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E C O L O G Í A 

24 de octubre del 2003

Mitos y Verdades acerca de la Soja

José Rayo Navas
Cádiz Rebelde

Mito:

El uso de la soja como alimento data de muchos miles de años atrás.

Verdad:

La soja fue introducida como alimento durante la tardía dinastía Chou (1134-246 AC), solo después que los chinos aprendieron a fermentar los frijoles de soya para hacer alimentos como tempeh, natto y tamari (salsa de soja).

Mito:

Los asiáticos consumen grandes cantidades de alimentos producidos con soja.

Verdad:

El consumo promedio de soja en Japón y China es de 10 gramos (cerca de 2 cucharitas) por día. Los asiáticos consumen alimentos preparados con soja en pequeñas cantidades como condimento, y no como un sustituto por alimentos de origen animal.

Mito:

Los alimentos modernos de soja confieren los mismos beneficios para la salud que los alimentos tradicionales de soja que eran naturalmente fermentados.

Verdad:

La mayoría de los productos modernos de soja no son fermentados y, por lo tanto, no neutralizan las toxinas presentes en los granos de soja. Además, son procesados de tal forma que la proteína es desnaturalizada y el nivel de carcinógenos es incrementado.

Mito:

Los alimentos de soja proveen de proteína completa.

Verdad:

Como todas las leguminosas, el fríjol de soja es deficiente en aminoácidos que contienen sulfuro. Adicionalmente, el procesamiento moderno desnaturaliza la frágil lisina.

Mito:

Alimentos preparados con soja fermentada proveen de vitamina B12 en dietas vegetarianas.

Verdad:

El compuesto que se asemeja a la vitamina B12 en la soja no puede ser utilizado por el cuerpo humano; de hecho, los alimentos con soja hacen que el cuerpo requiera de más vitamina B12.

Mito:

La fórmula infantil basándose en soja no es peligrosa.

Verdad:

Los alimentos hechos a base de soja contienen sustancias como tripsina que inhiben la digestión de proteínas y afectan la función pancreática. En estudios con animales, dietas altas en tripsina conllevaron a un retardo en el crecimiento y a desórdenes pancreáticos. Los alimentos hechos a base de soja también incrementan la necesidad del cuerpo por vitamina D, necesaria para huesos fuertes y crecimiento normal. El ácido fítico en el grano de soja resulta en una biodisponibilidad reducida de hierro y zinc, requeridos para la salud y desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. La soja carece también de colesterol, esencial para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso. Las grandes cantidades de fitoestrógenos en la formula de soja han sido implicadas con la tendencia actual de desarrollo sexual prematuro en las niñas y de desarrollo sexual retardado en los niños.

Mito:

Los alimentos hechos a base de soja pueden prevenir la osteoporosis.

Verdad:

Los alimentos hechos a base de soja pueden causar deficiencias en calcio y vitamina D, ambas necesarias para tener huesos saludables. El calcio proveniente de caldos preparados con huesos, y la vitamina D proveniente de mariscos, manteca de cerdo y órganos, son los que previenen de osteoporosis a la población en Asia - no la soja.

Mito:

Los alimentos modernos hechos a base de soja protegen contra varios tipos de cáncer.

Verdad:

Un informe del gobierno británico concluyo que existe poca evidencia de que los alimentos de soja protejan contra el cáncer de mama u otra forma de cáncer. De hecho, la soja puede resultar en un incremento del riesgo de cáncer.

Mito:

Los alimentos hechos a base a soja protegen contra enfermedades del corazón.

Verdad:

En algunas personas el consumo de soja reduce su colesterol, pero no existe evidencia de que reduciendo el colesterol se reduzca el riesgo de tener enfermedades del corazón.

Mito:

Los estrógenos de la soja (isoflavonoides) son buenos para usted.

Verdad:

Los isoflavonoides de la soja interfieren con el funcionamiento endocrino.

Pueden prevenir la ovulación y estimular el crecimiento de células cancerigenas. El consumir solo 30 gramos (como 4 cucharas) de soja al día puede resultar en hipotiroidismo con síntomas de letargo, estreñimiento, aumento de peso y fatiga.

Mito:

Los fitoestrogenos en la soja mejoran la habilidad mental.

Verdad:

Un estudio reciente encontró que mujeres con los mayores niveles de estrógeno en la sangre tenían los menores niveles cognitivos; el consumo de tofu en los japoneses-americanos de edad media está asociado con la ocurrencia de la enfermedad de Alzheimer conforme van envejeciendo.

Mito:

Los isoflavonoides y la proteína aislada de la soja tienen GRAS(*) status, lo que significa que se les reconoce como productos que no son perjudiciales.

Verdad:

Recientemente, Archer Daniels Midland retiró una aplicación al FDA solicitando GRAS status para los isoflavonoides de la soja, debido a la reacción de protesta de parte de la comunidad científica. El FDA (Agencia Reguladora de Alimentos en USA) jamás aprobó un GRAS status para la proteína aislada de la soja, debido a la preocupación que existe respecto a la presencia de toxinas y carcinógenos en la soja procesada.

Mito:

La soja es buena para su vida sexual.

Verdad:

Numerosos estudios con animales han mostrado que los alimentos a base de soja causan infertilidad en los animales. El consumo de soja promueve el crecimiento de pelo en los hombres de edad media, lo que indica menores niveles de testosterona. El tofu era consumido por los monjes budistas para reducir la libido.

Mito:

Los frijoles de soja son buenos para el medio ambiente.

Verdad:

La mayoría de los frijoles de soja que se cultivan en los EEUU están genéticamente manipulados para permitir que los granjeros puedan utilizar mayores cantidades de herbicidas, incrementando la emisión de toxinas.

Mito:

La soja es buena para países en vías de desarrollo.

Verdad:

En los países del tercer mundo, la soja reemplaza cultivos tradicionales y transfiere el valor agregado del procesamiento de la población local a las corporaciones multinacionales.

Mito:

Los alimentos a base de soja son beneficiosos para mujeres que se encuentran en sus años postmenstruales.

Verdad:

Los alimentos a base de soja pueden estimular el crecimiento de tumores dependientes de estrógeno y causar problemas de tiroides. Un funcionamiento bajo de tiroides esta asociado con dificultades en la menopausia.

(*) GRAS: Generally Recognized as Safe. [Reconocimiento General de Seguridad Alimentaria]

Contenido extraído de información divulgada por la Weston A. Price Foundation.

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