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E C O N O M Í A 

28 de marzo del 2003

Colombia: FMI y referendo. Un típico sofisma neoliberal

Aurelio Suárez Montoya
Argenpress

En diciembre de 1999, el gobierno de Pastrana firmó un Programa de Ajuste con el FMI cuyas metas no se cumplieron. En ese entonces, al reconocerse que la deuda publica se encontraba en el 41% del PIB, se decidió 'estabilizarla' en el 43% o 44% del PIB y también alcanzar como máximo un déficit fiscal del 2,6% del PIB para diciembre de 2002. Los resultados son conocidos: la deuda publica se acerca al 53% del PIB y el déficit del gobierno casi dobló el límite propuesto para la fecha indicada.

Una de las características de los dirigentes neoliberales criollos es la amplia gama de recursos que administra para el engaño a la opinión y - a veces - que hasta a sí mismos. En su obcecación para no reconocer los fracasos y para no quedar en evidencia, atribuyen sus errores a causas ajenas a la esencia de las políticas impuestas por el FMI y por todos los que representan esta institución, empezando por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. La violencia y 'el contagio' por otros países de la región se señalan como motivos principales del fiasco. Y, en consecuencia, se procede a promover otro Acuerdo con el FMI, bajo la modalidad de 'stand by', que no significa desembolso o préstamos, sino una clase de aval extendido como garantía a los prestamistas para que continúen entrampando al país en una deuda ya catalogada como 'impagable' hasta por algún ex presidente; a la cual, según el nuevo Acuerdo, se dará un 'control a su dinámica', que la 'reducirá' al 50,1% del PIB. Con eso no dejará de crecer pero lo hará sin sobresaltos. ¡Cuánto descaro¡

Lo peor es que las medidas propuestas en el nuevo Acuerdo son las mismas que el otro implantó; es decir, se repite el remedio inocuo en dosis mayores. En términos de transferencias para Salud y Educación, cuando en 2001 se anunció la disminución del ritmo de su crecimiento con el lema de ' sudor y lagrimas', pero también como un ajuste indispensable, se advirtió que, de no tomarse las medidas pertinentes, las finanzas públicas no serían viables. No ha pasado más de un año de la puesta en marcha del Sistema General de Participaciones cuando se llama ahora a la congelación en pesos nominales de los salarios del Magisterio y el personal de la Salud que devengue más de dos salarios mínimos; esto es, a su reducción en pesos reales. Con eso se cobija a casi todos los servidores públicos de estas áreas y también a un porcentaje muy alto de la nómina oficial y del sistema judicial y, de paso, se convierte en referente para todo el régimen salarial del país. De igual forma el nuevo Acuerdo consagra, como el anterior, la Reforma Tributaria, la del Régimen de Pensiones, la de reestructuración del Estado, que elimina 40.000 puestos en la Administración, el aumento de la base gravable con el IVA, el incremento de la sobretasa a la gasolina. En las disposiciones que se incluyen en el Acuerdo bajo la denominación de congelamiento del gasto se anota que ' Esta medida será votada en un referendo nacional'. Y en cuanto a las reformas a las jubilaciones también afirma: ' En el referendo el gobierno propondrá limitar todas las nuevas pensiones públicas…'

En la política fiscal, el referendo se enmarca dentro de las prescripciones del FMI, que ya colapsaron en todas partes, siempre restrictivas, siempre buscando la plena satisfacción y más espacio para los acreedores que han elevado los costos del crédito público a niveles de usura y atentando contra el bienestar de las mayorías laboriosas y, en este caso, hasta contra quienes ganaron el derecho a una pensión con la mala fortuna de ser superior a dos salarios mínimos. A este instrumento autocrático que es el referendo, se le ha adicionado las antisociales normas del FMI ante las que hace genuflexión la tecnocracia neoliberal la cual fuerza a la nación a oficiar la misma liturgia. El argumento esgrimido para esta convocatoria es que, de no sacrificarse los ingresos y los salarios, de todas formas habría que proceder contra ellos; en palabras sencillas: que es preferible el suicidio que el homicidio. Un típico y engañoso sofisma neoliberal.

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