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E C O L O G Í A 

10 de febrero del 2004

El ataque empresarial español contra el protocolo de Kyoto

Miquel Ortega Cerdà
Observatorio de la Deuda en la Globalización. Rebelión.

Como una relación de amor odio, las relaciones entre el Gobierno Español y el protocolo de Kyoto no dejan de ser conflictivas e intensas.

En el lado positivo de la balanza el Gobierno español puede poner en su haber que el compromiso de ratificación del protocolo por parte de la Unión Europea se produjo el 5 de marzo de 2002 durante su periodo de presidencia. También puede sentirse orgulloso de que en el mes de mayo de 2002 el Estado español fue el primer país europeo en ratificar dicho protocolo, convirtiendo en ley el compromiso que sus emisiones de gases contaminantes no superarían el año 2012 en un 15% las emisiones registradas en 1990.

Sin embargo poco más se ha hecho desde entonces, y como consecuencia de ello la situación actual no invita al optimismo. Las emisiones de nuestro país, lejos de encontrarse por debajo del 15 % de incremento comprometido, en la actualidad son un 38 % superiores a los niveles de 1990. Somos el país europeo que se aleja más de los objetivos planificados.

El próximo 31 de marzo el Gobierno se encuentra ante una nueva importante decisión. Ese día debe haber repartido la cuota total de emisiones que le correspondió, entre los principales sectores contaminantes: sector eléctrico, siderúrgico, papelero, refinerías, cemento y cerámica. Los sectores que superen las cuotas asignadas se verán obligados a comprar cuotas de emisión a otros países que lo estén haciendo mejor (a un precio que se establecerá en un mercado de emisiones que se pondrá en marcha en el periodo 2005-2007 y estará en plena vigencia el año 2008) y, además, recibirán las correspondientes sanciones.

Ante esta situación, cuyo impacto económico es difícil de predecir pues los precios de la compra de emisiones se desconocen (parece ser que serán cercanos a los 20 euros por tonelada de CO2, pero podrían oscilar entre 15 y 30 euros/tonelada), una parte del sector empresarial está presionando al Gobierno para que renegocie los acuerdos que firmó con la Unión Europea o para que sufrague la adquisición de derechos de contaminación a terceros. La vía de la negociación parece cerrada, pues al tratarse de un acuerdo europeo adoptado por unanimidad entre todos sus miembros los cambios en las condiciones son prácticamente imposibles. Así pues, el lobby empresarial está presionando para convertir un coste asociado a la producción en un coste distribuido entre el conjunto de los ciudadanos que lo pagarían a través de sus impuestos.

Para justificar esta socialización de costes los empresarios argumentan que si no se realiza así se encontrarán asfixiados por Kyoto y se producirá una grave crisis industrial, produciéndose deslocalizaciones, cierres de producción y pérdidas de puestos de trabajo.

¿Tiene razón este sector empresarial al decir que el protocolo de Kyoto supondría una debacle económica? ¿Supone un coste nuevo la adopción del protocolo de Kyoto?

Lo cierto es que la adopción de las medidas necesarias para cumplir el protocolo de Kyoto no tiene por qué suponer una debacle económica y para ello es suficiente mirar los números. Para apoyar las posiciones del sector empresarial contrario al cumplimiento del protocolo de Kyoto, PriceWaterhouseCoopers ha realizado una estimación de los costes de adquisición de cuotas (suponiendo 20 euros por Tonelada de CO2) que se supondrían necesarias para el cumpliento del protocolo (ver tabla 1). Ante los costes asociados se denuncia que las cantidades son inasumibles.

No obstante, la verdad es diferente. Para verlo tan sólo es necesario calcular los beneficios que están generando estos sectores gracias al consumo energético origen de las emisiones de CO2 (ver tabla1). Al comparar beneficios generados y costes incrementados vemos que de ninguna manera la viabilidad económica del negocio está en peligro. Los costes son siempre inferiores a los beneficios obtenidos, nunca superan el 40% de los mismos y, por norma general, se sitúan en valores cercanos al 10%. Se trata, por tanto, de una disminución de ganancias, no de una generación de pérdidas que justificarían la crisis industrial.

(miles de €) Coste adquisición cuotasBeneficios % sobre beneficios
 (20 €/tonelada CO2)  
Generación eléctrica 243.681 2.658.565 9%
Refino de Petróleo 51.232 845.000 6%
Cemento 193.923723.82327%
Cal, vidrio, cerámica 97.295250.00039%
Papel y pasta de papel 11.390198.0006%
Siderurgia 0 393.000 

Tabla 1. Costes y beneficios relacionados por sector

El problema de los costos relacionados con el protocolo de Kyoto y el cambio climático debe afrontarse con una perspectiva global, pues ésa es la verdadera dimensión del problema del sobrecalentamiento terrestre. Las emisiones de CO2 en las últimas décadas no han dejado de aumentar y sus efectos sobre el cambio climático no han disminuido, al contrario continúan incrementándose, y sin duda se hacen a un coste muy alto. Un coste que ciertamente no se puede, ni debe medir únicamente en términos monetarios ¿Cuánto vale las culturas y las formas de vida que se pierden cuando una población debe emigrar por sus nuevas condiciones ambientales? ¿Cuánto valen las especies, que en ocasiones ni siquiera conocemos, y que desaparecen por este cambio climático excesivamente rápido?. Sin duda no todo se puede cuantificar monetariamente. Muchos de los aspectos más importantes no se pueden contabilizar así. No obstante, sí podemos contabilizar algunos elementos relacionados con el cambio climático, ¿cuánto cuesta poner arrecifes artificiales para tratar de disminuir el impacto creciente del mar sobre algunas costas? ¿Cuánto las pérdidas en la producción agrícola? ¿Cuánto en la protección y adaptación de los edificios? ¿Cuánto para prepararse para sequías e inundaciones? Los valores calculados en los informes del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change, máximo organismo internacional para el estudio del cambio climático) son muy discutidos y discutibles, pero sí hay una idea muy clara. Los costes producidos por el cambio climático ya se están produciendo, y afectan de manera más negativa a un conjunto de países que cumplen dos condiciones que nos señalan claramente la injusticia de la problemática: son países empobrecidos y tienen niveles de emisión por capita muy inferiores al nuestro.

El protocolo de Kyoto trata de disminuir las emisiones de gases contaminantes y favorecer una redistribución de los costes asociados al cambio climático, desplazándolos de los ciudadanos de países que no son emisores y que son pobres, a las empresas que son verdaderamente responsables de las emisiones y que asociadas a ellas consiguen un beneficio. Pero la aplicación del protocolo de Kyoto no tan sólo provoca una redistribución de los costes si no que, en verdad, supone una disminución de los costes globales asociados a la problemática del cambio climático (y no un aumento como parecen querer indicar algunos empresarios), el mismo IPCC nos señala que los costes asociados a los impactos producidos si no tomamos las medidas adecuadas son y serán mucho mayores que los costes necesarios para evitarlos.

Vemos, por tanto, que las reclamaciones de una parte del sector empresarial español son injustificadas, en cuanto tomar las medidas para el cumplimiento del protocolo de Kyoto no tiene por qué suponer una catástrofe económica. Además, son insolidarias e injustas, pues su no estricto cumplimiento perjudica a los ciudadanos más pobres en aras de un aumento del beneficio de empresas que ya tienen beneficios. Por último, en la actual economía globalizada, no cumplirlo es económicamente ineficiente, pues la no actuación genera unos costes superiores que los que suponen evitar el impacto en origen. El principio de quién contamina paga debe ser también aplicadoen esta ocasión.


Miquel Ortega Cerdà
[email protected]
Observatorio de la Deuda en la Globalización
http://www.observatoriodeuda.org
Càtedra UNESCO a la UPC de Tecnologia, Desenvolupament Sostenible, Desequilibris i Canvi Global. Universitat Politècnica de Catalunya
C/Colom, 114. Edifici Vapor Universitari. 08222-Terrassa
Telf. 34.93.785.13.18

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