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E C O N O M Í A 

16 de abril del 2003

Europa: la ruina industrial y financiera de un continente

Luis Oviedo
Prensa Obrera

Europa industrial es un continente en ruinas. "Los más recientes informes - dice el Financial Times (11/3) - sugieren que la perspectiva de las mayores empresas industriales del continente europeo raramente ha sido tan sombría". Los gerentes y accionistas de "los nombres más venerables de la Europa industrial (...) de las empresas más representativas de cada país", continúa, entraron en "pánico" ante la perspectiva de quiebras y retrocesos sin precedentes que enfrentan sectores enteros, desde la fabricación de automotores, la industria del acero, la mecánica, la de las construcciones civiles, la química, la aeronáutica y espacial, la de fabricación de computadoras y teléfonos celulares.

En los últimos años, las grandes empresas industriales europeas acumularon montañas de deudas para financiar su expansión. Pero, a la hora de pagarlas, encuentran que los mercados están en retroceso y "sus clientes desaparecieron" (ídem). La combinación de deudas enormes y una capacidad ociosa creciente derrumbó los beneficios industriales: el rojo es el color predominante en todos los balances.

Sólo para tomar un caso significativo, "los grupos franceses sufrieron pérdidas históricas en 2002"... que se suman a las del año anterior: "En dos años, las pérdidas sufridas por los treinta mayores grupos franceses alcanza la suma récord de 80.000 millones de euros, lo que anula muchos años de beneficios acumulados" (Le Monde, 20/3).

La situación financiera de las empresas se ve agravada por la crisis de los fondos de pensión que cubren a sus trabajadores y que se han hundido como consecuencia de las caídas bursátiles: hace poco, Thyssen-Krupp, el mayor grupo siderúrgico alemán, fue degradado por las agencias de calificación al nivel de "basura" como consecuencia del desfinanciamiento de su fondo de pensión. En toda Europa, el agujero financiero de estos fondos trepa a los 450.000 millones de dólares.

Los grandes grupos están "tan desesperados" (ídem) que salieron a vender masivamente sus activos menos rentables... para encontrar que no tenían compradores. Ahogados financieramente, salen a vender sus mejores activos.

Fiat vendió Fiat-Avio y la aseguradora Toro, sus divisiones más rentables, para salvar a la deficitaria Fiat Auto; Invensys, "el último de una larga fila de grupos industriales británicos al borde de la quiebra" (ídem), después de haber malvendido algunos activos secundarios, ahora sale a vender sus mejores activos para pagar sus deudas bancarias. Alstom, fabricante de barcos y ferrocarriles, al que se califica como "la joya de la corona industrial de Francia" (ídem), tuvo que vender sus dos divisiones más rentables. Las grandes empresas se quedan con los peores negocios, lo que explica que la noticia de la venta de los activos más rentables de la Alstom haya sido "saludada" por la Bolsa de París con una caída del 50% del valor de sus acciones en un solo día (Le Monde, 13/3). Alstom perdió en los últimos dos años el 90% de su valor bursátil, un derrumbe en una escala que hasta ahora sólo se había visto en el siniestrado sector de las telefónicas.

"Un shock financiero mayúsculo".

El derrumbe industrial se suma a la continuidad de la imparable caída de la "nueva economía" de las telecomunicaciones: con apenas seis días de diferencia, France Telecom y Deutsche Telekom anunciaron pérdidas que pulverizan todos los récords históricos en Europa: 22.000 millones de dólares para los franceses; 26.000 millones para los alemanes. Otra empresa de la "nueva economía", la francesa Vivendi, declaró pérdidas por 25.000 millones de dólares. La banca europea, que financió la expansión industrial y de las telecomunicaciones, carga ahora con un "muerto" enorme.

La más amenazada es la banca alemana, históricamente entrecruzada con las grandes empresas industriales de su país. La cosa es tan grave que "los mercados han comenzado a descontar lo impensable: la quiebra de bancos alemanes" (Financial Times, 14/3). ¡Atención! No se habla de los bancos de Argentina o de los de la plaza "offshore" uruguaya, es decir de bancos de quinto nivel a escala mundial; se habla de la hasta hace poco invencible banca alemana, la más fuerte de Europa.

En las últimas horas, el grupo alemán Allianz, el mayor asegurador europeo, anunció resultados catastróficos: pérdidas por 1.200 millones de euros, las primeras en su larga historia. Aunque gran parte de estas pérdidas obedecen al fracaso de su compra de Dresden Bank (el tercer banco alemán), también en los seguros ha sufrido enormes pérdidas, una tendencia que sufren todas las aseguradoras europeas, incluidas las suizas.

"Las pérdidas de Allianz - dice Le Monde (24/3) - subrayan la gravedad de la crisis alemana". El conjunto del sector bancario está en peligro y, en un hecho inédito, los cuatro mayores bancos alemanes sufrieron grandes pérdidas como consecuencia del estancamiento económico alemán y europeo, de la quiebra de 40.000 empresas en Alemania el año pasado y de la caída del valor de las acciones que tienen en sus carteras. La situación es tan delicada que rumores acerca de crisis de liquidez en dos de estos grandes bancos - el Commerzbank (cuarto) en diciembre y el HVB(segundo) en febrero - desataron "corridas" de depósitos como las ocurridas en Buenos Aires o Montevideo.

Según los propios voceros del gran capital, "sobran bancos", lo que significa que se viene una ola de quiebras, adquisiones, fusiones y concentración del capital financiero. El gobierno alemán ayudará a financiar este salvataje del sistema bancario creando un organismo que tomará los créditos bancarios incobrables. La contrapartida de este salvataje es el plan de reducción de los subsidios al desempleo, flexibilización de las condiciones de despido, reducción de las prestaciones de la salud pública y reducción de los beneficios jubilatorios que acaba de anunciar el gobierno alemán.

Pero Alemania no es un caso aislado sino que marca toda la tendencia de la banca europea. Por eso, Le Monde (24/3), dice que las autoridades europeas se preparan para enfrentar "un shock financiero mayúsculo". Ese shock llegará, precisamente, cuando la industria - que en muchos casos carga con deudas que superan sus fondos propios - necesita la refinanciación de sus deudas como "una cuestión de sobrevivencia" (Le Monde, 20/3). La crisis capitalista obliga a los deudores y a los acreedores a despedazarse mutuamente.

Estados Unidos y Europa.

La competencia con sus rivales norteamericanos está destrozando a las empresas europeas. Como muchas de ellas venden en los mercados internacionales, la devaluación del dólar y la revaluación del euro están comprimiendo dramáticamente sus márgenes de beneficio.

Pero la principal ventaja de las norteamericanas es el enorme y creciente gasto militar, que les permite compensar la caída (que también se registra en los Estados Unidos) de la demanda civil. La General Electric, por ejemplo, vende más motores de aviones al Pentágono que a todos sus clientes comerciales juntos. Los 310.000 millones de dólares de presupuesto militar de Estados Unidos - contra 144.000 millones de toda Europa - son un enorme subsidio al capital norteamericano.

La industria armamentista británica, fuertemente asociada al Pentágono, es la "mosca blanca" en el paisaje del derrumbe industrial europeo: por ejemplo, Rolls-Royce y GKN, dos compañías con sustanciales ventas militares en Estados Unidos y Gran Bretaña, son de las pocas que han obtenido beneficios, incluso muy superiores a los esperados.

El contraste con las empresas armamentistas europeas es abismal. Aeds, fusión de la alemana Dasa con las francesas Matra y Aerospatiale, principal accionista de Airbus y fabricante de los satélites europeos Arianne, a la que se califica como "el corazón de la defensa europea" (Le Monde, 14/3), planea despedir a 1.700 trabajadores y su futuro se presenta "oscuro" (ídem). Giat, fabricante del tanque Leclerc, enfrenta su sexta reestructuración en diez años, con el despido de 3.500 de sus 6.700 empleados, como consecuencia de las enormes pérdidas que enfrenta por la reducción del número de tanques que le comprará el Estado francés (sólo 406 cuando se preveían 1.400). El astillero estatal francés DCN, fabricante de buques de guerra y submarinos nucleares, anunció la supresión de mil empleos (el 10% de su fuerza laboral) en los próximos tres años.

En esta lucha industrial mortal, y en particular en la rama de las industrias militares, no sólo se juega el destino de determinados grupos sino, por sobre todo, el propio futuro industrial europeo. No es tal o cual grupo sino el capital europeo en su conjunto lo que está en cuestión. Esta es una de las razones centrales de la división de la Unión Europea frente a la guerra y del enfrentamiento de Francia y Alemania con Estados Unidos.

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