http://www.rebelion.org
E C O L O G Í A 

19 de diciembre del 2003

¿Guerras por agua?

Idalmis Brooks Beltrán
Cubadebate

El agua es sinónimo de vida y poder, y fueron esos elementos los que incidieron en que las civilizaciones del Mundo Antiguo se desarrollaran alrededor de las grandes fuentes fluviales. Fue así que Egipto tuvo su Nilo, Mesopotamia el Tigris y el Eúfrates, o la India, al Indo y al Ganges.

Sin embargo, aunque se presenta en gran escala en la naturaleza, debemos decir que el agua es un recurso natural que se puede agotar. Casi la totalidad del agua se encuentra en los mares y océanos en forma de agua salada (71 por ciento).

De las aguas dulces (2,5 por ciento) la mayor parte está congelada en los casquetes polares, en las montañas más altas del planeta o formando parte de las aguas subterráneas.

El agua situada sobre los continentes y la que está en la atmósfera son las cantidades proporcionalmente menores, aunque su importancia biológica es grande. Por encontrarse el agua naturalmente apta para el consumo humano en un porcentaje tan bajo, hay muchos factores que nos sitúan ante un posible escenario de agotamiento total de este recurso, los más significativos son los asociados al crecimiento poblacional desmedido, que provoca una sobreexplotación de los recursos acuíferos y con ello a veces está aparejada una falta de conciencia ciudadana sobre su significado.

Sería interesante analizar cómo se presenta la relación en la actualidad entre distribución de agua y densidad de población, este análisis arroja que se comporta de la siguiente manera: Asia tiene el 60 por ciento de la población y sólo el 36 por ciento del recurso hídrico; Europa posee el 13 por ciento de población y el ocho por ciento del recurso hídrico; en Africa vive el 13 por ciento de la humanidad y tan sólo se dispone del 11 por ciento del agua; en cambio, en América del Norte y Central reside el ocho por ciento de la población y ésta disfruta del 15 por ciento del recurso hídrico; y, finalmente, América del Sur tiene únicamente el seis por ciento de la población del mundo, pero disfruta del 26 por ciento de los recursos hídricos.

Consideramos necesario añadir a las crecientes tendencias de crecimiento demográfico y a las numerosas gargantas sedientas en el futuro debido a la propagación de las sequías por erosión, el aumento de la temperatura del planeta y otros desastres causados por el progreso de la Humanidad. Estos factores han incidido que en aquellos lugares donde el líquido vital escasea se han establecido focos de conflicto.

Factores interesantes que debemos analizar perspectivamente son los relacionados a la urbanización, la globalización económica, la homogeneización cultural, la degradación ambiental, la innovación tecnológica, la contaminación, y las prácticas privatizadoras del agua que implican la mayoría de las veces una distribución y aprovechamiento injusto.

La globalización, dentro de la transformación económica mundial, ha acelerado el desarrollo de la tecnología de la información y ha incrementado el intercambio comercial. Como consecuencia, en este nuevo panorama, se puede decir que debemos enfrentarnos a dos desafíos importantes: la emergencia de nuevos poderes económicos y el crecimiento de las corporaciones transnacionales que devendrán en grandes privatizadoras del líquido.

Datos de las Naciones Unidas alertan acerca de que para el año 2025 unos 2,5 billones de personas no tendrán acceso al agua potable y a los servicios sanitarios, y que gran parte de las enfermedades que afecten fundamentalmente a los habitantes de los países del llamado 'Sur', serán producidas por la contaminación de las aguas.

Ante este escenario se ha incrementado la preocupación por la protección de los ecosistemas y los recursos hídricos para enfrentar la contaminación, a su vez se llama a la búsqueda del reparto equitativo del agua como vías para garantizar la alimentación y la supervivencia del medio natural, elementos imprescindibles para lograr el desarrollo sostenible.

Ahora bien, ¿quién debe controlar los recursos hídricos? Su respuesta sitúa al problema del control de los recursos hídricos como causa previsible de conflictos en nuestros días, por lo que no debe descartarse que gobiernos poderosos impulsen luchas diplomáticas, estrategias militares y acciones bélicas para el control de las fuentes hídricas.

Por ello, uno de los retos del siglo XXI es evitar los conflictos extremos por agua, fundamentalmente en aquéllas regiones en que un mismo sistema fluvial abastece a varios países, tal y como ocurre en la zona de Africa y Medio Oriente, donde podemos situar como escenarios previsibles de conflictos, los siguientes: Medio Oriente: ' Cuenca del Jordán: Las aguas del río Jordán fueron una de las principales causas de la guerra de 1967. Mientras la población de la región aumenta, el agua se hace más escasa, agravando las tensiones. Los libaneses han acusado hace tiempo a Israel de tener planes sobre el río Litani y Siria acusa a los israelíes de estar reacios a retirarse de las costas del Mar de Galilea, la fuente de hasta un 30 por ciento del agua israelí. Los israelíes en Cisjordania utilizan cuatro veces más agua que sus vecinos palestinos, quienes tienen más restringido el acceso al vital líquido.

'Turquía: Turquía ha sido acusada por Siria e Irak de arrebatarles el líquido vital, el agua, al continuar construyendo una serie de represas a lo largo del Tigris y el Eufrates. El país también está embarcado en un ambicioso proyecto de venta de las aguas de su río Manavgat a Medio Oriente.

Africa: ' La cuenca del río Zambeze: ubicado en el sur de Africa, es uno de los sistemas fluviales más sobreutilizados del mundo. Los países que componen la cuenca compiten usualmente por las aguas del Zambeze, aunque también muchas veces han sufrido inundaciones y lluvias torrenciales. La región experimentó en marzo de 2000 las peores inundaciones de los últimos tiempos, que se exacerbaron por la apertura de la represa de Kariba en Zimbabwe.

'Cuenca del Nilo: Egipto advirtió en 1991 que está listo para utilizar la fuerza para proteger su acceso a las aguas del Nilo, que también es compartido por Etiopía y Sudán. Si la población de estos países continúa creciendo, la competencia por el agua podría tornarse feroz.

'Africa Occidental: Cuando el nivel de los enormes ríos de África Occidental comenzaron a disminuir, la totalidad de las economías del área empezaron a sufrir. Ghana, por ejemplo, se ha tornado totalmente dependiente del suministro hidroeléctrico de la represa de Akosombo, sobre el río Volta. Malí, uno de los países más pobres del planeta, depende del río Níger, que fluye desde Guinea a Nigeria. Mali depende de este río para alimentos, agua y transporte, pero grandes porciones del río afrontan ahora el riesgo de catástrofes ambientales, a raíz de la contaminación. En Nigeria, la mitad de la población no tiene acceso al agua potable y, como en muchas partes del continente, muchas mujeres deben caminar viarias horas diariamente para poder conseguirla. Como puede observarse, mucho deberá trabajar la humanidad para, desde una cultura de paz, evitar los conflictos extremos por agua

Idalmis Brooks Beltrán
es investigadora cubana del Centro de Estudios sobre Africa y Medio Oriente.

Envia esta noticia