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E C O L O G Í A 

27 de noviembre del 2003

Las organizaciones ecologistas exigen limitar el reparto de derechos de emisión a las empresas para salvar Kioto


Ante la próxima entrada en vigor del comercio de emisiones Ecologistas en Acción, WWF/Adena y Greenpeace presentan sus propuestas al Gobierno y reclaman participar en la elaboración del Plan Nacional de Asignación.

Ecologistas en Acción, WWF/Adena y Greenpeace, se han dirigido al Ministro de Economía y a la Ministra de Medio Ambiente para hacerles llegar su posición sobre el complejo asunto del comercio europeo de emisiones de dióxido de carbono CO2, principal gas causante del cambio climático. El Gobierno lleva tiempo negociando con los sectores implicados la elaboración del Plan Nacional de Asignación a espaldas de la opinión pública y agentes sociales a pesar de que la transparencia y la participación social son requisitos legales.

Las organizaciones ecologistas reclaman que el total de derechos de emisión a repartir entre los sectores implicados(*) no supere en ningún caso un 15% más de lo que emitieron en 1990, de manera que, al menos, cumplan con su parte del objetivo de Kioto. Estos sectores generaron entre el 45% y el 50% de las emisiones de CO2 españolas en 2001, y en caso de que una instalación supere las emisiones que se le asignarán, deberá comprar estos derechos de emisión en este nuevo mercado.

El mejor método de reparto de derechos de emisión es mediante subasta, ya que provee mayores incentivos para inversiones en energías renovables, eficiencia energética y gestión de la demanda. Sin embargo sólo hay un 5% del total a repartir mediante este sistema, siendo el resto de derechos de emisión gratuito para las empresas, debiéndose definir el criterio de reparto en el Plan de Asignación. El criterio más adecuado sería el de una cuota fija de derechos de emisión por unidad de producción, y no por el CO2 emitido o el consumo energético, de manera que se favorezcan los procesos más limpios.

Respecto a las nuevas instalaciones que se pudieran poner en marcha, según las organizaciones ecologistas, éstas deberían adquirir sus derechos de emisión en el mercado o por subasta. La posibilidad de transferir derechos de emisión de una instalación que cierra a una nueva instalación del mismo titular, es un incentivo para cerrar plantas de gran intensidad de carbono, y se debería permitir guardar sus derechos de emisión hasta el final del período 2005-2007, pero no se deberían asignar derechos de emisión excesivos a instalaciones que estén planificando el cierre. En ningún caso, debe suponer un aumento del total de los derechos de emisión.

Pese a todas estas condiciones, para Cristina Rois de Ecologistas en Acción, el comienzo del comercio de emisiones es una mala noticia "porque sólo favorecerá la reducción de las emisiones más baratas y va a dar viabilidad a las industrias más contaminantes a costa de las menos emisoras", además también apunta que "en un país como España que no ha adoptado ninguna política de reducción de emisiones, retrasará aún más las transformaciones industriales necesarias para cumplir Kioto y poner en marcha las reducciones más profundas que requiere el frenar el cambio climático".

Mientras tanto las empresas afectadas ya han comenzado una campaña de protestas contra el Protocolo de Kioto porque se encuentran obligadas a comprar derechos, dados sus altos niveles de emisiones. Hasta ahora no querían enterarse de sus obligaciones ambientales pero ya asoman las orejas del lobo.

(*) Los sectores implicados en el reparto de derechos de emisión son las centrales eléctricas de combustibles fósiles, refinerías, coquerías y gran parte de la cogeneración; el sector del cemento, la cerámica y el vidrio; la siderurgia; el sector del papel-cartón y pulpa de papel.

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