de salud y últimamente ha empezado a vomitar sangre sin que nadie sepa la enfermedad que tiene.

DAYOU Brahim: es diabético que necesita insulina y ha empezad a tener desmayos frecuentemente sin ningún cuidado.

LECOUARA Lagdaf: ha vuelto loco en la cárcel y encima tiene graves problemas de hemorroides y dolores renales sin que lo viera un especialista.

ALOUAT Alí Beiba: tiene una enfermedad grave del corazón y se le ha denegado hasta ahora la operación que salvaría su vida.

La Cárcel Negra no conoce el médico. Las pocas veces en las que ha acudido uno ha sido por objetivos propagandísticos más que por motivos prácticos como se debe. En vez de designar a un médico para el centro penitenciario más importante en la zona militar del Sahara, hay un guardia de la Cárcel que el director lo ha designado como enfermero sin tener ni los mínimos conocimientos en la materia. Este carcelero-enfermero da una pastilla blanca para todas las molestias del cuerpo. Como lo saben todos los presos, hasta su efecto psicológico se ha desvanecido.

Los enfermos no se trasladan al hospital nunca hasta que estén en un estado muy grave o cuando las autoridades necesiten que el médico del hospital firme el acta del fallecimiento 'en condiciones normales' como es el caso de un preso que murió en la cárcel en junio de 2002, y su cadáver fue trasladado al hospital, donde se les ordenó a los médicos que certificaran su ' muerte natural ' sin ninguna autopsia, ni la mínima investigación o verificación de las circunstancias de la muerte.

El agua en la Cárcel Negra es casi inexistente y la poca que hay para beber está contaminada. Hay un ambiente de suciedad y mal olor indescriptible. Encima de no poder ducharse, los presos tienen siempre diarreas por el agua contaminada, lo que aumenta la suciedad aún más. Las autoridades no quieren hacer nada para resolver este problema que contribuye a la gravedad de la situación de los enfermos y causa más contagios y muertes. Es la vieja política nazi de deshumanizar al enemigo.

D. Droga, cohecho y abusos sexuales

1. La droga:

En paradoja con la falta del agua para beber y las mínimas necesidades humanas, existe en la Cárcel Negra un menú de todo tipo de droga, desde la más potente como la Cocaína y las pastillas sintéticas, etc. hasta la más blanda como la marihuana, hachís o el-mahía una bebida marroquí de fabricación casera con alto grado de alcohol. Existe un sistema conocido (en connivencia con el director de la Cárcel y la implicación de las autoridades locales) de la distribución y venta de la droga a la Cárcel Negra. Hay una banda que la introduce dentro de la cárcel y luego se distribuye en cantidades al por menor a los ' camellos ' que la venden a los drogadictos y fomentan su uso a los otros presos para que haya más clientela. En este proceso, se utilizan los menores porque son más fáciles de manejar y controlar para la venta, a la vez que se les incita para consumirla, y así se aumenta la venta. Forman parte de la banda unos traficantes que están encarcelados por asuntos graves de tráfico que ahora trabajan con los guardias en el comercio de estupefacientes dentro de la cárcel. Aprovechan de la situación catastrófica moral y psicológica de los presos para extender la droga bajo pretexto de que es la única solución para escapar, aunque sea momentáneamente, del infierno de la Cárcel Negra. Además, esta situación de aburrimiento, injusticia, desesperación, ansiedad y depresión que sufren los presos incita por sí al consumo de droga entre los presos.

2. El cohecho:

Los guardias de la Cárcel Negra reciben soborno para todo y no aceptan dar nada sin soborno. Para que un preso tenga acceso a algún derecho que es suyo, tiene que dar soborno. También para conseguir algo que no es suyo, el soborno ' convence ' a los guardias. Para que los familiares entreguen la cesta de comida semanal, tienen que pagar soborno, y para que esta cesta llegue a su destinatario, hace falta soborno. Además, los guardias siempre roban parte de la comida y las latas de conserva que llegan al preso. No se puede hacer nada sin el pago a los guardias y a la administración de la Cárcel. También es sabido que el director de la Cárcel roba la mayoría de la alimentación destinada a los presos y la vende en el mercado negro. Queda para el comedor del la Cárcel los alimentos caducados y podridos que causan enfermedades para los que llegan sanos y empeora la situación de los que ya estaban enfermos.

3. El abuso sexual:

La Cárcel Negra es un terreno de los psicópatas, los enfermos mentales y sádicos para probar sus fantasías sexuales en los menores y los más débiles con la implicación de la administración de la Cárcel que no hace nada para proteger a las víctimas. Como consecuencia del consumo de droga, el ambiente está caracterizado por la violencia continúa y los abusos de todo tipo. La ley de la jungla es la que más rige por encima de las normas de la administración. En este ambiente, los menores son las primeras víctimas de la violencia física y las violaciones sexuales. Los criminales atacan y violan a los indefensos menores o a los desprotegidos. Según los testimonios, las violaciones sexuales se quedan impunes en la mayoría de los casos, ya que las víctimas no pueden denunciar a sus violadores por problemas culturales de la sociedad (la ' deshonra ' que les tacha de haber sido violado). Por lo tanto, el agresor aprovecha y continúa repitiendo, y esta vez humillando y maltratando a su víctima, obligándola a prostituirse a veces para sacar beneficios económicos de su servicio.

E. La tortura

Los guardias de la Cárcel utilizan la tortura cuando quieran, sea para castigar a los presos como venganza de no haber cumplido órdenes, o para sacarles algún beneficio propio. El caso reciente del preso EBBEIH Laaroussi es un caso grave de la violación flagrante de los derechos de los presos. Durante la visita de una comisión a la Cárcel Negra de El Aaiún, este preso saharaui, se quejó a esta Comisión del problema de la escasez del agua, opinión compartida por todos los presos y clarísima ante cualquier observador. Cuando se fue la Comisión, el director ordenó a 8 guardias a traer a Laroussi que fue torturado brutalmente por ellos delante del director que le insultaba y le amenazaba. Le dejaron inválido por mucho tiempo, con la mandíbula rota y, magulladuras por todo el cuerpo. Con este ejemplo, el director quiere callar a todos los presos ante cualquier visita de inspección, para que él y sus guardias se queden siempre impunes de cualquier reproche de los crímenes que cometen. Además, el director utiliza un grupo de presos privilegiados que le delatan cualquier comentario crítico de los presos para que los delatados reciban el castigo de tortura necesario. Estos compinches ayudan también para hacer fracasar cualquier huelga de hambre para mejorar las condiciones de vida en la Cárcel. Los que son delatados de intentar organizar un derecho tan reconocido, como es la huelga de hambre, sufren palizas y torturas corporales y luego son traslados a la celda solitaria durante meses. Entre los que sufrieron este tipo de castigo EBBEIH Laaroussi, BOUTOUALA Embarek-lehsen, ELKAINNAN Haddi Ahmed Mahmoud y NASRI Ahmed.

La tortura es también psicológica, ya que se presiona moralmente a las familias que son chantajeadas para poder visitar a los presos o traerles comida y enseres. Cuando se les permite la visita, sólo se dejan con el preso durante 10 minutos una vez a la semana. Estos 10 minutos no son suficientes ni para enterarse del estado de salud del familiar preso. Las familias tampoco pueden contactar con los presos por teléfono. La administración prohíbe el uso de la única línea de teléfono que hay en la Cárcel y no tiene ningún interés en instalar una cabina por pago para que los presos se queden siempre incomunicados.

F. Conclusiones

Los detenidos políticos saharauis después de haber sido perseguidos por sus ideas y enjuiciados de forma completamente fraudulenta por crímenes que nunca han cometido, están siendo castigados bajo un absoluto secreto e impunidad en esta Cárcel cruel para dar una lección a todo saharaui que se le ocurra oponerse a las fuerzas de ocupación marroquí o reivindicar la aplicación del Derecho Internacional para resolver el problema del futuro del Sahara Occidental. El objetivo de esta forma peculiar e inhumana de castigar a los opositores políticos es someterlos y humillarlos para expandir la cultura del miedo y la sumisión en la población del Sahara Occidental parecido a la época de los llamados años de plomo cuando los detenidos políticos ' desaparecían ' en las mazmorras construidas bajo las ordenes de Hassan II para reforzar su ocupación militar del Sahara Occidental mediante el miedo y la represión. Esta forma de castigo colectivo e ilegal según todas las normas está siendo ignorada por las organizaciones de defensa de los derechos humanos marroquíes, porque todo lo relacionados con el Sahara sigue siendo un tabú completo aunque se tratara de un asunto de mero respeto de los derechos humanos y la legislación marroquí en vigor. En cuanto a las organizaciones humanitarias internacionales, no se les permite el acceso a la Cárcel bajo ningún pretexto y cuando preguntan, se les dice que los presos son ' comunes ' y que habían tenido un juicio ' con todas las garantías '.

La política de la 'solution judiciaire' que aplican a raja tabla las autoridades marroquíes en el Sahara Occidental es muy peligrosa, porque no llama la atención de los defensores de los derechos humanos y deja a los desesperados presos de conciencia sin ninguna defensa para que mueran lentamente después de haber sido condenados a 20 años o más por expresar su opinión acerca del futuro del Sahara Occidental, o simplemente por el mero hecho de luchar pacíficamente para mejorar sus condiciones sociales y laborales. Las autoridades marroquíes han utilizado el aparato jurídico-policial como forma de represión de los saharauis y han descubierto que es más eficaz que las mazmorras secretas de los años setenta, ya que se engaña a los observadores que piensan que los presos están siendo condenados por crímenes comunes, mientras todos los que han sido víctimas de la represión en Marruecos, o han seguido el tema de derechos humanos saben como el régimen marroquí ha utilizado este tipo de juicios artificiosos como instrumento de venganza política y castigo para los saharauis insatisfechos o que piensan de otra manera.

El Aiun, 2003