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E C O L O G Í A 

13 de octubre del 2003

ONG españolas expresan su posición ante el sistema de certificación forestal PEFC


WWF/Adena, SEO/BirdLife, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Comisiones Obreras, Federación Ecoloxista Galega, Asociación Medioambiental Izate y Amazònia Assemblea de Solidaritat consideran que la certificación forestal independiente es un importante instrumento para potenciar el desarrollo sostenible en torno a los ecosistemas forestales del planeta. A través de ella, el consumidor puede identificar en el mercado aquellos productos que han sido extraídos de masas forestales gestionadas responsablemente tanto en aspectos ambientales como sociales, y el productor puede mostrar a la sociedad su compromiso social y ambiental. Sin embargo, no todos los sistemas de certificación forestal aseguran la sostenibilidad que predican en sus eslóganes. Con este documento, queremos informar sobre las carencias identificadas en el sistema de certificación PEFC (Pan European Forest Certification), que desde hace más de un año es aplicable en España.

Cualquier sistema de certificación forestal que tenga como objetivo incentivar y premiar la gestión forestal comprometida con la conservación o mejora de los valores sociales, ambientales y culturales relacionados con los bosques del planeta debe:

1. Ser de aplicación mundial.

2. Estar basado en el cumplimiento de unos umbrales mínimos, de contenido preciso e interpretación objetiva.

3. Reconocer el compromiso del propietario individual con los aspectos sociales, culturales y ambientales que genera su bosque.

4. Ser fruto de la participación equilibrada y del consenso de los distintos grupos afectados por el aprovechamiento, uso y disfrute de los bosques.

5. Garantizar un proceso de certificación transparente.

6. Asegurar a los consumidores que los productos que llevan su etiqueta proceden de bosques bien gestionados.

Sin embargo, el sello de certificación PEFC no garantiza una gestión forestal encaminada hacia la sostenibilidad pues: no es mundialmente aplicable, no se basa en el cumplimiento de unos mínimos comunes que engloben los aspectos ecológicos y sociales básicos de la gestión forestal y sus procesos de participación ni son transparentes ni garantizan el equilibrio de intereses sociales, económicos y ambientales.


SEIS PUNTOS CLAVE QUE MUESTRAN POR QUÉ PEFC NO ES GARANTÍA DE GESTIÓN FORESTAL RESPONSABLE

1. PEFC no es aplicable mundialmente

El mercado de los productos forestales es global, sin embargo, PEFC ha sido desarrollado en Europa por miembros europeos exclusivamente. Por ello, no solamente no contempla los problemas de la gestión forestal en el resto del mundo, sino que limita el acceso de los productos de países del Sur a los mercados de los países del Norte, subestimando el mayor progreso alcanzado en la cumbre de Río de Janeiro y en el Foro Forestal Internacional (IFF) de reconocer a los bosques y sus problemas como de interés común para la humanidad.

PEFC intenta suplir esta deficiencia a través del "reconocimiento mutuo" con otros sistemas y estándares que, al igual que PEFC, surgieron para regiones concretas y, por tanto, no están cimentados sobre un enfoque global de conservación de los bosques.

2. PEFC no garantiza el cumplimiento de unos umbrales mínimos, precisos, y de interpretación objetiva.

El nivel de exigencia de un sistema de certificación se mide tomando como referencia su punto menos exigente. Los estándares PEFC varían ampliamente de un país a otro, tanto en contenido como en estructura. En muchos casos, los indicadores son poco precisos y quedan claramente abiertos a las interpretaciones subjetivas de los auditores.

En países como Francia o Alemania, PEFC es una "certificación de sistema", es decir, se certifican los procedimientos sin comprobarse los resultados. En otros países, como Suecia o Finlandia, el sistema PEFC se asemeja más a una certificación de los resultados de la gestión (exigiendo niveles mínimos de cumplimiento), pero sin tener en cuenta muchos de los aspectos sociales y ambientales imprescindibles en una gestión forestal responsable, tales como prohibición de OMG (organismos genéticamente modificados), restricciones en el uso de productos químicos, derechos de los pueblos indígenas que viven en estos países del norte de Europa...

3. PEFC no reconoce el compromiso del propietario individual con los valores sociales, culturales y ambientales que genera su monte.

PEFC promueve fundamentalmente la certificación regional, la mayoría de la superficie que ha certificado ha sido bajo esta modalidad. Sin embargo, la certificación regional ni garantiza, ni reconoce el compromiso y los méritos individuales de los propietarios forestales que deben ser premiados con la certificación y, por tanto, no motiva la mejora individual.

En Alemania, por ejemplo, el certificado regional se concede a partir de un informe regional que no ha necesitado verificación con pruebas de campo. Las escasas auditorias de campo durante el periodo de vigencia del certificado, unido a las bajas superficies de muestreo, facilitan la certificación de propietarios que nunca serán auditados. Francia, Austria y España tienen esquemas similares.

4. PEFC no es fruto de la participación equilibrada ni del consenso de los grupos involucrados en la gestión forestal.

Los estatutos de PEFC y la propia distribución de votos en la toma de decisiones muestran la existencia de intereses sesgados. Las asociaciones de propietarios privados, así como las industrias participantes en este sistema tienen el control de todos los procesos de toma de decisiones en los sistemas regionales, nacionales y en el propio PEFC Council, que a su vez está gobernado por asociaciones de productores forestales europeos en función de sus cuotas anuales de corta.

Como consecuencia de lo anterior, PEFC no alcanza los niveles de participación que se recomiendan en la Agenda 21, pues no existe una representación y toma de decisiones equilibrada entre todos los actores involucrados en la gestión forestal (industria, propietarios forestales, grupos sociales afectados por la gestión forestal, ONG...). Esta carencia se repite continuamente en los esquemas nacionales, también en España.

5. PEFC no garantiza un proceso de certificación transparente.

El PEFC carece de un procedimiento de resolución de conflictos con el que recoger y tratar las quejas de las terceras partes afectadas por la gestión de un monte que haya decidido certificarse. Tampoco, a pesar de que se expresa en su documento marco, se encuentran en la práctica informes públicos de los procesos de certificación que resuman las fortalezas y debilidades de la gestión forestal.

La escasez de procesos participativos en la decisión de certificación hacen que el sistema PEFC carezca de la transparencia social necesaria para ser aplicado, especialmente, en montes públicos, montes de entidades locales, montes vecinales, etc. donde la transparencia y el compromiso social revisten especial importancia.

6. La etiqueta PEFC no asegura que un producto procede de un bosque certificado.

PEFC ofrece tres posibilidades en su Cadena de Custodia: 1. Sistema de entrada-salida; 2. Sistema de porcentaje mínimo; 3. Sistema de segregación física.

En la primera opción, el mismo porcentaje de materia prima certificada que entra en la fábrica sale como producto certificado, aunque, como ocurre normalmente, no se corresponda con el producto originalmente certificado. En la segunda opción, cualquier producto en cuya composición se haya incluido más de un 70% de materia prima certificada saldrá como material certificado 100%. Estas dos primeras opciones permiten el uso del logotipo PEFC junto al rótulo "promoviendo la gestión forestal sostenible" y solamente la tercera (que sí asegura que el 100% del producto final procede de una masa forestal PEFC) puede llevar el rótulo "procede de un bosque gestionado de forma sostenible". Este juego de palabras, sin duda, confunde al consumidor final, que difícilmente tendrá la certeza de que el producto que está adquiriendo procedente de una masa forestal certificada.

Además la certificación regional ha demostrado en países como Finlandia, Noruega, Alemania o Austria, que no es capaz de detectar gestiones deficientes dentro de la región certificada, de tal manera que se ponen en el mercado productos que realmente no cumplen los criterios de sostenibilidad exigidos por PEFC.

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