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E C O L O G Í A 

27 de agosto del 2003

Conferencia de la ONU contra la Desertificación y la Sequía

Reclamo de voluntad política y financiamiento

Orfilio Peláez y Aldo Madruga
Granma

Más allá de la diversidad de idiomas y culturas, la segunda jornada de trabajo de la VI Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (COP 6) fue testigo de un reclamo mayoritario:

La degradación de las tierras y sus nefastas consecuencias económicas, sociales y ambientales no podrán frenarse si faltan los recursos financieros y la voluntad política imprescindible para implementar las acciones nacionales de enfrentamiento a esos flagelos.

Tales planteamientos ocuparon buena parte de las intervenciones realizadas durante la sesión plenaria de ayer, que presidida por la doctora Rosa Elena Simeón, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, y el señor Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la Convención, pasó revista a cuestiones medulares relacionadas con la seguridad alimentaria del mundo, la pobreza, la situación del acceso al agua potable, y los mecanismos para el otorgamiento de fondos, entre otros temas de primer orden.

El señor Francisco Lacayo, representante de la UNESCO en la Conferencia, afirmó que como nunca antes, esa organización ha asumido una posición clara y activa para enfrentar con eficacia los retos derivados del cambio climático, el aumento de la pobreza, la seguridad vinculada a los alimentos y el agua, la diversidad biológica, el VIH SIDA y otras enfermedades contagiosas.

La UNESCO, apuntó, concede un alto grado de prioridad a los recursos hídricos y sus correspondientes ecosistemas, al tiempo que se esfuerza por mejorar la comprensión de los aspectos vulnerables y las causas de los conflictos relacionados con el agua, y elaborar políticas e instrumentos de cooperación que permitan evitarlos o mitigarlos.

Subrayó la importancia de no olvidar el papel de la cultura en el combate a estos fenómenos y dijo que fiel a los postulados de la Convención, la UNESCO promueve hoy la educación ambiental como medio para enfrentar la desertificación con una visión sostenible a largo plazo.

Por su parte, directivos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), señalaron que combatir la degradación de las tierras es una forma de revertir la creciente inseguridad alimentaria en el mundo, y expresaron la disposición de ese organismo de trabajar unidos en un espíritu de cooperación sincera con todos los grupos regionales, nacionales o locales, en particular en aquellos países más afectados.

Funcionarios de otros organismos especializados de la ONU, como el PNUD y el Programa Mundial de Alimentos, ratificaron su respaldo a los nobles objetivos de mejorar la vida de la humanidad, combatir el hambre y la pobreza, y avanzar hacia un desarrollo sostenible.

A nombre de las Organizaciones No Gubernamentales presentes en la COP 6, habló el doctor Carlos Amat, quien afirmó que la verdadera solución estriba en atacar de raíz el problema mediante la condonación inmediata de la deuda externa de los países subdesarrollados y el inmediato cumplimiento por parte de las naciones ricas de su compromiso de dedicar el 0,7% de su Producto Interno Bruto como ayuda oficial al desarrollo.

Propuso acordar como un paso adicional, que el 50% de lo que hoy se dedica a gastos militares sea integrado a un fondo a disposición de la ONU para el desarrollo sostenible, y se trabaje, además, por aprobar un impuesto para el desarrollo, de apenas un 0,1% a las transacciones financieras internacionales, lo cual generaría recursos por casi 400 millones de dólares anuales.

Recordó que a pesar de contar la Convención con 190 estados firmantes, muchos de estos países aún no han elaborado su Plan de Acción Nacional para combatir la desertificación y la sequía, en algunos casos, por no estar priorizados por los gobiernos los fondos para ello, lo cual hace evidente la falta de una voluntad política, y en otros, porque requieren realmente de la ayuda internacional debido a su estado de pobreza extrema.

Las ONG se adhirieron al reclamo de los pequeños estados insulares en desarrollo de dar a sus problemas de desertificación y sequía la atención requerida, y apoyar los planteamientos de los países africanos en este sentido.

Se pronunciaron también porque el Fondo para el Medio Ambiente Mundial se convierta en uno de los mecanismos de financiamiento de la Convención, y llamaron a los estados participantes en la COP 6 a adoptar esa decisión en La Habana.

El delegado de Marruecos intervino en representación del Grupo de los 77 para apoyar lo manifestado por las ONG y defendió el derecho de las naciones pobres a recibir ayuda internacional en sus esfuerzos por detener y restañar las profundas heridas que dejan en sus suelos la desertificación y la sequía, cuyas causas se deben en muchos casos a la explotación de estos territorios por las naciones ricas.

Por su parte el representante de Chile, al usar de la palabra en nombre de los países de América Latina y del Caribe, ratificó que esta región está consciente de los graves problemas que enfrenta y subrayó que junto a los esfuerzos nacionales, son imprescindibles la solidaridad mutua y el apoyo internacional.

También ayer sesionaron los encuentros de los grupos regionales y las comisiones referidas al análisis de la puesta en práctica de los acuerdos de la Convención en los diferentes países, ciencia y tecnología, y discusión del presupuesto.

Según fuentes del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, la desertificación afecta hoy a más de 110 países y ha ensombrecido las perspectivas de desarrollo y provocado desplazamientos de grupos poblacionales en gran escala, lo cual origina inestabilidad y agudiza los conflictos.

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